martes, noviembre 17, 2009

El poder de esa mirada

Me han dicho muchas veces que siempre miro de frente cuando hablo. Realmente es un acto inconsciente, pero, aparte de ello, considero una falta de respeto no mirar a la persona con la que hablas, aunque a veces cueste retener la mirada.
Generalmente es fácil saber si una persona está ocultando algo, o si te miente, con una simple mirada. Y hay momentos en que sientes que hay ciertas miradas que te llegan al alma, que pueden ver todo de ti. En un instante así, aunque te obligues a mirar de frente, desvías la mirada, porque sabes que podrías ruborizarte.
El día que le conocí le dije que tenía una mirada penetrante, en ese momento recordaba aquella primera vez que me miró y me sentí indefensa, cuando aún era un desconocido. De hecho, me resulta casi imposible mirarle fijamente. Ése es el poder que tiene su mirada.

Un día sin ti...

A las siete en punto venía a casa. Será uno de los pocos días que regreso tan pronto, pero hoy lo necesitaba.
Cuando desaparcaba no me ha pasado desapercibido su coche, justo enfrente. Después de un día en que no he visto nada (o casi nada) que tuviera que ver con él, he sentido su presencia cercana. Es uno de estos días donde reprimes los impulsos de ir a verle, de saber de él, de escucharle...
He recordado una canción de Roxette de un disco en español que sacaron hace unos años que decía algo como: "Un día sin ti es una eternidad" y he sentido un temblor que me ha recorrido la espalda; quizás hay mucho de mí en esas palabras o, en cierto modo, me siento algo identificada con algunas cosas. Quizás es eso, quizás necesito decir algo de él a diario para que no se me haga tan duro no verle nunca. Pero aguanto, claro.
Voy a sumergirme en la lectura un rato.

En calma

Hoy he estado en un sitio, desde donde se veía...
La verdad es que he tenido que imaginarme lo que había enfrente, ya que las copas de los árboles me tapaban todo. Y la veneciana me ocultaba el resto.
Unas espléndidas vistas, sobre todo porque me lo he imaginado. Y porque no puedo estar desviando la mirada hacia un lado cuando me están hablando.

Personas y personalidades

Estaba pensando en que hay gente que tiene una personalidad tan atrayente que merece la pena contarlo. Me obligaré a hacer un esbozo cuando llegue a casa. En verdad que atrae... es un imán.
Me encanta.

Tengo tareas que hacer esta tarde.

En la consulta

El médico me ha mirado la nariz, la boca, los ojos, me ha tomado la tensión y me ha dicho que estoy bien. Únicamente tengo taponado el conducto después de haber sangrado ayer (y eso que yo no eché la cabeza hacia atrás). Me ha comentado que es por la sequedad de la calefacción, que cuartea la piel interior de la nariz, y es lo que produce una pequeña hemorragia.
Le he explicado que me voy de viaje. Y me ha comentado que sin problema. No me ha recetado nada, lo que es de agradecer.
Al final sigo tan sana como siempre. Es decir, que casi nunca me pongo enferma (y todo madera, que es mejor así); ni siquiera recuerdo la última vez que estuve en cama. Yo me alegro de que no sea nada. De hecho, sólo he venido a asegurarme; si no me fuera el domingo posiblemente lo hubiera dejado pasar.
Y bien, ahora que me encuentro en casa, en soledad y tranquilidad, voy a tumbarme un rato hasta que venga toda la gente.

Hoy toca cita con el médico

Hoy iré al médico. Creo que puedo tener sinusitis, porque tras lo de ayer y una ligera molestia en la nariz desde que me he levantado, es preferible que me miren. No me gusta ir al médico, pero esta vez no me queda más remedio.
Sigo teniendo la cabeza cargada. Me voy al médico y luego me echaré un rato. Esta tarde ya veré si me tengo que quedar en casa o no. Al fin y al cabo, yo no me encuentro tan mal, sobre todo cuando...
... sales de la Ferretería, miras hacia el frente y ves su coche, o al menos uno igual, pero no te da tiempo ni a mirar quién conduce ni la matrícula. Aunque no fuera, esa visión tan rápida ha sido suficiente para que momentáneamente me sintiera pletórica y feliz
... vas a visitar al antenista por segunda vez y coincide que no le pillas; a la tercera va la vencida, así que me pasaré otro día.
Aunque parezca que no... estas dos cosas tienen un nexo en común.

Me voy a casa. Iré despacito, que no me fío de mi estado de salud actual.
De todas formas, yo creo que se me pasará todo con sólo pensar en quién desearía que me cuidara...

La voz de la experiencia

Hoy me he cruzado con un tío con el que estuve en el 2000, que no se merece siquiera que le llame “ex novio”. Casi no le reconozco: está enorme y sin pelo, sus andares eran pesados… Mejor no lo pienso. He mirado para otro lado. Con ése me equivoqué, nunca debía haber ocurrido nada entre nosotros.
Lamas me envió un sms no hace mucho para reanudar el contacto. Me preguntó si seguía en Salamanca. No contesté. Las historias que acabaron, acabaron en todos los sentidos. De todas formas, a no ser que venga a La Rioja no creo que nos volvamos a ver.
A F. le vi en julio la última vez. Nos cruzamos en una calle céntrica de una ciudad y yo me puse a mirar un escaparate, para evitar cruzarme con él. Quizás puedo perdonar todo, pero con éste no me sale el perdón. Y el perdón tiene que salir de dentro.
Son tres personas que pasaron por mi vida y que quizás dejaron una huella que se ha ido borrando con el paso del tiempo. Ahora me parece un desperdicio de tiempo mencionarles siquiera, pero me sirve para recordar que cada persona aprende con sus errores. Si entonces hubiera sabido lo que sé ahora no me hubiera equivocado. Las relaciones del pasado sólo sirven para ir preparándonos para algo mejor. Es tan simple como eso.
La experiencia me dice que cada vez tengo un miedo mayor a comenzar algo con alguien. Quizás es el miedo a equivocarme, o miedo al dolor que puede surgir. La vida me ha enseñado que nadie se merece que lloremos por él, porque lo que hoy nos parece tan importante en unos años no lo es tanto.
Quizás por eso me estoy demorando tanto esta vez. No es que no me atreva ni que tenga miedo a la respuesta de él. Lo que de verdad temo es volver a equivocarme, y esta situación entonces puede convertirse en eterna. Que le quiero muchísimo, es obvio. Pero no estoy segura de cruzar esa línea que va más allá de la amistad, o al menos hacerle confesiones secretas. Es cierto que al final tendré que arriesgar. Porque quien no arriesga nunca sabe lo que podría haberse perdido. Puedes arriesgar y que salga mal, y sería un golpe terrible; y puedes arriesgar y ganar, pero también la satisfacción sería mayor. De todas formas, sólo arriesgando sabré a lo que me expongo.
Hoy por hoy, la voz de la experiencia me dice que mantenga la calma y que tenga paciencia, que no ha llegado el momento aún para las confesiones. Que necesito estar preparada en caso de decir algo al respecto. Quizás tengo que observar y escuchar más, conocerle más, dejarme llevar un poco y no dar un paso en falso, porque podría ser mi perdición.

lunes, noviembre 16, 2009

Estaba escrito en las estrellas

Hoy me han avasallado recuerdos fugaces que se produjeron en épocas que van desde la actualidad hasta hace unos tres o cuatro años atrás. La memoria es selectiva para ciertas cosas, y a veces saca a la superficie detalles que habíamos olvidado por completo, porque entonces los considerábamos irrelevantes.
Pero hoy he visto más allá. Al menos en dos o tres ocasiones ya le había visto en algún bar. Es que me recordó a otra persona. Y recuerdo a uno de sus amigos que, hasta este verano, es al único que conocía. Son recuerdos fugaces. Sí, le había visto antes. Pero cuando no conoces a la persona en concreto tiendes a olvidar.
Estaba escrito que terminaríamos conociéndonos. Vale, yo no creo en el destino. Pero es cierto que ya me había fijado antes en él, aunque por otras circunstancias que no vienen al caso. Recuerdo al menos dos bares de SD en los que coincidí con él en el pasado. Es sorprendente cómo trabaja la memoria, que lo trae al presente como si tal cosa, y no sé por qué ahora.

La última en marchar

Siempre digo que me iré a casa a las siete, pero todos los días llego a casa al menos una hora más tarde. Se me ha pasado toda la pesadez de cabeza. Será cosa de la magia...
Siempre soy la última en cerrar la oficina. Hoy, pese a la magnitud de gente, de llamadas, de visitas, de quejas y un largo etcétera, me siento muy contenta, y también plena, quizás es satisfacción por el trabajo bien hecho.
Y me siento contenta porque vuelvo a sentirme tranquila, siempre teniendo en cuenta que la tranquilidad proviene de quien proviene. Creo que se empieza a estabilizar todo, porque pienso en él y siento un desbordamiento de sentimientos que me sobrepasan, aunque dentro de ese mar de tranquilidad. Que es lo mismo que decir que sólo lo noto yo, me lo guardo para mí y permanece oculto a la gente. Claro que me ven contenta, pero las personas que me rodean desconocen las razones. Esta vez la alegría viene impulsada además por un cúmulo de sentimientos bastante intensos. Sólo amigos que me conocen desde siempre pueden notar esa pequeña diferencia. De hecho, Íñigo ya me hizo una connotación hace dos días sobre lo brillantes que tenía los ojos de nuevo.

¿Quién es ese mago?

Hay personas que tienen un poder y una influencia terribles. Hay quienes con una sola mirada te hacen tocar el cielo. Hay quienes crean belleza en todo lo que tocan... Hay quienes concentran en su persona tanta magia que ni siquiera imaginan la magnitud.
Y si eres capaz de sentir esa magia, sin su presencia, que te hace tambalearte entre dos polos casi opuestos, que te hace saltar de lo peor a lo mejor en cuestión de minutos... ¡qué no haría ese mago con sólo estar!
Ni aunque lo quisiera evitar, sería incapaz de no sonreír al pensar en él. Creo que ha llegado un momento en que se ha convertido en algo innato a mi persona.
Pero ¿cómo una sola persona con un simple gesto puede aportar tanta felicidad? Si él supiera...

Cuando hacer un recado significa despejarse

Ahora no tengo la cabeza tan cargada como a las cuatro de la tarde, pero veo la necesidad de bajar a la calle para que me dé un poco el aire. Así que aprovecho para ir hasta la imprenta, que se encuentra a cinco minutos o quizás menos, para preguntar a ver si me han traído algo que les pedí la semana pasada. No me interesa si lo tienen o no, sino que me dé un poco el aire.

Un masaje urgente


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Tengo la cabeza tan cargada en la parte de atrás que un masaje ahora me vendría de perlas. Y no me duele, simplemente noto que hoy me pesa muchísimo.
Pero luego pienso en un masaje, en sus manos finas -mágicas, únicas-, en la persona que me gustaría que me lo diera... y es suficiente para no seguir imaginando la situación.
Creo que tiene que ver con la hemorragia nasal de esta mañana y creo que puede ser por los cambios tan bruscos de tiempo. Claro que tres horas se pasan en el infierno, si hace falta.
Si siguiera pensando en ese masaje quizás se me pasaría todo...

¿Dónde queda el messenger?


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Para mí el messenger es el entretenimiento de internet más estúpido jamás creado. De hecho, no lo tengo siquiera instalado en ninguno de los dos ordenadores que uso a diario. A veces, cuando me acuerdo, suelo entrar a dar una vuelta al correo de hotmail, donde me encuentro con una cantidad inmunda de emails que ni siquiera leo. Así, invitaciones a redes sociales de cualquier tipo, mensajes de cómo saber quién te bloquea en el msn (xD), correos repetitivos que desconozco de dónde llegan, propaganda aburrida... y cada día las noticias del Diario La Rioja, donde me registré cuando estaba fuera; ahora no lo necesito porque leo el periódico todas las mañanas.
Grandioso. A veces tengo que entrar porque hay gente que sólo tiene ese correo electrónico, entre varios que uso: uno para concursos donde se incurre a mi anonimato, dos serios con nombre y apellidos, otro para diario, etc. Pero hotmail y el msn... con el tiempo me desaparecerán, cosa lógica, pues entro con una periodicidad cada vez más espaciada (al msn ni eso).

Con el correo

Con el correo me han llegado las reservas de avión, los horarios, los itinerarios, la dirección completa del hotel... y lo he llevado al coche, a pesar de que ahora sería un buen momento para revisarlo y llamar por teléfono si surgen dudas (que no lo creo) o si necesito alguna aclaración.
Cada vez estoy más cerca de las vacaciones y del descanso, aunque ahora que se acerca me da algo de pereza. Me queda mirar el tiempo. En el desayuno me han comentado que se han pronosticado nieves para la próxima semana, aunque ya les he dicho que nieve o no nieve yo estaré de vacaciones y ellos no (es que intentaban vacilarme).

La presión

Me preparo para ir a Correos y a poner un cartel. Pero estoy esperando a no volver a sangrar de la nariz. Dice una de mis compañeras que se debe todo a la presión, aunque yo no la note. Y es que ciertamente no me siento presionada ni creo que tenga la cabeza cargada. De todas formas, ya ha pasado.
Yo creo que es de los cambios bruscos del tiempo.

Un paréntesis

Nunca me acuerdo de nombre del Vitruvio de Da Vinci. De hecho, para buscar una imagen he probado con "vitriolo", "vetruvio" y varias más. Y es que he recordado el Vitruvio que hay en Fiumicino. Y luego he caído en que yo misma tengo una foto del mismo.

Hoy es un buen día para pasear. Si me hace este buen tiempo la semana que viene me conformaré. A esta hora estaré subiendo al avión en Fiumicino con destino a La Valletta. E iré sin dormir, pero lo que importa es disfrutar de cada momento, de cada persona que conoces, de desconectar... Podré desconectar de todo, menos de él. Caminaré por las calles de La Valletta y pensaré, inevitablemente, en que él ya ha caminado por allí...
Estoy con un pie ya allí. Evitaré hablar del viaje en la medida de lo posible. Al fin y al cabo, no es tanto lo que nos imaginamos a priori como disfrutarlo in situ, para recordarlo a posteriori. Es entonces cuando compaginas las ideas previas que tenías sobre aquel lugar con lo que realmente has visto.
Sobra decir con quién me iría. Tampoco se me pasaría por la cabeza invitarle a venir, aunque le dije que me iría en noviembre.

Y bien, tengo bastante curro hoy. Quizás en un rato me tome otro respiro.

Esto me ha servido para 'volver' a Roma con lo que escribí en su momento, todo de una vez: http://deutschmilchkaffee.blogspot.com/2006/11/roma-lo-que-fue-y-lo-que-es.html .

Al encuentro de los sueños

Acaban de dar las doce en el reloj, lo que viene a recordarme que debo ir a dormir, que últimamente me cuesta despegarme de las sábanas por las mañanas.
No me cuesta irme a la cama, sobre todo porque sé que lo que llegará por la noche será totalmente placentero, como desde hace unas semanas, porque mañana me levantaré sonriendo y porque empezaré la semana con energías.
Si vuelvo la mirada una semana hacia atrás, entonces me hubiera parecido impensable que mi estado de ánimo hubiera variado 180º tan rápidamente. Pero así es: me encuentro totalmente positiva.

Age of Empires II: Conquerors

Era uno de los juegos que me gustaban hace unos años. Me lo he vuelto a bajar para recordar, aunque lo cierto es que ahora me da pereza descubrir el mapa entero. Ni ganas ni tiempo. Y jamás toqué el Imperio Turco, que lo he visto en una imagen y quizás algún día me da por probar (de hecho, siempre terminaba haciendo castillos medievales). Me gustaba este juego por lo que tocaba de Historia.

domingo, noviembre 15, 2009

Las historias de L.

En una de las bodas de este verano conocí a L.; de hecho, me tocó sentarme en la mesa junto a él. Tal impresión le debí causar que le veo capaz de aparecer un día por aquí.
Sé perfectamente lo sociable que soy, caigo bien con facilidad..., quizás porque sonrío el 99% de las veces y eso es lo que hace que mucha gente se me acerque, aun sin conocerles. Pero es todo simpatía. Igual hablaba con L. que con el resto, pero L. parece que no lo vio así. Y eso que yo considero que L. es un pedazo de pan. En la mesa le prometí un baile, y bailamos una sola vez. Sólo que yo bailé con muchos tíos ese día, y con el novio, por supuesto. Me invitó a una comida popular a su pueblo que se celebraría una semana después y me dijo que si tenía que venir a buscarme lo haría, que se sentiría ofendido si no iba.
No fui.
Una semana después recibí un correo de una amiga que también estuvo en la boda. Se habían encontrado en la Laurel con L., que les preguntó por mí.
Ayer mis padres se encontraron con un amigo suyo que les comentó perlitas como que a L. le causé tal impresión que mi nombre sale en casi todas las conversaciones, pero también dijo que nos habíamos liado en la boda. En una boda donde mis padres también estuvieron.
Por supuesto, yo no me lié con él. El motivo primordial es que mi corazón, ya en agosto, no era libre, y si lo hubiera sido, tampoco me hubiera liado con él, más claro el agua. Por otra parte, odio las camisas rosas. Y además odio que mientan con cosas así, sobre todo cuando eso atañe a mi persona.
A la hora de volver a casa después de la boda, yo me había olvidado absolutamente de L., y espero que él se termine olvidando también de mí. Y sé que las cosas que dice, que me llegan por terceros, las dice por una razón tan simple como para saber algo más de mí.
Le conocí en aquella boda y no le he vuelto a ver. Me llegan cosas porque cuando se encuentra con alguien cercano a mí les pregunta y ellos me lo dicen, encima con cachondeo.
Sin comentarios.

Lo que vi anoche

Lo he vuelto a ver, y ha sido un examen exhaustivo que ha durado poco porque, de repente, me he sentido una intrusa.
Ahora que lo pienso no está aún totalmente perfecto, pero lo estará... en un tiempo.
Me ha picado la curiosidad y, creyendo que ayer no me quedé con los detalles, lo he buscado. Algo debía controlar anoche para encontrarlo de nuevo, esta vez en solitario, amparada por las sombras de la noche. Quería quedarme con todos los detalles, porque no lo buscaré más, no quiero volver a convertirme en una intrusa.
Quizás es por esto por lo que me mantengo tan enigmática. Hay ciertas cosas que prefiero ignorar, así que esto lo tendré que intentar olvidar, como si nunca lo hubiera sabido.