Hay algo inquietante en los sitios abandonados. Es como si habitaran los fantasmas que un día le dieron vida al lugar.
Ves las estancias vacías a contraluz y una cortina que aún perdura. Y eres consciente que no hace tanto ahí vivían personas. Y hoy queda el esqueleto de esa vivienda, con sus cristales rotos y sus ventanas descascarilladas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario