Hace cinco años que me vine a vivir a mi casa. Unos días antes del Día de La Rioja. Mi hermano pequeño y yo seguíamos en la casa familiar, y cuando vestí mi habitación le dije que me iba a probar mi nueva cama, pero que regresaría al día siguiente.
Vine a mi casa y ya no volví. Un tiempo después él también se independizó y ahora mis padres han regresado a la casa familiar, donde pasan los veranos.
Recuerdo que aquella noche salí y cené fuera, porque ni siquiera tenía comida.
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