viernes, agosto 04, 2017

Novelas del pasado: Ángeles y demonios



Éste es el libro de Dan Brown que más disfruté. No sé si era porque la acción se situaba en Roma y yo hacía poco que la había visitado o qué, lo cierto es que es el que más me gusta de Dan Brown.

Robert Langdon trata de impedir que la legendaria sociedad secreta de los Illuminati destruya la Ciudad del Vaticano, gracias al recién descubierto poder de la antimateria. Maximiliam Kohler, director del CERN, ha descubierto el cadáver de uno de sus físicos más respetados, Leonardo Vetra. El cadáver presenta en el pecho, grabado a fuego, la palabra "Illuminati". En vez de avisar a la policía, Kohler se pone en contacto con el profesor Langdon para que le ayude a descubrir al asesino.
Langdon descubre que el símbolo es auténtico y sociedad supuestamente desaparecida ha resurgido. Kohler llama a la hija adoptiva de Vetra, Vittoria. Y juntos descubren que la sociedad ha robado el contenedor que contiene un cuarto de gramo de antimateria. Kohler explica que mientras el contenedor permaneciera conectado en el CERN, la antimateria permanecería flotando en un vacío total creado por arcos magnéticos, dotándole de seguridad. Pero cuando se desconecta, el contenedor activa su batería de emergencia que sólo dura 24 horas.
Los Illuminati han ocultado el contenedor en algún lugar del Vaticano, junto a una cámara de seguridad que lo vigila hasta que se produzca el momento de la explosión. Esa noche se lleva a cabo el cónclave que elegirá al nuevo Papa, por lo que el momento se convierte en perfecto para que los Illuminati acaben con el mayor número de personas influyentes de la Iglesia católica.
El cardenal Mortati, que preside el cónclave, descubre que cuatro de los cardenales favoritos han desaparecido. Lo cierto es que han sido secuestrado por un Hassassin contratado por los Illuminati. Langdon y Vittoria se dirigen al Vaticano esperando encontrar al asesino y recuperar la antimateria. A su búsqueda se une el camarlengo Carlo Ventresca y la Guardia Suiza al mando del comandante Olivetti. Las pistas que Langdon y Vittoria encuentran en los Archivos Vaticanos los llevan a inspeccionar los llamados "Altares de la Ciencia", cada uno de ellos formados por uno de los clásicos elementos que antiguamente se consideraban los elementos constituyentes de toda materia: agua, tierra, fuego y aire.
En cada altar, uno de los cardenales atrapados por el Hassassin es asesinado mediante un método relacionado con el altar: el cardenal Ebner, de Frankfurt, se encuentra en el altar correspondiente al elemento tierra y muere cuando se le llenan su garganta con tierra, mientras estaba sepultado hasta la cintura en una cripta subterránea; el cardenal Lamasse, de París, se encuentra en el altar correspondiente al aire, y muere apuñalado en los pulmones; el cardenal Guidera, de Barcelona, se encuentra en el altar del elemento fuego y muere suspendido por una hoguera; el cardenal Baggia, de Milán, que está en el altar del agua muere ahogado en una fuente. Todos ellos presentan en sus cuerpos marcado a fuego el elemento en forma de ambigrama.
Los medios de comunicación son informados de los homicidios y luego descubren que el Papa fallecido murió por una sobredosis de heparina. Vittoria revisa el cuerpo, donde descubre que la lengua está negra, clara señal de envenenamiento.
El siguiente que se encuentra en peligro es el camarlengo, que llegará a ser marcado con el Diamante de los Illuminati.

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