El domingo pasado, por casualidad, llegamos a Valgañón, pueblo en el que yo no había estado nunca, que yo recuerde. Allí hicimos fotos porque mi sobrina estuvo los quince primeros días de julio de campamento.
Me llamó la atención porque a las afueras tiene una joya arquitectónica digna de mención: la iglesia de las Tres Fuentes. Que es la iglesia, pese a estar en las afueras, mientras el edificio religioso que se encuentra en el centro del pueblo es la ermita, y no la iglesia.
La iglesia de las Tres Fuentes es un templo románico del siglo XIII, levantada con mampostería y sillería.
Casualmente cuando llegamos se encontraba abierta, así que entramos para encontrarnos una nave con una cabecera cubierta con una bóveda de cañón.
Destaca la decoración de las ventanas de medio punto que se ven en la cabecera y en el ábside.
Al salir de la iglesia nos encontramos con una fuente de tres caños (ahora se puede entender el nombre de la iglesia). El agua de la fuente proviene del acuífero Pradoluengo-Anguiano, un acuífero calizo que recorre el la sierra y el valle de esta región occidental de La Rioja. Desde el río Oja hasta el Leza el acuífero se extiende por una superficie de 220 km2 y contiene unos 23 hm3.
Los acuíferos carbonatados funcionan a modo de esponja acumulando toda el agua que llega hasta ellos. Su sistema de grietas y oquedades permite retener el agua que fluye a través de ellas hasta encontrar una zona de salida. Este acuífero en particular está asociado al cabalgamiento del Sistema Ibérico sobre la Depresión del Ebro, lo que provocó una serie de fracturas que favorecen la circulación del agua.
Las calizas permeables del Jurásico ocupan una pequeña parte de estas sierras, sin embargo recogen y concentran el agua de las precipitaciones de la zona. A esto se une el agua proveniente de los diversos cursos de agua que atraviesan el acuífero. El resultado es un importante caudal móvil de agua fácilmente observable en sus fuentes y manantiales. En el Valle del Oja encontramos descargas del acuífero en Ezcaray, Zorraquín y Valgañón, en esta última a través de esta fuente con un caudal medio de 12 l/s. Pensando tranquilamente en que el agua no podía hacer nada, me tomé un sorbo para leer después el cartel sobre mi cabeza: que no se recomendaba beber agua de la fuente porque no estaba clorada.
La historia de Valgañón ha condicionado la actual configuración de este manantial. En 1680 se realizaron las obras de acondicionamiento del manantial, una obra subterránea de piedra sillar con una entrada -cerrada hoy- por una puerta metálica, y la construcción de esta fuente.
A partir de entonces la iglesia adyacente pasó a llamarse Tres Fuentes, al igual que su Virgen, antes llamada Nuestra señora de Balgañón, y hoy conocida como Santa María de Tres Fuentes.






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