Mis sobrinas están a punto de mudarse a un piso donde cada una tendrá su propia habitación. Aparte de enseñarme sus cosas y cómo las han ordenado, me han invitado a dejar mi casa y marchar con ellas, porque tienen cama-nido y puedo dormir con ellas. Creen que el próximo fin de semana harán la mudanza.
Hemos pasado un buen rato, y como la pequeña no quería dejar el teléfono ha empezado a leerme fábulas, donde he tenido que explicarle las moralejas.
Ha sido un magnífico día.
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