domingo, febrero 21, 2016

El infierno de Treblinka

El campo de concentración de Treblinka fue el más pequeño de los campos de concentración utilizados por los alemanes nazis durante el Holocausto. La localidad de Treblinka está situada a 200 kilómetros al norte de Varsovia y el campo estaba casi escondido en los bosques que rodean el pueblo. Existieron dos Treblinkas, el I y el II, que ocupaban una superficie total de 17 hectáreas.
Treblinka I, que se abrió en diciembre de 1941 para trabajos de labor, contaba con una sección administrativa. También había barracones para las tropas de las SS, los guardias ucranianos, el comandante del campo de barracones, una cocina, un almacén y barracones para mil prisioneros que fueron obligados a trabajos de mantenimiento del campo.
Treblinka II se encontraba en una pequeña colina, protegido de miradas indiscretas. Desde el primer campo había una ruta que subía paralela a las barreras de alambre electrificadas y que llevaba directamente al edificio de las cámaras de gas. Detrás de este edificio había una fosa de un metro de profundidad, dentro de la cual había hornos para quemar los cuerpos. Las vías estaban tendidas a lo largo de la fosa y los cuerpos de las víctimas que habían sido gaseadas se colocaban en las vías para arder.
Una de las obligaciones de algunos prisioneros era la de atender un pequeño recinto alambrado y rodeado de flores en donde, a modo de zoológico, había zorros y otros animales capturados en los bosques cercanos.
La vida de los prisioneros era terrible: obligados a cavar fosas comunes y extraer los cadáveres de las cámaras de gas, eran apaleados sin motivo y asesinados a capricho, siendo sustituidos por otros recién llegados. Existía una norma en Treblinka por la que, al pasar lista a los prisioneros, se les miraba el rostro, y si tenían alguna marca de haber sido apaleados por los guardias, eran asesinados de inmediato. La vida media de supervivencia en Treblinka era de cinco días.
Treblinka se dividió en tres zonas delimitadas:
El área viva era la zona destinada a las instalaciones propias de los guardianes: cuartel y alojamientos de las SS y ayudantes ucranianos, así como la casa del comandante de campo y una oficina administrativa, la enfermería, los almacenes, talleres de mantenimiento y una serie de barracones que alojaban algunos prisioneros.
El área de recepción o de engaño era el lugar de llegada de los trenes de deportados para su aniquilación. Consistía en una estación falsa y decorada con todo tipo de detalles para dar apariencia de autenticidad, un andén de unos 200 metros de longitud con plataforma incluida y un reloj inútil cuyas manecillas eran accionadas por un prisionero para dar apariencia de que funcionaba.
El área de exterminio estaba separada del resto de instalaciones y estaba cubierta de vegetación, destinada para el gaseamiento y cremación de los prisioneros.
Cerca del andén y de la falsa estación, había dos edificaciones donde se llevaban las pertenencias de los deportados para ser clasificadas. En esta zona es donde se producía la selección de la muerte. Dos barracones servían de clasificación, las mujeres y niños eran destinados al barracón norte donde se les rapaba el cabello y se les desnudaba; el barracón sur era el almacén de efectos personales.
El último edificio que había en esta zona era el Lazareto, una construcción de madera con la bandera de la Cruz Roja ondeando el tejado para tranquilizar a los recién llegados. Allí se fusilaba a los prisioneros que llegaban débiles, agotados, enfermos e incapaces de seguir andando hasta las cámaras de gas.

LA LLEGADA AL CAMPO.-
Los trenes que llegaban a Treblinka consistían en convoyes de veinte vagones. Cuando Treblinka funcionaba al máximo llegaban cada día más de 12.000 prisioneros que serían gaseados inmediatamente, aunque la media era de unos 7.000 diarios.
El vaciado de lo ghettos polacos y la llegada de otros prisioneros desde el resto de Europa eran el grueso de las víctimas de Treblinka.
Del 23 de julio al 21 de septiembre de 1942 llegaron del ghetto de Varsovia más de 265.000 judíos.
Del 15 de mayo al 8 de julio de 1942 llegaron 147 trenes con un total de 437.402 judíos procedentes de Hungría.
Entre agosto y noviembre de 1942, de los eliminados ghettos de Random llegaron más de 346.000 judíos.
Entre octubre de 1942 y febrero de 1943 llegaron más de 110.000 judíos de la zona de Bialystok y 33.300 de la zona de Lublin.
Los trenes fueron llegando de forma masiva hasta mayo de 1943. A partir de esta fecha, llegaban algunos de forma aislada.
Imagen de Treblinka creada en 3D

EL EXTERMINIO TOTAL.-
Los prisioneros varones eran obligados a desnudarse completamente en los espacios al aire libre entre los barracones. Una vez listos, eran llevados corriendo, para acelerar su ritmo cardíaco, por el pasillo o tubo de unos 100 metros de longitud, que conectaba la zona de llegada con la de la muerte, y era conocido por los verdugos como “camino al cielo”.
Treblinka Memorial

Las cámaras de gas estaban alojadas en un edificio de ladrillo junto a un generador de electricidad que daba luz a la zona, y un motor especial cuyo tubo de escape estaba conectado a las cámaras.
En un principio había tres cámaras de gas, pero con la ampliación y la llegada de prisioneros por miles se construyeron otras siete más, quedando diez en funcionamiento total a diario, con una capacidad media de 200 seres humanos cada una y uno un máximo de 3.000 asesinatos cada tres horas.
Al principio, para eliminar los cadáveres se realizaron numerosas fosas comunes en la parte este de las cámaras de gas, pero por la rapidez y masificación del asesinato masivo de judíos no daba tiempo material para ser enterrados y en numerosas ocasiones se creaban pilas enormes de cuerpos que se pudrían al aire libre.
Traviesas de tren a Treblinka, en honor a las víctimas, para que el ser humano no olvide

Para trasladar los cuerpos desde las cámaras de gas a las fosas comunes, los prisioneros utilizaban carretillas parecidas a las de las minas, que hacían rodar a empujones por los raíles, pero este método no resultó efectivo por el gran número de cadáveres que se apilaban y se optó por una enorme cinta transportadora que aligeró este trabajo.
Los guardias, una vez cerradas las puertas de las cámaras y a escasos metros de los demás prisioneros que esperaban, solían golpear las paredes con sus porras y miraban a los demás que, presos del pánico, solían realizar sus necesidades fisiológicas de forma involuntaria. La mentira se acabó. El brutal final estaba frente a sus ojos sin posibilidad de escapar.
A finales de 1942, se ordenó que los cadáveres fueran incinerados al aire libre y que se exhumaran las fosas creadas hasta ese momento. Esta orden consistió en apilar entre 80 y 100 cadáveres a la vez y mantener los fuegos durante unas cinco horas para la eliminación de las pruebas. Este proceso duró hasta julio de 1943.
Cabe destacar las matanzas de 7.000 judíos eslovacos entre el verano y el otoño de 1942; en octubre del mismo año cinco transportes trajeron a 8.000 judíos del campo Theresienstadt (República Checa), que fueron eliminados inmediatamente; entre marzo y abril de 1943 fueron asesinados 4.000 judíos de Tracia y 7.000 judíos macedonios. El exterminio masivo continuó hasta abril de 1943, fecha en que se redujeron los transportes, llegando algunos que traían a judíos supervivientes detenidos tras la sublevación del ghetto de Varsovia.
Cuando Treblinka eliminó el campo para no dejar rastro de sus viles crímenes arrastró una estela de más de 800.000 prisioneros asesinados.
Foto aérea de Treblinka, después del cierre del campo en 1943. Fue totalmente arrasado intentando ocultar los crímenes

LA REBELIÓN POR LA LIBERTAD.-
El 2 de agosto de 1943 algunos prisioneros comenzaron a rebelarse y, aunque les costó la vida, significó el desmantelamiento del campo.
Los sublevados, armados de pequeñas armas y artefactos incendiarios, prendieron fuego a las instalaciones y atacaron a los guardias; se produjeron muchas muertes entre las SS del campo, pero también entre los prisioneros, llegando incluso a fugarse unos 1.500 prisioneros.
Los incendios fueron sofocados y empezaron a buscar a los fugados; se colocaron carteles en las aldeas de los alrededores avisando a la población de que quienes ayudasen a los fugados serían ejecutados, pero muchos habitantes de las poblaciones de Grady, Maliszewa y Kielczew escondieron a algunos que lograron sobrevivir. Algunos fugados fueron localizados y asesinados por los guardias en el mismo lugar donde fueron descubiertos, o llevados al campo para ser fusilados como ejemplo a los demás prisioneros. Sólo se salvaron doce de ellos.
Una de las víctimas asesinadas en Treblinka fue Lidia Zamenhof, hija del inventor del idioma Esperanto, el doctor Ludwik Lejzer Zamenhof.
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Piedras conmemorativas a las víctimas

EL TESTIMONIO DE UN VERDUGO: FRANZ SUCHOMEL
El SS Franz Suchomel habló sobre los primeros días de Treblinka en agosto de 1942: “Cuando yo llegué, Treblinka estaba operando a toda su capacidad. El guetto de Varsovia estaba siendo vaciado entonces. Tres trenes llegaron en dos días, cada uno don tres, cuatro, cinco mil personas a bordo, todas de Varsovia… Así que llegaron tres trenes, y desde que la ofensiva contra Stalingrado estaba en su apogeo, las cargas de judíos eran dejadas a un lado de la estación de tren. Los carros eran franceses, hechos de acero. Así que mientras cinco mil judíos llegaban a Treblinka, tres mil morían en los vagones. Tenían las muñecas cortadas o simplemente estaban muertos. De los que bajaban del tren, la mitad estaban muertos y la otra mitad, locos. En los otros trenes que venían de Kielce y otras partes, al menos la mitad estaba muerta. Los apilábamos (en la rampa). Miles de personas apiladas una encima de la otra en la rampa. Apiladas como madera. Además de esto, otros judíos, aún vivos, esperaban ahí durante dos días: las pequeñas cámaras de gas no podían manejar la carga de trabajo. Funcionaron día y noche durante aquel período. El trabajo era llevado a cabo por cuadrillas especiales (Sonderkomandos) de prisioneros judíos. La cuadrilla azul era responsable de descargar el tren, cargar el equipaje y limpiar los vagones. La cuadrilla azul tenía la tarea de desvestir a los pasajeros y llevar sus ropas al área de almacenamiento. Los Goldjuden (judíos de oro) se encargaban de administrar el dinero, oro, acciones y joyería. Efectuaban una búsqueda minuciosa en los prisioneros antes de enviarlos a las cámaras de gas. El dentista abría las bocas de los muertos y sacaba el oro de los dientes…
Los judíos que esperaban en los vagones del tren sabían qué sucedería y miles se suicidaban en los trenes***”.

*** El director de cine francés, Claude Lanzmann, estrenó en 1985 su película “Shoah” en la que, durante 9 horas y 4 minutos, expone varias entrevistas a víctimas del Holocausto y criminales de guerra entre los que destacó Franz Suchomel. Este criminal detalló sin tapujos la forma en que asesinó a los prisioneros judíos de Treblinka. La entrevista se realizó bajo la promesa del director Claude Lanzmann de que sería secreta, pero se grabó con cámara oculta y se proyectó públicamente.
La película “Shoah”, estrenada en España en 1987 en un cine de Madrid, produjo protestas y algunas manifestaciones frente a la sala de proyección por parte de grupos neonazis que terminaron por boicotear la película a los pocos días de su estreno.

Plano del plano de Treblinka en 1943, con detalle de sus instalaciones

LOS JUICIOS.-

Entre el 12 de octubre de 1964 y el 24 de agosto de 1965 se celebraron en Alemania los juicios contra el personal de campo.

Novelas del pasado: Doble juego


Para escribir esta novela, Ken Follett se ambientó en el año 1958, coincidiendo con el lanzamiento del Explorer I, primer satélite espacial norteamericano. También la trama se embarca en medio de la Guerra Fría, en una lucha de poderes entre las dos superpotencias para conquistar el espacio.

La novela es una trama de espionaje entre las dos superpotencias enfrentadas en la Guerra Fría: Estados Unidos y la Unión Soviética. Los primeros lanzamientos de satélites espaciales en la Historia de la Humanidad estaban siendo llevados a cabo con éxito por los soviéticos. Los americanos tratan denodadamente de demostrar que la carrera espacial no ha hecho más que empezar, y deciden poner en órbita al Explorer I. En el caso de que este lanzamiento fracase, la evolución de la ciencia espacial de Estados Unidos se vería seriamente dañada como consecuencia de la paralización que vendría después.

Luke es un científico espacial que descubre un complot para hacer que fracase el lanzamiento. Cuando trata de hacer saber al Pentágono dicho descubrimiento, es interceptado por agentes dobles que le someten a un tratamiento que le provoca la amnesia con la pérdida definitiva de la memoria. A partir de aquí, la trama se ve envuelta en el espionaje industrial, las relaciones amorosas, matrimoniales y de amistad, que evolucionan a contrarreloj hasta el definitivo lanzamiento del ingenio espacial.

Disfruté mucho con esta novela. La intriga está asegurada.

EL AUTOR:

Ken Follett posa junto a su estatua en la Plaza de la Virgen Blanca, Vitoria

Ken Follett nació en Cardiff (Gales) el 5 de junio de 1949, en el seno de una familia profundamente religiosa. Fue el mayor de tres hermanos, y sus padres, Martin y Veenie Follett, no permitían a sus hijos ver la televisión, ir al cine o escuchar la radio. La mayor fuente de distracción para el joven Ken eran los cuentos que le narraba su madre y las fantasías y aventuras que imaginaba él mismo. Empezó a leer muy pronto; los libros se convirtieron en su mayor placer y la biblioteca en su lugar favorito.
Cuando tenía diez años, la familia se trasladó a Londres, donde continuó con sus estudios. Años después se matriculó en Filosofía en el University College, una elección sorprendente para el hijo de un inspector de Hacienda, pero obvia para Ken, dada su educación religiosa y todos los interrogantes que ésta le había planteado. Cree que esa elección marcó su futuro como escritor.
Plantearse qué era o no era real dentro de las aulas de la Universidad era una cosa, y otra muy distinta fue convertirse en marido y padre. Cuando Mary, su novia, se quedó embarazada, la joven pareja decidió contraer matrimonio al finalizar el primer trimestre de estudios. Su hijo Emmanuel nació en julio de 1968.
También fue en la Universidad donde Ken Follett comenzó a desarrollar su pasión por la política. Finalizaban los años 60 y la guerra de Vietnam estaba en pleno apogeo.

En 1970, recién salido de la Universidad, Follett realizó un curso de posgrado en periodismo que le pondría en el camino para convertirse en escritor. Comenzó a trabajar como reportero para el South Wales Echo en su Cardiff natal y, tras el nacimiento de su hija Marie-Claire en 1973, como columnista en el Evening News de Londres. Cuando comprendió que nunca llegaría a ser el exitoso periodista de investigación que había soñado, decidió dedicarse a escribir ficción por las noches y los fines de semana.
En 1974 abandonó el periódico y comenzó a trabajar en Everest Books, una pequeña editorial londinense. Las horas libres dedicadas a escribir dieron como fruto la publicación de varios libros, ninguno de los cuales se vendió bien. Sin embargo, siempre contó con el apoyo y los consejos de Al Zuckerman, su agente literario en América.
Llegó el momento en el que ambos amigos comprendieron que Ken Follett había escrito una obra ganadora, La isla de las tormentas. Esta novela catapultó la carrera de Follett como autor de best-sellers. Publicado en 1978, ganó el Premio Edgar, y ha vendido más de diez millones de ejemplares. El éxito obtenido le permitió dejar su trabajo y alquilar una villa en el sur de Francia para dedicarse a tiempo completo a su siguiente novela:Triple.
Tres años más tarde, la familia Follett regresaba a Inglaterra. Ken extrañaba el cine, el teatro y todos los alicientes que podía ofrecerle Londres, y además quería votar. Fijaron su residencia en Surrey y Ken se implicó en las campañas electorales del Partido Laborista. Fue entonces cuando conoció y se enamoró de Barbara Broer, secretaria de la rama local del Partido, con quien se casó en 1984. En la actualidad, la pareja vive en una vieja rectoría de Hertfordshire, que también es el hogar de los hijos de Ken Follett, los de Barbara y la de sus parejas e hijos. Barbara es representante parlamentaria de Stevenage desde 1997 y fue nombrada Minister of Equality del Gobierno de Gordon Brown.
Ken Follett la ayudó en su campaña y colabora en otras actividades de su Partido. Sin embargo y a pesar de los compromisos, nunca ha permitido que los asuntos políticos interfirieran en la literatura. Se sienta a escribir después del desayuno y continúa hasta las cuatro de la tarde.

Ken Follett ha escrito veinte novelas en los últimos 25 años. Las cinco primeras fueron best-sellers dedicados al espionaje: La isla de las tormentas (1978), Triple (1979), La clave está en Rebeca (1980), El hombre de San Petersburgo (1982) y El Valle de los Leones (1986). En Las alas del águila (1982) relataba la historia verídica del rescate de dos empleados de Ross Perot durante la Revolución de 1979 en Irán.
En 1989 sorprendía a sus lectores con un cambio radical en la temática de sus historias con la publicación de Los pilares de la Tierra, una novela que narraba la construcción de una catedral durante la Edad Media. El libro recibió críticas entusiastas y permaneció durante 18 semanas en la lista de los libros más vendidos del New York Times. También encabezó las listas en Canadá, Gran Bretaña e Italia, y se mantuvo entre los más vendidos en Alemania durante seis años.
Las tres novelas siguientes, Noche sobre las aguas (1991), Una fortuna peligrosa (1993) y Un lugar llamado Libertad (1995) se enmarcaban más en el género del suspense que en el 'thriller', al que regresó con El tercer gemelo (1996). Después vieron la luz En la boca del dragón (1998), otro relato actual de suspense, y Doble juego (2000), un 'thriller' con la Guerra Fría como telón de fondo.
Ken Follett regresó a la época de la IIª Guerra Mundial para ambientar sus dos siguientes novelas: Alto riesgo (2001), un 'thriller' sobre un grupo de mujeres lanzadas en paracaídas sobre Francia, con la misión de destruir una central telefónica de vital importancia (Premio Corine 2003), y Vuelo final (2002), que trata sobre una intrépida pareja danesa que huye a Gran Bretaña desde la Dinamarca ocupada, en un biplano Hornet Moth reconstruido, y portando información trascendental sobre un nuevo sistema de radar alemán. Les seguiría En el blanco (2005), un 'thriller' contemporáneo centrado en el robo de un virus letal de un laboratorio de investigación. Ambientado en las Highlands de Escocia durante unas navidades, en las que la zona queda aislada debido a una fuerte tormenta, explora la envidia, la desconfianza, la atracción sexual, la rivalidad, la traición encubierta y la heroicidad que aparece en los individuos más inesperados.
En 2007 aparecía su novela Un mundo sin fin, la esperada secuela de Los pilares de la Tierra. El autor regresaba a Kingsbridge 200 años después, y los protagonistas eran descendientes de algunos de los personajes de aquella novela, cuyos destinos se veían truncados por la Peste Negra, la terrible plaga que asoló Europa a mediados del siglo XIV. El libro se situó directamente en el número uno de las listas de los libros más vendidos en Italia, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia. En España se convirtió de inmediato en un éxito editorial y fue uno de los libros que ha vendido mayor número de ejemplares en menos tiempo.
Ken Follett recibió en 2008 el Premio Olaguibel del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro por su contribución a la promoción y a la difusión de la arquitectura. En enero de ese año se erigió una estatua en su honor (esculpida por el artista español Casto Solano), instalada frente a la Catedral de Santa María, en Vitoria.
En los últimos años se ha dedicado a escribir la Trilogía 'The Century', que abarca las tres guerras del siglo XX (Iª y IIª Guerras Mundiales, y la Guerra Fría), que también fue un éxito de ventas.

Novelas del pasado: Un lugar llamado Libertad


Recuerdo esta novela con cierto cariño. Quizás es una de las primeras que leí del autor, y disfruté tanto, que sólo quería más y más de él.

Ser minero del carbón en la Escocia del siglo XVIII significaba servidumbre y sufrimiento. Por eso, Mack McAsh se enfrentó a su amo, lo que le obligó a huir. Para el joven comenzó una odisea, que le llevó a Londres y luego a las colonias de América del Norte, convertidas en la esperanza de la libertad. 
Se trata de una novela de acción en la que afloran los mejores sentimientos de amor, generosidad, entrega a otros. 

La ubicación en el Reino Unido y la América del siglo XVIII está muy lograda y embellece mucho la novela. Los roces de amor son apasionantes, de la misma forma que el sentimiento de poder ser libre tras haber sido un esclavo toda su vida.

Adoro el cuadro que aparece en la portada de ese libro, El caminante sobre el mar de nubes, de Friedrich, un icono del romanticismo alemán.

EL AUTOR:

Ken Follett posa junto a su estatua en la Plaza de la Virgen Blanca, Vitoria

Ken Follett nació en Cardiff (Gales) el 5 de junio de 1949, en el seno de una familia profundamente religiosa. Fue el mayor de tres hermanos, y sus padres, Martin y Veenie Follett, no permitían a sus hijos ver la televisión, ir al cine o escuchar la radio. La mayor fuente de distracción para el joven Ken eran los cuentos que le narraba su madre y las fantasías y aventuras que imaginaba él mismo. Empezó a leer muy pronto; los libros se convirtieron en su mayor placer y la biblioteca en su lugar favorito.
Cuando tenía diez años, la familia se trasladó a Londres, donde continuó con sus estudios. Años después se matriculó en Filosofía en el University College, una elección sorprendente para el hijo de un inspector de Hacienda, pero obvia para Ken, dada su educación religiosa y todos los interrogantes que ésta le había planteado. Cree que esa elección marcó su futuro como escritor.
Plantearse qué era o no era real dentro de las aulas de la Universidad era una cosa, y otra muy distinta fue convertirse en marido y padre. Cuando Mary, su novia, se quedó embarazada, la joven pareja decidió contraer matrimonio al finalizar el primer trimestre de estudios. Su hijo Emmanuel nació en julio de 1968.
También fue en la Universidad donde Ken Follett comenzó a desarrollar su pasión por la política. Finalizaban los años 60 y la guerra de Vietnam estaba en pleno apogeo.

En 1970, recién salido de la Universidad, Follett realizó un curso de posgrado en periodismo que le pondría en el camino para convertirse en escritor. Comenzó a trabajar como reportero para el South Wales Echo en su Cardiff natal y, tras el nacimiento de su hija Marie-Claire en 1973, como columnista en el Evening News de Londres. Cuando comprendió que nunca llegaría a ser el exitoso periodista de investigación que había soñado, decidió dedicarse a escribir ficción por las noches y los fines de semana.
En 1974 abandonó el periódico y comenzó a trabajar en Everest Books, una pequeña editorial londinense. Las horas libres dedicadas a escribir dieron como fruto la publicación de varios libros, ninguno de los cuales se vendió bien. Sin embargo, siempre contó con el apoyo y los consejos de Al Zuckerman, su agente literario en América.
Llegó el momento en el que ambos amigos comprendieron que Ken Follett había escrito una obra ganadora, La isla de las tormentas. Esta novela catapultó la carrera de Follett como autor de best-sellers. Publicado en 1978, ganó el Premio Edgar, y ha vendido más de diez millones de ejemplares. El éxito obtenido le permitió dejar su trabajo y alquilar una villa en el sur de Francia para dedicarse a tiempo completo a su siguiente novela:Triple.
Tres años más tarde, la familia Follett regresaba a Inglaterra. Ken extrañaba el cine, el teatro y todos los alicientes que podía ofrecerle Londres, y además quería votar. Fijaron su residencia en Surrey y Ken se implicó en las campañas electorales del Partido Laborista. Fue entonces cuando conoció y se enamoró de Barbara Broer, secretaria de la rama local del Partido, con quien se casó en 1984. En la actualidad, la pareja vive en una vieja rectoría de Hertfordshire, que también es el hogar de los hijos de Ken Follett, los de Barbara y la de sus parejas e hijos. Barbara es representante parlamentaria de Stevenage desde 1997 y fue nombrada Minister of Equality del Gobierno de Gordon Brown.
Ken Follett la ayudó en su campaña y colabora en otras actividades de su Partido. Sin embargo y a pesar de los compromisos, nunca ha permitido que los asuntos políticos interfirieran en la literatura. Se sienta a escribir después del desayuno y continúa hasta las cuatro de la tarde.

Ken Follett ha escrito veinte novelas en los últimos 25 años. Las cinco primeras fueronbest-sellers dedicados al espionaje: La isla de las tormentas (1978), Triple (1979), La clave está en Rebeca (1980), El hombre de San Petersburgo (1982) y El Valle de los Leones (1986). EnLas alas del águila (1982) relataba la historia verídica del rescate de dos empleados de Ross Perot durante la Revolución de 1979 en Irán.
En 1989 sorprendía a sus lectores con un cambio radical en la temática de sus historias con la publicación de Los pilares de la Tierra, una novela que narraba la construcción de una catedral durante la Edad Media. El libro recibió críticas entusiastas y permaneció durante 18 semanas en la lista de los libros más vendidos del New York Times. También encabezó las listas en Canadá, Gran Bretaña e Italia, y se mantuvo entre los más vendidos en Alemania durante seis años.
Las tres novelas siguientes, Noche sobre las aguas (1991), Una fortuna peligrosa (1993) y Un lugar llamado Libertad (1995) se enmarcaban más en el género del suspense que en el 'thriller', al que regresó con El tercer gemelo (1996). Después vieron la luz En la boca del dragón (1998), otro relato actual de suspense, y Doble juego (2000), un 'thriller' con la Guerra Fría como telón de fondo.
Ken Follett regresó a la época de la IIª Guerra Mundial para ambientar sus dos siguientes novelas: Alto riesgo (2001), un 'thriller' sobre un grupo de mujeres lanzadas en paracaídas sobre Francia, con la misión de destruir una central telefónica de vital importancia (Premio Corine 2003), y Vuelo final (2002), que trata sobre una intrépida pareja danesa que huye a Gran Bretaña desde la Dinamarca ocupada, en un biplano Hornet Moth reconstruido, y portando información trascendental sobre un nuevo sistema de radar alemán. Les seguiría En el blanco (2005), un 'thriller' contemporáneo centrado en el robo de un virus letal de un laboratorio de investigación. Ambientado en las Highlands de Escocia durante unas navidades, en las que la zona queda aislada debido a una fuerte tormenta, explora la envidia, la desconfianza, la atracción sexual, la rivalidad, la traición encubierta y la heroicidad que aparece en los individuos más inesperados.
En 2007 aparecía su novela Un mundo sin fin, la esperada secuela de Los pilares de la Tierra. El autor regresaba a Kingsbridge 200 años después, y los protagonistas eran descendientes de algunos de los personajes de aquella novela, cuyos destinos se veían truncados por la Peste Negra, la terrible plaga que asoló Europa a mediados del siglo XIV. El libro se situó directamente en el número uno de las listas de los libros más vendidos en Italia, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia. En España se convirtió de inmediato en un éxito editorial y fue uno de los libros que ha vendido mayor número de ejemplares en menos tiempo.
Ken Follett recibió en 2008 el Premio Olaguibel del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro por su contribución a la promoción y a la difusión de la arquitectura. En enero de ese año se erigió una estatua en su honor (esculpida por el artista español Casto Solano), instalada frente a la Catedral de Santa María, en Vitoria.
En los últimos años se ha dedicado a escribir la Trilogía 'The Century', que abarca las tres guerras del siglo XX (Iª y IIª Guerras Mundiales, y la Guerra Fría), que también fue un éxito de ventas.

Novelas del pasado: Papel moneda



Para mí, ésta es la novela más horrible de Ken Follett. Es decir, no me gustó nada. Compré el libro por el autor, pero fue una auténtica decepción. Estudiaba Periodismo cuando la leí, así que es normal que terminara decepcionándome, quizás porque, de algún modo, echaba por tierra todas mis ilusiones.
El autor ambienta la trama en los enredos del mundo periodístico, del mundo financiero, de los turbios asuntos políticos y delictivos del Londres moderno. Según el autor, en el momento en que la escribió intentaba expresar por escrito lo que él pensaba de las conexiones entre dichos mundos. Con el paso del tiempo, el autor no piensa lo mismo que entonces.

Se trata de un relato que se desarrolla en un solo día y narra las vivencias de un periódico vespertino londinense. Cada capítulo de la novela corresponde con una hora de ese día y relata la teoría del autor sobre las conexiones de los entornos periodísticos, financieros, políticos y delictivos.
Un afamado financiero londinense se une al entorno de los bajos fondos para obtener información privilegiada que le permita tomar el control de una empresa. El chantaje, atraco y coacción son investigados por un periódico que da con la noticia de una manera casi casual. El periodista encargado de la investigación es silenciado por la propia corporación empresarial, dueña del periódico, debido a sus intereses financieros con el hecho investigado.

EL AUTOR:

Ken Follett posa junto a su estatua en la Plaza de la Virgen Blanca, Vitoria

Ken Follett nació en Cardiff (Gales) el 5 de junio de 1949, en el seno de una familia profundamente religiosa. Fue el mayor de tres hermanos, y sus padres, Martin y Veenie Follett, no permitían a sus hijos ver la televisión, ir al cine o escuchar la radio. La mayor fuente de distracción para el joven Ken eran los cuentos que le narraba su madre y las fantasías y aventuras que imaginaba él mismo. Empezó a leer muy pronto; los libros se convirtieron en su mayor placer y la biblioteca en su lugar favorito.
Cuando tenía diez años, la familia se trasladó a Londres, donde continuó con sus estudios. Años después se matriculó en Filosofía en el University College, una elección sorprendente para el hijo de un inspector de Hacienda, pero obvia para Ken, dada su educación religiosa y todos los interrogantes que ésta le había planteado. Cree que esa elección marcó su futuro como escritor.
Plantearse qué era o no era real dentro de las aulas de la Universidad era una cosa, y otra muy distinta fue convertirse en marido y padre. Cuando Mary, su novia, se quedó embarazada, la joven pareja decidió contraer matrimonio al finalizar el primer trimestre de estudios. Su hijo Emmanuel nació en julio de 1968.
También fue en la Universidad donde Ken Follett comenzó a desarrollar su pasión por la política. Finalizaban los años 60 y la guerra de Vietnam estaba en pleno apogeo.

En 1970, recién salido de la Universidad, Follett realizó un curso de posgrado en periodismo que le pondría en el camino para convertirse en escritor. Comenzó a trabajar como reportero para el South Wales Echo en su Cardiff natal y, tras el nacimiento de su hija Marie-Claire en 1973, como columnista en el Evening News de Londres. Cuando comprendió que nunca llegaría a ser el exitoso periodista de investigación que había soñado, decidió dedicarse a escribir ficción por las noches y los fines de semana.
En 1974 abandonó el periódico y comenzó a trabajar en Everest Books, una pequeña editorial londinense. Las horas libres dedicadas a escribir dieron como fruto la publicación de varios libros, ninguno de los cuales se vendió bien. Sin embargo, siempre contó con el apoyo y los consejos de Al Zuckerman, su agente literario en América.
Llegó el momento en el que ambos amigos comprendieron que Ken Follett había escrito una obra ganadora, La isla de las tormentas. Esta novela catapultó la carrera de Follett como autor de best-sellers. Publicado en 1978, ganó el Premio Edgar, y ha vendido más de diez millones de ejemplares. El éxito obtenido le permitió dejar su trabajo y alquilar una villa en el sur de Francia para dedicarse a tiempo completo a su siguiente novela:Triple.
Tres años más tarde, la familia Follett regresaba a Inglaterra. Ken extrañaba el cine, el teatro y todos los alicientes que podía ofrecerle Londres, y además quería votar. Fijaron su residencia en Surrey y Ken se implicó en las campañas electorales del Partido Laborista. Fue entonces cuando conoció y se enamoró de Barbara Broer, secretaria de la rama local del Partido, con quien se casó en 1984. En la actualidad, la pareja vive en una vieja rectoría de Hertfordshire, que también es el hogar de los hijos de Ken Follett, los de Barbara y la de sus parejas e hijos. Barbara es representante parlamentaria de Stevenage desde 1997 y fue nombrada Minister of Equality del Gobierno de Gordon Brown.
Ken Follett la ayudó en su campaña y colabora en otras actividades de su Partido. Sin embargo y a pesar de los compromisos, nunca ha permitido que los asuntos políticos interfirieran en la literatura. Se sienta a escribir después del desayuno y continúa hasta las cuatro de la tarde.

Ken Follett ha escrito veinte novelas en los últimos 25 años. Las cinco primeras fueronbest-sellers dedicados al espionaje: La isla de las tormentas (1978), Triple (1979), La clave está en Rebeca (1980), El hombre de San Petersburgo (1982) y El Valle de los Leones (1986). EnLas alas del águila (1982) relataba la historia verídica del rescate de dos empleados de Ross Perot durante la Revolución de 1979 en Irán.
En 1989 sorprendía a sus lectores con un cambio radical en la temática de sus historias con la publicación de Los pilares de la Tierra, una novela que narraba la construcción de una catedral durante la Edad Media. El libro recibió críticas entusiastas y permaneció durante 18 semanas en la lista de los libros más vendidos del New York Times. También encabezó las listas en Canadá, Gran Bretaña e Italia, y se mantuvo entre los más vendidos en Alemania durante seis años.
Las tres novelas siguientes, Noche sobre las aguas (1991), Una fortuna peligrosa (1993) y Un lugar llamado Libertad (1995) se enmarcaban más en el género del suspense que en el 'thriller', al que regresó con El tercer gemelo (1996). Después vieron la luz En la boca del dragón (1998), otro relato actual de suspense, y Doble juego (2000), un 'thriller' con la Guerra Fría como telón de fondo.
Ken Follett regresó a la época de la IIª Guerra Mundial para ambientar sus dos siguientes novelas: Alto riesgo (2001), un 'thriller' sobre un grupo de mujeres lanzadas en paracaídas sobre Francia, con la misión de destruir una central telefónica de vital importancia (Premio Corine 2003), y Vuelo final (2002), que trata sobre una intrépida pareja danesa que huye a Gran Bretaña desde la Dinamarca ocupada, en un biplano Hornet Moth reconstruido, y portando información trascendental sobre un nuevo sistema de radar alemán. Les seguiría En el blanco (2005), un 'thriller' contemporáneo centrado en el robo de un virus letal de un laboratorio de investigación. Ambientado en las Highlands de Escocia durante unas navidades, en las que la zona queda aislada debido a una fuerte tormenta, explora la envidia, la desconfianza, la atracción sexual, la rivalidad, la traición encubierta y la heroicidad que aparece en los individuos más inesperados.
En 2007 aparecía su novela Un mundo sin fin, la esperada secuela de Los pilares de la Tierra. El autor regresaba a Kingsbridge 200 años después, y los protagonistas eran descendientes de algunos de los personajes de aquella novela, cuyos destinos se veían truncados por la Peste Negra, la terrible plaga que asoló Europa a mediados del siglo XIV. El libro se situó directamente en el número uno de las listas de los libros más vendidos en Italia, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia. En España se convirtió de inmediato en un éxito editorial y fue uno de los libros que ha vendido mayor número de ejemplares en menos tiempo.
Ken Follett recibió en 2008 el Premio Olaguibel del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro por su contribución a la promoción y a la difusión de la arquitectura. En enero de ese año se erigió una estatua en su honor (esculpida por el artista español Casto Solano), instalada frente a la Catedral de Santa María, en Vitoria.
En los últimos años se ha dedicado a escribir la Trilogía 'The Century', que abarca las tres guerras del siglo XX (Iª y IIª Guerras Mundiales, y la Guerra Fría), que también fue un éxito de ventas.

Novelas del pasado: El escándalo Modigliani



Dee, una joven historiadora del arte, descubre la existencia de un extraño cuadro de Modigliani, que puede hallarse en un pueblo italiano. De todo ello informa a su tío Charles, un galerista londinense. 
Cardwell, un acaudalado coleccionista de cuadros, pone en marcha una operación para apoderarse del Modigliani.

Se trata de un libro de intriga, algo diferente de lo que estamos acostumbrados a leer del autor. Aunque reconozco que a mí me gustó mucho en cuanto lo leí, quizás porque adoro el arte, y en concreto la pintura.

Todas las intrigas y corrupciones del mundo del arte, con sus notables implicaciones económicas, desfilan por estas páginas escritas con la habitual maestría de Ken Follett. 

EL AUTOR:

Ken Follett posa junto a su estatua en la Plaza de la Virgen Blanca, Vitoria

Ken Follett nació en Cardiff (Gales) el 5 de junio de 1949, en el seno de una familia profundamente religiosa. Fue el mayor de tres hermanos, y sus padres, Martin y Veenie Follett, no permitían a sus hijos ver la televisión, ir al cine o escuchar la radio. La mayor fuente de distracción para el joven Ken eran los cuentos que le narraba su madre y las fantasías y aventuras que imaginaba él mismo. Empezó a leer muy pronto; los libros se convirtieron en su mayor placer y la biblioteca en su lugar favorito.
Cuando tenía diez años, la familia se trasladó a Londres, donde continuó con sus estudios. Años después se matriculó en Filosofía en el University College, una elección sorprendente para el hijo de un inspector de Hacienda, pero obvia para Ken, dada su educación religiosa y todos los interrogantes que ésta le había planteado. Cree que esa elección marcó su futuro como escritor.
Plantearse qué era o no era real dentro de las aulas de la Universidad era una cosa, y otra muy distinta fue convertirse en marido y padre. Cuando Mary, su novia, se quedó embarazada, la joven pareja decidió contraer matrimonio al finalizar el primer trimestre de estudios. Su hijo Emmanuel nació en julio de 1968.
También fue en la Universidad donde Ken Follett comenzó a desarrollar su pasión por la política. Finalizaban los años 60 y la guerra de Vietnam estaba en pleno apogeo.

En 1970, recién salido de la Universidad, Follett realizó un curso de posgrado en periodismo que le pondría en el camino para convertirse en escritor. Comenzó a trabajar como reportero para el South Wales Echo en su Cardiff natal y, tras el nacimiento de su hija Marie-Claire en 1973, como columnista en el Evening News de Londres. Cuando comprendió que nunca llegaría a ser el exitoso periodista de investigación que había soñado, decidió dedicarse a escribir ficción por las noches y los fines de semana.
En 1974 abandonó el periódico y comenzó a trabajar en Everest Books, una pequeña editorial londinense. Las horas libres dedicadas a escribir dieron como fruto la publicación de varios libros, ninguno de los cuales se vendió bien. Sin embargo, siempre contó con el apoyo y los consejos de Al Zuckerman, su agente literario en América.
Llegó el momento en el que ambos amigos comprendieron que Ken Follett había escrito una obra ganadora, La isla de las tormentas. Esta novela catapultó la carrera de Follett como autor de best-sellers. Publicado en 1978, ganó el Premio Edgar, y ha vendido más de diez millones de ejemplares. El éxito obtenido le permitió dejar su trabajo y alquilar una villa en el sur de Francia para dedicarse a tiempo completo a su siguiente novela:Triple.
Tres años más tarde, la familia Follett regresaba a Inglaterra. Ken extrañaba el cine, el teatro y todos los alicientes que podía ofrecerle Londres, y además quería votar. Fijaron su residencia en Surrey y Ken se implicó en las campañas electorales del Partido Laborista. Fue entonces cuando conoció y se enamoró de Barbara Broer, secretaria de la rama local del Partido, con quien se casó en 1984. En la actualidad, la pareja vive en una vieja rectoría de Hertfordshire, que también es el hogar de los hijos de Ken Follett, los de Barbara y la de sus parejas e hijos. Barbara es representante parlamentaria de Stevenage desde 1997 y fue nombrada Minister of Equality del Gobierno de Gordon Brown.
Ken Follett la ayudó en su campaña y colabora en otras actividades de su Partido. Sin embargo y a pesar de los compromisos, nunca ha permitido que los asuntos políticos interfirieran en la literatura. Se sienta a escribir después del desayuno y continúa hasta las cuatro de la tarde.

Ken Follett ha escrito veinte novelas en los últimos 25 años. Las cinco primeras fueronbest-sellers dedicados al espionaje: La isla de las tormentas (1978), Triple (1979), La clave está en Rebeca (1980), El hombre de San Petersburgo (1982) y El Valle de los Leones (1986). EnLas alas del águila (1982) relataba la historia verídica del rescate de dos empleados de Ross Perot durante la Revolución de 1979 en Irán.
En 1989 sorprendía a sus lectores con un cambio radical en la temática de sus historias con la publicación de Los pilares de la Tierra, una novela que narraba la construcción de una catedral durante la Edad Media. El libro recibió críticas entusiastas y permaneció durante 18 semanas en la lista de los libros más vendidos del New York Times. También encabezó las listas en Canadá, Gran Bretaña e Italia, y se mantuvo entre los más vendidos en Alemania durante seis años.
Las tres novelas siguientes, Noche sobre las aguas (1991), Una fortuna peligrosa (1993) y Un lugar llamado Libertad (1995) se enmarcaban más en el género del suspense que en el 'thriller', al que regresó con El tercer gemelo (1996). Después vieron la luz En la boca del dragón (1998), otro relato actual de suspense, y Doble juego (2000), un 'thriller' con la Guerra Fría como telón de fondo.
Ken Follett regresó a la época de la IIª Guerra Mundial para ambientar sus dos siguientes novelas: Alto riesgo (2001), un 'thriller' sobre un grupo de mujeres lanzadas en paracaídas sobre Francia, con la misión de destruir una central telefónica de vital importancia (Premio Corine 2003), y Vuelo final (2002), que trata sobre una intrépida pareja danesa que huye a Gran Bretaña desde la Dinamarca ocupada, en un biplano Hornet Moth reconstruido, y portando información trascendental sobre un nuevo sistema de radar alemán. Les seguiría En el blanco (2005), un 'thriller' contemporáneo centrado en el robo de un virus letal de un laboratorio de investigación. Ambientado en las Highlands de Escocia durante unas navidades, en las que la zona queda aislada debido a una fuerte tormenta, explora la envidia, la desconfianza, la atracción sexual, la rivalidad, la traición encubierta y la heroicidad que aparece en los individuos más inesperados.
En 2007 aparecía su novela Un mundo sin fin, la esperada secuela de Los pilares de la Tierra. El autor regresaba a Kingsbridge 200 años después, y los protagonistas eran descendientes de algunos de los personajes de aquella novela, cuyos destinos se veían truncados por la Peste Negra, la terrible plaga que asoló Europa a mediados del siglo XIV. El libro se situó directamente en el número uno de las listas de los libros más vendidos en Italia, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia. En España se convirtió de inmediato en un éxito editorial y fue uno de los libros que ha vendido mayor número de ejemplares en menos tiempo.
Ken Follett recibió en 2008 el Premio Olaguibel del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro por su contribución a la promoción y a la difusión de la arquitectura. En enero de ese año se erigió una estatua en su honor (esculpida por el artista español Casto Solano), instalada frente a la Catedral de Santa María, en Vitoria.
En los últimos años se ha dedicado a escribir la Trilogía 'The Century', que abarca las tres guerras del siglo XX (Iª y IIª Guerras Mundiales, y la Guerra Fría), que también fue un éxito de ventas.

sábado, febrero 20, 2016

Novelas del pasado: La isla de las tormentas


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Éste es uno de los libros de Follett que recuerdo con especial cariño. De hecho, cuando alguien me dice que le da pereza leer sus obras más célebres, y también más extensas, siempre termino recomendando esta novelita que se lee rápidamente. Yo la disfruté mucho. Y quizás sea esta novela la que me encaminara hacia cualquier cosa que tenga que ver con espías, es decir, que desde entonces adoro cine y literatura que tenga que ver con el espionaje, sobre todo enmarcado en la IIª Guerra Mundial.

"Operación Fortaleza" fue una operación de contraespionaje llevada a cabo por los aliados en la IIª Guerra Mundial. El objetivo de la operación era desviar a las tropas alemanas de Normandía. Si el alto mando alemán se convencía de que la invasión tendría lugar en Calais, los recursos utilizados en defender ese punto no podrían alcanzar el punto de batalla.
Para ello, los aliados crearon un ejército ficticio posicionado al sureste del Reino Unido. Desde el aire parecía un ejército real, pero desde tierra era un fiasco. En esta novela, Follett explora la posibilidad de que un espía alemán lograra fotografías desde tierra de este ejército irreal. Si estas fotos llegasen a manos de Hitler, el rumbo de la guerra podría cambiar.
La novela desarrolla varias relaciones en principio independientes, pero a medida que transcurre el relato estos personajes comienzan a interactuar. Por un lado, se encuentra Henry Faber, conocido como "Die Nadel" ("La Aguja"), un espía alemán que descubre un secreto vital para los intereses alemanes en la guerra. Por otro lado, está Percival Godliman, un historiador que es reclutado por el Servicio de Inteligencia inglés para ubicar e impedir por todos los medios que Faber logre su objetivo. Finalmente, hay un joven matrimonio inglés (David y Lucy Rose), que habitan en la Isla de las Tormentas, esperando el final de la guerra. Este triángulo se estrecha cuando Faber naufraga en la isla y despierta la pasión de Lucy mientras intenta comunicarse por radio para transmitir el secreto que puede cambiar el destino de la guerra.

Lucy tendrá que elegir...

EL AUTOR:

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Ken Follett posa junto a su estatua en la Plaza de la Virgen Blanca, Vitoria

Ken Follett nació en Cardiff (Gales) el 5 de junio de 1949, en el seno de una familia profundamente religiosa. Fue el mayor de tres hermanos, y sus padres, Martin y Veenie Follett, no permitían a sus hijos ver la televisión, ir al cine o escuchar la radio. La mayor fuente de distracción para el joven Ken eran los cuentos que le narraba su madre y las fantasías y aventuras que imaginaba él mismo. Empezó a leer muy pronto; los libros se convirtieron en su mayor placer y la biblioteca en su lugar favorito.
Cuando tenía diez años, la familia se trasladó a Londres, donde continuó con sus estudios. Años después se matriculó en Filosofía en el University College, una elección sorprendente para el hijo de un inspector de Hacienda, pero obvia para Ken, dada su educación religiosa y todos los interrogantes que ésta le había planteado. Cree que esa elección marcó su futuro como escritor.
Plantearse qué era o no era real dentro de las aulas de la Universidad era una cosa, y otra muy distinta fue convertirse en marido y padre. Cuando Mary, su novia, se quedó embarazada, la joven pareja decidió contraer matrimonio al finalizar el primer trimestre de estudios. Su hijo Emmanuel nació en julio de 1968.
También fue en la Universidad donde Ken Follett comenzó a desarrollar su pasión por la política. Finalizaban los años 60 y la guerra de Vietnam estaba en pleno apogeo.

En 1970, recién salido de la Universidad, Follett realizó un curso de posgrado en periodismo que le pondría en el camino para convertirse en escritor. Comenzó a trabajar como reportero para el South Wales Echo en su Cardiff natal y, tras el nacimiento de su hija Marie-Claire en 1973, como columnista en el Evening News de Londres. Cuando comprendió que nunca llegaría a ser el exitoso periodista de investigación que había soñado, decidió dedicarse a escribir ficción por las noches y los fines de semana.
En 1974 abandonó el periódico y comenzó a trabajar en Everest Books, una pequeña editorial londinense. Las horas libres dedicadas a escribir dieron como fruto la publicación de varios libros, ninguno de los cuales se vendió bien. Sin embargo, siempre contó con el apoyo y los consejos de Al Zuckerman, su agente literario en América.
Llegó el momento en el que ambos amigos comprendieron que Ken Follett había escrito una obra ganadora, La isla de las tormentas. Esta novela catapultó la carrera de Follett como autor de best-sellers. Publicado en 1978, ganó el Premio Edgar, y ha vendido más de diez millones de ejemplares. El éxito obtenido le permitió dejar su trabajo y alquilar una villa en el sur de Francia para dedicarse a tiempo completo a su siguiente novela:Triple.
Tres años más tarde, la familia Follett regresaba a Inglaterra. Ken extrañaba el cine, el teatro y todos los alicientes que podía ofrecerle Londres, y además quería votar. Fijaron su residencia en Surrey y Ken se implicó en las campañas electorales del Partido Laborista. Fue entonces cuando conoció y se enamoró de Barbara Broer, secretaria de la rama local del Partido, con quien se casó en 1984. En la actualidad, la pareja vive en una vieja rectoría de Hertfordshire, que también es el hogar de los hijos de Ken Follett, los de Barbara y la de sus parejas e hijos. Barbara es representante parlamentaria de Stevenage desde 1997 y fue nombrada Minister of Equality del Gobierno de Gordon Brown.
Ken Follett la ayudó en su campaña y colabora en otras actividades de su Partido. Sin embargo y a pesar de los compromisos, nunca ha permitido que los asuntos políticos interfirieran en la literatura. Se sienta a escribir después del desayuno y continúa hasta las cuatro de la tarde.

Ken Follett ha escrito veinte novelas en los últimos 25 años. Las cinco primeras fueronbest-sellers dedicados al espionaje: La isla de las tormentas (1978), Triple (1979), La clave está en Rebeca (1980), El hombre de San Petersburgo (1982) y El Valle de los Leones (1986). EnLas alas del águila (1982) relataba la historia verídica del rescate de dos empleados de Ross Perot durante la Revolución de 1979 en Irán.
En 1989 sorprendía a sus lectores con un cambio radical en la temática de sus historias con la publicación de Los pilares de la Tierra, una novela que narraba la construcción de una catedral durante la Edad Media. El libro recibió críticas entusiastas y permaneció durante 18 semanas en la lista de los libros más vendidos del New York Times. También encabezó las listas en Canadá, Gran Bretaña e Italia, y se mantuvo entre los más vendidos en Alemania durante seis años.
Las tres novelas siguientes, Noche sobre las aguas (1991), Una fortuna peligrosa (1993) y Un lugar llamado Libertad (1995) se enmarcaban más en el género del suspense que en el 'thriller', al que regresó con El tercer gemelo (1996). Después vieron la luz En la boca del dragón (1998), otro relato actual de suspense, y Doble juego (2000), un 'thriller' con la Guerra Fría como telón de fondo.
Ken Follett regresó a la época de la IIª Guerra Mundial para ambientar sus dos siguientes novelas: Alto riesgo (2001), un 'thriller' sobre un grupo de mujeres lanzadas en paracaídas sobre Francia, con la misión de destruir una central telefónica de vital importancia (Premio Corine 2003), y Vuelo final (2002), que trata sobre una intrépida pareja danesa que huye a Gran Bretaña desde la Dinamarca ocupada, en un biplano Hornet Moth reconstruido, y portando información trascendental sobre un nuevo sistema de radar alemán. Les seguiría En el blanco (2005), un 'thriller' contemporáneo centrado en el robo de un virus letal de un laboratorio de investigación. Ambientado en las Highlands de Escocia durante unas navidades, en las que la zona queda aislada debido a una fuerte tormenta, explora la envidia, la desconfianza, la atracción sexual, la rivalidad, la traición encubierta y la heroicidad que aparece en los individuos más inesperados.
En 2007 aparecía su novela Un mundo sin fin, la esperada secuela de Los pilares de la Tierra. El autor regresaba a Kingsbridge 200 años después, y los protagonistas eran descendientes de algunos de los personajes de aquella novela, cuyos destinos se veían truncados por la Peste Negra, la terrible plaga que asoló Europa a mediados del siglo XIV. El libro se situó directamente en el número uno de las listas de los libros más vendidos en Italia, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia. En España se convirtió de inmediato en un éxito editorial y fue uno de los libros que ha vendido mayor número de ejemplares en menos tiempo.
Ken Follett recibió en 2008 el Premio Olaguibel del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro por su contribución a la promoción y a la difusión de la arquitectura. En enero de ese año se erigió una estatua en su honor (esculpida por el artista español Casto Solano), instalada frente a la Catedral de Santa María, en Vitoria.
En los últimos años se ha dedicado a escribir la Trilogía 'The Century', que abarca las tres guerras del siglo XX (Iª y IIª Guerras Mundiales, y la Guerra Fría), que también fue un éxito de ventas.

Página web del autor.

Autorregalo

He ido a hacer la compra y me he autorregalado el último premio Nadal. Le tenía ganas pues adoro a Víctor del Árbol. De paso les he comprado unos cartones de manualidades a mis pequeñas, que vendrán esta tarde.

Sábado soleado

Son las 10.20h del sábado en Logroño. Anoche llegué rendida y hoy me cuesta levantarme, aunque veo el día soleado y me obligo a salir.

viernes, febrero 19, 2016

El gueto de Varsovia


Los nazis establecieron en Varsovia el guetto más grande de Europa durante la IIª Guerra Mundial. Antes de la guerra habitaban la capital de Polonía unos 375.000 judíos, casi un 30% de la población. Inmediatamente después de la rendición de Polonia, los judíos de Varsovia fueron sometidos a ataques brutales y reclutados por la fuerza a realizar trabajos forzados. En noviembre de 1939 aparecieron las primeras normativas contra los judíos. Fueron obligados a llevar brazaletes de color azul y blanco con la Estrella de David y se tomaron medidas de carácter económico cuyo resultado fue la pérdida del sustento para la mayoría de los judíos. Asimismo se constituyó un Judenrat bajo la presidencia de Adam Czerniakow. No se permitió el funcionamiento de ninguna otra organización de ayuda social.
El 16 de noviembre de 1940 los judíos de Varsovia fueron encerrados en el gueto. Sus habitantes comprendían un tercio de la población de la ciudad. El gueto ocupaba una superficie equivalente al 2,4% de la misma.
Vida diaria en una calle del gueto de Varsovia, con sus viandantes, sus policías y su tranvía

Decenas de miles de refugiados expulsados a Varsovia aumentaron a 450.000 el número de personas confinadas. Rodeados por un muro que fueron forzados a construir, bajo una vigilancia severa y violenta, los judíos fueron aislados del mundo exterior. Dentro del gueto, sus vidas transcurrían entre una lucha porfiada por la vida o la muerte por la enfermedad y hambre. Las condiciones de vida eran insoportables. El hacinamiento llegaba a 6 y 7 personas por habitación y las raciones de alimentos constituían no más de un 10% de los requerimientos diarios de un ser humano. La actividad económica era insuficiente y, en su mayor parte, ilegal. Esto incluía el contrabando de comida. Los que participaron en actividades económicas "ilegales" o poseían algún tipo de ahorro constituyeron la mayoría de los que lograron sobrevivir por algún tiempo.
Construcción del muro del gueto de Varsovia

Las murallas del gueto no lograron paralizar la creación cultural de sus habitantes. Intelectuales, científicos y artistas no interrumpieron sus actividades, a pesar de las graves circunstancias que los rodeaban. Por el contrario, la ocupación nazi y la expulsión al gueto impulsaron a muchos artistas y creadores a expresar la tragedia que conmocionó su existencia. En el gueto funcionaron bibliotecas clandestinas, el archivo "Oneg Shabat", muchos movimientos juveniles e incluso una orquesta sinfónica. El libro, el estudio, la música y el teatro se convirtieron en un refugio ante la triste realidad que los rodeaba y en una remembranza de días mejores.
El hacinado gueto se convirtió en un foco de epidemias y de mortalidad masiva, ante las cuales las instituciones comunitarias judías, especialmente el Judenrat y las organizaciones de caridad, fueron impotentes. Durante toda la existencia del gueto de Varsovia murieron más de 80.000 personas dentro del mismo. En julio de 1942 comenzaron las deportaciones al campo de exterminio de Treblinka.
Imagen de la deportación

Al recibir las primeras órdenes de deportación, el presidente del Judenrat, Adam Czerniakow, se negó a tomar parte en la preparación de las listas de candidatos a la expulsión, y poco después puso fin a su vida.
Esquina de la zona donde se encontraba el gueto de Varsovia, que aún se encuentra sin restaurar

jueves, febrero 18, 2016

Cicatriz


He disfrutado mucho con la nueva novela de Juan Gómez-Jurado. Me ha enganchado, en parte porque está magistralmente escrita, y en parte por la intriga que hay en la novela, que no flaquea en ningún momento hasta el final. Porque yo el final... me lo esperaba diferente, la verdad.
Tenemos dos historias diferentes que se terminan mezclando en el presente. Tenemos dos protagonistas que se encuentran en cierto momento para separarse después. Tenemos una historia del pasado y del presente que se entrelazan.


Granja junto a los Montes Cárpatos, Ucrania

Irina es una niña que vive en una granja con sus padres y hermana Oksana en el pueblo ucraniano de Rakhiv, a los pies de los montes Cárpatos.
Una tarde, cuando están a punto de cenar, varios hombres llegan a la granja y asesinan a su padre ante los ojos de las dos chicas, huyen y ven cómo varios hombres matan a su madre, y Oksana ayuda a escapar a Irina, pero a la hermana mayor se la llevan lejos. Antes de marchar, su hermana le había susurrado el nombre de uno de esos hombres: Boris Moglievich.
Irina huye hacia el bosque, pensando en buscar a la policía, pero ve cómo los hombres que han asesinado a sus padres se encuentran hablando con un policía del pueblo. Sin dinero y con lo puesto, huye hasta Kiev, donde se mezcla con los mendigos. Así pasa algún tiempo hasta que escucha hablar por primera vez de la Araña y Chicago.
Ha llegado la hora de ir a buscar al Afgano, un hombre que combatió en el Ejército Rojo, un viejo drogadicto que ya es un despojo humano. De él tiene que aprender a sobrevivir, los métodos de tortura, a vengarse, a defenderse cuerpo a cuerpo y con armas. Le encierra en una caseta durante unas semanas, hasta que se le pasa el mono, y a partir de entonces empieza su período de aprendizaje, que durará unos años. Cuando esté preparada sólo tiene que buscar la manera de llegar a Chicago.

Simon Sax es un informático que ha creado un logaritmo, LISA, que es capaz de identificar objetos con la identificación visual. Su socio y abogado es Tom Wilson. Juntos acuden a las oficinas de Infinity a presentar su proyecto y se entrevistan con Zachary Myers, el director. Éste les propone trabajar para él si el proyecto llega al 74% de fiabilidad en unos meses. Si eso ocurre, Simon y Tom se convertirán en multimillonarios.
Poco después, Simon se encuentra solo y decide buscar una novia por internet. Entra en una página de contactos, donde contactará con Irina, una joven pelirroja con una pequeña cicatriz debajo del ojo. Después de varias semanas, ella consigue entrar en Estados Unidos como su prometida y se va a vivir a su casa, pero nunca se acuesta con él. Tampoco le ha pedido dinero. Sin embargo, Tom le ha dicho que no se fía de ella.
Cuando Simon es llamado a comisaría para ser investigado como sospechoso principal de la muerte de Tom en un callejón de Devon Avenue, cree que tiene que preguntar a Irina al respecto, ya que ella le ha pedido que les diga a los detectives que la noche anterior hicieron el amor en casa. Él quiere saber por qué ella le hizo mentir.

Devon Avenue, Chicago

Pero no tiene ocasión de preguntarle, así que decide ir a Devon Avenue, donde hay unas velas en el lugar donde asesinaron a su amigo. Allí un hombre empieza a hablar con él. Se llama Boris Moglievich. El hombre le da su número de teléfono por si sabe algo respecto a la víctima, para que le llame.

Simon, como informático, cree que Irina puede estar implicada y recuerda que no ha aparecido el móvil de su amigo, por lo que decide rastrearlo hasta comprobar que su amigo, antes de morir, iba siguiendo a Irina, pensando que tenía un amante, y se ve cómo ella se encuentra con él y luego suena el disparo. En el vídeo parece que es ella quien dispara. Simon decide entonces llamar a Boris, porque ha comprendido que ella no es quien dice ser, y les indica el bar donde trabaja su prometida.

Unas horas después aparecen en su casa dos policías y un agente del FBI que le explican la historia de Irina. Saben que ha desaparecido y le explican que ella le ha estado utilizando, ya que sólo quería llegar a Chicago con el fin de llevar a cabo su venganza, por lo que si la encuentra antes Moglievich es una mujer muerta. Él no dice nada, pero cuando recibe un vídeo de Vanya, el socio de Boris, diciendo que quieren los diez millones de dólares que va a recibir al día siguiente si no quiere verla muerta, Simon consigue rastrear el vídeo hasta llegar a localizar a los captores en un taller donde retienen y torturan a Irina. Sin embargo, a Simon le quedan tres horas para presentar su proyecto, que consigue llevar al éxito en los últimos minutos, sobre todo porque sabe que la vida de Irina depende de ello, ya que en cuanto consiga más de la fiabilidad para Infinity recibirá la transferencia de diez millones de dólares. Con el dinero en una mochila llega al taller y consigue escapar de allí con una Irina más muerta que viva, pero ella aún no ha acabado. Allí no está Boris Moglievich y ella quiere terminar su venganza. Sólo tiene una oportunidad...

El libro se divide en los errores que comete Simon Sax con respecto a Irina: el primer error fue cuando no le pregunté sobre la cicatriz de la mejilla; así hasta el último error, cuando no debería cogerle ese avión de vuelta a Ucrania.

Es inevitable que adoremos a esta pareja entrañable: ella, envuelta en una venganza que ha preparado durante años, pero que termina enamorándose del informático; él, el típico informático de 100 kilos que nunca se ha acercado al sexo opuesto y, cuando lo ha hecho, se han reído de él. Son tan diferentes que terminan congeniando a la perfección.

EL AUTOR:

Juan Gómez-Jurado (Madrid, 1977) es periodista. Ha pasado por las redacciones de algunos de los principales medios españoles. Sus novelas se publican en más de cuarenta países, se han convertido en best sellers mundiales y han conquistado a millones de lectores. En Hollywood hay planes para adaptar varias de ellas a la gran pantalla.

EL LIBRO:

Título original: Cicatriz
Autor: Juan Gómez-Jurado
Editorial: Ediciones B (1ª edición, noviembre de 2015)
Número de páginas: 574
ISBN: 978-84-666-5799-0

Valoración: 9/10 

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