
La Canción de los Maoríes tiene como protagonistas a las nietas de Gwyneira Warden y Helen O’Keefe, que fueron protagonistas de la primera parte de la trilogía, En el País de la Nube Blanca.
Al terminar la novela esta mañana estoy tan encantada como recuerdo haber terminado el primer libro, lo que ocurre es que pasarán uno o dos años hasta que el desenlace vea la luz.
Rememorando aquel primer libro, tenemos a dos jóvenes casaderas, dos jóvenes neozelandesas, nietas de colonas inglesas, que se han criado en dos familias acomodadas.


Putorino, flauta maorí para invocar espíritus
Por un lado, en Kiward Station, al cuidado de Gwyneira Warden, se encuentra Kura-maro-tini, una mestiza indomable, única heredera de la granja de su abuela, de una belleza exótica y… que sólo piensa en convertirse en cantante y visitar Inglaterra, donde sentirse apreciada por un público entendido. Kura es hija de Marama y Paul Warden. Marama es una tohunga entre los maoríes, una mujer que tiene un don en la voz, que canta y que es capaz de invocar a los espíritus con una flauta especial de tres voces que los maoríes llaman “putorino”. Paul era hijo de Gwyneira y de su suegro Gerald Warden, que fue asesinado traidoramente por el jefe de la tribu maorí Tonga. Kura ha heredado de su madre ese don para la música y educada en la granja ha aprendido a tocar el piano con una perfección extrema. Pero tiene un carácter intratable y su abuela Gwyn se lo permite todo.
Por otro lado, en Queenstown viven Ruben O’Keefe y su esposa Fleurette Warden. Tienen dos hijos, Elaine y Stephen. Elaine suele ayudar a su abuela Helen en la recepción de un hotel y así es como conoce a William Martyn, un irlandés que está buscando oro, pero cuya principal misión es la de ser un cazafortunas. Comienza un noviazgo entre los jóvenes, ante los ojos críticos de Fleurette que se ha informado que el joven ha tenido que huir de Irlanda por sendos atentados de índole independentista contra políticos irlandeses que abogaban a favor de que Irlanda no se independizara de Inglaterra.
Gwyn y su nieta Kura deciden visitar a sus familiares de Queenstown.
Cuando William pone los ojos en Kura cae rendido a sus pies, lo que rompe la relación entre Elaine y William y hace peligrar la amistad de las abuelas (Gwyn y Helen). William y Kura se prometen en matrimonio y se trasladan a vivir a Kiward Station, donde William se convierte en el hazmerreír de los pastores y granjeros que trabajan para los Warden. Pese a que William se había criado en una granja de ovejas irlandesa, no tenía ni idea de la cría, el esquileo, las temporadas… y es por ello por lo que se sumerge en el whisky. Como Kura sigue dedicada a su música y mientras desea debutar en los escenarios londinenses, William traba amistad con Heather Witherspoon, la institutriz.
Kura se queda embarazada y da a luz a una niña, Gloria, a la que sus padres ignoran por completo. Kura cree que los niños la mantendrían anclada a Kiward Station, echando por la borda sus deseos de ir a Inglaterra, por lo que repudia por completo a su marido, con el que no vuelve a mantener relaciones sexuales. William cae en los brazos de Heather, que se ha enamorado de él. Durante mucho tiempo, mantienen su relación en secreto, pero Kura huye cuando se los encuentra juntos en la cama, va en busca de una compañía de cantantes y danzadores mediocres donde sabe que ella triunfará, y ese es su billete para Inglaterra. Mientras, Gwyn también encuentra a su yerno y a la institutriz en la cama de Kura, lo que la lleva a echarlos a los dos de Kiward Station.
En Queenstown, Elaine se encuentra destrozada sentimentalmente cuando aparecen de visita John Sideblossom y su hijo Thomas, dos barones de la lana. Thomas vuelve a hacer sonreír a Elaine, pero lo único que quiere es una mujer con la que desposarse. Fleurette, que ya en el pasado había tenido un encuentro violento con John Sideblossom, no está a favor de la relación de su hija con Thomas, pero Elaine está enamorada. Se casan y Elaine marcha a Lionel Station como señora de la casa. Pero allí no será feliz: Thomas le prohíbe salir sola a caballo, es ultrajada, maltratada, vejada y violada por su marido. Enseguida descubre que todos los maoríes que trabajan allí son hijos de John Sideblossom. Conoce a Emere, la tohunga maorí que puede invocar a los espíritus con el putorino y que echó una maldición al pequeño Thomas cuando era tan sólo un muchacho. Elaine tampoco encuentra una aliada en Zoé Sideblossom, la esposa veinteañera de John, que vive con terror un embarazo tras otro sin llegar a dar más hijos a John, puesto que todos los bebés nacen sin vida. Elaine ha decidido no tener un bebé de Thomas. Un día se arma de valor y decide escapar. Lleva un arma cuando se encuentra en el establo con su marido y dispara al rostro de éste. Sale huyendo, creyendo que ha asesinado a Thomas y se esconde en Greymouth, una ciudad minera de la costa Oeste.
Royal Hotel, Greymouth, Nueva Zelanda
Llega allí buscando trabajo y sólo encuentra el de pianista en el Lucky Horse, una taberna de mala reputación, donde enseguida creen que es otra prostituta más. Pero Elaine tiene pánico a los hombres y no permite que ninguno se le acerque más que para pedir una canción de taberna. Allí conoce a Timothy Lambert, el único hijo del propietario de la mina Lambert, una de las tres minas de carbón más importantes de la ciudad. Tim acaba de regresar de Londres, donde ha terminado sus estudios universitarios como ingeniero de minas. Sabe que la mina Lambert necesita modernizarse, pero su padre Marvin no está por la labor de gastar dinero.
Cuando el impresario de la compañía decide no llevar a Kura con él a Londres, ésta decide buscarse la vida como cantante por la costa Oeste, con el fin de ganar suficiente dinero como para costearse el pasaje del barco a Inglaterra. Termina tocando el piano en la taberna Wild Rover de Greymouth, competencia directa del Lucky Horse. Un día, cansada de su patrón, decide ir a probar suerte al Lucky Horse, donde se encuentra con su prima Elaine y donde una prostituta la echa del local. Pero las circunstancias de las primas terminarán uniéndolas más de lo que se imaginan.
Kura comparte experiencias con Caleb Biller, hijo del propietario de la mina Biller, la competencia más fuerte de la mina Lambert.
Mina abandonada del siglo XIX, White Island, Nueva Zelanda
Un día, la mina Lambert sufre un desplome y una secuencia de explosiones que terminan con la vida de muchos mineros. Tim decide bajar a ver si hay sobrevivientes, pero una nueva explosión le entierra en la mina. Consiguen sacar inconsciente a Tim, pero sus huesos sufren numerosas fracturas que llevará mucho tiempo curar. Es entonces cuando Elaine rompe su escudo y se vuelca en Tim y en su pronta recuperación, prometiéndose en matrimonio con él. Cuando Tim ya ha progresado y están a punto de anunciar su compromiso públicamente, Elaine le confiesa la verdad de su pasado. Tim la apoya en todo momento.
Ferrocarril del siglo XIX
Un buen día aparece William Martyn vendiendo máquinas de coser en Greymouth. Se ha convertido en agente comercial y lo cierto es que el trabajo se le da bien y gana altas comisiones. Allí se reencuentra con su esposa Kura, con la que comienza una nueva vida y reanudan su amor. Kura y Caleb tocan juntos en la taberna. Caleb es homosexual y sólo Kura se ha dado cuenta. William dejará su trabajo de agente comercial para promocionar la carrera artística de su esposa y comenzarán a tener éxito. Es lo que él siempre había prometido y es lo que ella esperaba de su marido. Será William quien confiese a Elaine que Thomas Sideblossom no está muerto, aunque se quedó ciego y busca un médico que le cure.
Los Sideblossom siguen buscando a Elaine para vengarse de ella, pero nunca han puesto una denuncia ante las autoridades. Los maoríes protegen a Elaine sin que ella lo sepa, pero cuando los Lambert publican en los periódicos la noticia el compromiso de su hijo, John sabe que ese nombre tan similar sólo puede corresponder a su nuera y decide ir a buscarla para raptarla. William consigue darle alcance y hay un accidente por el que John Sideblossom pierde la vida al caerse del carro y quedarse atrampado entre las ruedas. Poco después, en el recital del debut de Kura, se encuentran con Thomas Sideblossom. Sólo el putorino de Kura salva a Elaine, que finalmente conseguirá el divorcio para poder casarse con Timothy Lambert. Thomas es ingresado en un sanatorio y ha decidido continuar su vida junto a su madrastra Zoé.


Maorí
El título de esta novela está estrechamente relacionado con la música, puesto que las dos protagonistas están familiarizadas con ella, pero sobre todo está relacionado con Kura y la flauta tradicional maorí con la que una mujer tohunga es capaz de invocar a los espíritus. El éxito de la música de Kura en las últimas páginas del libro se debe justamente a la mezcla entre el putorino y las hakas maoríes tocadas al piano.








