lunes, septiembre 15, 2025
Tras la puerta
Ava
domingo, septiembre 14, 2025
Lectura en el jardín
Defensa cerrada
sábado, septiembre 13, 2025
En el Miyako
viernes, septiembre 12, 2025
Un viernes tranquilo
jueves, septiembre 11, 2025
Tarde de fuego
Misión en París
miércoles, septiembre 10, 2025
Una obra maestra
martes, septiembre 09, 2025
Su olor después de la lluvia
EL AUTOR:
José Luis Munuera (Lorca, 1972) comienza a publicar sus tebeos a mediados de la década de los 90. Un golpe de la fortuna le lleva al salón del cómic galo de Angoulême, donde coincide con un por entonces jovencísimo Joann Sfar: juntos publicarán en Delcourt Los Potamoks (dos primeros tomos editados en español de los tres publicados en Francia, Glénat, 2001-2002). Desde entonces hasta hoy, Munuera desarrolla su carrera profesional para el mercado francófono, acumulando ya más de cuarenta títulos publicados de sus diversas series: Nävis (con Jean David Morvan, Buchet y Lerolle, dos tomos de los cinco publicados en Francia, Norma, 2005-2006), Las aventuras de Spirou y Fantasio (cuatro tomos, tres con Morvan y uno con Morvan y Yann, Planeta, 2008-2009), Sortilegios (con Jean Dufaux, cuatro tomos, Norma, 2013-2016), Sir Pyle (con Morvan, integral de tres tomos, Yermo Ediciones, 2014) o Merlín (dos integrales que recogen los seis tomos editados en Francia: con Joann Sfar las primeras cuatro entregas y con Jean David Morvan las dos restantes, Dolmen, 2020). Como autor en solitario tiene obras como La ruta hacia El Dorado (Salvat, 2000), Walter el lobo (Dibbuks, integral de dos tomos, 2012), Los Campbell (Dibbuks, cinco tomos, 2014-2018), una aventura épico-familiar para todos los públicos, donde explora su vena más clásica en un género que bebe de Goscinny y Charlier, y, en esa misma línea, el spin-off Zorglub (tres tomos, Dibbuks, 2018-2020), que narra las aventuras domésticas del archienemigo de Spirou y Fantasio.
Sus cómics se han traducido a la mayoría de las lenguas europeas, e incluso a alguna de cierto exotismo, como el chino cantonés. Buscando ámbitos creativos más personales, realiza El juego de la luna (Astiberri, 2009), con guion de Enrique Bonet, apuesta que tiene continuidad en Fraternity (Astiberri, 2011), con guion de Juan Díaz Canales, Bartleby, el escribiente (Astiberri, 2021), a partir del texto de Herman Melville, Cuento de Navidad. Una historia de fantasmas (Astiberri, 2022), a partir del texto de Charles Dickens, y Peter Pan de Kensington (Astiberri, 2024), basado en El pajarito blanco, de James Matthew Barrie. Además, Munuera ha relatado sus experiencias en el mundo del cómic de una forma rigurosa y divertida en Oficio: dibujante (Astiberri, 2012).
EL LIBRO:
Título original: Son odeur après la pluie
Autor: José Luis Munuera
Traductor: Rubén Lardín
Editorial: Astiberri (1ª edición, en junio de 2025)
Número de páginas: 129
ISBN: 9788410332515
Valoración: 9/10
RETOS:
En medio de la lectura
lunes, septiembre 08, 2025
El cuadro de la calma
Una decisión inevitable
LA AUTORA:
Ara Malikian
domingo, septiembre 07, 2025
Una biblioteca inesperada
Ayer estuve en una sala de reuniones que, de un año a otro, ha cambiado muchísimo. Ya he dicho muchas veces que adoro los lugares llenos de libros y, por ende, cualquier actividad que incentive a la lectura.
En muchos pueblos, el edificio de las antiguas escuelas -que ya no se usan para impartir educación, ya que las zonas rurales se quedan sin niños- se habilitan para otras actividades. En mi pueblo, por ejemplo, el antiguo edificio de la escuela alberga la sede de la Asociación Cultural, la biblioteca, la ludoteca en los meses de verano, un almacén de antiguos trajes del Festival de Luz y Sonido...
Ayer estuve en las escuelas de Leiva, donde en los años anteriores la sala inferior siempre se ha utilizado como sala de reuniones, pero ayer albergaba también una biblioteca preciosa. Tanto que interrumpí la reunión para acercarme a la estantería que tenía la colección de Astérix.
Me parece precioso que se hagan cosas así...
sábado, septiembre 06, 2025
Nikola Tesla
viernes, septiembre 05, 2025
La bibliocabina
Lleva pocos meses, pero es una iniciativa preciosa. En Ezcaray, entre la iglesia y el restaurante Echaurren hay una antigua cabina, una de esas cabinas que no se han quitado pero que, en la era de los móviles, ya no tiene uso, y como Telefónica no la ha quitado, varios entusiastas lectores la han convertido en una bibliocabina, un lugar de intercambio de libros que lleva funcionando varios meses.
Es curioso, porque con fiestas en el mes de agosto, un macroconcierto, la Vuelta Ciclista y tantas cosas, la cabina sigue en pie y no ha sufrido actos vandálicos. Cruzaremos los dedos para que esto dure.
Hace unos días, en un foro de Ezcaray, alguien dijo que había pocos libros en la bibliocabina, y lo que hice fue preguntar a ver dónde se encontraba ubicada.
Hoy me he pasado y no me ha parecido que haya pocos libros. Habrá entre cuarenta y cincuenta libros, distribuidos en cajas y estanterías de madera, han quitado la puerta y una de las cristaleras laterales y han puesto objetos colgantes sacados de una cocina y pintados de color rojo.
He estado hojeando los libros y no quería llevarme ninguno porque no había llevado otro para intercambiar. Es que no pensaba ver la bibliocabina hoy, sólo ha surgido que he pasado por allí.
Entonces he visto un libro de Pauline Gedge que no he leído y me lo he llevado. Pero a cambio llevaré otra novela la próxima semana.
Ese sitio no puede quedarse sin libros. Todo lo que sea incentivar a la lectura es siempre bienvenido.
Recuerdos de Peñíscola
Holmes y Moriarty
jueves, septiembre 04, 2025
La tranquilidad de septiembre
miércoles, septiembre 03, 2025
Un fin de semana en Madrid
En junio, aprovechando que el día 9 era el día de La Rioja y era lunes festivo, nos marchamos a Madrid. También cuenta que era la Feria del Libro, donde hacía tiempo que no iba.
Nos hospedamos en el Hotel Leonardo, bastante bien ubicado y con parada de metro en la Glorieta de San Bernardo. El motivo del viaje era porque un amigo nuestro estaba hospitalizado desde dos meses antes, y ya de paso, aprovechando que estaba la Feria del Libro, nos acercamos una tarde por allí.
El Hotel Leonardo es un hotel pintoresco, decorado con preciosas imágenes de Madrid, y con unas vistas preciosas de la calle.
Muy cerca, junto a la parada, cenamos varios días en un restaurante italiano, Just Italia, donde debo reconocer que hacían unas comidas italianas magníficas. Repetimos porque se comía de lujo.
Mi experiencia con los hospitales en Madrid se remonta a los años 2005 y 2006, cuando acompañaba a mi tío J, Q.E.P.D., al Hospital Clínico San Carlos. Mi tío había sido operado de la garganta y tenía una cánula; a los dos años de la operación tuvimos que ir varias veces a Madrid porque estaban estudiando cerrar el agujero de la garganta, pero no pudo ser, porque un tiempo después se le reprodujo el cáncer en el pulmón, y ya no hubo nada que hacer. Recuerdo con mucho cariño aquellos días en Madrid, donde nos dedicábamos a ir a la consulta del hospital, donde le hacían pruebas, y luego nos íbamos de visita por Madrid. Al menos me quedan los buenos recuerdos de él...
Esta vez la visita era al Hospital Militar Gómez Ulla, un hospital que tiene garita vigilada en la entrada: por algo es un antiguo hospital militar. Como todo en Madrid, es un hospital gigante. Allí estuvimos un rato y nuestro amigo estaba agradecido por la visita.
Salimos del hospital y era casi la hora de comer. Nuestro restaurante elegido estaba cerca del Retiro y se llamaba Maruxa. Era comida gallega, y lo cierto es que comimos bastante bien.
Rondando los 35º en el mes de junio en Madrid, íbamos por la sombra porque el calor del estío madrileño es terrible (que se lo digan a mi novio). A las cinco de la tarde entramos en la Feria del Libro. Sólo había una fila de puestos a un lado y un metro de sombra que se iba acortando. Yo miraba libros desde el puesto, a la sombra.
Hojeé algunos y compré otros tantos, y tuve el placer de saludar a Marcos Chicot, que me dedicó su último libro, El asesinato de Aristóteles, novela de la que pude disfrutar en el mes de junio. Estuvimos hablando por los fondos que destina de sus libros a fundaciones de personas con discapacidad, ya que tiene un hijo con discapacidad, por lo que está muy sensibilizado con este tema.
Llegamos al puesto número 100 y era insoportable el calor, por lo que decidimos tomarnos una cerveza a la sombra y volver al hotel. En el hotel empezó una odisea, porque con casi 40º yo tenía mucho calor mientras mi novio estaba retemblándose. Llegué a asustarme tanto que le pregunté si llamaba a una ambulancia, pero dijo que no era necesario. También se le quitaron las ganas de comer. Cuando ya estábamos de regreso en casa, dos días después seguía mareado y su médico le dijo que era un golpe de calor y le dio antibiótico para bajar la presión del cuerpo. Pasó unos días chungos. Ahora cuando se pone al sol estoy yo vigilando para que tenga cuidado.
Despediríamos Madrid con una manifestación al día siguiente contra los acuerdos políticos del momento y contra el Gobierno central. Nosotros no fuimos a la manifestación, pero parece ser que pasaba cerca de nuestro hotel, porque había mucha gente con banderas de España. También recordamos esa tortilla que ha ganado tantos premios enfrente de la Estación de Atocha, y decidimos ir allí a comerla.
Todos los días, desde el hotel hasta la parada del metro, pasábamos por una estatua, A los héroes de Baler. Me llamó la atención porque hacía poco había leído un libro sobre un soldado que había luchado en las guerras de independencia de Filipinas.
El Rey Mono
El guionista Silverio Pisu buscó en 1975 a Milo Manara para que ideara un cómic basado en uno de los grandes clásicos de la literatura china, Viaje al oeste. Las aventuras del rey mono. Fue el primer gran cómic de Manara y con él se dio cuenta de las posibilidades que tenía la novela gráfica, así que decidió dedicarse a la ilustración.
Un poderoso mono nace de un huevo de piedra y se asienta junto a la gran cascada, al otro lado del palacio del emperador. Pero allí se aburre, así que decide que quiere ser inmortal. Pero sólo los budas y los sabios pueden ser inmortales, así que va en busca de uno de los mayores sabios del reino y con él aprende a volar, a transformarse y a hacer magia, pero sobre todo aprende a ser inmortal.
Cuando vuelve junto al palacio del emperador, éste decide darle un cargo en su reino, pero el Rey Mono huye porque se da cuenta de que en el palacio no se le valora, pero el emperador vuelve a llamarle para darle otro cargo de peso. Finalmente, el emperador decide apresarle y le envía a sus mejores guerreros, pero nadie puede con él, hasta que llega Buda, que será el único que consiga apresarle y darle muerte.


.webp)





















