Cada día 21 me recuerda que ha pasado otro mes… sin ti. Ya son cinco meses, los peores cinco meses de mi vida.
Cuando abro los ojos cada mañana me pregunto si esto es real, y quiero creer que sólo ha sido una pesadilla de la que acabo de despertar. Pero no, es todo real, tu ausencia es tan real como la vida misma. Tú ya no estás y el mundo sigue rodando.
Cada día sin ti me resulta muy pesado. Es como si llevara una carga que ya no consigo aligerar. Me duele el corazón cada día, a veces siento que me lo hubieran arrancado de cuajo. Y tengo rota el alma.
Yo no sé cómo aprender a vivir sin ti. Sigo sin asimilar que ya no estás. Sigo preguntándome por qué una y otra vez, por qué tú, y no obtengo respuestas.
Es duro levantarse cada día y pensar que falta el gran amor de tu vida. Y que ya los días se convierten en noche y la tristeza empaña tu vida.
Me has dejado muy rota aquí abajo. Te quedaban tantas cosas por vivir.
Lo único que me reconforta es que te siento cerca cuando cierro los ojos y sueño contigo, y es entonces cuando siento que me acaricias el alma. Lo único que me reconforta es la creencia de que estás cerca de mí aunque ya no pueda verte, ni tocarte, ni escucharte.
Chini, no te tocaba marchar aún. Aquí abajo se te echa de menos. Ya son cinco meses sin ti y yo no sé cómo seguir viviendo como si nada. Porque ha pasado todo. Y no puedo con esto.
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