viernes, junio 30, 2023

47 cuerdas. Primera parte

47 cuerdas son las que componen un arpa. Y ésta es la historia de Ambroise, un arpista que se aleja de la vida social.
Una metamorfa -ser que cambia de fisionomía a su gusto- se enamora de Ambroise, y para ello la joven se disfraza de diferentes jóvenes, esperando que el arpista se fije en ella.
Ambroise siempre lleva consigo un cuaderno donde dibuja sus vivencias. Pues sus aficiones son el arpa, el dibujo y la escalada. Le espía desde varias personalidades diferentes.
Se presenta en el rocódromo como Thomas y se hacen amigos. Se presenta como Elisa, una bella joven que consigue ligárselo, pero Ambroise conoce a Francesca, una diva de la ópera entrada en carnes, que consigue llamar su atención diciéndole que le regalará el arpa siempre que consiga los retos que le pida, 47, uno por cada cuerda del arpa.
Pero Ambroise se enamora y descubre a Francesca convirtiéndose en Elisa…

Es bastante original…

EL AUTOR:



Timothé Le Boucher es un historietista francés nacido en 1988. Mientras estudiaba Bellas Artes en Angoulême comenzó a publicar trabajos colectivos. Skins Party, su primer trabajo, ve la luz en 2011 y es parte de la selección oficial del festival de Angoulême. En 2019 publica en España Esos días que desaparecen, que se convierte en su segunda obra en la selección oficial de Angoulême, además de recibir el premio a la mejor obra por la asociación de librerías de BD. Nuevo Nueve ha editado El Paciente y 47 cuerdas.

EL LIBRO:

Título original: 47 Cordes
Autor: Timothé Le Boucher
Traductor: Lorenzo F. Díaz
Editorial: Nuevo Nueve (1ª edición, en febrero de 2023)
Número de páginas: 378
ISBN: 9788419148353

Valoración: 8/10

RETOS:

* Reto "Leyendo al mundo": Libro relacionado con la música.
* PopSugar Reading Challenge: Un romance con una protagonista obesa.
* Reto "Pecera 50": Incluya una disciplina artística.
* Reto 100 palabras 100 portadas: Portada roja / rosa.

jueves, junio 29, 2023

El Rey

Termino la trilogía de Dazieri impresionada, aunque se me ha quedado un cabo suelto.
Colomba se ha alejado de todo a la pedanía de Mezzanotte, donde se encuentra la antigua casa familiar. En medio de una tormenta de nieve escucha ruidos en el cobertizo y descubre a Tommy, un joven autista asustado.
Ella le monta en el coche para entregarlo en la primera comisaría de policía, y el mariscal Lupo le da la terrible noticia: los padres de Tommy Melas han sido cruelmente asesinados. Tommy es llevado a una residencia mientras se decide su custodia.
Colomba sigue los pasos de Leo Bonaccorso, intentando dar con el paradero de Dante Torre, que se llevó después de la masacre de Venecia. Y cuando le encuentra en una residencia abandonada, se da cuenta que ha sido descubierto porque así lo ha querido Leo.
Mientras, siguen los pasos de varias personas hasta unas minas abandonadas y allí Colomba consigue rescatar de nuevo a Tommy.
Tommy ha dibujado un rey de oros y saben que todos son peones y que tienen que descubrir al verdadero rey.
Entonces Dante llama al Alemán a la prisión con el fin de sacarle algo. El Alemán consigue escapar de una ambulancia, y todos se encuentran en casa de Annibale Valle, padre de Dante, para descubrir allí a Tommy, que resulta ser el verdadero Dante… y el rey que ha conseguido engañar a todos.

EL AUTOR:



Sandrone Dazieri nació en 1964 en Cremona (Italia). Tras abandonar la carrera de cocinero, empezó a escribir para convertirse más tarde en uno de los más apreciados escritores y guionistas del panorama literario italiano. En 1999 publicó su primera novela, Attenti al Gorilla, a la que siguió La cura del Gorilla, que inspiró la película homónima, Gorilla BluesIl karma del Gorilla y La belleza è un malinteso. Como guionista es autor de las exitosas series de la televisión italiana Squadra antimafiaIntelligence R.I.S. Roma. Con motivo de la publicación de No está solo, su primera novela traducida al castellano (Alfaguara, 2015), que cosechó un gran éxito internacional y está siendo adaptada al cine y a una serie de televisión con guion del propio Dazieri, declaró la muerte de la novela negra y el renacimiento del thriller como género. Esta novela iniciaba la trilogía protagonizada por la pareja inolvidable que forman Colomba Caselli y Dante Torre, y que se ha completado con la publicación de El Ángel (Alfaguara, 2017) y El Rey (Alfaguara, 2019).

EL LIBRO:

Título original: Il re di denari
Autor: Sandrone Dazieri
Traductor: Xavier González Rovira
Editorial: Alfaguara (1ª edición, en octubre de 2019)
Número de páginas: 505
ISBN: 9788420428550

Valoración: 9/10

RETOS:

* Reto "Pecera 50": Un libro con un muerto.

miércoles, junio 28, 2023

Desayuno de amor

Un día empieza bien si desayunas con la persona a la que más quieres, la persona que hace que tu corazón lata cada día más fuerte…

martes, junio 27, 2023

Otro festival de baile

Hoy nos ha tocado ir a otro festival de baile.
Se pasa un rato entretenido viendo a las pequeñas bailar…
Lo malo es que no funcionaba el aire acondicionado y hacía mucho calor.

lunes, junio 26, 2023

Viaje a México: Gastronomía

México es un país donde se come bien. Aunque yo imaginaba que nos iba a salir el picante por todos los lados y que íbamos a probar grillos fritos, al final sí que probamos comidas típicas de allí, pero no achicharramos la lengua con el picante. De hecho, lo ponían aparte.


Para desayunar, generalmente optábamos por el desayuno bufet que te ponen el cualquier hotel de aquí, con tostadas, zumo, fruta y café.


Aunque a veces en el bufet no sabíamos lo que contenían las bandejas. Daba igual lo que pusiera en la nota, porque muchas veces no sabíamos lo que era. Pero de todo ello, la cochinita era un plato espectacular. Es una parte del cerdo deshilachada y que se toma con diferentes salsas.

Maracuyá

Una mañana mi novio vio que toda la gente cogía una fruta de una cesta y decidió cogerla. Era maracuyá o fruta de la pasión. Como yo no podía quedarme con la duda, tuvimos que preguntarle a un camarero. Lo cierto es que a mí me daba un poco de repelús porque las pipas del interior estaban recubiertas por una especie de gelatina, pero he de reconocer que el sabor era exquisito.

Cóctel de camarón, Parque de Palapas

Cuando llegamos al Parque de Palapas el primer día pedimos un cóctel de camarón, que estaba buenísimo. Lo cierto es que allí se come mucho camarón, pero éste en concreto estaba condimentado con cebolla, aguacate y una salsa que tenía sabor a kétchup.

Cerveza Bohemia, Parque de Palapas

Para acompañarlos pedimos unos botellines de cerveza Bohemia, que quizás es la mejor cerveza que tomamos en México, porque el resto... no sabían a nada.

Tacos de arrachera y ensalada de marisco

Ese mismo día el restaurante que elegimos para comer era muy pintoresco. No había duda de que estábamos en México. Yo pedí unos tacos de arrachera (ternera) y mi novio pidió una ensalada de marisco, que también llevaba camarones.

Unos días después nos enteramos que las obleas para hacer los tacos se llaman "tortillas". Ya le explicamos al guía que aquí las tortillas son otra cosa. Nos pusieron los recipientes con salsa picante aparte, que las probamos, y alguna picaba muchísimo.

Cerveza Dos Equis

Allí tomamos una cerveza muy suave que se llamaba Dos Equis.

Tamal

El día que nos fuimos al cenote yo pedí un tamal típico de allí, que viene a ser una pasta de maíz envuelta en una hoja de maíz, que se ha dejado secar y adquiere un color negro. Bien, pues lo tuve que dejar, aunque mi novio me decía que la gente lo abría y metía arroz dentro. Ya probé el tamal y eso no es para mí.

Cerveza Victoria

En el restaurante del cenote probamos la cerveza Victoria. Parece que íbamos de ruta de cervezas.

Ceviche

El día que comimos en Río Lagartos, yo comí ceviche, que estaba muy bueno. Mi novio pidió pollo, aunque la de Miami bien le decía desde la mesa de al lado que comiera pescadito.

Cerveza Tecate

Acompañamos la comida con cerveza Tecate, que debía ser artesanal, y el botellín era muy pequeño.

Cena en Café del Mar

La víspera de marchar, que cenamos en un restaurante del hotel, la comida fue mucho más elaborada. Pedimos ensalada mediterránea y, en mi caso, escalopa de cerdo. Para terminar, disfrutamos de un tiramisú.

Allí en México también comimos hamburguesas, sushi y tomamos muchas bebidas tropicales, así como cafés helados. 

Comida en el aeropuerto de México DF

En el aeropuerto de México DF, que nos tuvimos que sentar a comer en un Gastro Bar, también comimos alimentos mexicanos. Dejamos que el camarero nos recomendara...

En general, en México se come bien. A mí me gusta probar, y me hubiera encantado probar insectos, ¿por qué no? Otra vez será...

Daiquiri de fresa

domingo, junio 25, 2023

Momentos indescriptibles

Llevamos todo el fin de semana a la sombra. Hacía tanto calor…
Hay momentos que desearíamos parar el mundo y quedarnos congelados en ese instante.
Hacía tanto tiempo que había dejado de creer en el amor, que estoy viviendo algo indescriptible. Amor, qué bien suena…

sábado, junio 24, 2023

Viaje a México: Hotel The Sens Cancún


Contraté el hotel a diez días de marcharnos, y ciertamente fue una oferta inesperada. De hecho, yo me negaba a ir a un hotel con todo incluido, así que tenía fichado uno de tres estrellas y con sólo desayuno. Pero en el último momento me saltó la oferta que por cien euros más bien merecía la pena: cuatro estrellas y todo incluido, también en la Zona Hotelera. No lo dudé. Lo que no esperábamos es lo que nos íbamos a encontrar allí.

Piscina de noche

Llegamos al hotel, que tenía un hall impresionante. Sin entrar al interior ya nos cogieron las maletas, y en vez de ir a la recepción que allí había fuimos a una primera planta donde era todo más íntimo. Allí había un mostrador con bebidas, fruta, dulces... y nos dijeron que nos sirviéramos lo que quisiéramos. Era todo muy raro.

Vistas desde la habitación del hotel

Lo primero que nos dijeron es que éramos clientes vip y nos pusieron una pulsera lila que viajó muchos kilómetros. No sé de qué material están hechas, pero no se quitan así como así. Nos dieron la clave de la wifi y el joven que nos atendió nos descargó la aplicación del hotel en el móvil. Y a partir de ahí teníamos que esperar a que nos prepararan la habitación. También a partir de ahí -nos dijeron- teníamos vía libre en todos los restaurantes en nuestro hotel y en el Oasis Palm, que se encuentra justo al lado, es decir, que no teníamos que pagar nada.

Primer día nada más llegar...

Salimos a la zona de la piscina y estaba lleno de gente. Nos acercábamos al mediodía y hacía un calor impresionante. Hicimos una ronda de reconocimiento y yo le decía a mi novio: "Pues podemos comprarnos unos bañadores en la tienda del hotel y tirarnos a la piscina". 

Piscina del hotel

Al estar conectados a la wifi del hotel nos pusimos a enviar fotos y vídeos a nuestras familias, dando un poco de envidia sana. Sin salir del recinto de la piscina miramos la playa con aguas turquesas, con hamacas a ras del agua y allí fue cuando vimos a los guardias que protegen a los turistas, paseándose por la playa, arriba y abajo.

Camas del hotel en la playa

Nos sentamos en la terraza del restaurante Café del Mar frente al mar, protegidos del sol, mientras comíamos algo rápido y disfrutábamos del momento. Estábamos de vacaciones y aquello era como estar en el paraíso.

De allí nos fuimos a una cafetería junto al hall de entrada, donde nos tomamos unos cafés helados, y paseamos por la piscina, bajo un sol abrasador, hasta que el recepcionista nos vio y nos dijo que ya estaba nuestra habitación. 

Habitación del hotel

Llegamos a la décima planta del hotel. Era la última planta, así que las vistas eran impresionantes. Allí no había niños, era una zona de Adults Only. Nada más salir del ascensor nos encontramos un bar y luego llegamos a la habitación, con unas vistas preciosas del mar, desde una altura terrorífica, y abajo se veía la piscina.


La habitación estaba equipada a todo trapo, con su cafetera, el mini-bar que reponían varias veces al día, y las notas de nuestra camisera. Creo recordar que se llamaba Sonia, y cada día nos dejaba una tarjeta con una frase positiva que venía en español y en inglés. 

Vistas desde la 10ª planta, atardecer en Cancún

Nosotros no amortizamos el hotel todo lo que hubiéramos querido, pero es cierto que si nos íbamos de excursión es complicado hacer una reserva para cenar, cuando había una hora (las cuatro de la tarde) para hacerlo. Que nosotros a las cuatro no estuvimos casi ningún día en el hotel.

Zona de piscina de noche

La piscina estaba dividida en varias zonas. En la parte que menos cubría y según se sale desde el hall había una imitación de una playa que iba profundizándose hasta llegar el fondo que cubría unos dos metros. En esa parte se elevaba y estaba unida a una especie de segunda piscina que no cubría, donde se encontraba un bar con taburetes de gresites y hamacas en medio de la piscina. 

Estar tomando bebidas tropicales en el bar de dentro de la piscina era como estar en el paraíso. Lo que pasa es que el bar de la piscina cerraba pronto y no servía bebidas con granizado. Así que los daiquiris de fresa nos los teníamos que tomar fuera. ¡Cuántas veces nos sentamos en una mesa a la sombra mientras disfrutábamos del momento! Se nos nota en las caras la felicidad plena. Cuando teníamos ganas de bañarnos íbamos a la piscina, entre daiquiris, piñas coladas y sexo en la playa (bebida a base de vozka). 

El hotel tenía gran variedad de restaurantes de diferentes tipos de comida, también en el Oasis Palm colindante, pero casi siempre íbamos al Buffet, donde no había que reservar, donde tenías bufet para elegir lo que quisieras, pero estaba lleno de familias con niños y siempre había que esperar fila para que te asignaran una mesa. 

Bites Food Hall Restaurant

Pero el último día que estábamos allí reservamos en el Bites Food Hall, donde cenamos muy bien. También al mediodía nos habíamos acercado al Oasis porque repartían comida rápida: sushi en un chiringuito y hamburguesas y perritos en otro chiringuito. Allí vimos comiendo también a la policía que se pasaba por la playa. Fue gracioso, porque mientras estábamos esperando para pedir sushi el cielo se nubló, descargó durante cinco minutos, nos mojamos un poco pero nadie se inmutó. Después volvió a salir el sol.

Digo que no amortizamos los restaurantes porque había cenas con espectáculos y uno de ellos tenía incluso piscina con chorros de agua simulando un spa. Lo sé porque nos asomamos. Pero tenemos claro que repetiremos lugar y hotel en un futuro más próximo que lejano.

Finalmente tengo que hablar de la entrada del hotel. Allí la entrada no es libre, tienen su guarda con la garita, que regula quiénes entran y salen, sobre todo si vamos en taxis o autobuses. Cuando salíamos del hotel andando no había problema: se notaba a leguas que éramos turistas y además llevábamos las pulseras del hotel. 

Entrada principal

Enfrente de la entrada principal, en esa donde el primer día nos cogieron las maletas que más tarde subirían a la habitación, había un estanque lleno de carpas. Muchas carpas. Y estaban acostumbradas a la gente porque cuando alguien pasaba las carpas asomaban el morro...

Pasar unos días en The Sens Cancún fue algo magistral. Debo decir que recomendaría este hotel a todo el mundo. Supongo que todos los hoteles de la Zona Hotelera de Cancún son similares, pero aquí no estamos acostumbrados.

El coste original de la habitación vip para dos personas seis días con todo incluido era de 3.800€, pero la oferta que me aplicaron fue tan alta que sólo pagamos 1.300€ entre los dos. Ahí queda...

Página web del hotel.

viernes, junio 23, 2023

Viaje a México: La Zona Hotelera

Mexican Outlet

La víspera de marcharnos de México decidimos ir al centro de la Zona Hotelera. Esto es una lengua de tierra que rodea una laguna. Y en toda esa lengua de tierra se concentran la mayor parte de los hoteles y resorts de Cancún. Y es que, de un lado, ves el océano Atlántico y, por detrás, tienes una laguna plagada de cocodrilos.

Habíamos decidido irnos de compras temprano y pasar el resto del día en la piscina del hotel, relajándonos, disfrutando de las últimas horas que nos quedaban en el paraíso.

Autobús de la Zona Hotelera

Como ya habíamos cogido autobuses urbanos y sabíamos la dirección que debíamos tomar, sólo nos quedaba cruzar la calle, pero es que allí no había manera de cruzar. Sólo nos teníamos que arriesgar un poco, y los coches iban a bastante velocidad. Aún no sé cómo conseguimos cruzar la calle. 

Mercado Coral Negro

Le preguntamos al conductor por el Mercado Coral Negro y él mismo nos dijo que nos avisaría. Cuando entramos en el nuevo mercado nos sentimos avasallados. Entrábamos en una tienda y el de al lado nos decía que entráramos en su tienda, que vendía exactamente lo mismo. Se nos echaban encima y, en realidad, era un poco agobiante.

Zona de cocodrilos, Zona Hotelera

Allí es donde nos dijeron que por las noches los cocodrilos de la laguna, en medio del silencio, solían acercarse a la carretera. Pero sólo por las noches. De hecho, cualquiera se acercaba a la otra orilla. Había carteles donde avisaban que era zona de cocodrilos.

Mexican Outlet

Decidimos marcharnos de allí porque habíamos visto otro mercado desde el autobús, y estaba muy cerca. El Mexican Outlet fue otra cosa. Era una especie de pabellón gigante y nadie se nos echó encima, de hecho era muy económico. Allí compramos el resto de cosas que nos faltaban (que los sobrinos piden siempre). Cuando íbamos a pagar se me ocurrió coger una especie de caramelo que había en unas cestas, y era increíble el sabor. Cacao puro, nada que ver con el chocolate que nosotros conocemos.

Haciendo caramelos de chocolate, Mexican Outlet

No pude resistirme y tuve que traer esas tabletas de chocolate, que en realidad eran redondas. Y vimos cómo unos artesanos partían el chocolate y lo convertían en pequeños caramelos. 

Íbamos cargados, pero ya no nos quedaba más que hacer allí. Queríamos regresar al hotel y disfrutar del reposo antes de preocuparnos por el viaje de regreso.

Coco Bongo, Zona Hotelera

jueves, junio 22, 2023

El baile


Tocaba baile de mi sobrina pequeña y se titulaba Mamma Mia! Quizás ha sido un poco largo. Pero ahí estaba la reina bailando. 

miércoles, junio 21, 2023

Viaje a México: Las Coloradas y Río Lagartos

Manglar desde el puente, Reserva de la Biosfera de Río Lagartos

Nos fuimos de excursión al norte de la península de Yucatán, porque nos habían llamado la atención las imágenes de lagos de color rosa.

Parque turístico de Las Coloradas

Las Coloradas es un parque privado, es decir, que lo gestiona una empresa de producción de sal, pero también aprovechan el turismo.

Las Coloradas

Las Coloradas se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera de Río Lagartos. Se trata de una zona protegida donde se unen las aguas del Golfo de México y del Mar Caribe. La Reserva ocupa unas 60.000 hectáreas y en su interior hay cuatro municipios: San Felipe, Río Lagartos, Tizimín y Lago Cárdenas.

Las Coloradas

Las Coloradas son las lagunas de una salinera. Son salinas explotadas de forma natural y que producen, según cuentan, la mejor sal del sureste mexicano. Está formada por 24 pozas, por donde pasa el agua del mar durante diez meses mientras se va evaporando y sube su grado de salinidad. El color rosa de las lagunas se forma por la artemia salina, o "camarón de la salmuera", un pequeño crustáceo que vive en estas aguas y que cuando hay viento producen el color rosado. También es el responsable de la pigmentación rosada de los flamencos, que se nutren de él.

Las Coloradas

Nadie se puede bañar, ni siquiera acercar, a las aguas rosadas, pero más que porque sea propiedad privada de una salinera, es porque la salinidad del agua es tan alta que podría provocar irritaciones, la temperatura causaría quemaduras y los cristales de sal te pueden cortar. Así que podemos hacernos muchas fotos, pero no podemos tocar el "agua rosa".

Las Coloradas

En otras lagunas, donde aún no ha llegado el alto grado de salinidad y por tanto aún no hay gran número de crustáceos, se pueden ver las aguas anaranjadas.

Las Coloradas

Nosotros tuvimos suerte, porque nos encontramos un día soleado y luminoso donde tiraba aire, lo que hacía que los crustáceos se movieran provocando un impresionante color rosado en las lagunas. Al inicio del paseo hay una torreta de madera desde donde se ve la inmensidad de las salinas, pero también el Golfo de México a un lado y el Océano Atlántico, al otro.

Recinto de Las Coloradas

Cuando salimos del parque, bajo un sol abrasador, había unos guardias de esos que vigilan que nadie moleste a los turistas. Mi novio y yo nos hicimos unas fotos con ellos, que fueron muy amables.

Barracón donde comimos en Río Lagartos

De allí fuimos al pueblo de Río Lagartos. Es un lugar costero y, de hecho, es un pueblo pesquero, que también vive del turismo que recorre los manglares. Allí íbamos a comer. Era un pequeño pueblo mexicano donde yo no me atrevería a ir sola, con casas bajas y de colores, vehículos descompuestos, calles de tierra. Con cierta pobreza y, a la vez, pintoresco.

Calle en Río Lagartos

El lugar donde íbamos a comer era una especie de barracón abierto y tejado de chapa, en cuyo interior había mesas y un mostrador. Nosotros nos preguntamos cómo cerrarían después. Había en nuestra excursión una joven italiana, Adriana creo recordar, que había venido de Venecia y llevaba varias semanas en México. Como estaba sola, le dijimos que se sentara en nuestra mesa. 

Río Lagartos

La comida estaba buena y los guías nos dijeron que debíamos cambiarnos de ropa en los baños que había allí. Un retrete pequeño muy peculiar. Ese lugar no pasaría por las normativas de Sanidad que tenemos en España. Teníamos que ponernos el bañador porque nos íbamos a los manglares.

Río Lagartos

Todavía recuerdo los tres cuartos de hora que tardó la camarera en prepararnos unos cafés, que aquel chiringuito empezaba a llenarse de parroquianos locales y se iba llenando, hasta que llegó un momento que le dijimos que no nos pusiera el café. Tres cuartos de hora en poner un café de máquina, que podíamos haberlo hecho nosotros en cuestión de minutos. Casi nos perdemos la excursión. 

Manglar en Río Lagartos

Nunca habíamos estado en un manglar, aunque yo he leído mucho sobre ellos. Es una zona formada por árboles muy tolerantes a las sales, cuyas ramas y raíces besan las aguas dulces, generalmente en desembocaduras de ríos en zonas tropicales y subtropicales. ¿Y que hay en un manglar? Cocodrilos.

Cocodrilo en Río Lagartos

En el puerto de Río Lagartos montamos en lanchas que recorrían los manglares con el fin de avistar cocodrilos. Nos dijeron que no se nos ocurriera sacar las manos por la borda, porque no se ven pero están ahí. El agua es verde y efectivamente está plagado de cocodrilos. Alguno vimos...

Flamencos en Río Lagartos

También vimos flamencos y otras aves, y las gaviotas se posaban en las lanchas. Al final del manglar desembarcamos en una zona de tierra, donde había que excavar unos quince centímetros para sacar un barro blanco, con el que nos embadurnamos la cara. Hace de exfoliante y viene muy bien para las quemaduras. Y finalmente nos fuimos a una playa junto al Golfo de México a bañarnos y quitarnos el barro.

Llegada al pueblo de Río Lagartos

Nos aproximábamos al pueblo de Río Lagartos cuando dos delfines comenzaron a saltar junto a las lanchas. Fue precioso verlos.

De nuevo en el pueblo, teníamos que volvernos a cambiar de ropa. El barracón donde habíamos comido estaba cerrado por una especie de toldo de lona como si fuera un camión. Los camareros comían dentro y habían cerrado pronto porque ese día era el Día de la Madre, un día festivo en el calendario mexicano. En muchos lugares había celebraciones por el Día de la Madre y, de hecho, nos cruzamos con una procesión.

Pelícano en Río Lagartos

Junto al retrete había una ducha al aire libre, con una especie de caño que apenas tenía presión, el suelo de cemento y la puerta de madera, que casi me quedo con ella en las manos. No sé cómo explicar la sensación de ducharme allí. Los hombres ni siquiera tenían ducha...

La excursión fue larga y agotadora, aunque la travesía en lancha por Río Lagartos es prescindible. Eso sí, vimos muchos animales.

Gaviotas en Río Lagartos

Además tuvimos espectáculo. Había tres mexicanas de cierta edad, viudas o solteras, se las veía que adineradas, de éstas que hace años han emigrado a Miami y tienen cierta independencia. Desde el primer momento se las veía muy soberbias, y lo cierto es que a nosotros, nada más subir en el autobús, una nos preguntó de dónde éramos. Eran torcidas, ya que a uno de los guías le trataron mal desde el minuto uno. Era de Chiapas y ellas, muy racistas. De hecho, a mi novio una le dijo si le habían picado los mosquitos en las piernas y yo le dije que eran heridas de una caída en bicicleta. En la comida mi novio pidió pollo y desde la mesa de al lado le decían "come pescadito". Llegó un momento en que le dije: "No sé si te quieren llevar a Miami de gigoló". Desembarcábamos en Río Lagartos cuando cundió el pánico: una de las señoras se había tirado al agua a buscar unas lentes, los guías se pusieron nerviosos porque está prohibido tirarse al agua, nos dijeron que las multas eran de 80.000 pesos mexicanos, y la vieja que no subía a la barca. Ya no era zona de manglares, pero no creo que se hubiera tirado al agua dos kilómetros antes.

Cerca de Cancún preguntó en alto: "¿Y los riojanos, dónde están?", para después volver a meterse con el guía al bajar del autobús.

Manglar de Río Lagartos

Ahora nos acordamos de las señoras y nos reímos pero se portaron mal. No con nosotros, pero con el guía se portaron muy mal, menuda bronca. Y es curioso porque el guía nos contó su vida a nosotros dos y las viejas pusieron la oreja y le dijeron que los trapos sucios se lavan en casa. Eso sí, buena propina les dieron a los dos guías y al conductor.

Volvimos al hotel de noche, y es que está algo lejos de Cancún.