domingo, noviembre 01, 2020

Gritos de libertad

Como luce el sol, nada mejor que desayunar en una terraza, pero no sabría decir cómo se llama lo que he desayunado: de aspecto similar al cruasán, relleno de chocolate y pistacho, y muy crujiente. 
Y pensaba en los gritos de libertad, en los delincuentes que al grito de libertad saqueaban tiendas en Logroño e increpaban a la policía, unos niñatos cuyos padres pagarán las multas y volverán a salir mañana a la calle. 
¿Y qué pasa con la señora que lleva una vida levantando una tienda en Logroño que ayer fue saqueada en diez minutos? 
¿Qué hace el albañil que el viernes dejó un contenedor de escombros cuidadosamente tapado y recogido y hoy los escombros se encuentran desperdigados por toda la calle? 
¿Por qué cargan contra la policía, que al fin y al cabo están haciendo su trabajo? 
¿Qué mente maquiavélica sale de casa con garrafas de gasolina con la intención de quemar contenedores? 
Ojalá empapelen a todos, que les metan en reformatorios, o en la cárcel si son mayores de 18, sin opción a fianza. 
Para mí la libertad es poder caminar por la calle sin miedo. Lo que ocurrió ayer en Logroño no es libertad. 
Me da mucha pena.

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