Es el mes de mayo de 1974 en Glasgow. McCoy acaba de salir del hospital, donde ha estado ingresado un mes por una úlcera sangrienta, y se acerca a los juzgados donde hay una enorme congregación de gente que espera al furgón de los tres jóvenes apresados que pegaron fuego a una peluquería, donde había tres adultas y dos niñas, de las que han fallecido todas menos una de las niñas, que está grave en el hospital.
McCoy se aleja cuando ve cómo el furgón de los reos es paralizado y se llevan a los tres jóvenes.
Murray le asigna el caso y además le dice que ayude en otro caso a Wattie, al que le ve muy verde.
Wattie se encarga del asesinato por ahorcamiento de una joven, cuyo cadáver ha aparecido en un cementerio. No tiene documentación y no aparece en ninguna denuncia por desaparición. Pero la joven sí tiene una ristra de fotos donde reconoce a Paul Cooper, el hijo perdido de Stevie, así que va a verle para explicarle que está buscando a su hijo. Stevie, que no desea otra cosa que recuperar a su hijo, le ayuda a encontrarlo.
Dos días después del secuestro del furgón, uno de los jóvenes aparece torturado y asesinado. Todo apunta a un justiciero que ha decidido saltarse las normas. Murray le empuja para que busque a los jóvenes. McCoy llega hasta Dessie Caine y Johnny Smart, dos extorsionadores que intentan hacerse con la zona de Haghill. Además alguien ha visto a Paul entre los hombres de Caine. McCoy descubre que la peluquería es de Caine, así que va a hacerle una visita donde encuentra a su mujer, una señora muy beata y casi siempre beoda. También consigue entrevistarse con Smart. Sabe que uno de los dos tiene a los jóvenes, y que en realidad apunta a un accidente que desgraciadamente mató a varias personas, entre ellas a unas niñas. Cuando aparece el segundo joven torturado, McCoy sabe que tiene que encontrar al tercero para que tenga un juicio justo, y efectivamente lo encuentra, pero no tiene pruebas suficientes contra Smart, ni siquiera puede probar que el pub en cuyo sótano estaba Malcolm fuera de su propiedad, pero consiguen salvar al muchacho que, después de ver tantas torturas en sus compañeros, se encuentra en un terrible estado mental.
McCoy también tiene que despedir a un conocido, Ally, un hombre que vendía fotos porno en un mercadillo, consigue llegar a su apartamento en una zona bien de Glasgow y da con una cinta de casete que implica al nuevo obispo McKerran en abusos a menores y el obispo está muy unido a los Caine. McCoy descubre el Hotel Felicidad, el lugar siniestro donde Ally hacía fotos y grababa las conversaciones. Allí habían estado Paul, Trisha (la joven asesinada) y otros tantos menores, de los que habían abusado sexualmente. Y Ally lo documentaba todo. Sólo queda enfrentar a Caine, que ha intentado matar a Paul, con Stevie Cooper...
Bueno, y ahora sí que sí, termino con Harry McCoy hasta que el autor publique el siguiente de la saga, que seguramente transcurrirá en un mes de junio.
EL AUTOR:
Alan Parks nació en Escocia y estudió en la Universidad de Glasgow, ciudad donde vive. Ha trabajado durante veinte años en el mundo de la música. Enero sangriento, la primera novela de la serie policíaca protagonizada por el atormentado agente Harry McCoy, sumergió a los lectores en el corazón de Glasgow, una ciudad donde toda esperanza parece abocada a hundirse en las gélidas aguas del río Clyde. Le siguen Los hijos de febrero (Edgar Award 2020), Bobby March vivirá para siempre, Muerte en abril (finalista del Premio McIlvanney 2021 y Mejor Libro de 2021 según The Times) y, la más reciente, Un mayo funesto, ganadora del Premio McIlvanney 2022 y finalista del Premio Ian Fleming Steel Dagger, el galardón británico de literatura policíaca más prestigioso.
EL LIBRO:
Título original: May God Forgive
Autor: Alan Parks
Traductor: Juan Trejo
Editorial: Tusquets (1ª edición, en mayo de 2024)
Número de páginas: 572
ISBN: 9788411074827
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto "Thriller Holics": Novedad 2024.

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