lunes, enero 29, 2018

Como ratones de biblioteca

Sin darme cuenta he traspasado el ecuador del libro de Pierre Lemaitre y vuelve a ocurrirme como con Irène, que no puedo parar.
Llega a ser otro libro y ya me hubiera quedando dormida leyendo. Pero esta noche no, me encuentro expectante.
Es probable que Alex lo acabe mañana.

domingo, enero 28, 2018

Paseando libros

Hoy me he dado cuenta de que no tenía batería en el libro electrónico a media hora de marcharme. Aunque lo he puesto a cargar, finalmente he optado por llevarme una antología de cuentos de Truman Capote. Pero ni lo he abierto.
La cuestión es que no podía llevarme el volumen de Lemaitre conmigo porque pesa mucho. Y tenía que llevarme algo para leer. Pero no sé para qué: si están mis sobrinas no voy a leer nada porque desde el minuto uno me acaparan.
Mi hermano pequeño pregunta a ver qué hago que sólo quieren estar conmigo. Y yo le digo que los niños en general sólo necesitan que se les preste un poco de atención. Pero está claro que soy la tía favorita.
Será el último día que pasee un libro de aquí para allá.

En casa ya

He ido a comprar pan y estaba todo lleno de gente. No me creo aún estar en mi casa tan pronto. Ni siquiera me ha dado la sensación de haber comido en Logroño, quizás por ese momento de niñas que me ha gastado algo más de energía. Pero parece un viaje relámpago.
El caso es que como la tarde acompaña hay mucha gente en todos los sitios.

Nos vamos

Después de los columpios les he dicho a las pequeñas que nos fuéramos, y me han dicho que teníamos que tomar un café en la nueva pastelería, que no nos podíamos ir todavía. Yo, café, pero ellas Cola Cao y un brownie para las dos.
Luego se han empezado a desmelenar y me las he tenido que llevar.
En casa las he dejado... jugando a las cartas.

Columpios


En cuanto me ven mis sobrinas no me dejan ni respirar. Después de poner Disney Channel se han subido a mi espalda y me han dejado baldada. Así que les he dicho de ir a la calle. "Mamá no nos va a dejar". Claro que les ha dejado, creo que mi cuñada estaba encantada de perderlas de vista durante un rato.
Creo recordar los columpios diferentes; al menos el suelo está cambiado.

Apetece

Con este sol apetece mucho ir a tomar el vermout y comer a Logroño. Ya sé lo que me va a tocar después de comer, porque mis sobrinas están pendientes cada vez que digo que tomaré un café en el bar, ya que para ellas eso significa ir a los columpios.

Estatuas de bronce

Oporto

Mis amigas se ríen de mi fijación por las estatuas de bronce. Y es que si no me hago yo misma una foto con la estatua, me pararé sólo para hacer foto de la estatua. No hay lugar donde no vaya y haya estatuas que no me lleve una imagen conmigo. 
Es cierto que Haro está llena de estatuas, pero anoche descubrí algunas que no había visto antes. Así que cada cinco minutos me paraba y sacaba el móvil. Mis amigas me instaban a seguir y yo les decía: "Primero, la estatua". 
Eso me ha recordado a que en Oporto pasaba siempre por la plaza del Ayuntamiento donde me encontraba siempre con una estatua junto a un buzón y me paraba cada vez para contemplar la imagen desde todos los ángulos. 
Hoy en día en muchas ciudades nos encontramos con estatuas de bronce dedicadas a celebridades y también a personas cotidianas. En Haro hay toda una colección dedicada a los diferentes procesos del vino. Personas anónimas, con sus rostros concentrados en el encorchado del vino o en la construcción de una barrica. Por algo la llaman la capital del vino.

Lo que puedo decir con absoluta seguridad es que no hay estatua que no cause atracción en mí como para dedicarle unos minutos. Algo en esas estatuas me hechiza, me atrae.
Oporto

Haro...


Me gusta bastante ir a Haro, me gusta el ambiente, me gusta el tapeo, adoro que haya estatuas a cada poco.
Es que esta tarde sabía que no había vuelta de hoja: a la Herradura de Haro o a La Laurel a Logroño.
Hace frío, y la perspectiva de quedarse en casa leyendo era muy halagüeña, pero prefería estar en la calle y mezclarme con la gente.


sábado, enero 27, 2018

A las ocho y media

Ya sabía yo que como hubiera hoy un intercambio de mensajes no cenaría en casa. Lo que más me apetece es leer hasta perder la noción del tiempo, pero creo que puedo dejarlo hasta mañana. De momento, he quedado a las 20.30h. y no sé qué nos deparará la noche. A cenar ya no vendré a mi casa, y no sé dónde terminaremos hoy. Me veo en la Laurel, pero también podría ser Haro o cualquier lugar donde nos apetezca ir. Todo se verá...
Pese al frío, creo que me apetece mucho más estar con gente que quedarme en casa. 

Sábados de manta y libro

Dice mi hermano que estoy muy bien al calor de mi casa, que a veces le gustaría quedarse una tarde de sábado sin hacer nada, olvidándose de todo. En cierto modo, cuando viene a mi casa, hay horas que nos dedicamos a remolonear. 
Anoche vinimos tarde a mi casa, cenamos cuando daban las once de la noche y yo me fui a leer. Él debió ver una película entera y se asomó para decirme que apagara la luz. Yo ya tenía los ojos cerrados y es que el último libro de Ishiguro me daba sueño. Hoy he reanudado la lectura de Lemaitre con Alex. Y en la segunda página ya me tenía enganchada por algo que ha dicho donde me he sentido plenamente identificada:

Que el amor es un compartimento maltrecho de su existencia... Así que he seguido leyendo.
Mi hermano también ha venido a comer. Y se ha quedado viendo otra película. Le he preguntado si quería un libro. Con la cantidad de libros que hay en mi casa... pero ha preferido el sofá y la película. No sé si ha terminado de verla. Me hace gracia porque en menos de un día se va a empachar de películas. Que yo sepa ahora está en el cine con su familia viendo una película infantil, Ferdinand
Creo que no tengo necesidad de salir por hoy. Ya he salido hoy a por el pan y sólo de pensarlo siento frío. Porque hace demasiado frío hoy. Si estuviera en la casa de mis padres añadiría la chimenea, pero me conformaré con la manta. 

Gatos callejeros

Hay un sitio aquí donde los gatos rodean los vehículos, siempre están ahí.
Yo pasaba, y no es que me gusten mucho los gatos, me he dado la vuelta y me miraban. Y les he susurrado que siguieran mirando mientras sacaba el móvil.
Ahora sólo les tengo que decir a mis sobrinas que los gatos me miran cuando voy a hacer una foto y ellas no.

Olor a limpio

Los sábados son jornadas que dedico a la limpieza. Generalmente una persona sola ensucia poco, pero a pesar de ello no soporto ver una pelusa en el suelo. En cuanto veo polvo o pelusas me pongo a estornudar.
Nunca quise hacerme las pruebas de las alergias. Pero que tengo alergia a algo eso es seguro. Creo que al polvo. Esta mañana me he levantado estornudando y he pensado en que tenía que limpiar. Y entonces he dejado de estornudar. Si es que el mejor médico es uno mismo.
Al menos mientras estaba dedicada a mis tareas de limpieza, interrumpidas por un libro de vez en cuando, ha salido el sol.

Los restos del día


Reconozco que me gustó mucho más la otra novela que leí del autor, esta me ha llegado a aburrir y me quedaba dormida leyendo, porque en ciertos momentos se me ha llegado a hacer algo pesada. 
Lo cierto es que se trata de un buen retrato de los mayordomos que existían en las mansiones señoriales inglesas de los años 50. Quizás el mayordomo y su manera de pensar sin inmutarse por nada y ante nada es lo que dota de pesadez a la novela. Al final te das cuenta de que esa rigidez, esa vida dedicada a que todo estuviera perfecto en una casa ajena, hace que haya perdido algo personal más importante, lo que tenía ante sus ojos pero que su severidad no le deja ver, y al final no era tan importante haber servido tan diligentemente a un hombre que, en definitiva, era pronazi. Pero el mayordomo no cuestiona a su señor, sólo en ese viaje se empieza a dar cuenta de muchas cosas. 

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Salisbury, Inglaterra

Inglaterra, julio de 1956. Stevens lleva décadas como mayordomo en Darlington Hall, una mansión venida a menos. Varios años atrás falleció míster Darlington y sus herederos tuvieron que venderla. El nuevo propietario es un millonario estadounidense que ha recibido la casa y a su mayordomo. En cierto momento, el nuevo dueño decide marcharse un tiempo a Estados Unidos y le insta a Stevens a coger su coche, un Ford último modelo, y que se vaya de viaje por el país, ya que Stevens nunca ha salido de la mansión.
Stevens decide vivistar a miss Kenton en Cornualles; esta mujer fue ama de llaves en Darlington Hall en los años 20, después de que Alemania perdiera la guerra y que un grupúsculo de dirigentes nazis se presentaran a las elecciones para ganarlas (y terminar creando un verdadero terror en Europa). Míster Darlington recibe en su casa a celebridades de varios países -entre ellos al embajador alemán- y celebra recepciones, ante las que Stevens no oye ni dice nada, pero en realidad y como mayordomo oye todo, aunque no será en ese viaje que hace varias décadas después cuando se dé cuenta de lo que se estaba tramando en la casa de míster Darlington. 
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Pueblo de Devon (similar a lo que podría ser Moscombe), Inglaterra

Así, Stevens visita Salisbury, Mortimer's Pond, Tauton, Moscombe, Little Compton y Wewmouth. En todos los sitios que visita le confunden, por su vestimenta y por el coche que lleva, con un gran señor. De hecho, es curioso cómo los habitantes del pequeño pueblo de Moscombe se acercan a la casa donde un matrimonio le ha alojado porque Stevens constituye una novedad y todos quieren conocer a ese gran señor.

En definitiva, al final nos deja con un sabor agridulce, ese momento en que cualquiera puede pensar en su vida: "¿cómo hubiera sido mi vida si hubiera hecho esto otro?". Pregunta que sólo sirve para martirizar a una persona. Yo creo que al final debemos ser consecuentes con nuestros actos y nuestras decisiones, y creer de verdad que hemos tomado las elecciones correctas, sin pensar en lo que hubiera ocurrido de haber escogido otro camino. Es una pregunta que no merece la pena hacerse, porque podría llevar a lamentarse (como en el caso de los protagonistas), sino que deberíamos pensar en lo bueno que nos depara la vida que hemos elegido.

EL AUTOR:

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Kazuo Ishiguro nació en Nagasaki en 1954, pero se trasladó a Inglaterra en 1960, y en la actualidad vive en Londres. Está considerado uno de los mejores escritores contemporáneos, fama que ha rubricado la concesión del Premio Nobel en 2017. Es Oficial de la Orden del Imperio Británico y Caballero de las Artes y las Letras por el gobierno francés. Su obra ha sido traducida a más de cuarenta idiomas. Es autor de siete novelas -Pálida luz en las colinas (Premio Winifred Holtby): "Ha sabido mantener el perfecto equilibrio entre la suavidad de las formas y la tensión dramática. El material narrativo está magistralmente controlado" (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia); Un artista del mundo flotante (Premio Whitbread): "Novela hecha de aire, de leves crujidos interiores. Un verdadero esfuerzo de equilibrio narrativo" (Eloy Tizón, El Mundo); Los restos del día (Premio Booker): "Una novela deslumbrante" (Félix Romeo); Los inconsolables (Premio Cheltenham): "Un gran texto de asombrosa verbalidad, insólito por la tradición que recupera, falsamente realista, desestabilizador, provocativo, audaz, que revela el enorme talento que subyace en la escritura" (Robert Saladrigas, La Vanguardia); Cuando fuimos huérfanos: "Una de las mejores novelas que he leído en los últimos tiempos" (J. Ernesto Ayala-Dip, El Correo);Nunca me abandones (Premio Novela Europea Casino de Santiago): "Lo que hubiera sucedido si Un mundo feliz hubiera sido escrita por el autor de El proceso... Una fábula intensamente humana sobre mundos que se han vuelto intensamente inhumanos" (Juan Gabriel Vásquez, El Periódico); y El gigante enterrado: "Mezcla absorbente de fábula y de épica que se unen en una narración hilarante y onírica" (Diego Gándara, La Razón)- y un libro de relatos -Nocturnos: "Un virtuoso de la lengua inglesa, tan sutil y riguroso como su maestro, Henry James. Los cuentos que componen Nocturnos van construyendo, uno detrás de otro, algo así como una trama musical" (Alberto Manguel, El País)-, obras extraordinarias que Anagrama ha publicado en castellano.

EL LIBRO:

Título original: The Remains of the Day
Autor: Kazuo Ishiguro
Traductor: Ángel Luis Hernández Francés
Editorial: Anagrama (9ª edición, en octubre de 2017)
Número de páginas: 253
ISBN: 9788433911209

Valoración: 7/10

RETOS:

viernes, enero 26, 2018

Marcas en el calendario


Hay días que están marcados irremediablemente en el calendario. Pero hay días que sería mejor no recordar. Supongo que será cuestión de tiempo que esas fechas se vayan difuminando.
El 26 de enero de 2014 fallecía mi abuelo materno. Recuerdo la terrible tormenta que se abatió sobre nosotros cuando regresábamos del cementerio.
El 27 de enero de 2012 fallecía mi tío Pepito, medio hermano de mi padre, pero muy querido para mí. El tío que siempre me inculcó el amor por la lectura y que nos mostraba su extraordinaria sabiduría en cualquier ejemplo de la vida diaria.
El 28 de enero de 2015 fallecía mi tío Cele en el hospital. Se fue apagando lentamente, y aún recuerdo la última visita al hospital, donde con una mirada me dijo tanto, tanto que no imaginaba que sería la última vez.
A veces es mejor no tener tan buena memoria. Son días que aún me siguen poniendo la piel de gallina.

Tardes de lluvia

No para de llover y no tiene pinta de parar. He ido al supermercado y no se me veía con la capucha. Creo que no me importa mojarme mucho.
Menos me importaría si luego no tuviera que salir de casa.
Mi hermano se queda a dormir en mi casa, y es que ayer le decía: "Pues a veces he echado de menos comer contigo o que te quedes a dormir en mi casa" y como hoy se nos hará tarde ha decidido quedarse.

7 a.m.

Anoche me quedé dormida sin darme cuenta. Perdí la página del libro, aunque por lo menos llegué a apagar la luz.
Hace diez minutos ya no soy capaz de volver a cerrar los ojos, he buscado la página donde me quedé y he desayunado.
Por fin es viernes. No sólo va terminando la semana, sino que enero está también en las últimas.

jueves, enero 25, 2018

Estrenando paraguas

Hoy he estrenado un paraguas, y es que no suelo llevar paraguas. Pero hay algo que me gusta menos que los paraguas, y es que no me gusta el papel mojado.
Así que he estrenado un paraguas de color azul.
No entiendo que la gente se queje de la lluvia, pero ¿es que no recuerdan las restricciones de agua hace tan sólo dos meses? A mí me encanta la lluvia, y mojarme, y saltar en los charcos con mis sobrinas, y el olor a tierra fresca, y el arco iris. La lluvia es vida...

Febrero: mes temático del amor

Un mes más me apunto al mes temático, que organiza Laky en su blog Libros que hay que leer.
Se trata de leer, durante el mes de febrero, al menos una novela de amor (no tiene que ser de género romántico, sino que es suficiente con que tenga una historia de amor).
Las instrucciones se encuentran AQUÍ.

Mis novelas de febrero:
- Déjame quererte, de Jud Baltimore

Irène (Serie Verhoeven I)


Cuando en un principio compré este compendio de cuatro novelas de Pierre Lemaitre, mi intención era leerlo de seguido. A medida que avanzaba y que me centraba en la historia, empecé a pensar que sería mejor descansar entre una y otra. Y ahora, que me encuentro en 'shock' tras un final inesperado, he comprendido que tengo que desconectar y leer otros libros entre medias. 
Como originalmente eran cuatro novelas separadas, así las voy a leer, y así las voy a reseñar. En realidad me cuesta mucho hacer esta reseña porque la historia me ha impactado de una manera brutal. Es que no sabría decir si es por una especie de efecto-espejo que, como el propio Lemaitre nos explica en el prólogo, el lector cree estar leyendo una historia cuando en realidad está leyendo otra. Y es que es así, tal cual, y esa muestra de originalidad, así como toda la trama que nos engancha de principio a fin, nos envuelve en un halo de misterio del que es difícil sustraerse. No sé qué haré esta tarde si no consigo escapar de esta historia que, aunque ya haya terminado, aún sigo en ella. Es por eso que no voy a empezar otro libro hasta que vuelva más tarde, es que no puedo empezarlo. 

El nexo común de todas las novelas es Camille Verhoeven, un comandante de la Brigada Criminal de París, muy inteligente y con el instinto muy afilado, que tiene 1.45 de estatura, pero eso no le ha impedido llegar a lo más alto: fue el primero de su promoción y es un hombre respetado en la Brigada, de ahí que todo el mundo le llame 'comandante' y le trate de 'Usted'. Pero Camille es una persona muy cálida. No sólo le vamos a conocer en su trabajo sino además en su vida familiar. Camille está casado con una actriz de nombre Irène, que ahora está de baja porque esperan un bebé. Ella está embarazada de más de ocho meses, y se queja un poco de la soledad por la que pasa cuando Camille tiene que ausentarse por un crimen que no deja a nadie indiferente.

Dos prostitutas han sido encontradas asesinadas en un loft en una zona industrial de Courbevoie. Sus cuerpos aparecen desmembrados, a trozos, en un espacio bastante lujoso. Camille y su equipo comienzan a investigar el entorno de estas dos prostitutas. Así conocemos a los hombres que se encuentran al mando de Camille: Louis, un hombre que va a la comisaría de punta en blanco, un personaje salido de la aristocracia y que podría vivir de las rentas, pero un día decidió hacer algo rentable e ingresó en la policía, donde parecía que no encajaría, pero que finalmente se ha convertido en la mano derecha del comandante Verhoeven; Armand, el hombre que más tiempo lleva junto a Camille, un hombre tan meticuloso como rácano, que no gasta un duro ni para tomar un café; Maleval, un joven que vive para las mujeres, que muchos días aparece en la comisaría como si hubiera estado toda la noche de fiesta, un novato que conoceremos mejor a lo largo de la novela, porque será el que se meta en problemas, el punto débil; el comisario LeGuen, un hombre que admira a Camille, que no sólo es su superior sino su amigo, que cree en el instinto de Camille, pero le pide siempre pruebas sólidas.
Camille descubre que el asesinato de Courbevoie, firmado con un tampón de caucho, guarda relación con otro asesinato transcurrido dos años atrás en Tremblay, donde una prostituta fue encontrada en un contenedor partida en dos y convertido en un caso sin resolver. También ahí el asesino había dejado su firma. Cuando Camille se encuentra en su casa leyendo el informe de Tremblay, cree recordar que es una recreación de un libro, que la puesta en escena es una copia exacta de la descripción del crimen que James Ellroy cuenta en su novela La dalia negra. Así que decide contactar con un experto universitario en novela negra, Ballagher, a quien le da datos para que busque una novela cuya descripción corresponda con el asesinato. Sin embargo, será un librero quien se ponga en contacto con la policía para indicar que el asesinato de Courbevoie es clavado a lo que Bret Easton Ellis describe en su novela American Psycho
Camille no tiene dudas y explica a LeGuen y a la jueza Deschamps que están buscando a un hombre versado en la novela negra, un asesino en serie, pero ellos le dicen que necesitan pruebas más sólidas, que no creen en su intuición. 
Además, hay un periodista de Le Matin, Philippe Buisson, que quiere llegar a un acuerdo con Camille, y de repente empieza a contar con pelos y señales en qué punto se encuentra la investigación de la Brigada Criminal, lo que entorpece enormemente la investigación. 
Camille decide que ha llegado el momento de poner en conocimiento de las diferentes policías europeas si hay algún crimen que concuerde con lo que ellos tienen. Se salta las normas, y termina viajando a Cardiff, donde se entrevista con un inspector que le cuenta que una joven fue encontrada en un parque, violada y estrangulada, vestía ropa pero le faltaban las bragas. Camille pide ayuda al librero, que le dice que corresponde a Laidlaw, de William McIlvanney. En ese momento, Camille pide al catedrático una selección de una serie de novelas negras y le entrega una lista de casos sin resolver en los últimos cinco años, donde hay elementos inexplicables. También ha respondido a un anuncio en una revista de novela negra y el asesino ha contactado con él. Es su salvoconducto para que no le retiren del caso.
Pero al asesino aún le quedan otros crímenes por cumplir, porque tiene que reanudar su gran obra. Y Camille va unos pasos por detrás, con la impotencia de no poder descubrirle a tiempo, con la presión de los medios de comunicación, que han apodado al asesino como "el Novelista", y con una esposa a punto de dar a luz...
Todas las novelas que aparecen existen en realidad, lo que viene a engrosar mi listado de libros pendientes.

Lo que sorprende es esa segunda parte, cuando realmente descubrimos lo que dice Lemaitre en su prólogo: que realmente creemos estar leyendo una historia pero estamos leyendo otra. Es verdaderamente impactante. Y es que no puedo decir nada más. Aún lo estoy digiriendo. Hacía tiempo que un libro no me causaba tal cúmulo de emociones de todo tipo. Lemaitre es bueno, es verdaderamente bueno...

EL AUTOR:

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Pierre Lemaitre nació en París en 1951. Antes de ganar el Premio Goncourt 2013 con su novela Nos vemos allá arriba, ya era un escritor de renombre en el género de la novela policíaca. Con Irène (2015, Premio a la Primera Novela Policíaca del Festival de Cine Policíaco de Cognac, Premio San Clemente, considerada Mejor Novela Negra del Año por El Periódico de Catalunya) inició la serie protagonizada por el comandante Camille Verhoeven, que incluye Alex (2015, Dagger Award 2013, Premio de Lectores de Novela Negra de Livre de Poche 2012 y uno de los libros del año según el Financial Times, en curso de adaptación al cine por James B. Harris, con guión del propio Lemaitre), Rosy & John (2016) y Camille (2016, Dagger Award 2015). Fuera de la serie llegaron, con una extraordinaria recepción por parte del público y de la crítica, Vestido de novia (2014, Premio del Salon du Polar 2009 y Premio Best Novel Valencia Negra, en curso de adaptación al cine) y Recursos inhumanos (2017, Premio de Novela Negra Europea, en curso de adaptación como serie de televisión). Además del Goncourt y de tres Dagger Awards, ha obtenido el Premio a la Mejor Novela Francesa 2013 de la revista Lire, el Premio Roman France Télévisions y el Premio de Libreros de Nancy-Le-Point, y su obra, con más de tres millones de lectores, está siendo traducida a treinta idiomas.

EL LIBRO:

Título original: Travail soigné
Autor: Pierre Lemaitre
Traductor: Juan Carlos Durán Romero
Editorial: Alfaguara (1ª edición, en noviembre de 2017)
Número de páginas: 376
ISBN: 9788420428390

Valoración: 10/10

Estas son las portadas de las novelas que originalmente se editaron por separado:


RETOS:
Y lo incluyo en el mes temático: Enero: mes de la novela negra.

Locura de día

Hoy estábamos en la oficina y a todas nos parecía que era viernes. Lo comentábamos y pensábamos que aún queda para el fin de semana.
Yo me he quedado en la oficina. Craso error. Porque la gente a veces no entiende que no puedo dedicar a nadie ni cinco minutos. He terminado con dolor de cabeza.
Pero al final ha venido un hombre a preguntarme cómo convertí el coche en vehículo histórico. Le he hecho un esquema de los sitios donde tiene que ir, los costes y el ahorro. Y finalmente se me ha encendido una bombilla: "¿Pero tiene 25 años?". Me ha dicho que aún no, y le he explicado que no podrá hacer nada hasta que el coche cumpla los 25. Se ha marchado encantado, y a mí esa conversación me ha parecido una liberación, porque no tenía nada que ver con mi trabajo diario.
Ahora, cuando lo pienso, he decidido embarcarme en la lectura hasta que me tenga que marchar de nuevo. El dolor de cabeza ha remitido.