Con este quinto libro termino la serie de Interregno, hasta
que vuelvan a entrarme ganas de leer otra nueva trilogía de la DragonLance. Lo cierto
es que lo disfruto, pero como casi nunca son libros sueltos, cuando termino una
serie me apetece leer otro tipo de literatura que esté lejos de la fantasía
épica.
Este libro va sobre centauros y sobre sátiros. Me ha llevado
a recordar la mitología clásica. Y me ha encantado. En cierto modo, creo que
es, de los cinco libros de Interregno, uno de los que más me ha gustado, ya que
lo he leído de un tirón, aun siendo uno de los más extensos.
Los lugares que aparecen son Solace y el Bosque Oscuro.
Solace es el punto de partida de un viaje, el Bosque Oscuro es el lugar donde
en realidad transcurre la novela, un bosque que corre peligro, así como todos
sus habitantes. Recuerdo aquellas primeras Crónicas de la Dragonlance, cuando
los protagonistas, los futuros Héroes de la Lanza, llegaron al Bosque Oscuro
por primera vez y se encontraron con el Señor del Bosque, que en realidad era
un unicornio hembra de piel y crines plateadas. Entonces daba miedo ese Bosque.
En esta novela, en cambio, produce compasión porque una fuerza maligna está
destrozándolo.

Trephas es un centauro que ha ido a Solace en busca de ayuda. Busca a Caramon Majere, pero el Héroe de la Lanza es un hombre septuagenario con serios problemas del corazón. Como Caramon no va tras él, decide convencer a Dezra Majere, la benjamina de Caramon y Tika, que además es una mujer muy rebelde, ladronzuela y traviesa. Trephas sabe que Caramon irá tras ella.
Caramon se funda la armadura para ir al Bosque Oscuro,
creyendo que un centauro ha raptado a su hija. Le acompañan el bardo Boros y
Uwen, el hijo de un granjero que está enamorado de Dezra. La joven Majere
quiere que sus caminos se separen y que su padre la deje en paz, pero los tres
hombres no desisten en su empeño. Entonces son atacados por un grupo de seres
deformes que en otra época fueron centauros: los skorenoi.


Skorenoi
Los skorenoi son centauros que han sido corrompidos por el
Leño Terrible, un árbol maligno que es fruto del Caos. Poco a poco, en sus
incursiones y ataques consiguen ganar adeptos que “cruzan” al otro bando. No
sólo centauros, sino también sátiros, hombres cabra que tienen unas pezuñas
aptas para las montañas.

Duende
Cuando los Majere y sus acompañantes llegan a Lysandon, la
ciudad donde se atrincheran los centauros, descubren que la única forma de
acaban con el mal del Bosque Oscuro es buscando el hacha de un héroe centauro
legendario, un hacha que se llama Hiendealmas y que custodian los duendes. Pero
los duendes viven en otro nivel de la realidad, al que los Majere, Trephas y
Bordos van a través de las dríades.


Dríade
Las dríades son mujeres voluptuosas que habitan los
espíritus de robles milenarios, que a su vez son puertas que llevan a otros
mundos. A través de las dríades, los protagonistas consiguen llegar al mundo de
los duendes.


Golem
Pero el barón de los duendes les explica que la tiraron en
el cráter de un lugar maligno que ahora está protegido por un golem, un ser de
piedra contra el que es muy difícil luchar. Será Dezra la que recupere el hacha
mágica y consiga escapar por los pelos del golem.


Sátiro
Los héroes regresan a Lysandon, pero son vigilados por un
sátiro, convertido en skorenoi, que termina robándoles el hacha.
Mientras Lysandon es atacado por hordas de skorenoi y los
centauros reciben la ayuda inesperada de los duendes que atacan con dardos
envenenados, Caramon, Dezra, Boros y Trephas regresan en busca del hacha, pero
esta vez tienen que ir al valle donde se encuentra el Leño Terrible y luchar
contra todo mal, sobre todo han de luchar para que el hacha no arranque el
cuerno del Señor del Bosque, a quien tienen prisionero.
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