viernes, junio 02, 2006

La bajada de Orfeo a los infiernos


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PIETER PAUL RUBENS, Orfeo y Eurídice

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GIOVANNI BELLINI, Orpheus (1515)

Orfeo, además de guerrero, era un extraordinario músico. Era hijo de Apolo y Clío, la musa de la Historia, y se había hecho famoso por su maestría para tocar la lira. Su talento era tal que, cuando tocaba o cantaba, los animales salvajes acudían a él para oírle, y los árboles se mecían suavemente; las rocas se desgajaban de las montañas, atraídas por la melodía, y los ríos suspendían su curso para no molestarle con el murmullo de sus aguas.
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JAN BRUEGHEL DE OUDE, Orpheus in der Onderwereld (1594)

Durante la expedición de los Argonautas, Orfeo inmovilizó las aguas con sus cantos, propiciando al navío Argos deslizarse sobre el mar. También con sus cantos fijó definitivamente a las Simplegadas, rocas terribles que, al moverse, amenazaban a los navíos. Además, con sus melodías, adormeció al dragón de guardaba el Vellocino de Oro, venció a las Sirenas y permitió a los Argonautas escapar de sus irresistibles cantos. Tan maravilloso era el poder de su voz y de su armoniosa lira, que adormecía incluso a las divinidades infernales. Cuando Orfeo regresó de la expedición realizada con los Argonautas, tomó por esposa a la bellísima Eurídice, a la que amaba apasionadamente.
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ANTONIO CÁNOVA, Orpheus (1770)

Un día que la hermosa joven huía de la persecución de Aristeo, fue mortalmente picada por una víbora que estaba en la hierba. Desesperado por la muerte de su mujer, Orfeo intentó inútilmente calmar su inmenso dolor errando por los bosques y por las montañas con la única compañía de su lira, pero nada le hizo olvidarla. Entonces Orfeo decidió bajar a los Infiernos para recuperarla.
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DONALD DE LUE, Orpheus, Childs Gallery Ltd. (1966)

Una noche bajó al subterráneo reino de los Muertos y de las Sombras, haciendo sonar dulcemente su lira. Al oírle, las Sombras se despertaron y le rodearon, encantadas por la música. También las serpientes que tenían las Furias en sus cabezas se aplacaron y dejaron de silbar. Hasta el Can Cerbero dejó de lanzar sus espantosos ladridos. Sin excepción, todos los habitantes del reino de los Muertos parecieron inmovilizarse ante el músico que pasaba ante ellos. Haides y Perséfone, los soberanos de los Infiernos, lo escucharon conmovidos. Tan apasionadamente cantaba Orfeo a su esposa que su acento halló eco en el corazón de los dioses. Así que Haides le dijo:
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JEAN DELVILLE, Orpheus in the Underworld
-"Te devolvemos a Eurídice si prometes llevarla hasta la luz del día sin volverte a mirarla antes de que las puertas del Infierno se hayan cerrado detrás de vosotros".
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NICCOLO DELL´ABBATE, Orpheus and Eurydice (1552)

Y así, Orfeo, seguido de su esposa, se encaminó hacia la salida del reino de los Muertos. Pero cuando faltaba ya muy poco para llegar al final, Orfeo, cediendo a su amor y olvidando la condición impuesta, se volvió para mirar a Eurídice. Inmediatamente, la mujer fue tragada por las sombras y desapareció para siempre.
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JULES MACHARD, Orphee aux Enfers (1865)

En vano la buscó Orfeo en las aguas de la Estigia y en el oscuro fango de las cavernas. Como Caronte, el barquero infernal, no le permitió quedarse en el Hades, el infeliz músico tuvo que regresar a la tierra, desconsolado.

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GUSTAVE MOREAU, Orpheus (1865)
El dolor de Orfeo, que llenaba con sus lamentos las montañas de Tracia, enojó a las celosas Bacantes, que un día se burlaron del desgraciado cantor y le despedazaron. Después de su muerte, las Musas, que siempre le habían amado, recogieron sus restos y lo enterraron al pie del Olimpo.


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PASCAL ADOLPHE JEAN DAGNAN-BOUVERET, The Lament of Orpheus (1876)


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AGNOLO BRONZINO, Portrait of Cosino I de ´Medici as Orpheus (1540)


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JEAN COCTEAU, Orpheus of the Lyre (1960)


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JEAN BAPTISTE-CAMILLE COROT, Orpheus leidt Eurydice uit de Onderwerelt (1861)


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THOMAS CRAWFORD, Orpheus and Cerberus (siglo XIX)


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JEAN DELVILLE, Orpheus (1893)


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MAURICE DENIS, Orpheus and Eurydice (1910)


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EDMUND DULAC, Orpheus and Eurydice (finales del siglo XIX)


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ALBRECHT DURER, Death of Orpheus (1494)


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HANS LEU, Orpheus and the Animals (1519)


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EMILE LEVY, Death of Orpheus (siglo XIX)


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LUC-OLIVIER MERSON, Orpheus (1889)


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LUC-OLIVIER MERSON, Eurydice sinkt zuruck in die Unterwelt (1889)


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GUSTAVE MOREAU, Orpheus on the Tomb of Euridice (1891)


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FRANCOIS PERRIER, Orphee devant Pluton et Proserpine (siglo XVII)


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PAULUS POTTER, Orpheus Charming the Beasts (1650)


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NICOLAS POUSSIN, Landscape with Orpheus and Eurydice (1651)


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MARCANTONIO RAIMONDI, Orpheus and Eurydice (1508)


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FRIEDRICH REHBERG, Orpheus und Eurydike (1810)


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JEAN RESTOUT, Orphee descendu aux Enfers pour demander Eurydice (1763)


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WILLIAM BLAKE RICHMOND, Orpheus returning from the Shades (1885)


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CHARLES DE SOUSY RICKETTS, Orpheus and Eurydice (1922)


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LUCA DE LA ROBBIA, Music (Orpheus), catedral de Florencia (1439)


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RON RODGERS, Orpheus


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AUGUSTE RODIN, Orpheus (1892)


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PIETER PAUL RUBENS, Orpheus vertraut auf die Hilfe der Unterweltsgotter (1635)


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HENRY RYLAND, The Young Orpheus (1901)


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ROELANDT SAVERY, Orpheus with the Animals (1628)


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JACOPO DEL SELLAIO, Orpheus en Eurydice (1480)


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ALEXANDRE SEON, Orpheus laments (1896)


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ALEXANDRE SEON, The Lyre of Orpheus (1898)


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HENRYK SIEMIRADZKI, Orpheus in the Underworld (1880)


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JOHN MACALLAN SWAN, Orpheus (1896)


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FERDINARD TIETZ, Orpheusgruppe (1768)


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TIZIANO VECELLIO, Orfeo ed Euridice (1511)


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JOHN WILLIAM WATERHOUSE, Nymphs finding the Head of Orpheus (1900)


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GEORGE FREDERICK WATTS, Orpheus and Eurydice (siglo XIX)


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OSSIP ZADKINE, Orpheus, Rotterdam (1949)

Los amores de Selene y Endimión

NICOLAS POUSSIN, Selene y Endimión (1630)


Cuenta Hesíodo que Selene, la Luna, era hija de Hiperión y de Teia y, por tanto, hermana de Helios, el Sol, y de Eos, la Aurora.
Selene, que significa luz brillante, era también llamada Mene cuando, en lugar de considerarla poéticamente como a una virgen, cuya resplandeciente hermosura hacía palidecer de envidia a los demás astros nocturnos, al asomar su cambiante rostro de plata, se consideraban sólo sus transformaciones periódicas en el transcurso de cada mes. Por eso, de la palabra "men" (mes) salía su segundo nombre.
Si bien Helios era un joven hermoso y viril, y los rayos que le rodeaban formaban en su cabeza una cabellera de oro, su hermana Selene o Lima no era menos hermosa, aunque no tan resplandeciente.
La Luna, como su hermano el Sol, tuvo muchas aventuras amorosas. Fue amante de Zeus, que la hizo madre de Pandia, la claridad serena de las luminosas noches de Ática. En Arkadia, Selene tuvo relaciones íntimas con el dios Pan, divinidad sumamente amorosa, que se unía a ella en la cima de las montañas, ante el escándalo de las estrellas, cuando la Luna se acercaba para envolverlas con su luz brillante.
El más célebre de los amores de Selene fue el pastor Endimión, de quien se enamoró perdidamente la diosa Luna cierta noche en que el joven dormía profundamente a la entrada de una cueva en el monte Latinos, en Karia. Selene le vio y se enamoró, y sin poder contenerse en su locura amorosa, bajó hasta el pasto y se acostó a su lado. ¡Qué sorpresa se llevó el pastor al despertar!
Zeus acudió a los ruegos de Selene y le ofreció a Endimión lo que éste pidiese. El joven pidió permanecer eternamente joven y eternamente dormido, para que su hermosa Selene bajara cada noche a despertarle enlazándole con sus brazos de plata. Fruto de estos apasionados amores, fueron fruto 50 hijas.

Atenea o Minerva

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GUSTAV KLIMT, Palas Atenea (1898)
Cuenta la leyenda que Metis, encarnación de la Prudencia, era la primera esposa de Zeus. Cuando quedó embarazada, Gea y Uranos le dijeron a Zeus:
-"Tras la hija que vas a tener con Metis, vendrá un hijo que te destronará, igual que tú hiciste con tu padre y éste con tu abuelo".
Temeroso Zeus de que pudiera pasar esto, se tragó a su esposa convertida en una mosca cuando iba a dar a luz.
Después sintió un gran dolor de cabeza, así que ordenó a Hefaistos que le diese un hachazo en la frente para que se le quitase. Así lo hizo el dios-herrero y de allí salió una hermosa joven cubierta con una armadura completa: era Atenea. La convirtió en diosa de la sabiduría y de la guerra, por esto último también se le llama Palas.
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FIDIAS, Atenea Partenos (438 a. C.)
A pesar de ser la diosa de la sabiduría, Atenea era vanidosa y vengativa. Llevaba un yelmo sobre su cabeza, sobre su pecho una égida con la cabeza de Medusa, en una mano un escudo y en la otra una lanza. A veces se le pone en su mano un olivo.
En cierta ocasión, Poseidón y Atenea discutían sobre el nombre que debía ponérsele a Ática. El dios decía que Posidonia, y ella que llevase uno de sus nombres. Acudieron al Tribunal Supremo de los dioses y estos les dijeron que se llamaría como quisiera aquél de los dos que fuera capaz de crear la cosa más útil para los hombres. Poseidón golpeó la tierra con su tridente y surgió un caballo. Atenea hizo brotar un olivo y obtuvo el premio.
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FIDIAS, Atenea Lemnia (450 a. C.)
Atenea enseñó a los hombres muchas cosas de ciencias y artes. La más notable fue la construcción de la nave de los Argonautas, a la que puso un leño que hablaba, gobernando y guiando la nave, haciéndole evitar escollos.
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KRESILASCA, Atenea (420 a. C.)
Igual que Artemisa, Atenea permaneció siempre virgen. Se cuenta que tuvo un hijo de la forma más curiosa. Un día fue a visitar a Hefaistos para que este le proporcionara armas. El dios, abandonado por Afrodita, se encaprichó de Atenea y quiso poseerla. La diosa le rechazó con violencia, pero la pasión del herrero divino era tan fuerte que esparció su esperma en una de las piernas de Atenea. Ella se limpió con un trozo de lana que luego arrojó al suelo. De la tierra así fecundada nació Erichtonios, al que Atenea consideraba su hijo. Lo metió en un cesto y lo confió a las hijas de Kékrops, que fue uno de los primeros reyes de Atenas. Cuando las princesas, llenas de curiosidad, abrieron el cesto, se encontraron con un niño protegido por dos serpientes. Se dice también que el niño tenía el cuerpo terminado en una cola de serpiente, e incluso se cuenta que cuando se abrió el cesto, el niño huyó en forma de serpiente y se refugió en el escudo de su madre. Sea lo que sea, las princesas, aterrorizadas, se arrojaron desde lo alto de las rocas de la Acrópolis, matándose en el acto.
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Atenea, Templo de Aphaia en Égina (499 a. C.)
Además de su carácter guerrero, Atenea presidía todas las artes y trabajos de la paz, pues sus manos tenían el don de la habilidad. Era patrona de los alfareros y se dice que inventó el torno que ellos usan.
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MIRÓN, Atenea y Marsias (450 a. C.)
Como le gustaba enseñar cosas, la solían representar con un búho, para significar el estudio, porque veía de noche, y con un dragón, que significa la rígida virtud.
Minerva, equivalente latino de la Atenea griega, tenía gran importancia en Roma. Con Júpiter y Juno formaba la trinidad capitolina.

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Atenas (siglo I d. C.)

jueves, junio 01, 2006

Mañana



Mañana, si no es mañana
seguro que pronto será.

No sé por qué me vienen ahora a la mente estas letras de la canción de Tahúres Zurdos, quizás es porque estoy demasiado ensimismada con que llegue el día de mañana. Tengo unas ganas inmensas de que ya sea mañana.
Quizás mis compañeras de piso no quieren que llegue el viernes, es decir, mañana, pues tienen examen. Pero yo ansío ya que llegue. Mis razones tengo, claro. Demasiados días esperando. Y ahora... cuando quedan menos de 24 horas, la última tarde... se me está haciendo inmensamente larga.

Y mañana llegará... y pasará...

El rapto de Europa

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Europa era una bellísima doncella, hija de Agenor y de Telefassa, y hermana de Cadmo. Poseía una tez tan blanca y brillante que se decía que le había robado a la diosa Hera el maravilloso cosmético que ésta solía emplear.
Photobucket - Video and Image HostingUn día en que Europa estaba jugando a orillas del mar de Tiro, Zeus la vio casualmente y se enamoró de la joven. El padre de los dioses se transformó en un toro de inmaculada blancura, se acercó a la princesa mansamente, se arrodilló ante ella y le lamió los pies. Europa encontró al toro tan bello, inofensivo y de suave aspecto, que no sólo lo acarició y coronó un testuz con guirnaldas, sino que invitó a sus amigas a que se sentaran sobre sus lomos. Nada más que Europa se sentó sobre él, Zeus se levantó y corrió hacia el mar con su preciosa carga. Y nadando, no se detuvo hasta llegar a la isla de Creta, donde las Horas, a la sombra de los plátanos, prepararon a Zeus el lecho nupcial.
Photobucket - Video and Image HostingDesde entonces los plátanos gozan del privilegio de no perder nunca sus hojas. Cuando la asustada Europa, en vez de ver al manso toro, se encontró ante ella a un hombre de porte majestuoso, se tranquilizó un poco al oírle decir: Photobucket - Video and Image Hosting
-"Hermosa joven, soy el rey de Creta y os protegeré contra todo mal si accedéis a hacerme feliz".
Photobucket - Video and Image HostingComo Europa no tenía otra solución, accedió a los deseos de aquel elegante rey. Tres hijos nacieron de esta unión: Minos, Sarpedón y Radamantos.
Photobucket - Video and Image HostingUna vez logrados sus propósitos, Zeus desapareció de igual forma que había venido. Despertando Europa de su sueño, al encontrarse sola, empezó a sollozar. Cuando estaba cansada de lamentarse, aparecieron ante ella Afrodita y su hijo Cupido. La diosa le dijo dulcemente:Photobucket - Video and Image Hosting
-"No llores más, hermosa joven, pues el raptor y padre de tus hijos ha sido el propio Zeus. Ahora ya eres la esposa inmortal del dueño del Olimpo. Desde ahora tu nombre será inmortal y la tierra que te ha acogido en tu desventura se llamará a partir de ahora como tú, Europa".Photobucket - Video and Image Hosting
Desde entonces se llama así a nuestro continente.

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Imágenes:
-CAVALIER D´ARPINO, El rapto de Europa (1608).
-FERNANDO BOTERO, El rapto de Europa (1994).
-BOUCHER, El rapto de Europa (1734).
-PICASSO, El rapto de Europa (1940).
-Fresco de Pompeya (siglo I a. C.).
-ERASMUS QUELLINUS, El rapto de Europa.
-RUBENS, El rapto de Europa.
-VALENTIN SEROV, El rapto de Europa (1910).
-TIZIANO, El rapto de Europa (1562).
-VERECHAGIN, El rapto de Europa (1993).
-VERONESE, El rapto de Europa (1576).

Un abrazo


Si me paro a pensar... son pocos los abrazos que doy o me dan al cabo del día. Quizás es que no me paro a reflexionar sobre ello lo suficiente.
Si estuviera en mi casa, enseguida abrazaría a mis hermanos o a mis padres... pero no estoy allí. Entonces aquí sólo me queda abrazar a la almohada.
Si tuviera novio le estaría abrazando a todas horas, porque muchas veces es necesario.
Pero a mis amigas me cuesta hacerlo. No me gusta mostrar en público cualquier tipo de sentimiento, soy reacia a hacerlo e incluso parezco una persona poco cariñosa.
Aunque llevo días que necesito abrazar a alguien. Si tuviera a una persona concreta delante sólo querría abrazarle. No sé por qué, pero necesito de su abrazo desde hace días.
Dicen que los niños necesitan un mínimo de veinte abrazos diarios. Yo también necesito ese número de abrazos al día, pero no soy una niña y por tanto no los recibo como quisiera.
Es posible que en estos momentos esté falta de cariño.