sábado, marzo 24, 2018

Pandemia


No me imagino un mundo donde alguien, de manera consciente, sea capaz de hacer propagar un microbio portador de la peste propagando la muerte y destrucción a su paso... Reconozco que he pasado momentos terribles leyendo este libro e incluso he llegado a preguntarme cuántas de esas pandemias de las últimas décadas han sido provocadas por el hombre de forma premeditada.

Ha pasado un año desde que el Hombre de Negro desapareciera y sin haber visto los tres círculos del infierno. Es entonces cuando avisan a la Policía Judicial de París por el extraño asesinato de un hombre junto a su perro en un parque parisino donde el hombre iba a pasear todas las noches. 
Franck Sharko descubre que el cadáver ha sido movilizado y cuando rastrean el parque llegan a un estanque, lo que le hace pensar que ese hombre ha encontrado in fraganti al asesino, que no ha dudado en matarle. Cuando llegan los buzos, encuentran varias cabezas humanas hundidas en el estanque, y descubren que son vagabundos.
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Parc du Marquenterre, Francia

A su vez, en el Parque Nacional de Marquenterre aparecen varios cisnes muertos, infectados por algún tipo de gripe que pone en estado de alarma al Instituto Pasteur. Amandine Guérin es una de las científicas que se moviliza y empieza a investigar esa cepa de gripe, temiendo que la misma pueda contagiar a humanos. Cuando anotan sobre el mapa las localizaciones de los cisnes muertos, se quedan sorprendidos al comprobar que sus ubicaciones forman tres círculos perfectos. El Hombre de Negro ha regresado y acaba de poner en marcha su Gran Proyecto, como le anuncia en una carta a Nicolas Bellanger, inspector jefe de la Policía Judicial de París, en donde también se encuentra su pareja Camille, que ha cambiado la Gendarmería de Lille por la Policía en París para estar junto a Nicole.
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33 Quai des Orfevres, París

A su vez, muchos de los trabajadores del 33 Quai des Orfevres, donde se encuentran los Juzgados y la Policía, comienzan a contraer a la vez un tipo de gripe que parece coincidir con la cepa de los cisnes muertos en Marquenterre. Hasta allá se trasladan los técnicos del Instituto Pasteur. 
Bellanger y Sharko comprenden que es la misma mano la que está causando estragos en Francia, y las alarmas vuelven a cundir cuando una de las científicas es hallada muerta en su casa, supuestamente suicidada, pero con una caja de bombones envenenados junto a su cuerpo. Es entonces cuando Amandine comienza a ayudar a la policía, investigando incluso por su cuenta. 
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Doctor Pico durante la peste de la Edad Media

Nos encontraremos al marido de Amandine, un asiático encerrado en su casa que tiene una extraña enfermedad llamada SIDAA; encontraremos un laboratorio clandestino donde se está produciendo lo que podría causar una peste como la de la Edad Media; nos encontraremos a un Hombre Pájaro que en realidad es un hombre que va vestido como los Doctores Pico de la Edad Media; nos embarcaremos en la Darknet, el inframundo de la internet profunda donde todo está permitido; y nos enfrentaremos al Hombre de Negro, la encarnación de las maldades y perversiones más increíbles jamás inventadas por el ser humano.

Me ha vuelto a pasar como en Latidos: ha llegado cierto momento en que no he podido abandonar, excepto en ciertas partes donde las descripciones desagradables me han hecho parar para respirar un poco. Ayer andaba por la mitad y hoy lo he terminado. Seguiré leyendo a Thilliez porque su narrativa me engancha de una manera brutal.

EL AUTOR:

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Franck Thilliez (Annecy, 1973) es ingeniero de nuevas tecnologías, guionista y autor de varias novelas, entre las que destacan la serie protagonizada por los policías Lucie Henebelle y Franck Sharko, formada por El síndrome EGatacaAtomkaLatidos (que obtuvo el premio Étoiles du Parisien-Aujourd'hui a la mejor novela negra) y Pandemia
Las aventuras de la pareja de policías más famosa de Francia serán llevadas próximamente a televisión en un ambicioso proyecto en el que también participará el autor.


EL LIBRO:

Título original: Pandemia
Autor: Franck Thilliez
Traductor: Joan Riambau
Editorial: Planeta (1ª edición, septiembre de 2017)
Número de páginas: 601
ISBN: 9788408175209

Valoración: 10/10

RETOS:

No llueve, pero...

No llueve, pero tiene toda la pinta de que lo hará en breve.
Al menos no tira el viento de esta mañana.

Qué tranquilidad...

El pequeño hoplita

Hace unas semanas me acordé de El pequeño hoplita, un libro infantil sobre un hecho histórico -la batalla de las Termópilas- escrito por Arturo Pérez-Reverte e ilustrado por Fernando Vicente.
En mi casa tengo algunos libros ilustrados que termino regalando a mis sobrinas, y si aún me dura éste es porque me cuesta desprenderme de él por el hecho de estar escrito por Pérez-Reverte. Pero supongo que será cuestión de meses. Me desaparecen los libros ilustrados como por arte de magia, algo comprensible cuando mis sobrinas se encuentran cerca, que arrasan con todo, y no sólo con libros.
Estoy a punto de terminar una novela, pero he tenido que parar porque el tema que toca no es agradable, ya que habla de una pandemia a nivel mundial, y aunque es ficción, hay momentos que me cuesta digerir, sobre todo cuando habla de ratas y pulgas y describe todo al milímetro.
Así que he cogido este libro infantil, a modo de respiro, y porque me ha costado leerlo unos minutos. Hay mucha ilustración y dos líneas de texto más o menos por cada página. 
Viene a explicar cómo los trescientos espartanos a las órdenes de Leónidas fueron a una muerte segura al desfiladero de las Termópilas para enfrentarse con el numeroso ejército persa. En el cuento Pérez-Reverte se inventa a un niño que les acompaña y que quiere luchar, pero Leónidas le manda de vuelta a Esparta para que cuente a todos lo que ha ocurrido en las Termópilas. Y ese niño crecerá y se lo contará a su hijo... y para que se supiera en siglos venideros lo que allí ocurrió.

Debería leer más novelas históricas sobre Historia Antigua. 
Hoplitas: Guerreros griegos que tomaban su nombre del hoplón, escudo redondo que portaban

LOS AUTORES:

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Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena, España, en 1951. Fue reportero de guerra durante veintiún años. Con más de veinte millones de lectores en todo el mundo, muchas de sus novedades han sido llevadas al cine y a la televisión. Hoy comparte su vida entre la literatura, el mar y la navegación. Es miembro de la Real Academia Española.

Página web del autor.

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Fernando Vicente nació en Madrid en 1963. Pintor e ilustrador de formación autodidacta, sus primeros trabajos aparecieron en la década de los ochenta en las revistas Madriz y La Luna de Madrid. Actualmente publica en el diario El País y sus diversos suplementos. Ha ganado tres premios Award of Excellence de la Society for News Design. Ha participado en importantes exposiciones en espacios como ARCO, Círculo de Bellas Artes de Madrid o en el Museo de ABC.


EL LIBRO:

Título original: El pequeño hoplita
Autores: Arturo Pérez-Reverte y Fernando Vicente
Editorial: Alfaguara (1ª edición, abril de 2010)
ISBN: 9788420405681

Valoración: 10/10

RETOS:

Sólo voy a incluir este libro en el Reto Genérico, en la modalidad de novela infantil. Por circunstancias obvias, no es como leer una novela habitual, pero sin embargo no suelo leer libros infantiles (en realidad y con mis sobrinas en los últimos meses suelo leer libros infantiles, pero nunca los reseño), por lo que sí veo necesario llevarlo al Reto Genérico.

Txurrería

En vísperas de Semana Santa siempre se llenan las calles de barracas, tiovivos y puestos varios. Lo malo es que ocupan espacios que habitualmente están destinados a aparcamientos.
De todas formas, siempre se agradece ese incremento de gente, y por supuesto los días festivos.

Tranquilamente...

Me he tomado con mucha parsimonia la limpieza semanal, tanto que aún no he terminado. Pero no importa, que las horas del sábado pasan lentamente. 
Lo que ocurre es que de repente me apetece leer un capítulo más y paro lo que esté haciendo para reanudar la lectura. Ayer pasaba del ecuador del libro y no estoy muy segura de terminarlo hoy, pero con el anterior de Franck Thilliez me ocurrió algo parecido. 
Así que ahí sigo alternando entre la fregona y el libro. Claro que en un rato saldré a la calle a comprar el pan.

Sin nada que pensar

Llevo remoloneando desde las siete de la mañana. He desayunado, me he puesto a leer y me pasaría toda la mañana en pijama.
Sin prisas, sin nada que pensar más que en lo que voy leyendo.
Cómo me gustan estas mañanas de sábado...

viernes, marzo 23, 2018

Debe ser la primavera

No sé qué ocurre que desde que empezó la primavera no quiero más que estar en la calle. Si no recuerdo mal desde hoy se pueden poner las terrazas y a mí me encantan las terrazas de verano.
No hace mucho que he llegado a casa. Y se me había pasado olvidado que los viernes son de pintxopote.

Calamares y sepia

Lo que se me ha olvidado hoy es que es día de pintxopote.
Ha estado bien cenar fuera hoy. Cuando hemos salido llovía...

Nuevas adquisiciones

Hoy me he escapado a la librería y me he traído dos libros. Creo que tenía mono de comprar libros.
Ya termina la semana...

Mensajes en rosa

Mis sobrinas anoche me prepararon sendos mensajes. La mayor, que emula mis cuentos, enseguida escribió sobre una alfombra voladora y una princesa que se llamaba como yo. La pequeña, que sólo sabe escribir su nombre, me ha dibujado su mano, con la pulsera que les regalé hace dos días.
Se agradece recibir estos mensajes.

jueves, marzo 22, 2018

Qué placer

Qué placer estás horas hasta que me entre el sueño...
Qué placer, con el frío que hace en la calle...

Últimamente me quedo dormida antes de medianoche y me despierto a las siete. Por lo que lo que haya dejado sin leer por las noches lo reanudo por las mañanas.

De pequeños placeres se llenan los días.

Manos frías

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Hace una hora que venía a mi casa y es que la gente me para por la calle a preguntarme tal y cual. En esos momentos dan ganas de decirles de todo, pero respondo y muy dulcemente les digo a todos que no son horas, que se pasen por la oficina o llamen. En esas me ha costado llegar a casa una hora de reloj. Y tengo las manos heladas, tanto que me cuesta hasta teclear. 
No tengo más que ganas de que llegue el fin de semana para descansar. Poco a poco vamos dando pasitos. Y es que este mes me encuentro como si escalara una montaña, pero lo dicho, que cada vez me encuentro más cerca de la cima. 

Tarde soleada

Últimamente no tengo paciencia para escuchar la misma historia día sí y día también.
No tengo ganas más que de marcharme.
Lo bueno es que daba gusto salir a la calle con la tarde soleada.

Media hora

En media hora me tengo que marchar y no me apetece nada abandonar la novela. Será cuestión de una hora, pero que no me apetece.
Se me pasan los días que apenas me entero. También las semanas y los meses pasan raudos, tanto que marzo está despidiéndose ya...

miércoles, marzo 21, 2018

Gute Nacht!**

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He llegado a casa con el frío pegado al cuerpo y, como no podía ser de otra manera, he dejado que el agua caliente de la ducha resbalara por mi piel. Ahora tengo un pequeño problema práctico y es que, como sigo sin tener un secador, no sé a qué hora podré irme a la cama con el pelo seco. No importa, porque en ese rato estaré leyendo.
Lo que siento de verdad es un cansancio insólito. Es que se me caen los párpados.  



**Gute Nacht: Del alemán, 'buenas noches'.

La sorpresa de la noche

Hace unos días me puse en contacto con una editorial. Es una editorial pequeña pero en 2008 me hicieron tocar el cielo con las yemas de los dedos.
Corría el mes de septiembre y mi teléfono sonaba con un número desconocido. Cuando respondí y me explicaron el motivo de la llamada me sentí desbordada de emoción.
"Has ganado este certamen de entre muchos (no sabría ahora decir cuántos participantes había), no dejes de escribir porque tus palabras enganchan". Algo así me dijeron. Después llegó el trofeo y las publicaciones.
En realidad no me gusta ese relato con el que gané, pero es algo mío. Y como es mío, aunque sea consciente de haber escrito cosas mucho mejores, pues lo guardo a buen recaudo.
Ni que decir tiene que aquí tengo el trofeo, la revista de pasta dura donde lo publicaron, una edición del compendio de varios relatos de esa edición y marcapáginas con mi nombre.
Como no me gusta el relato me olvido de él, pero si quiero regalárselo a alguien no tengo más ejemplares. Así que me he puesto en contacto con la editorial.
Y la editorial no sólo me está preparando el paquete sino que me ha escrito un email muy cálido, nada de palabras mecánicas, sino de tú a tú.
Es genial saber que diez años después se siguen acordando de ti, pero no sólo eso. El email me ha emocionado, casi como si el certamen lo hubiera ganado ayer.

Noches mágicas

Yo no esperaba salir hoy. No después de las siete. Y es cierto que estoy enganchada a la novela actual. Hacía mucho frío, pero daba igual. Necesitaba aire, y estar con gente...

Gambrinus

A mí me cuesta poco ir por ahí cualquier día a tomar algo. Con el pijama a medio poner me he vuelto a vestir y he marchado a tomar una cerveza y a picotear algo.
Venía una amiga de Logroño y me decía que si bajaba o no. Y mi respuesta ha sido algo como: "si entras aquí no te voy a decir que no".
Tal cual. Hace unos minutos que he llegado a casa.

2 minutos de sol

Muchas tardes entra el sol del atardecer por las rendijas de las persianas. Pero es cuestión de minutos: o lo pillo, como ahora, o habrá desaparecido.
Ver esos resquicios de sol me hace sonreír porque en invierno brillan por su ausencia.
Si mi madre estuviera aquí seguro que diría: "Pon cortinas o estores, pero cubre las ventanas".
Si viviera en un primer piso las hubiera cubierto para preservar mi intimidad, pero aquí arriba no lo necesito... de momento.

Una tarde tranquila

En realidad sólo he dejado de leer para buscar a mi hermano y entregarle mis mensajes a mis sobrinas. Hoy me ha preguntado qué diablos les he metido que lo he cerrado tan bien.
Se agradece el sol, aunque el aire sigue siendo muy frío. De todas formas, he vuelto a mi casa y he decidido no salir en lo que queda de día. Que no aguanto bien el frío.

martes, marzo 20, 2018

De libros y más

Hoy no sabría vivir sin un libro o, más bien, sin una lectura entre manos.
Da igual cuándo llega ese amor a los libros, lo importante es que llegue.
Y esto lo digo porque yo ahora leo muchísimo, porque mis horas libres son para los libros, porque no puedo marcharme de viaje sin una novela, porque me gustaría que el día tuviera unas horas más sólo dedicadas a leer.
Pero hubo una época donde yo no leía absolutamente nada. Crecí en la infancia rodeada de multitud de libros que acumulaba en las estanterías sin dignarme a pasar de la primera página. Y cuando los cogía era para buscar una ilustración que me apetecía dibujar. Sí, aquellos libros infantiles ilustrados nunca los leí, pero los dibujé.
Cogía libros de la biblioteca del colegio porque todo el mundo los cogía, pero volvían al colegio sin que hubiera abierto una página.
Todo cambió a los quince años, cuando en 2º de BUP decidí pasarme por la biblioteca. Después de estar una hora mirando libros decidí llevarme Pupila de águila. Recuerdo perfectamente la trama del libro. Recuerdo cómo me enganchó. Y recuerdo que lo devolví a la biblioteca esperando coger otro libro juvenil que me contara otra historia.
A los dos meses me hice socia del Círculo de Lectores falsificando la firma de mi padre (era menor). A los seis meses habían pasado por mis manos El nombre de la rosa y Los renglones torcidos de Dios. Para entonces ya no podía parar.
Leía los libros obligatorios de la asignatura de Literatura y entonces descubrí que también me gustaban los autores del Siglo de Oro. Miraba al profesor de literatura y me fascinaba; y la fascinación era mutua: descubrió que escribía para medio internado las poesías que él nos mandaba hacer, descubrió que yo no me limitaba a las lecturas obligadas sino que si me gustaba Lope de Vega, por ejemplo, intentaba leerme el mayor número de obras de él, aunque sólo una era la obligatoria, o me leía varios libros de Vicente Blasco Ibáñez, aunque yo entonces no supiera que lo estudiaríamos en COU. Hoy en día sigo teniendo relación con este profesor.
Para cuando fui a la universidad yo devoraba libros y comenzaba a tener una biblioteca interesante. Porque muy pronto me di cuenta de que me costaba separarme de los libros que leía.
Ni que decir tiene que Pupila de águila y unos cincuenta libros más de la colección Gran Angular para jóvenes ocupan un lugar destacado en mis estanterías. Y es que es eso: esas novelitas que hoy me llevan dos horas de lectura me descubrieron un mundo mágico. Claro que si hoy las leo me saben a poco, es para un público adolescente.

A ver quién tiene más pendientes

Tengo una amiga que enseguida está mostrando su estantería de libros pendientes. Así que hoy toca...
Mi estantería de pendientes va desde el suelo al techo y mientras no haya libros tumbados sobre los que se ven es que ha bajado bastante en los últimos meses.
Me pregunto si algún día conseguiré vaciar alguna balda entera, teniendo en cuenta que hay dos filas de libros en cada una, sólo que la fila de detrás no se ve. A veces tengo que sacar libros para ver qué hay al fondo...
Demasiados... Tengo que liberar mucho más esa estantería.

Día Mundial de la Felicidad

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De hoy me quedo con que es el Día Mundial de la Felicidad. Es que hay días para todo, para cada estado y para cada cosa. 
Eso quiere decir que me quedo con lo bueno sin pensar en nada más y sin mirar atrás.

Adoro esos momentos en que disfruto de una lectura que me apasiona. Disfruto de esos momentos en que salgo de una reunión y me tomo una cerveza con algunas de las personas. Me imagino ese instante en que mis sobrinas abren mis mensajes (que últimamente son cuentos donde ellas son las protagonistas) y empiezan a saltar diciendo mi nombre. Me encanta sentir la lluvia en mi rostro, aunque me cale hasta el tuétano, y también me gusta pisar los charcos, y el olor de después de la lluvia. 
Hoy he pensado en la cantidad de cosas diarias de las que disfruto, y son muchas. Que un día aprendí a vivir el momento y a no pensar en nada más. 

Algunas reflexiones

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Mi vida es increíblemente ordenada. Y cuando hay algo que puede poner en peligro ese orden me entra un profundo desasosiego. Desde anoche me encuentro inquieta, y todo porque alguien ha movido una ficha que no debería haber movido. Pero es mi turno y es posible que a veces no sepa lo que quiero, pero tengo muy claro qué es lo que no quiero. Y en el momento actual no quiero nada ni nadie que venga a perturbar el orden de las cosas. 
Dicen que "la primavera la sangre altera". Así que igual es cosa de la primavera. Por tanto y tras varias horas de reflexión, he estado pensando en lo mucho que adoro mi vida actual. Eso no quiere decir que no pueda haber cambios, que es obvio que si hay cosas que tienen que ocurrir, ocurrirán tarde o temprano. 
En mi vida falta una cosa que habitualmente y en el día a día no echo de menos, porque todo lo demás compensa.

En el pasado he amado y me han amado. Y ahora, cuando me hablan de amor, me quedo fría. Siento que el hielo recorre mis venas y es un tema del que me cuesta hablar. Siempre me ha costado hablar de mis sentimientos. De hecho, directamente lo escribía, porque siempre me ha costado mucho menos ponerlo por escrito que decirlo en voz alta. Lo escribía para mí y luego lo hacía desaparecer. 
A veces lo echo de menos, pero no lo echo tanto de menos como para desear estar con alguien por el hecho de estar con alguien o por no estar sola. Eso no va conmigo. 

Lo que tengo claro, clarísimo, es que llevo una vida tranquila y quiero seguir estando tranquila. De cualquier manera soy feliz en mi pequeño mundo, y quiero que siga así. 

Mirando hacia el horizonte

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El viajero contemplando una mar de nubes, Friedrich

Hoy me encuentro como el viajero de ese lienzo de Friedrich. Con la incertidumbre desde anoche, con muchas preguntas y ninguna respuesta. Es que no entiendo a los hombres. En cuanto les das la espalda no sé qué se les cruza en el camino y regresan. Pero a qué. Yo moría de amor por él hace unos años, ahora ya no. Hay personas que me han dicho que si alguna vez hablo de él lo hago con nostalgia.
Todavía podría recordar aquel día de mayo en que dije: "Hasta aquí hemos llegado". Todavía podría sentir cómo me dolía el corazón. Y cómo llegó mi hermano y me derrumbé. Han pasado casi cinco años, y he reconstruido mi mundo, con un vacío insólito y el corazón helado. A veces hablo con él, a veces quedo con él, y ya no le miro a los ojos. No quiero volverme a perder en él ni con él. 

Hay veces que ocurre algo, como anoche, y te preguntas cosas como ¿por qué ahora y no hace cuatro meses? O mejor: ¿por qué ahora y no hace cinco años? Pues me quedaré mirando al horizonte, sin plantearme nada, a ver lo que hace él... 

El cuento de mi sobrina


El domingo le escribí a mi sobrina mayor un cuento y ella me ha emulado escribiéndome otro. En su escrito infantil escribe como suena, y me ha hecho mucha ilusión.
Así que la he contestado. En mi respuesta hay una falta, pero ella no entendería por qué motivo podría poner "un" delante de "hada", así que he escrito "una" para no desvirtuar la lógica infantil.
Estoy segura que me responderá con otro cuento donde aparecerá una princesa y el mar.
Por supuesto, a la pequeña le he escrito otro cuento. Tengo que hacer todo a pares.

lunes, marzo 19, 2018

Interrogantes

Hoy tengo varios interrogantes que no sé si van a obtener respuesta.
Como no me gusta ir a la cama con dudas, lo dejaré apartado para mañana. Para pensar con calma. O para no pensar en nada...

19 de marzo

Ha venido mi hermano pequeño a tomar un café. Y le he preguntado si había felicitado a su padre. Me ha dicho que no, pese a que había estado media hora antes con él.
Mi hermano, siempre tan desarraigado. Es que si no fuera por la sobremesa de baraja no venía a comer en familia ni un solo domingo.
Estos días siempre me han parecido crueles para los niños a los que les falta uno de sus progenitores.
Cuando estábamos en 1º de EGB y la escuela de mi pueblo aún tenía niños, uno de nuestros amigos perdió a su madre. Nos pasábamos meses "fabricando" manualidades para el Día del Padre y de la Madre. Y en su caso se lo regalaba a una de sus tías.
Cuando empiezas a tener conciencia de las cosas comprendes cuánta crueldad hay en días así. Si yo fuera maestra cambiaría esos días por el Día de la Amistad y por el Día de las Flores, por decir algo.
También comprendo cuán afortunada soy por poder disfrutar de mis padres.

40 minutos de risas

Esta tarde he pasado cuarenta minutos riéndome. Y no hay nada como reírse de todo -incluso de una misma- para terminar bien el día. Porque hay personas que siempre tienen una sonrisa en los labios y al final reír es contagioso.
A mí me viene bien reír y, de hecho, debería reírme más a menudo, porque es una magnífica vía de escape para descargar. 
Ya puede nevar y hacer frío, ya puede ser un día triste, que mientras tengamos las risas todo será más llevadero.

Todos los días deberían tener un instante dedicado a reírse.

Con nieve otra vez

Y sigue nevando. Mañana empieza la primavera y vuelve a nevar. Claro que a estas alturas del año es raro que cuaje y se quede todo blanco. Lo cierto es que últimamente los hombres del tiempo no se equivocan: si dicen que nevará es que va a nevar...
Creo que necesito esos días de Semana Santa para tener un descanso de esos, para reponer pilas, para desconectar de la gente. 
A ver si pasan pronto estos días de nieve...

Bookish de marzo

Hoy me ha llegado el Bookish de marzo. Todavía tengo pendiente de leer el del mes pasado.
Creo que sólo quería llegar a casa para extenderlo...

Menudo tiempo

He paseado un rato para despejarme y menuda estampa más irreal.
Cuando he vuelto granizaba y luego nevaba. Menuda cruz que esta mañana con el sol he colgado toda la ropa de la lavadora. Se me habrá quedado tiesa...

domingo, marzo 18, 2018

Rincones únicos

Donde hemos tomado el vermout hoy había un rincón muy primaveral.
Es un rincón de esos que hacen que te pares un minuto a leer, un rincón que nos hace sonreír.

Abril: Mes temático de la novela exótica y 'landscape'

Un mes más me apunto al mes temático que organiza Laky en su blog Libros que hay que leer. Se trata de leer, durante el mes de abril, al menos una novela enmarcada en el género de novela exótica y/o 'landscape'.

Las instrucciones se encuentran AQUÍ.

Mis novelas para el mes temático:

- La chica del cumpleaños, de Haruki Murakami

Latidos


Hay novelas negras que nos hacen parar de lo brutales que son al hacer ciertas descripciones. Es mi primer contacto con Thilliez y reconozco que hay momentos que me han hecho perder la noción del tiempo. Es una novela que, pese a la brutalidad de lo que describe, no nos permite parar. Así que me la he pulido en tres días.
Y todo ocurrió cuando en Navidad compré Pandemia y pensé que quizás tenía que leer primero ésta. Pese a que me dijeron en un foro literario que podían leerse independientemente, he preferido empezar por el principio. 

La novela es dura porque habla del tráfico de órganos a nivel mundial, que no deja de ser ficción, pero que algo de verdad hay, sobre todo cuando nombra situaciones reales como la Casa Amarilla de Kosovo, en plena guerrilla, en torno al año 2000 (pongo el año para insistir en que es algo muy reciente), y en plena guerra se traficaba con los órganos no sólo de moribundos, sino también de personas civiles, que salían en dirección hacia los países más desarrollados. Una industria que maneja mucho dinero. Horripilante.

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Genomica, Madrid (creada originalmente para cotejar ADN de los bebés robados durante el franquismo y las madres que sospechaban de que su hijo no murió)

Camille Thibaut es una joven gendarme que trabaja en Lille. Se está recuperando de un transplante de corazón cuando empieza a tener pesadillas: una joven le pide auxilio en sueños. Cuando habla con su cardiólogo, éste le explica que a veces ocurre que las células tienen memoria y que el corazón de otra personas podría estar transmitiéndole sentimientos. Camille nunca ha creído en cosas así, pero ahora, más que nunca, está decidida a descubrir la identidad de su donante. Lleva meses buscando accidentes mortales en medios de comunicación de todo el mundo, sin éxito. 

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Rincón bohemio del Barrio de Boedo, Buenos Aires

Nicolas Bellanger es inspector jefe de los servicios criminales de la Policía de París. Recibe una llamada porque han encontrado a una joven ciega en el subsuelo de un árbol milenario que ha sido casi arrancado por una tormenta. Le acompaña Franck Sharko, un hombre que ahora está bajo sus órdenes, porque no quiso asentarse en el sistema burocrático tras haber sido comisario: él quiere seguir investigando sobre el terreno. Franck ha rehecho su vida con Lucie Henebelle, una policía que se encuentra de baja por maternidad tras haber dado a luz a gemelos. 
Cuando Nicolas empieza a tirar de los hilos, descubre que una mujer se le está adelantando en la investigación: Camille.

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Imagen de la Fabrica de Vesalio, obra en siete volúmenes que mostraba, entre otras cosas, disecciones humanas

Camille se encuentra de servicio cuando cree sufrir un infarto y su jefe Boris Levak llama a una ambulancia. El médico es claro: el cuerpo de Camille está rechazando el corazón y como tiene un grupo sanguíneo muy extraño es casi imposible encontrar otro donante, es decir, Camille tiene los días contados. Eso la pone en camino y decide seguir su instinto y descubrir la vida de su donante. Será a través del ADN como Camille descubra que su donante era un policía que falleció en acto de servicio. Pero Camille siente que Daniel Faisan escondía algo muy truculento.
Sin embargo, en su camino se interpone Nicolas, con el que surge un flechazo inesperado. Camille sabe que no puede enamorarse porque ella no tiene una larga vida por delante. A partir del encuentro, Camille y los tres policías van a colaborar juntos en una investigación que casi se les escapa de las manos. 
Descubrirán el tráfico de órganos, cómo traen desde Serbia a jóvenes gitanas que nadie echará de menos, las encierran y luego las envían a su destino definitivo, donde les extirparán los órganos (principalmente riñones, corazón, córneas, hígado y piel), descubrirán el Mercado Negro que se oculta en las catacumbas de París (donde se hacen intercambios de objetos personales de asesinos en serie), descubrirán el horror de un hospital argentino donde se traficaba con órganos durante la dictadura, descubrirán casos de bebés robados durante el franquismo... y tantos horrores. 
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Isla de Ré, Francia

Y es que cuando uno de ellos se encuentre en peligro mortal será cuando comprendan que se tienen que saltar las normas porque en ese otro mundo nadie espera a los documentos oficiales para poder actuar y seguir adelante. La trama es tan grande que nos parece increíble.

Reconozco que el autor sabe mantenernos expectantes. Al principio nos encontrábamos frente a dos historias/investigaciones paralelas hasta que los agentes de los dos cuerpos de policía (acostumbrados a rivalizar entre ellos, como también ocurre en España con los diferentes cuerpos de seguridad de Estado) van a unirse y van a trabajar juntos para desentrañar una historia que es horrible e incluso parece increíble.

EL AUTOR:

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Franck Thilliez (Annecy, 1973) es ingeniero de nuevas tecnologías, guionista y autor de varias novelas, entre las que destacan la serie protagonizada por los policías Lucie Henebelle y Franck Sharko, formada por El síndrome E, Gataca, Atomka, Latidos (que obtuvo el premio Étoiles du Parisien-Aujourd'hui a la mejor novela negra) y Pandemia
Las aventuras de la pareja de policías más famosa de Francia serán llevadas próximamente a televisión en un ambicioso proyecto en el que también participará el autor.


EL LIBRO:

Título original: Angor
Autor: Franck Thilliez
Traductor: Pablo Martín Sánchez
Editorial:  ePub (1ª edición, junio de 2017)
Número de páginas: 624
ISBN: 9788408173977

Valoración: 10/10

RETOS:

Café y libro

Como ha llovido mis sobrinas no han salido a los columpios. Eso me da cancha para ir a una cafetería, tomar un café y leer. Estoy en el capítulo 73 y hay 80. Esta tarde lo acabaré.

De mensajitos

A mis sobrinas les encanta recibir mensajes, no tanto escribirlos -que eso cuesta más-. Supongo que la pequeña aprenderá muy pronto a leer después de comprobar que las palabras tienen magia y depende de los mayores o de su hermana para que se lo lean.
Me he tomado mi tiempo para escribirles un cuento a cada una.

57 de 80

Si no recuerdo mal empecé a leer este libro el jueves por la noche. Apenas leí unos capítulos porque me quedé dormida.
El viernes no avancé mucho porque otras actividades ocuparon mi tiempo. Me suena que por la noche lo retomaba en el capítulo 5.
Y anoche pasaba de la mitad. Como siga a este ritmo hoy podría terminarlo.
Lo cierto es que me tiene muy enganchada.
Y tengo mañana de domingo -soleada, por cierto- para leer.