Sin duda en su momento fue un libro que rompió moldes, ya que fue ganador del Premio Pulitzer en 1997. A mí me encantó. Es un libro autobiográfico que cuenta las memorias del autor irlandés estadounidense Frank McCourt. También se llevó al cine.
La obra cuenta la infancia del propio autor desde su nacimiento en Brooklyn, Nueva York, en 1930, como primogénito de Malachy y Angela McCourt. A la familia pronto se le sumaron varios hijos más: Malachy en 1931, los gemelos Oliver y Eugene en 1933 y Margaret en 1934. Tras la muerte de la pequeña Margaret, sus padres deciden volver a su Irlanda natal. Allí también mueren los dos gemelos y nacen otros hijos: Michael en 1936 y Alphie en 1940.
La vida en Irlanda y, especialmente en Limerick, no era fácil en los años 30 y 40, y la novela recoge la vida allí con toda su crudeza. La familia McCourt vive en una casucha minúscula en una callejuela sucia, con una sola bombilla y conviviendo con pulgas y chinches, y comparten una única letrina con sus demás vecinos. El padre, vago y alcohólico, apenas logra mantener ningún trabajo, y cuando lo hace es sólo para gastar el sueldo en bebida. La familia se ve obligada a vivir de la caridad, subsistiendo a base de té y pan.
El padre de Frank consigue finalmente un empleo durante la Segunda Guerra Mundial. en una planta de defensa en Conventry (Inglaterra), pero pronto deja de enviar dinero a su familia, que depende únicamente de lo que logra obtener la madre de Frank, sin trabajo y con la escasa ayuda de sus familiares, que no aprueban su matrimonio con un norirlandés. Los hermanos mayores, Frank y Malachy, comienzan a ayudar en lo que pueden, recogiendo trozos de carbón o madera de las calles, hasta que el joven Frank cae enfermo, con tifus y conjuntivitis. Poco después, la familia se ve obligada a abandonar su casa e irse a vivir con un familiar lejano que no tiene ninguna simpatía con ellos. Frank consigue sus primeros trabajos como repartidor de telegramas, y comienza a soñar con la posibilidad de volver a algún día al lugar donde nació, los Estados Unidos. De hecho, el libro termina cuando Frank consigue ver cumplido su sueño: embarcándose para América a la edad de 19 años.
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