Cuando empecé a leer este cuarto libro (y último de esta saga) tuve que releer el primer capítulo porque pensaba que no era verdad. De hecho, me ha costado más que los anteriores, pero no porque sea peor -que no lo es-, sino porque el primer asesinato me dejó en shock. Seguiré leyendo libros de Ibon Martín porque me gusta mucho cómo escribe...
Leire se encuentra en la ducha mientras habla con Iñaki que sigue en la cama. Cuando sale se encuentra con que alguien ha asesinado a su pareja, al padre de su futura hija, y entra en un trance difícil de describir. Un rato después llegan varios técnicos a arreglar el cortocircuito que hace que últimamente falle a menudo la luz del faro y se encuentran a Leire abrazando el cuerpo, aún caliente, de su amado.
El caso lo llevará la Unidad Especial a la que pertenece Ane Cestero, junto a Aitor, Letizia, Zigor y el suboficial Madrazo. Todo apunta a que ha sido la propia Leire quien ha asesinado a su pareja, pero la agente Cestero sabe que Leire amaba a Iñaki y que eran felices, esperando el nacimiento de su bebé. Irene, la madre de Leire, que también vive con ellos en el faro de la Plata se encontraba dormida y no se ha enterado de nada.
Leire Altuna, pese a las dificultades emocionales, empieza a investigar lo que ha ocurrido y un cuaderno donde Iñaki apuntaba todo le lleva hasta Mendikute, muy amigo de ellos y pintor de profesión, que también es voluntario en el astillero. Mendikute le dice a Leire que robó doce mil euros y que iba a empezar a devolverlos, sólo Iñaki lo sabía, pero no ha matado a su amigo. Leire le cree, pero cuando empieza a recibir amenazas telefónicas no le queda más remedio que contárselo a Cestero.
Minas romanas de Arditurri, Oiartzun, Guipúzcoa
En ese momento el ex comisario Antonio Santos comienza a aparecer en la televisión vasca como tertuliano para hablar sobre el nuevo crimen de Pasaia, haciendo quedar mal a la Ertzaintza, lo que le supondrá ser suspendido de empleo y sueldo. Santos culpa a Leire de que, con el caso del Sacamantecas, le hizo perder su reputación, su puesto de comisario e incluso su mujer y su hija le abandonaron.
Mientras Leire tiene una patrulla que vigila la puerta de su casa, otra patrulla vigila la casa del sospechoso Mendikute, pero de nada sirve cuando aparece en la bañera en lo que parece un suicidio que luego resulta ser otro asesinato. En el análisis del cadáver aparecen dosis muy fuertes de cloroformo. Entre las personas que han entrado o salido del edificio la sospechosa es una mujer corpulenta con rizos que nadie en el edificio conoce.
Irene además ha conocido a alguien que le induce a beber, por lo que abandona Alcohólicos Anónimos y aparece en su casa ebria la mayor parte de las veces. Leire le dice que así no puede seguir, pero su madre la ignora y se hace la víctima.
Por otro lado, Felisa la pescadera sigue haciendo pequeñas manifestaciones enfrente del faro donde vive Leire. En uno de los momentos en que intenta poner una pancarta y Cestero vigila el faro descubre que Leire podría ser vigilada desde el cercano monte de Ulia.
Además Leire se enfrenta a una situación caótica, porque el faro tiene que ser reparado en sus cimientos, ya que se han rehundido y están atrapando los cables que causan tantas averías eléctricas. El presidente de la Autoridad Portuaria, Fernando, se lo explica y cuando ella le dice que su editor no le paga lo que le debe y que no tiene dinero, Fernando le dice que se puede trasladar al faro de la isla de Santa Clara, un islote frente a la playa de la Concha. Ella duda al principio porque es un lugar muy aislado, una jaula de sal mientras el asesino siga suelto.
El grupo de Madrazo recibe una noticia crucial: el móvil de las amenazas es un teléfono sustraído de la Comisaría de Irún, una prueba que ya no está. Entre eso y que Cestero busca las colillas que le parecieron ver desde el faro, enseguida descubren quién es la persona que quiere asustar, destrozar la vida y asesinar a Leire.
EL AUTOR:
Ibon Martín nació en Donostia en 1976 y se licenció en periodismo por una Universidad del País Vasco. Tras más de diez años como autor de referencia del excursionismo vasco dio el salto a la narrativa en 2013 con El valle sin nombre, un brillante fresco medieval. Su extraordinaria capacidad de sumergir al lector en los escenarios que describe volvió a ganarse al público con El faro del silencio, su bautismo en la novela negra, al que siguen los títulos La fábrica de las sombras, El último akelarre y La jaula de sal. En 2018 recibió el prestigioso premio de los libreros de Bizkaia. Antes fueron los lectores quienes lo consagraron como maestro vasco del suspense agotando decenas de ediciones de sus obras y convirtiéndolo en el autor más vendido en las últimas ediciones de la Durangoko Azoka.
EL LIBRO:
Título original: La jaula de sal
Autor: Ibon Martín
Editorial: Travel Bug (7ª edición, en junio de 2020)
Número de páginas: 423
ISBN: 9788494629761
Valoración: 9/10
RETOS:
* Reto Cazacapítulos: Un hombre enamorado.
* PopSugar Reading Challenge: Un libro ambientado, en su mayoría o totalmente, al aire libre.
* Reto 100 palabras 100 portadas: Embarcaciones de todo tipo.

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