¿Quién no ha leído a Bécquer en la adolescencia, en ese descubrimiento de los primeros amores? En realidad, yo leía más sus Rimas que sus Leyendas, e incluso las leía y releía. De las Leyendas debo reconocer que sólo he leído unas pocas, entre ellas, El Monte de las Ánimas, que si vuelvo a releerla es porque en una semana voy a Soria, así que me apetecía volver a releer, pero ya que me pongo a leer a Bécquer he optado por leer todo el libro de Leyendas, que seguro que merece la pena.

-La promesa (leyenda castellana) es una leyenda de estilo gótico. Habla de los amores de Margarita y Pedro, supuesto escudero del conde de Gómara, en tierras de Soria. Comienza la leyenda hablando de la triste despedida de Pedro y Margarita. Él le ha entregado un anillo y le ha prometido que volverá a sus brazos, pero que su obligación ha de estar con su señor en tierras del sur combatiendo a los moros. Margarita lanza un grito al ver en la comitiva que Pedro no es un escudero sino el propio conde de Gómara.
Después de muchas batallas, el conde de Gómara se encuentra triste y su escudero le anima a salir de la tienda. Encuentran a un juglar que canta un triste poema sobre un conde que prometió regresar a su dama y que como no regresaba ella murió, fue enterrada pero por más que cubrían la mano donde lucía el anillo que él le había regalado, la mano se quedaba fuera de la tierra. El conde pregunta al juglar de dónde es esa historia y él le responde que viene del campo de Gómara.
Así que el conde, cuando regresa, lleva consigo a un sacerdote al lugar donde se encuentra enterrada Margarita, les casa y finalmente la mano desaparece debajo de la tierra.

-La Rosa de Pasión (leyenda religiosa de Toledo) es una leyenda que habla de Sara, una joven judía de una belleza tal que tenía enamorados a la mayor parte de judíos de Toledo. Vivía con su padre, Daniel Leví, un hombre avaro y malhumorado para quien lo más precioso del mundo era su querida hija.
Sin embargo, uno de los jóvenes enamorados, harto de buscarla y no ser correspondido, se acercó un día al judío viejo para comentarle que su hija andaba enamorada de un cristiano, a lo que el padre respondió que si eso era cierto se vengaría. Entre las celosías de la ventana escuchaba Sara, que un día siguió a su padre hasta la cima de la Cabeza del Moro, donde descubrió que estaba fabricando una cruz para recrear el martirio del amante cristiano. Sara se presentó ante su padre y le dijo que, a partir de ese momento, renegaba de él y se convertía en cristiana. Por lo que el padre terminó sacrificándola a ella.
Un tiempo después un pastor llevó al arzobispo de Toledo una flor, la Rosa de Pasión, que tiene entre sus hojas el esqueleto de la joven sin nombre.

-El beso (leyenda de Toledo) enmarca la historia en la invasión de las tropas napoleónicas en España, concretamente en la ciudad de Toledo. Un joven capitán había llegado a la ciudad y se tuvo que alojar en una iglesia donde no había podido dormir en toda la noche. Al día siguiente comentaba entre varios soldados que la causa de sus desvelos era una estatua de una mujer de una belleza sin igual, Doña Elvira de Castañeda. Como quiera que el resto de soldados no le creen y como saben que el capitán tiene champagne, deciden ir a la iglesia con él para ver la estatua de singular belleza.
Entre los efluvios del alcohol, el capitán se levanta y echa el contenido de su vaso sobre el rostro de la estatua del caballero que la acompaña, Don Pedro López de Ayala, y luego intenta dar un beso a la mujer. Pero no llega a darlo, porque cae sangrando a los pies de las estatuas.
Uno de los soldados había visto que el caballero levantaba el guantelete para dar al capitán un golpe mortal.

-En Tres fechas (leyenda de Toledo) el autor habla de tres viajes diferentes que hizo a Toledo en su juventud, en los que apuntó tres fechas. Se desconoce si el relato es autobiográfico.
El narrador explica que la primera vez que visitó Toledo entró en una estrecha calle donde nunca pasaba nadie, pero un día vio correr las cortinas de una ventana, así que día tras día iba a ver esa cortina, hasta que tuvo que regresar a Madrid, día en que apunta la primera fecha.
En su segunda visita, el autor lleva su material de dibujo a un descampado desde donde se veía el convento de Santa Isabel. Allí, tras una celosía ve una mano blanca que le saludaba. Apunta una nueva fecha.
En la tercera visita a la ciudad, vuelve a esa plaza y pregunta a un vecino sobre el repique de campanas. Le explican que una chica va a tomar los hábitos, por lo que decide entrar a ver la ceremonia. ¡Cuál es su sorpresa al descubrir que es la misma chica de la calle estrecha y del convento! Una mujer le explica que la joven era hija de un conde, que se quedó huérfana y no le quedó más remedio que tomar los hábitos.
El autor apunta la tercera fecha en su corazón y se lamenta del amor que puso haber sido y no fue.

-Los ojos verdes (leyenda de Soria) cuenta la historia del enamorado Fernando, primogénito de los marqueses de Almenar. Se encontraban en una cacería cuando un ciervo que él había herido se adentró en una trocha hacia la maldita fuente de los Álamos. El montero mayor, Íñigo, aconsejó que dejaran marchar al ciervo herido, pero Fernando siguió tras él, porque era su presa.
Unos días después, Fernando hablaba melancólico con Íñigo, sobre la mujer de ojos verdes que se había encontrado en la fuente, explica que se ha enamorado. Pero Íñigo le dice que no regrese más a la fuente de los Álamos porque se trata del espíritu de un trasgo que se lo llevará al fondo de la fuente.
Fernando ignora la advertencia y sigue acudiendo a la fuente de los Álamos hasta que un día ya no regresa más, porque ella le pidió que la acompañara hasta el fondo del lecho de la fuente.

-El rayo de luna (leyenda de Soria) transcurre en la ciudad de Soria. Manrique, un joven de buena cuna, está predestinado a ir a la guerra, pero es más poeta que guerrero, así que siempre busca la soledad. Una noche decide caminar por las ruinas del convento de los Templarios y ve una mujer a la que sigue hasta una gran casa en Soria.
Vela la entrada hasta que al día siguiente sale un escudero, que le dice que en esa casa no hay ninguna mujer, sino que es la casa de un caballero enfermo.
Durante dos meses, Manrique busca a esa mujer por toda la ciudad, sin éxito. Pero cuando decide volver a las ruinas de los Templarios, vuelve a ver el vestido blanco... hasta que se da cuenta que es un rayo de luna y que ha equivocado a una mujer con ese rayo de luna.

-El Monte de las Ánimas (leyenda de Soria) es una de las leyendas más famosas de Bécquer, y también una de las mejores. Sigo sintiendo inquietud cada vez que vuelvo a leerla.
Dos nobles se encuentran con sus séquitos de cacería en el soriano Monte de las Ánimas. Entre ellos van los dos hijos: Alonso y Beatriz, él un honrado caballero soriano; ella es su prima y ha venido desde más allá de los Pirineos a curar una enfermedad. Esa noche es la noche de Todos los Santos, por lo que los dos jóvenes se apresuran a salir del monte y llegar a la ciudad, mientras Alonso, prendado de Beatriz, le cuenta que en la noche de los difuntos se escuchan las ánimas de los difuntos correr y pelear por el monte, aclara que el monte fue de los Templarios, que se asentaron allí para defender la ciudad frente a los moros, pero se llevaban mal con los hidalgos castellanos de la ciudad, hasta que un día pusieron un veto para que los caballeros sorianos no entraran en el monte, que era pródigo en caza. Así que los caballeros castellanos decidieron, en una noche de difuntos, acudir al monte para echar a los Templarios, lo que resultó una encarnizada batalla campal. En el Monte de las Ánimas están enterrados caballeros de las dos partes, amigos y enemigos juntos. Y desde entonces, en la noche de Todos los Santos, se escuchan los esqueletos por el monte.
Beatriz no cree en estas leyendas, así que cuando llegan a la casa, Alonso le regala una joya que sujeta la pluma de su gorra, y le pide una prenda a cambio. Ella, coqueta, le dice que le regala la banda azul que llevaba en la cacería, pero la ha perdido en el monte.
Pese al miedo que le infunde a Alonso ir al Monte de las Ánimas en la noche de difuntos, azuzado por la joven, coge un caballo y desaparece en busca de la banda azul. Pasan las horas y Beatriz no puede dormir, incluso se despierta escuchando la puerta y pasos. Al día siguiente encuentra en su cuarto la banda azul ensangrentada, y en la casa le informan que Alonso ha muerto esa noche devorado por los lobos.

-La corza blanca (leyenda de Aragón) es una leyenda preciosa, quizás porque el propio Bécquer anula la introducción y se limita a contar el relato. Unos cazadores aragoneses se encuentran en unos montes aragoneses (cerca de Tarazona), acompañados por el señor Dionís y su hija Constanza, conocida como "la Azucena del Moncayo" por la blancura de su piel. El joven Garcés está enamorado de la joven y lleva mucho tiempo sirviendo al señor Dionís, como antes lo hiciera su padre.
En el monte estaba cuando se encuentran con Esteban, un pastor al que le piden que les cuente sus aventuras, a fin de reírse a su costa. Él habla de que una noche estaba en el monte y se quedó dormido cuando aparecieron unas cervatillas y entre ellas una corza blanca, incluso les escuchó hablar y cantar.
Nadie le cree excepto Garcés, que le promete a Constanza ir a buscar a la corza blanca. Ella se ríe, pero el joven busca el lugar junto al río donde indicó el pastor, a fin de esperar a las corzas. También se queda dormido y le despierta un coro de voces angelicales. Prepara su ballesta, pero cuando va a disparar, descubre que las cervatillas se convierten en mujeres desnudas que se bañan en el río, no sabe dónde mirar hasta que descubre a Constanza.
Cuando se deja ver, las jóvenes vuelven a ser corzas y la corza blanca se encuentra atrapada entre las ramas de un árbol, cuando consigue desasirse Garcés cree haber sido burlado o haber visto visiones, hasta que dispara su ballesta y la saeta hiere de muerte a... Constanza.

-El gnomo (leyenda de Aragón) comienza como una leyenda bucólica y costumbrista en la que unas muchachas van con sus cántaros a la fuente cercana al bosque. Cuando regresan siempre se encuentran con el Tío Gregorio, un nonagenario que les aconseja que no se demoren en la fuente hasta que se haga de noche, porque en las profundidades del Moncayo viven los malvados gnomos, que atesoran miles de tesoros.
La mayoría de las muchachas no creen en las palabras del anciano, pero dos hermanas, Marta y Magdalena, enamoradas del mismo muchacho, están dispuestas a acudir a la fuente de noche, pero por separado, ya que no se llevan bien.
Cuando Marta y Magdalena llegan hasta el manantial, sin verse, escuchan las palabras del agua y las palabras del viento, que quieren llevarlas con ellas. Marta escucha al agua y decide seguir sus palabras, mientras Magdalena escucha al viento y eso la salvará.
Al día siguiente aparece el cántaro roto de Marta, pero nunca se ha vuelto a saber nada de ella, mientras Magdalena ha sido salvada por el viento.

-La cueva de la mora (leyenda de Navarra) enmarca la leyenda en la localidad navarra de Fitero, donde el narrador se encuentra dando unos baños en sus aguas medicinales. Allí le llaman la atención las ruinas de un castillo moro, por lo que se adentra en el bosque buscando algún pasadizo. Lo encuentra, pero no se adentra por pavor y, al salir, se encuentra con un aldeano que le dice que no entre ahí que es la cueva de la mora, y que por las noches sale una mora con blancos ropajes para llenar su cántaro de agua.
El narrador escucha la historia de la mora, porque muchos años antes era un inexpugnable castillo moro donde tuvieron cautivo a un caballero cristiano. Éste fue rescatado por los suyos pero regresó melancólico. Había visto a la hija del alcaide moro del castillo y se había enamorado de ella. Así que convenció a los suyos para entrar en el castillo moro por sorpresa. Cuando se hicieron con la plaza, conquistó a la mora, pero sus hombres le instaron a abandonar al castillo porque vendrían los moros a recuperarlo.
El caballero cristiano, disfrutando de su amor, ignoró los consejos y efectivamente vinieron los moros para asediar el castillo y recuperarlo. Se prepararon y el asedio duró días, pero como los moros no tenían manera de entrar, decidieron matarlos de hambre.
Pero en un momento en que los moros consiguen llegar a las almenas, el caballero cristiano es herido de muerte, y en el patio de armas la mora se lleva al caballero moribundo, abre un agujero con un resorte y llega con él a una cueva.
Al despertar el caballero sólo pedía agua, por lo que la mora fue con el casco del caballero hasta el río cercano, pero una saeta la hirió de muerte.
Cuando al día siguiente los moros siguieron el rastro de la sangre se encontraron muertos en la cueva a los dos enamorados.

-El Miserere (leyenda religiosa de Navarra) es una leyenda sobre una monasterio cerca de Fitero, donde un caballero entregó todo a sus monjes, desheredando a su malvado hijo. Así que el hijo se vengó matando a todos los monjes cuando estaban entonando el Miserere, e incendió el monasterio. Fue la noche del Jueves Santo y siempre en esa noche se escucha el Miserere infernal, se ven luces en las ventanas rotas del monasterio y nadie osa acercarse.
Un romero, que además es músico, llega a la abadía de Fitero donde le cuentan esta historia, y decide ir a escuchar el Miserere. Ve el séquito de monjes, las luces del monasterio y escucha el Miserere, así que decide transcribirlo, pero nunca llegó a terminarlo, porque acabó volviéndose loco y muriendo.

-La cruz del diablo (leyenda catalana) habla de una cruz que se encuentra en las montañas cerca de la localidad de Bellver.
Unos hombres se encuentran de paso en las inmediaciones de Bellver, cuando el narrador se adelanta y se pone a rezar frente a una cruz. Uno de los guías le dice que es una cruz maldita, que es la cruz del diablo y que ni siquiera se tiene que detener ante ella.
Cuando por la noche están alojados, le piden que cuente la leyenda de la cruz.
Así es como el guía habla del malvado señor del Segre, un hombre cruel que trataba mal a los aldeanos hasta que ellos se vengaron y entraron en su castillo, hicieron su propia justicia y colgaron su cuerpo y el de los secuaces en las almenas de su castillo. Durante años la imponente armadura del señor del Segre estuvo allí colgada hasta que un día desapareció.
A partir de entonces volvieron los robos, los crímenes, los raptos, y el jefe de la banda que se alojaba en las ruinas del castillo llevaba la misma armadura que el señor del Segre, así que pensaron que le guiaba el diablo, por lo que fueron a pedir ayuda a un monje de San Bartolomé (este santo era famoso por enfrentarse al diablo) y el monje recibió una oración, por lo que la armadura llegó a Bellver, pero cuando levantaron la visera no había nada dentro, así que guardaron los trozos de la armadura que desaparecían con las luces del día.
Cansados de buscar las partes de la armadura cada día, volvieron a pedir ayuda al monje de San Bartolomé, que dijo que fundieran las partes de la armadura y se levantara una cruz. Mientras se funde, el hierro se retuerce y grita. Desde entonces se encuentra la cruz, que aunque suene a paradoja, se la llama "la cruz del diablo".
-Creed en Dios (leyenda catalana - cántiga provenzal) comienza con el epitafio de Teobaldo de Montagut, barón de Fortcastell, y Bécquer lo presenta como si fuera un juglar y lo estuviera contado de forma oral a un numeroso público.
Cuando la madre de Teobaldo estaba embarazada soñó que el bebé que llevaba en el vientre era una serpiente que se convertía en paloma. El joven Teobaldo perdió a su madre cuando dio a luz y poco después a su padre. Se convirtió en un hombre que renegaba de Dios, hasta que un día en una montería de un jabalí entraron en una iglesia a guarnecerse del mal tiempo. El sacerdote le plantó cara y Teobaldo dijo que no creía en Dios, y que como no habían tenido éxito en la caza iba a soltar la jauría de perros para que dieran caza al sacerdote como si fuera un jabalí. El sacerdote se puso a rezar esperando la muerte, y entonces alguien gritó que había un jabalí, por lo que Teobaldo subió a su caballo para dar caza al jabalí.
Muerto el caballo de cansancio, apareció un paje con un corcel negro, al que Teobaldo no dudó en subir, y subido en el corcel llegó a los cielos, donde vio maravillas y se arrepintió del hombre que había sido hasta entonces.
Cuando despertó del sueño y vio su castillo a lo lejos, pidió refugio en las aldeas diciendo que era Teobaldo de Montagut, y los aldeanos se reían de él diciendo que ese hombre era fruto de las leyendas. Cuando llega al castillo, que se encuentra derruido, le abre la puerta un monje que le dice que han pasado 150 años, por lo que Teobaldo decide hacerse religioso.
-Maese Pérez el organista (leyenda sevillana) es un hombre que toca el órgano en el convento de Santa Inés de Sevilla. Es ciego y tiene 76 años, pero toca como los ángeles. Y tan bien lo hace que en la noche de la Misa del Gallo los prohombres y personajes más importantes de la ciudad se agolpan en las puertas del convento para escucharle tocar. Sin embargo, en esa Misa del Gallo el hombre llega enfermo y fallece en medio del recital.
Al año siguiente, un hombre envidioso de Maese Pérez, mal vestido y bizco, quiere ocupar su sitio, pero la gente del pueblo que sabe que no toca bien ha llevado cazuelas para dar una cencerrada en cuanto empiece a tocar, pero cuando empiezan a dar la cencerrada, la música del órgano se eleva por encima de la algarabía. Cuando termina el organista dice que no volverá a tocar más ese órgano.
En la siguiente Misa del Gallo será la hija de Maese Pérez quien toque el órgano, pero antes de hacerlo le dice a la abadesa que tiene miedo porque el día anterior vio a su padre tocándolo. La monja no la cree, pero cuando llega la Misa del Gallo y la joven señala el órgano comprenden que hay alguien tocando como los ángeles aunque no puedan verlo.
Bécquer mezcla el lenguaje coloquial para acercar al lector a la leyenda de Sevilla y hacerlo más realista. Para ello utiliza a una demandadera, esto es, una mujer que lleva cuentos de un lado a otro de la ciudad.
En realidad, el convento de Santa Inés no tiene (ni ha tenido nunca) un órgano.

-La Venta de los Gatos (leyenda sevillana) comienza con un relato costumbrista de un ventorro a las afueras de Sevilla, donde todo es baile y jolgorio. Allí fue el autor con intención de dibujar, y tomó como modelo a una joven que cantaba muy bien, y que parecía que el que rasgueaba la guitarra estaba enamoriscado de la joven.
Cuando se disponía a marchar, el de la guitarra le pide el dibujo y le explica que es el hijo del ventero y que la joven ha sido adoptada por la familia, que está dispuesto a casarse con ella.
El autor regresa a Sevilla unos años después, la ciudad ha cambiado y en su imaginación piensa que el hijo del ventero se habrá casado con la joven y que tendrán un sinfín de críos correteando, pero cuando visita la venta, el paisaje es desolador: sólo se encuentra allí el ventero, muy avejentado, que le explica que dos señores acreditaron que la joven era suya y se la llevaron, falleció y vieron pasar el ataúd al cercano cementerio construido tras la posada, y que su hijo se volvió loco de amor.
Llama la atención el contraste entre la felicidad inicial del relato y la desolación de la segunda parte. Por lo demás, está magistralmente escrito, como si estuviéramos viendo un cuadro y no leyendo un relato.
-¡Es raro! (leyenda de Madrid) comienza con una reunión social en casa de una amiga del narrador. Él cuenta una historia sobre un hombre, Andrés, que se quedó huérfano muy pronto. Fue criado por unos parientes y cuando tuvo edad para ganarse el pan, decidió buscarse la vida. Vivía en casa de una casera con muy malas pulgas.
Andrés se dio cuenta de que le faltaba algo porque se sentía muy solo, así que una noche que volvía a casa escuchó los gemidos de un perro recién nacido que se llevó consigo. Poco a poco fue haciéndose más rico, así que pensó que necesitaba un caballo, que lo adquirió en una corrida de toros. Pero no era suficiente con el perro y el caballo, necesitaba además el amor de una mujer, así que un día se encontró con una joven casi huérfana y, después de hablar con ella, decidió que ella sería su mujer.
Como ya era un hombre adinerado, compró una quinta donde llevó a su mujer, a su caballo y a su perro, pero una noche escuchó ruidos y comprendió que había ladrones, por lo que decidió ir caminando a la aldea más cercana a buscar a los guardias.
Cuando regresó a la quinta, el perro estaba moribundo y su mujer, su criado y el caballo habían desaparecido. Loco Andrés siguió las huellas de los cascos hasta llegar a una aldea, donde encontró su caballo muerto de cansancio, y allí le dijeron que la mujer no iba secuestrada.
Andrés se dio cuenta de que su mujer le había engañado y se volvió loco.
Cuando el narrador pregunta a los que le acompañan qué les ha parecido, le dicen que es raro que se vuelva alguien loco por amor. Y el narrador comprende que el verdadero romanticismo ha desaparecido, ya que a él le parece algo natural.

-La creación (poema indio, leyenda oriental) es una leyenda que habla de la creación del mundo por Brahma, el máximo dios hindú. Parece ser que lo primero que creó fueron luces de donde aparecieron los gandharvas, especie de geniecillos infantiles y traviesos. El dios Brahma se retiró a su laboratorio para seguir creando y dejó todo lo que no había terminado separado en redomas. Los gandharvas, que lo echaron de menos, fueron a buscarle y le espiaron en la puerta. Así que cuando Brahma se marchó, los pequeños geniecillos entraron en el laboratorio y mezclaron todo creando un mundo que para ellos era su juguete.
Es interesante esta nueva visión de la creación del mundo desde un punto de vista oriental.
EL AUTOR:

Retrato de Bécquer, por su hermano Valeriano
Gustavo Adolfo Bécquer, cuyo nombre original era Gustavo Adolfo Domínguez Insausti y Bastida, nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836. Su padre era un pintor célebre del costumbrismo sevillano que dejó huérfano a Gustavo a los cinco años. Comenzó sus primeros estudios en el colegio de San Antonio Abad, y luego proseguiría la carrera náutica en el colegio de San Telmo. A los nueve años quedó huérfano de madre y fue adoptado por su madrina, que le ayudó económicamente a marchar a Madrid a los 17 años en busca de fortuna a través de la literatura.
Como era difícil vivir de la literatura, Bécquer pasó estrecheces, por lo que se vio obligado a trabajar de escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, donde salió a flote su habilidad para el dibujo y, de hecho, fue cesado al sorprenderle haciendo dibujos de escenas de las obras de Shakespeare. Así que volvió a vivir de sus artículos literarios, pero como había poca demanda, alternó el periodismo con la elaboración de pinturas al fresco.
Encontró trabajo en la redacción de El Contemporáneo, momento en el que escribió la mayor parte de sus leyendas y las Cartas desde mi celda.
En 1862 llegó a Madrid su hermano Valeriano, por lo que se dispusieron a vivir juntos, uno traduciendo novelas y escribiendo artículos, mientras el otro pintaba sin parar, pero no dejaron nunca de pasar estrecheces.
Bécquer escribió sus Rimas, que estuvieron a punto de perderse. A través de este conjunto de versos, deja ver lo melancólico y atormentado que se sentía en su vida. En el género de las Leyendas escribió Maese Pérez el organista, Los ojos verdes, Las hojas secas y La Rosa de Pasión, entre otras. Escribió esbozos y ensayos como La mujer de piedra, La noche de difuntos, Un drama y El aderezo de esmeraldas. Hizo descripciones de La basílica de Santa Leocadia, El Solar de la Casa del Cid y El enterramiento de Garcilaso de la Vega, entre otras. Dentro del costumbrismo o folclore español escribió Los dos compadres, Las jugadoras, Semana Santa en Toledo y El café de Fornos.
En septiembre de 1870 falleció su hermano Valeriano, lo que fue un duro golpe para Gustavo. Pocos meses después, el 22 de diciembre de 1870 falleció Gustavo Adolfo Bécquer a los 34 años.
EL LIBRO:
Título original: Leyendas
Autor: Gustavo Adolfo Bécquer
Editorial: Espasa Calpe (5ª edición, en octubre de 1990)
Colección: Austral nº 36
Número de páginas: 358
ISBN: 9788423918362
Valoración: 9/10
RETOS:
* Bingo de Lectura: Leer 12 libros del Classics Club.








