viernes, mayo 14, 2021

Gotas de tristeza

Cuando éramos pequeños, todas las tardes íbamos a la chocolatería del Espolón. Allí se juntaban todas las madres con sus pequeños, y como es una zona donde no se puede entrar con vehículos, los niños corríamos por el paseo con libertad.
La chocolatería la regentaba la señora Nuncy, que hacía un chocolate exquisito.
Con el paso de los años, la chocolatería cerró y la señora Nuncy se jubiló, aunque yo he seguido viéndola.
Y entonces hoy la he visto nuevamente. Desconocía que en las últimas navidades le dio un ictus, y se me ha encogido el corazón. Me duele el alma verla así: no puede hablar y va en silla de ruedas, y aquella mujer tan enérgica hoy estaba muy anciana...
De repente he sentido una profunda tristeza.

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