jueves, agosto 04, 2016

Viviendo

Lo que llevo viviendo en los últimos días es casi indescriptible mediante palabras. Se siente y ya está. No puedo decir que estoy enamorada, porque no lo estoy. Pero sí siento el aleteo constante de las mariposas en la boca del estómago desde hace unos días. ¿La razón? He conocido a alguien que me interesa lo suficiente para sentir que estoy viva.
Es curioso que hace años decidí no esperar nada de nadie, que en los últimos años he sentido cosas, pero no me he comprometido a nada con nadie. Simplemente, llegó un momento en mi vida en que me di cuenta de que me había cansado de besar tantas ranas que no me llenaban. Y tiré la toalla, dejé de creer, y lo dejé estar, porque en realidad si tenía que llegar alguien llegaría cuando tuviera que llegar, sin forzar situaciones.
Hace unos días me pasó algo que no suele ocurrirme. Porque cuando estoy trabajando estoy muy centrada en lo profesional. He ido a cientos de reuniones y nunca me había pasado que alguien me mirara de una manera que me dejó bloqueada. Desde entonces me pasé toda la reunión evitando mirarle. Intenté dejarlo pasar, pero no me he visto capaz. Así que he decidido vivir. He decidido conocerle porque ha despertado el suficiente interés en mí como para que yo desee conocerle, pasar tiempo con él.
Es interesante cuando voy a comer a un sitio y le veo dos veces a la semana. Hace unos días, cuando le volví a ver me volvió a mirar y no pude decir ni que esta boca es mía. Volví a bloquearme y me di cuenta que pasaría horas y horas mirándole.
Estoy viviendo. Y lo que tenga que ser... será. Había olvidado lo que es tener ilusión.

Me he olvidado de leer, de escribir, de hacer las cosas rutinarias. Y he estado pensando en el acercamiento a él.

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