Reconozco que he tardado más de lo habitual en leer esta novela. Y no porque no me gustara, que la he disfrutado al máximo. He estado parando para leer otras novelas por alusiones, entre ellas una de Julio Verne, La guerra de los mundos y La isla del doctor Moreau. Y aún me queda El hombre invisible, de H. G. Wells. Supongo que cuando retome la tercera parte de la trilogía, seguiré leyendo otras novelas cortitas e interrumpiendo la lectura.
Y he disfrutado mucho porque Félix J. Palma es un narrador exquisito, que hace disfrutar al máximo, centrando el protagonismo nuevamente en una figura extraordinaria como es la de Herbert George Wells. Que yo pienso que intentar dotar de anécdotas, como lo hace el autor, a un autor conocido y reconocido no es cosa baladí, sobre todo porque aunque muchas cosas sean fruto de la imaginación hay que documentarse mucho.
Así que no me importaba ir leyendo despacio porque la novela se disfruta, claro que se hace necesario leerse El mapa del tiempo, ya que los personajes se repiten y muchas de las historias se heredan de la primera parte. Y sobre todo, aunque no es imprescindible, es recomendable leerse La guerra de los mundos, ya que toda la novela versa sobre una invasión marciana, influida por la novela de H. G. Wells.
El libro tiene tres partes claramente diferenciadas y vinculadas entre sí, ya que no se puede llegar a la tercera parte sin tener en cuenta algunas cosas "extrañas" que suceden al inicio de la novela.
En 1829 embarcan en el Annawan un grupo de marineros en dirección a la Antártida, con el burdo capitán MacReady comandando el barco y con Reynolds como jefe de una expedición que tiene intención de encontrar la entrada al centro de la Tierra. Entre los tripulantes del barco hay un marinero poeta, de nombre Allan, que más tarde descubriremos que es el que más tarde se convertirá en célebre escritor: Edgar Allan Poe. También hay un personaje extraño, Griffin, que apenas habla y sólo observa al resto.
El barco encalla en el hielo y la tripulación comprende que tiene que esperar al deshielo de primavera para poder salir de allí, pero entonces ven caer desde el cielo una especie de meteorito y deciden ir a investigar.
Cuando descubren la nave espacial deciden encontrar al marciano, pero no saben que el monstruo venido del cielo puede tomar la apariencia de cualquiera de ellos, por lo que cuando Reynolds le desenmascara el monstruo crea el pánico entre la tripulación.
Sin embargo, algunos de los tripulantes se salvarán para contarlo. Reynolds se llevará consigo a un herido Allan y conseguirá que el marciano caiga al hielo donde será congelado, y varias décadas después será encontrado y llevado a la Cámara de las Maravillas del Museo de Historia Natural de Londres.
Un escritor americano queda con H. G. Wells porque alardea de haber escrito la segunda parte de La guerra de los mundos, pero terminan en la Cámara de las Maravillas viendo un marciano que presumiblemente se encuentra muerto.
Emma Harlow es una joven norteamericana que está cansada de los pretendientes, especialmente de Montgomery, un hombre inmensamente rico que no desiste a las negativas de ella. El bisabuelo de Emma fue Adam Locke, un hombre que estafó en los periódicos a medio mundo y era un farsante, pero consiguió que la gente soñara, y creó un mapa del cielo especial, que ha ido pasando de generación en generación hasta llegar a Emma, que cuando era niña lo extendía para soñar, y gracias a ese mapa creía en criaturas imaginarias, hasta que descubrió que todo era mentira.
Cuando Montgomery insiste en que se case con él, Emma le pone una prueba: deberá recrear La guerra de los mundos, tal cual consta en la novela de H. G. Wells, y con ello hacer soñar al mundo. Ella sólo le pide que aparezca en los periódicos. Y para Montgomery no hay nada imposible, ya que él es Gilliam Murray, el Dueño del Tiempo, el creador de los viajes en el tiempo, que disimuló su propia muerte y huyó a Estados Unidos, se forjó una nueva vida y se cambió de nombre. Pero ahora se ha enamorado, y aquel canalla se ha convertido, gracias al amor, en un hombre de carne y hueso.
Murray le pide a Emma varios meses para prepararlo todo y le dice que el 1 de agosto tendrá lugar la puesta en escena de la famosa novela de Wells, así que cuando llega a Londres sólo se le ocurre pedir ayuda a su acérrimo enemigo H. G. Wells, que recibe la carta y la ignora.
Es el amanecer del 1 de agosto cuando el agente especial Clayton llama a la casa de Woking de Wells y le dice que le acompañe a Horsell, donde ha aparecido un cilindro tal cual él había escrito en su novela. Wells le muestra la carta de Murray, pero Clayton le dice que tiene que estudiar todas las posibilidades y bien pueden estar siendo invadidos por marcianos, tal y como describe él en su novela.
Cuando llegan a las inmediaciones de Horsell, efectivamente los acontecimientos se suceden tal y como Wells cuenta en su novela, apareciendo un trípode con un tentáculo que quema todo a su alrededor con su rayo calórico. Cuando aparece Murray en su coche, suben Emma, Clayton y Wells, y Murray confiesa que no es cosa suya, que él había tirado la toalla. Wells sabe que dice la verdad y que efectivamente están siendo invadidos por marcianos con una mente más desarrollada que la humana. Deciden huir de los trípodes hacia Londres, donde Emma quiere reencontrarse con su tía y Wells con su esposa Jane.
Pero en Londres se desata el caos. Allí se encontrarán con Charles Winslow y con el capitán Shackleton. Winslow, que desconoce la verdad de los Viajes Temporales Murray, está decidido a que el capitán ha llegado desde el futuro para salvar el mundo de la invasión marciana. Y la única manera de salir del caos en que se encuentra Londres es salir por las alcantarillas.
En la tercera parte nos encontramos ante un mundo que ha perdido la esperanza; el lector pierde toda la esperanza cuando descubrimos las palabras del diario de Winslow, donde describe que se encuentra en un campo de prisioneros y que los hombres que se salvaron de la invasión han sido esclavizados. Los marcianos -que no vienen de Marte, sino de mucho más lejos- están construyendo una pirámide que está cambiando la atmósfera, porque el oxígeno les hace daño a los marcianos. Shackleton es utilizado de semental para inocular su semilla en mujeres, pero lo que él quiere es encontrar a su esposa Claire. Winslow sobrevive y cuando empiezan a fallarle las fuerzas le llevan al interior de la pirámide, donde ve horrores inimaginables. Está dispuesto a contarle a Shackleton lo que ha visto, pero fallece.
Antes de ser atrapados en una poza de excrementos junto al Támesis, H. G. Wells cae y cae y lo último que escucha son las palabras de Clayton que le dice que él es el único que puede salvar al mundo mediante una clavija que tiene en su mente. Wells viajará en el tiempo debido a esa presión y embarcará en el Annawan con el nombre de Griffin, sólo él sabe cómo acabar con el monstruo, ese Enviado que tomará su apariencia varias décadas después y que atrapará a todos sus acompañantes.
Pero tras acabar con el monstruo en la Antártida, Wells no sabrá regresar a su mundo y se encontrará en mundos paralelos, incluso observando de cerca a su otro yo, el otro Wells, el que nació varias décadas más tarde y se convirtió en un escritor famoso.
Es una historia magnífica. Yo creo que a Félix J. Palma tuvo que costarle mucho escribirla sin dejarse cabos sueltos. Lo cierto es que me ha impactado.
Y he disfrutado mucho porque Félix J. Palma es un narrador exquisito, que hace disfrutar al máximo, centrando el protagonismo nuevamente en una figura extraordinaria como es la de Herbert George Wells. Que yo pienso que intentar dotar de anécdotas, como lo hace el autor, a un autor conocido y reconocido no es cosa baladí, sobre todo porque aunque muchas cosas sean fruto de la imaginación hay que documentarse mucho.
Así que no me importaba ir leyendo despacio porque la novela se disfruta, claro que se hace necesario leerse El mapa del tiempo, ya que los personajes se repiten y muchas de las historias se heredan de la primera parte. Y sobre todo, aunque no es imprescindible, es recomendable leerse La guerra de los mundos, ya que toda la novela versa sobre una invasión marciana, influida por la novela de H. G. Wells.
El libro tiene tres partes claramente diferenciadas y vinculadas entre sí, ya que no se puede llegar a la tercera parte sin tener en cuenta algunas cosas "extrañas" que suceden al inicio de la novela.
En 1829 embarcan en el Annawan un grupo de marineros en dirección a la Antártida, con el burdo capitán MacReady comandando el barco y con Reynolds como jefe de una expedición que tiene intención de encontrar la entrada al centro de la Tierra. Entre los tripulantes del barco hay un marinero poeta, de nombre Allan, que más tarde descubriremos que es el que más tarde se convertirá en célebre escritor: Edgar Allan Poe. También hay un personaje extraño, Griffin, que apenas habla y sólo observa al resto.
El barco encalla en el hielo y la tripulación comprende que tiene que esperar al deshielo de primavera para poder salir de allí, pero entonces ven caer desde el cielo una especie de meteorito y deciden ir a investigar.
Cuando descubren la nave espacial deciden encontrar al marciano, pero no saben que el monstruo venido del cielo puede tomar la apariencia de cualquiera de ellos, por lo que cuando Reynolds le desenmascara el monstruo crea el pánico entre la tripulación.
Sin embargo, algunos de los tripulantes se salvarán para contarlo. Reynolds se llevará consigo a un herido Allan y conseguirá que el marciano caiga al hielo donde será congelado, y varias décadas después será encontrado y llevado a la Cámara de las Maravillas del Museo de Historia Natural de Londres.
Un escritor americano queda con H. G. Wells porque alardea de haber escrito la segunda parte de La guerra de los mundos, pero terminan en la Cámara de las Maravillas viendo un marciano que presumiblemente se encuentra muerto.
Emma Harlow es una joven norteamericana que está cansada de los pretendientes, especialmente de Montgomery, un hombre inmensamente rico que no desiste a las negativas de ella. El bisabuelo de Emma fue Adam Locke, un hombre que estafó en los periódicos a medio mundo y era un farsante, pero consiguió que la gente soñara, y creó un mapa del cielo especial, que ha ido pasando de generación en generación hasta llegar a Emma, que cuando era niña lo extendía para soñar, y gracias a ese mapa creía en criaturas imaginarias, hasta que descubrió que todo era mentira.
Cuando Montgomery insiste en que se case con él, Emma le pone una prueba: deberá recrear La guerra de los mundos, tal cual consta en la novela de H. G. Wells, y con ello hacer soñar al mundo. Ella sólo le pide que aparezca en los periódicos. Y para Montgomery no hay nada imposible, ya que él es Gilliam Murray, el Dueño del Tiempo, el creador de los viajes en el tiempo, que disimuló su propia muerte y huyó a Estados Unidos, se forjó una nueva vida y se cambió de nombre. Pero ahora se ha enamorado, y aquel canalla se ha convertido, gracias al amor, en un hombre de carne y hueso.
Murray le pide a Emma varios meses para prepararlo todo y le dice que el 1 de agosto tendrá lugar la puesta en escena de la famosa novela de Wells, así que cuando llega a Londres sólo se le ocurre pedir ayuda a su acérrimo enemigo H. G. Wells, que recibe la carta y la ignora.
Es el amanecer del 1 de agosto cuando el agente especial Clayton llama a la casa de Woking de Wells y le dice que le acompañe a Horsell, donde ha aparecido un cilindro tal cual él había escrito en su novela. Wells le muestra la carta de Murray, pero Clayton le dice que tiene que estudiar todas las posibilidades y bien pueden estar siendo invadidos por marcianos, tal y como describe él en su novela.
Cuando llegan a las inmediaciones de Horsell, efectivamente los acontecimientos se suceden tal y como Wells cuenta en su novela, apareciendo un trípode con un tentáculo que quema todo a su alrededor con su rayo calórico. Cuando aparece Murray en su coche, suben Emma, Clayton y Wells, y Murray confiesa que no es cosa suya, que él había tirado la toalla. Wells sabe que dice la verdad y que efectivamente están siendo invadidos por marcianos con una mente más desarrollada que la humana. Deciden huir de los trípodes hacia Londres, donde Emma quiere reencontrarse con su tía y Wells con su esposa Jane.
Pero en Londres se desata el caos. Allí se encontrarán con Charles Winslow y con el capitán Shackleton. Winslow, que desconoce la verdad de los Viajes Temporales Murray, está decidido a que el capitán ha llegado desde el futuro para salvar el mundo de la invasión marciana. Y la única manera de salir del caos en que se encuentra Londres es salir por las alcantarillas.
En la tercera parte nos encontramos ante un mundo que ha perdido la esperanza; el lector pierde toda la esperanza cuando descubrimos las palabras del diario de Winslow, donde describe que se encuentra en un campo de prisioneros y que los hombres que se salvaron de la invasión han sido esclavizados. Los marcianos -que no vienen de Marte, sino de mucho más lejos- están construyendo una pirámide que está cambiando la atmósfera, porque el oxígeno les hace daño a los marcianos. Shackleton es utilizado de semental para inocular su semilla en mujeres, pero lo que él quiere es encontrar a su esposa Claire. Winslow sobrevive y cuando empiezan a fallarle las fuerzas le llevan al interior de la pirámide, donde ve horrores inimaginables. Está dispuesto a contarle a Shackleton lo que ha visto, pero fallece.
Antes de ser atrapados en una poza de excrementos junto al Támesis, H. G. Wells cae y cae y lo último que escucha son las palabras de Clayton que le dice que él es el único que puede salvar al mundo mediante una clavija que tiene en su mente. Wells viajará en el tiempo debido a esa presión y embarcará en el Annawan con el nombre de Griffin, sólo él sabe cómo acabar con el monstruo, ese Enviado que tomará su apariencia varias décadas después y que atrapará a todos sus acompañantes.
Pero tras acabar con el monstruo en la Antártida, Wells no sabrá regresar a su mundo y se encontrará en mundos paralelos, incluso observando de cerca a su otro yo, el otro Wells, el que nació varias décadas más tarde y se convirtió en un escritor famoso.
Es una historia magnífica. Yo creo que a Félix J. Palma tuvo que costarle mucho escribirla sin dejarse cabos sueltos. Lo cierto es que me ha impactado.
EL AUTOR:

Félix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda, 1968) ha sido reconocido por la crítica como uno de los escritores más brillantes y originales de la actualidad, siendo uno de sus rasgos más destacados su habilidad para insertar lo fantástico en lo cotidiano. Ha publicado cinco libros de relatos: El vigilante de la salamandra (1998), Métodos de supervivencia (1999), Las interioridades (Premio Tiflos, 2001), Los arácnidos (Premio Iberoamericano de relatos Cortes de Cádiz, 2003) y El menor espectáculo del mundo (2010). Como novelista ha publicado La hormiga que quiso ser astronauta (2001), Las corrientes oceánicas (Premio de novela Luis Berenguer, 2005) y El mapa del tiempo (XL Premio Ateneo de Sevilla, 2008), novela que le ha supuesto su consagración definitiva como narrador y que ha sido publicada en más de veinticinco países. El mapa del cielo ya ha sido vendido a Estados Unidos, Alemania, Italia, Japón, entre otros, antes de su publicación. La Trilogía Victoriana terminará con El mapa del caos. El abrazo del monstruo es su última novela.
EL LIBRO:
Título original: El mapa del cielo
Autor: Félix J. Palma
Editorial: Plaza y Janés (1ª edición, en febrero de 2012)
Número de páginas: 739
ISBN: 9788401339554
Valoración: 9/10
RETOS:
* Bingo de Lectura: Libros pendientes poco conocidos.
* Mega-Reto 100 portadas: Monumento histórico [Big Ben].
* Reto "El mundo en los libros": Libro con una torre o un faro en la portada.
* Retos Literarios Olímpicos: DiosOlímpico: Una trilogía (2/3).
* Reto 100 palabras 100 portadas: Extraterrestres, ovnis, naves espaciales, cohetes, etc.
* Reto Genérico: Amoroso.

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