El primer día llegamos a la plaza Wenceslao por casualidad, porque desde la calle de nuestro hotel se veía al fondo una cúpula gigante de color verde, que era una de las cúpulas del Museo Nacional, y allí fuimos.
La plaza Wenceslao se lleva toda la vida de Praga, ya que mientras a las diez de la noche en la Plaza de la ciudad Vieja no cenas en ningún sitio, en la plaza Wenceslao hay restaurantes y terrazas que cierran tarde, incluso algunos que después de convierten en discotecas.
La plaza Wenceslao tiene siempre mucha gente. Allí queda la gente para tomar unas copas, hay una cantidad ingente de tiendas y centros comerciales, hay restaurantes, hay muchos hoteles, y es un lugar muy bullicioso.
La plaza Wenceslao tiene forma rectangular, en pendiente, y culmina en la parte más alta en el Museo Nacional desde donde hay unas vistas espectaculares de la plaza y de la ciudad.
También se encuentra ahí la estatua ecuestre de Wenceslao, que da nombre a la plaza.
La concurrida plaza Wenceslao, de 1348 y antaño un bullicioso mercado de caballos, fue escenario de varios acontecimientos determinantes de la historia checa. Cuenta con una magnífica arquitectura art nouveau. La enorme plaza fue fundada por Carlos IV, contaba con tranvías tirados por caballos y el primer teatro checo. En 28 de octubre de 1918 se proclamó aquí la república independiente de Checoslovaquia; en 1945 acogió la declaración y celebración del fin de la IIª Guerra Mundial y aquí se han celebrado manifestaciones históricas.
En enero de 1969, el universitario Jan Palach se prendió fuego ante el Museo Nacional para protestar contra la invasión soviética de Checoslovaquia. Palach murió a causa de las heridas y se convirtió en héroe nacional. El monumento a Palach se halla en el punto donde cayó, marcado con una cruz en la acera, al pie de las escaleras del museo.
Durante la Guerra Fría, muchos checos y eslovacos sintonizaron Radio Free Europe (RFE), financiada por Estados Unidos, para oír noticias del Oeste. Después de 1989 trasladó su sede desde Múnich al edificio del antiguo Parlamento Federal de Checoslovaquia. Hoy la antigua sede es un anexo del Museo Nacional.
La estatua ecuestre de San Wenceslao, duque de Bohemia, es del siglo X, y el escultor Josef Myslbek ha rodeado a Wenceslao con otros cuatro santos de Bohemia: Procopio, Adalberto, Inés y Ludmila. Lamentablemente no pudimos ver mucho de la estatua porque esa parte de la plaza estaba en obras.
Grand Hotel Evropa
Uno de los edificios que cabe resaltar es el Grand Hotel Evropa, un ornamentado edificio de art nouveau. Cabe resaltar el Hotel Jalta, en cuyo sótano se oculta un refugio nuclear de la época comunista.
Cenando en The Fat Cat
Como curiosidades, tengo que decir que en esta plaza conocí a una señora que vendía rosas. No se acercaba a las mesas, sino que se sentaba en un banco de piedra y esperaba que la gente se acercara. Vestida de negro, muy anciana, me levanté a por una rosa, le pagué en euros, porque los checos salen ganando con el cambio. Mi novio al día siguiente fue a por otra rosa y me dijo que le dio cambio y tenía la cartera llena de billetes. Pero ese día incluso me despedí de ella, era una señora muy agradable, y ésa era nuestra última noche en Praga.
La señora de las rosas
También en la plaza Wenceslao conocimos a un chico de Zaragoza. Nos sentamos en un restaurante con terraza en medio de la plaza, The Fat Cat, y todos los camareros hablaban algo de español, entonces vino el maño y nos dijo que llevaba allí unos meses, porque de repente un día dijo que quería marcharse a una ciudad europea... y allí estaba.
Vistas de la plaza Wenceslao desde una cúpula del Museo Nacional