Descubrí a Mario Benedetti cuando era estudiante de Periodismo. Me llegó de la mano de alguien que estudiaba Hispánicas, y lo cierto es que Benedetti me enamoró.
Gracias por el fuego narra el conflicto de una juventud que quiere acabar con la corrupción y el privilegio. La novela constituye pues una crónica de la impotencia y de la crisis moral.
La novela comienza en un restaurante de Nueva York en 1959, donde se reúnen unos uruguayos y el lector descubre cómo es la vida estadounidense para los latinoamericanos.
El protagonista de la novela es Ramón, hijo del famoso Edmundo Budiño. Se nos muestra el conflicto entre Ramón y su padre, que se genera en los negocios sucios e inmorales en los que se encuentra implicado el padre. Ramón quiere distanciarse de su progenitor, pero es imposible, ya que su existencia se basa en el dinero de su padre. Sin embargo, Edmundo ama a su hijo y le provoca para que se enfrente a él y decida el camino correcto para escapar del dilema en el que se encuentra.
El clímax llega cuando Ramón cree haber encontrado una solución al conflicto e intenta liberarse del problema. En vez de llevar a cabo su plan, en el que ha fantaseado con asesinar a su padre, un rato antes Ramón termina suicidándose.
El autor usa numerosas palabras latinas, por lo que a veces la comprensión se hace difícil. Algunos vocablos no existen en castellano o tienen un significado diferente.
La trama de la historia es bastante compleja. La sucesión es lineal, ya que se sucede de forma temporal, pero hay un sinfín de viajes retrospectivos o pensamientos e ideas de Ramón. A veces se hace complicado seguir los saltos mentales de Ramón.
En la mayoría de los capítulos Ramón es el narrador y relata según su perspectiva, por lo que el lector termina identificándose con él y conociéndole de manera profunda.
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