Como mi sobrina Pau siempre me dice que pintemos, hoy le he traído un bloc de dibujo y rotuladores de colores, de esos que se quitan con el lavado.
El cobertor de la cama del hospital, que es blanco, ha quedado como un Picasso y he tenido que sustituirlo.
Y mis sobrinas han acabado con los vestidos a colores e incluso mis brazos han sufrido los estragos.
Pero nos hemos divertido mucho.
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