sábado, junio 15, 2024
El gran timo de las hadas
viernes, junio 14, 2024
Otro viajecito
jueves, junio 13, 2024
Viaje a Atenas: Encuentros literarios
Encontrarse en un barco limita espacialmente las posibilidades literarias. En mi caso, mientras el barco surcaba el mar Egeo tirando millas, estuve leyendo en el eBook sin cansarme, ya que estaba enganchadísima.
Como había gente de tantas nacionalidades apenas explicaban algo de las islas, y lo poco que nos contaron fue cuando nos llamaron por megafonía y por nacionalidades. "Españoles, bodega planta baja a estribor". No sé cómo llegué porque yo distingo babor de estribor, ni proa de popa. Lo único que repetían en cuatro y cinco idiomas era la hora de regreso, aunque para eso tampoco había pérdida, porque en la salida colocaban un reloj gigante para que quedara claro a qué hora debíamos estar en el barco.
En cierto momento, levanté los ojos y me encontré con una muchacha justo al lado que leía un libro. Conseguí ver el título, Origen de Dan Brown (Origin, en inglés). Es curioso, porque allí donde iba me la encontraba, y descubrí las muchas afinidades que teníamos: iba sola -igual que yo-, comimos casi lo mismo en mesas cercanas, buscaba la sombra -como yo- y llevaba una cámara profesional -igual que yo-. Pero ella llevaba un libro físico y yo no. Aunque adoro los libros físicos, cuando estoy de viaje me resulta mucho más cómodo descargarme varias novelas en el eBook, que no pesa nada.
En Hidra tuve que entrar en la que posiblemente fuera la única librería-papelería-kiosko-estanco que había en toda la isla.
Y para rematar el día, cuando llegué al Centro Cultural Stavros Niarchos, donde entré por la urgencia de que necesitaba un baño, me encontré también con una biblioteca.
Es curioso porque aunque yo no los busque los libros siempre me terminan encontrando a mí. Es genial eso.
Viaje a Atenas: Crucero por el mar Egeo
Uno de los días más maravillosos que pasé en Grecia fue cuando me marché de excursión a tres islas cercanas a Atenas. Para ello tenía que coger un barco en el puerto de Pireos, un barco que estaba lleno de gente de todas las nacionalidades.
Fue magnífico porque había mesas junto a la barandilla y era muy agradable tomar un café y leer mientras sentías la brisa marina. Además ese día estaba soleado. Tampoco pude estar mucho tiempo al sol, porque en cuanto vi que los brazos se me ponían rojos tuve que marchar a la sombra.
El barco era grandísimo, tenía tres plataformas y mucho ambiente, y estaba lleno de gente. El día era para disfrutar.
Después de casi dos horas en el barco que nos acercarían a la más lejana de las islas, Hidra, bajo un sol radiante, empezamos a perfilar el perfil de la isla de Hidra.
La isla de Hidra (en griego Ύδρα) es una pequeña isla al sur de Atenas que depende mucho del turismo; su nombre significa "agua" y es porque la isla estaba llena de manantiales, aunque hoy en día resulta irónico, ya que la isla parece carecer de agua.
No se permiten en toda la isla los vehículos, por lo que todo el mundo se desplaza en burros, animales que se ven por todas las calles del pueblo principal, Puerto Hidra. Pero es tan pequeña que todo el mundo puede desplazarse a pie.
Puerto Hidra es un puerto con forma de media luna, alrededor del cual se extienden la playa y los restaurantes, cafeterías, hoteles y tiendas. Sobre el muelle se encuentra el monasterio de Kimissis Theotokou, que alberga la principal iglesia de la isla.
Como curiosidad, el poeta y cantautor canadiense Leonard Cohen vivió aquí durante ocho años, y aquí conoció a la noruega Marianne Ihlen, que inspiró su canción So Long, Marianne.
Hidra está formada por una gran cantidad de montañas. Su punto más alto es el monte Eros. El interior de la isla es rocosa e inhóspita.
Teníamos la opción de subir al monasterio que está en la parte alta de la isla, pero hacía calor y apetecía más tomar un café frente al mar, mientras veíamos pasar a los burros.
Cuando volvimos al barco, teníamos una comida bufete que se agradecía. Yo llegué diez minutos antes y enseguida encontré sitio. Para cuando llegaron los últimos estaban todas las mesas ocupadas. Fue magnífico comer junto al mar, pero venían unas chicas americanas que no tenían dónde dejar los platos y les cedí el sitio para subirme a la plataforma superior, donde me senté en un sofá a la sombra.
Desde allí y no muy lejos nos adentramos en el estrecho que deja a un lado la península del Peloponeso para desembarcar en la isla de Poros.
La isla de Poros (en griego, Πόρος) tiene una superficie de 31 km2 y viven en ella unos 4000 habitantes. Su nombre significa "pasaje". La isla de Poros está formada por dos islas: Sphairia en la parte sur, que tiene origen volcánico, y Kalaureia, en la parte norte.
Es una isla muy montañosa. Su pico más alto es el Vigla, y la isla posee numerosas calas en las que desembocan pequeños riachuelos estacionales.
Se cree que Poros ha estado habitada desde la Edad de Bronce. La antigua ciudad de Calauria (Καλαυρεία) tuvo un templo dedicado a Poseidón, cuyas ruinas se encuentran todavía accesibles. El Museo Arqueológico de Poros muestra los restos del antiguo santuario de Poseidón. También fue una isla acosada por los piratas en la época del Imperio Bizantino.
La ciudad de Poros ofrece bonitos edificios neoclásicos construidos en forma de anfiteatro en la ladera de la montaña. Aquí se encuentra la torre del reloj (1927).
Es la isla más pequeña de las que vimos, y por ello pasamos allí menos tiempo que en las otras.
La tercera y más grande de las islas que vimos era Egina (Αἴγινα). Se cree que su nombre deriva de la ninfa Egina, madre de Éaco, rey que nació en la isla y que la gobernó.
La isla es famosa por su templo de Afaya, uno de los tres templos del triángulo sagrado (los otros son el Partenón y el Templo de Poseidón del cabo de Sunión). Egina fue una de las primeras ciudades marítimas y comerciales de la Antigua Grecia: tuvo la primera marina de Grecia y fue la primera ciudad griega en acuñar moneda. Fue también la primera capital de Grecia que luchaba por su independencia.
La isla es la principal productora de pistachos de Grecia, y la mayor exportadora mundial. A la vista está, ya que todo el paseo marítimo está poblado de puestos y tiendas donde venden pistachos, y hay que decir que están buenísimos. En el interior de la isla se encuentran las fincas donde se producen.
Egina produce unas 20.000 toneladas de pistachos al año, que dan sustento a casi 3500 personas. Los pistacheros llegaron de Egipto en 1920. Tal producción es tan importante en la Grecia actual, que a los pistachos también se les llama "eginas".
Cuando volvimos al barco, mucha gente iba cargada con pistachos (yo también), y es que estaban deliciosos. De ahí hasta que llegamos a Atenas, el barco se convirtió en una fiesta, ya que pusieron un DJ con música disco en la plataforma superior, un organista que tocaba canciones de todos los países en la plataforma intermedia... y la gente se animó a cantar y bailar, así que el viaje de regreso se pasó rápidamente.
Atardecía en el puerto de Pireos cuando llegamos. Lo cierto es que yo no tenía ni idea de cómo llegar a la boca de metro más cercana, así que pasé un rato dando vueltas, y no quería que se hiciera de noche en un lugar tan inhóspito. Así llegué a una pasarela que me llevó a un lugar increíble.
Llegué a un edificio muy iluminado y con mucha gente: el centro cultural Stavros Niarchos, en honor a un magnate naviero griego. Allí había gente que estaba de conferencias, una biblioteca, restaurante y mucha gente, incluso había varios food truck con comida de todo tipo y filas larguísimas, y es que era la hora de cenar.
Allí cogí un trozo de pizza y esperé a que llegara un taxi que me llevó al hotel...
El día fue precioso. Tengo un buen recuerdo, pero llegué cansadísima.
miércoles, junio 12, 2024
Qué tiempo
martes, junio 11, 2024
Tantas cosas que decir
lunes, junio 10, 2024
Una vuelta por Sajazarra
Un día de fiesta
S. El barco de Teseo
Hacía mucho tiempo que no leía un libro tan original como S. El barco de Teseo, un verdadero homenaje al libro físico y a las bibliotecas, a los estudiosos de autores, a la búsqueda documental. No tengo palabras, y reconozco que he disfrutado muchísimo con una lectura poco menos que original. Porque esta lectura me ha recordado mucho a cuando cogíamos un libro de la biblioteca y alguien había escrito una nota a pie de página, que no siempre tenían que ver con lo que contaba el libro. Ha sido muy tangible, muy palpable, porque entre sus páginas, además, hay cartas, postales y curiosidades que se disfrutan.
El barco de Teseo, de V.M. Straka es un libro de por sí original. Straka es un autor desconocido. Una joven lo coge de la biblioteca de la Universidad de Uppsala y descubre que hay notas de un estudioso, notas a pie de página que ella decide responder, para lo que vuelve a dejar el libro en el mismo lugar.
La historia de la novela que ellos leen trata de S., un personaje que recorre las calles de una ciudad con la ropa mojada. En una taberna encuentra a una solitaria joven que lee un extraño libro, pero cuando se sienta con ella unos hombres vienen a por él y le llevan a un extraño barco. Allí conoce a Maelstrom, el único marinero que habla o se hace entender con palabras desordenadas, como si hubiera aprendido su idioma muy rápido. El resto de marineros tienen cosidas las bocas y se comunican mediante silbatos que tienen el volumen exacto para introducirlo entre las costuras de sus bocas.
S. sólo quiere huir de allí, así que cuando naufragan y cree que todos han muerto consigue llegar a una fábrica armamentística donde los obreros se encuentran en una manifestación. Conoce a varios de ellos, que le ayudan a escapar cuando los Agentes de Vévoda ponen una bomba entre los manifestantes y los acusan a ellos. Los cinco consiguen escapar de la ciudad a través de unas cuevas, pero son perseguidos y, poco a poco, van matando a sus compañeros con un arma extraña: una especie de Liana Negra que, creen, es lo que construye en la fábrica con obreros extranjeros y que llevan con el más siniestro secretismo.
Cuando está a punto de ser capturado aparece Maelstrom, que le lleva de nuevo al barco. Ya sabe que la joven del libro es Sola, la persona que en cierto modo le protege, y a la que le ha parecido ver entre los manifestantes.
El barco llega a una isla donde S. arriba para reencontrarse con Sola, que se encuentra escribiendo entre documentos. Pero tiene que salir huyendo de nuevo porque los Agentes de Vévoda le persiguen. Sólo lleva consigo un maletín lleno de venenos. S. sigue sin saber quién es, pero sabe que tiene que vengarse de los Agentes que acabaron con sus amigos manifestantes.
En el Interludio descubrimos que un hombre va acabando poco a poco con todos los agentes. Cree que está solo porque el barco ha vuelto a naufragar. Pero Sola le acompaña de nuevo al barco. Los marineros son nuevos, pero todos tienen las bocas cosidas, ya no está Maelstrom, pero sí el mono que aparece en todos los momentos importantes de la novela, y descubren que tienen que ir al Château de Vévoda, porque S. quiere acabar con él. Disfrazados de camareros, se escabullen en una fiesta y envenenan un tonel de vino negro de Calais. Consiguen escapar.
Jenn es una joven estudiante de Literatura que está a punto de graduarse en la universidad. Tiene ganas de abandonar la carrera, ya que está pasando por un mal momento: acaba de dejarlo con su novio Jacob y sus padres la presionan para que acabe la carrera. En ese estado semi deprimente se encuentra cuando coge de la biblioteca El barco de Teseo, y de pone a leer las notas a pie de página de alguien que parece conocer mucho de Straka, el autor del libro, un autor que nadie conoce y al que todos quieren poner cara. Lo que hace es responder a esas notas y dejar el libro en el mismo sitio.
Eric es un doctorando que ha sido expurgado de la universidad por diferencias con su director de tesis, Moody, que le ha robado las ideas. Se escabulle por los túneles de la universidad para llegar a la biblioteca y seguir estudiando a Straka, pero entonces lee las notas que Jenn ha dejado en el ejemplar de El barco de Teseo. Comienza a responderla y siente curiosidad por ella. A través de esas notas y de cartas comienzan a conocerse un poco más hasta que finalmente surge el amor entre ellos y sabemos, de primera mano, que tras varios intentos infructuosos por quedar, al final lo hacen y se enamoran. Él además la convence para terminar la carrera.
El guiño de Teseo en el título nos lleva a la mitología griega, ya que Teseo fue un héroe griego que emprendió en solitario un viaje a Atenas para conocer a su padre, sin preocuparse de los peligros que entrañaba el camino...
LOS AUTORES:
J.J. Abrams, cineasta ganador del Premio Emmy, produce, dirige y escribe películas y series de televisión, entre ellas Fringe, Perdidos, Alias, Felicity, Star Trek, Monstruoso, Super 8, Misión: Imposible, y más.
Doug Dorst enseña literatura en la Universidad Estatal de Texas. Es autor de la novela nominada al premio PEN/Hemingway Alive in Necropolis.
EL LIBRO:
Título original: S.
Autores: J.J. Abrams y Doug Dorst
Traductor: Marcelo E. Mazanti
Editorial: Duomo (1ª edición, en 2024)
Número de páginas: 456
ISBN: 9788419521491
Valoración: 10/10
RETOS:
* Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la A.
* Reto "Pecera 50": Que la historia transcurra en un medio de transporte.
domingo, junio 09, 2024
Cuestión de elecciones
sábado, junio 08, 2024
Al otro lado de la ventana
Correr
viernes, junio 07, 2024
Los nueve reinos
jueves, junio 06, 2024
Esperando al fin de semana
miércoles, junio 05, 2024
El diente maldito
martes, junio 04, 2024
La niña del sombrero azul
Le regalamos a mi madre este libro por el Día de la Madre, porque sabíamos que le iba a gustar muchísimo, como cualquier novela de ficción histórica que transcurra en nuestro país. Después de que ella lo leyera y le fascinara cayó en mis manos... Y lo cierto es que he disfrutado mucho porque es una historia preciosa.
A lo largo de esta novela vemos la vida y trayectoria de una serie de mujeres durante el siglo XX. Suele dar unas pinceladas con ciertos momentos clave del siglo anterior, momentos que quedaron marcados en la historia, y luego nos adentramos en las vidas de esas mujeres, cómo evolucionan y cómo se desarrollan.
Manuela nace en 1912 en una casa de mineros en Pola de Lena. Como cualquier familia pobre hay una gran prole y no da para comer para todos. Con la llegada en 1918 de la mal llamada fiebre española, varios hermanos mueren y el padre toma una decisión: Manuela se irá a una casa a servir como criada, Adosinda irá a un convento de clausura y Matilde se quedará allí para cuidarlos.
Manuela llega a Gijón a la mansión de los aristócratas Solís de Armayor y la ponen al cuidado de Claudina, que es de su pueblo. Pero cuando Claudina va a castigar a Manuela por un mal servicio, la hija de los marqueses, Alexandra, la lleva consigo y convence a sus padres para convertirla en su doncella personal. Manuela será protegida de Alexandra, que incluso la llevará consigo a la casa familiar de Madrid, ya que en Gijón sólo pasan los veranos. En Madrid descubren una vieja Singer, que a Manuela le fascinará. Alexandra intenta presentarle a sus amigos, Valentina, Alonso, Amelia y Juan Gregorio, porque se ha dado cuenta que Manuela adora a Juan Gregorio, aunque él, estudiante de Derecho, la ve como una simple criada.
Cuando Alexandra contrae matrimonio con Jacobo, hijo de una familia de banqueros acomodados en la capital, Manuela tiene que regresar a Gijón, y allí conoce a Elías, un joven revolucionario socialista, con el que contrae matrimonio y tiene una hija, Telva; también tendrá un niño que fallecerá recién nacido. Alexandra y Elías viven en un pequeño piso en Cimadevilla, donde ella le pide a su marido que coja sobras de fieltro de la Sombrerera donde trabaja y que le enseñe a hacer sombreros. Como Alexandra le envía la Singer, Manuela empieza a hacer sombreros para las vecinas y arreglarles vestidos, por lo que se convierte en "La Sombrerera". Cuando estalla la Guerra Civil, Elías le dice que tienen que embarcar a Telva en uno de los barcos que sacan a los niños de España. Manuela se opone, pero no le queda más remedio que despedirse de Telva, a la que ha hecho un precioso sombrero azul.
Mientras Telva llega a Rusia junto a Manolo, un chico algo mayor del que se hace muy amiga, Elías abandona a Manuela y se marcha a Francia, por lo que Manuela se queda sola, viviendo de sus labores como modista, ayudando a las vecinas, recibiendo cartas de Alexandra desde Portugal. Y cuando la busquen por ser la mujer de un rojo, será Valentina quien vaya a buscarla porque le debe un favor a Alexandra. Valentina se va a casar con Juan Gregorio y Manuela es su criada y sufre por dentro, pero Valentina ha descubierto que Manuela es muy buena cosiendo y le arregla vestidos. Pero en cierto momento en que se quedan solos, la pasión entre Juan Gregorio y Manuela es tan fuerte que se convierten en amantes. Ella se queda embarazada y Valentina muere. Juan Gregorio decide huir a Madrid, donde nadie conoce a Manuela, y se casan. Tendrán un hijo al que llamarán Gorio. Pero mientras tanto Manuela sigue echando de menos a su hija Telva.
Telva llega a convertirse en ingeniera en Rusia, ya rechaza volver a España porque piensa que sus padres la abandonaron a su suerte, pero Manolo sí lo hace cuando el régimen franquista les permite volver, aunque será vigilado y apaleado. Se pone en contacto con Manuela, que le entrega las cartas que durante años ha escrito a su hija y no ha podido enviar. Poco después, el Gobierno ruso les obligará a regresar a España como matrimonio y espiar a Juan Gregorio, que tiene un puesto importante en el régimen. La vida es perfecta en Madrid, hasta que a Telva y Manolo les mandan regresar a Rusia, lo que conlleva que Juan Gregorio pierda su puesto y tenga que regresar a Gijón.
La familia regresa a Asturias sin dinero y vuelven a vivir de las labores de modista de Manuela. Mientras Alexandra intenta convertirse en madre sin éxito, Telva es enviada a Cuba, donde conoce a una mujer que se ha quedado embarazada de un asturiano que ha regresado a España. Encarga a su madre buscar a ese hombre, que no quiere saber nada, mientras la niña Octavia es adoptada legalmente por Alexandra y Jacobo. Gorio mientras tanto sigue la carrera de su padre estudiando Derecho.
Con el éxito de los hijos y la llegada de los nietos, las vidas de Alexandra y Manuela se van apagando. Sólo esperan celebrar juntas la llegada del nuevo milenio, ellas que tanto han vivido y tantas cosas han visto pasar...
LA AUTORA:
Ana Lena Rivera nació en Oviedo en 1972, aunque desde hace años vive en Madrid. Licenciada en Derecho y Administración y Dirección de Empresas, desarrolló su carrera profesional en el mundo de los negocios hasta que finalmente decidió dar alas a su gran pasión: la escritura.
Inició su trayectoria literaria con una trilogía noir protagonizada por la investigadora Gracia San Sebastián y compuesta por Lo que callen los muertos (2019), que mereció el Premio Torrente Ballester, Un asesino en tu sombra (2020) y Los muertos no saben nadar (2021). Con Las herederas de la Singer (Grijalbo, 2022), la autora inauguró una nueva etapa en su andadura editorial, que se afianza ahora con La niña del sombrero azul.
EL LIBRO:
Título original: La niña del sombrero azul
Autora: Ana Lena Rivera
Editorial: Grijalbo (2ª edición, en marzo de 2024)
Número de páginas: 665
ISBN: 9788425366765
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto "Leyendo al mundo": Novela histórica ambientada en tu país.
















