viernes, febrero 02, 2018

Taparse hasta la nariz

Con este frío lo único que me apetece es desaparecer debajo del edredón, taparme hasta la nariz y leer hasta quedarme dormida. No me está gustando mucho la novela actual, lo que no deja de ser un buen aliciente para cerrar los ojos cuanto antes, sin contar con el sueño que tengo en estos momentos.
Adoro esas noches que, pese al frío, me olvido de responsabilidades y me quedo dormida casi sin darme cuenta, sin estar pendiente de la hora, de que mañana no haya que madrugar.
Es posible que mañana vuelvan a amanecer los tejados blancos.

Los estadísticos

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Con veinte años tuve un noviete que estudiaba Estadística. Alguna tarde que yo no tenía clase me dejaba caer por la suya. Dos o tres veces estuve en su clase e intentaba seguir el hilo. Para mí era imposible, eran números y más números. En la clase había unas cincuenta personas y todos me observaban como preguntándose qué hacía una estudiante de Periodismo en un aula de matemática pura. 
Eran clases aburridas, y no porque fueran números, sino porque no había interacción entre el profesor y los alumnos: el profesor se limitaba a soltar una chaparrada y a cinco minutos del final decía: "¿alguna pregunta?".
El resultado fue que me encontraba con gente de Estadística por los bares y terminé conociendo a un grupo de gente que me abrió los ojos con respecto a ese noviete. Tan claro como que había otra. Se lo pregunté directamente y me dijo que era cierto. Le dije que no quería verle más. 
Entonces estaba en un Colegio Mayor cerca de la Facultad de Estadística. Al cabo de varios meses venía a buscarme todas las tardes. No sé si buscaba el perdón. Yo seguía en mis trece. No sé qué es lo que no había entendido de que no quería volver a verle, así que por las tardes me iba a estudiar fuera del Colegio Mayor para que no pudiera encontrarme.
Es curioso, porque lo vi alguna vez después. Y un día recibí un sms preguntando por alguien con mi nombre, que si seguía teniendo el mismo teléfono, que si podíamos volver a vernos. No le contesté. 
No sé qué habrá sido de su vida. No siento ni siquiera resquemor. Tampoco le recuerdo con cariño. Hay personas a las que cerramos la puerta y no queremos ver más. Indiferencia.
Desconozco por qué a veces recordamos a ciertas personas que no se merecen que malgastemos ni un minuto de nuestro tiempo. Al final supongo que de todo lo que nos pasa en la vida aprendemos algo, para bien o para mal. 
De Estadística no aprendí mucho. 

Vaya sueño

Hay viernes que llega un momento en que tengo tanto sueño que me metería ya a la cama. Pero hoy no puedo hacerlo. Me niego a echarme una siesta, aunque veinte minutos de siesta me dejarían mucho más lúcida de lo que estoy ahora.
De todas formas, ya dormiré esta noche.

Nevando

Los meteorólogos no se suelen equivocar. Vaticinaron nieve y hoy los tejados se encuentran blancos. Aunque todavía no ha amanecido -y está tardando lo suyo- me he levantado de la cama a desayunar y comprobar si había nevado.
Menudo fin de semana blanco que nos espera.

Medianoche

La medianoche es un momento del día que me calma, quizás por el silencio, quizás por la tranquilidad, quizás porque aún me queda una hora para leer antes de quedarme dormida. 
Para algunos durante la medianoche reaparecen todos esos fantasmas del día, ya se sabe: las preocupaciones, los problemas, los momentos agridulces, los sinsabores, lo desagradable... Eso que a veces no nos deja dormir. 
Hace mucho tiempo que aparco todo ese tipo de cosas en el descansillo, porque hay muchos días que no dormiría. Y para mí el sueño es sagrado.
Con el tiempo aprendemos a no tomarnos en serio más que las cosas que de verdad importan, o las personas que ocupan un lugar importante en nuestras vidas. Porque en definitiva lo que importan son las personas que están a nuestro alrededor. Y es que el resto... puede esperar. 
La medianoche es un momento idóneo -como otro cualquiera- para empezar un libro. 

jueves, febrero 01, 2018

Al llegar a casa

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Hay veces que llego a casa, cansada quizás, pero contenta. Con frío, pero no importa. Y mañana es viernes. Se me pasan las semanas que no me entero, y febrero es un mes que apenas lo siento: en comparación con enero, que se me hace tan largo, cuando me quiero dar cuenta febrero ya ha pasado. 
Pero estoy contenta por un sinfín de cosas. Porque me gusta que las cosas salgan bien. Peco de perfeccionista para todo, y cuando se busca siempre la perfección, las cosas terminan marchando bien.
Y luego me gusta llegar a casa y sentir el calor nada más abrir la puerta, ese ambiente acogedor de todo lo conocido... 
Hoy tengo que empezar libro nuevo. He estado un rato mirando en la estantería y no me decidía... Generalmente no me ocurre eso: tardo muy poco en decidir la siguiente novela. 
Hace demasiado frío. Este fin de semana sí que será de sofá, manta y libro.

Camille (Serie Verhoeven IV)


Hay veces que da pena cuando terminamos un libro. Pensaba que un volumen de 1149 páginas me llevaría más, pero la prosa de Lemaitre me enganchó (y me hechizó) desde el primer momento. No puede haber mejor punto final que el que pone en la última novela, Camille. Pero acabar el libro no sólo me da pena porque he llegado al final casi sin mover las pestañas, es porque comparto la tristeza de Camille Verhoeven, un personaje magistral, un hombre al que terminamos admirando de verdad. 
Esta última novela de la serie trata muchas cosas, pero sobre todo trata de la traición, una traición que podía haberse evitado, pero que llega a desarrollarse en todo su esplendor, dejando al lector boquiabierto. 

Temo contar mucho de la novela, porque siento que es peligroso decir cosas sin contar demasiado, así que como ando apurada de tiempo, me limitaré a decir que es necesario leer las novelas iniciales para rematar la lectura con Camille, es impensable leer ésta sin leer las antecesoras, para llegar a comprender, de algún modo, la magnitud del daño. 

Camille Verhoeven se encuentra enamorado de verdad. Después de lo que ocurrió con Irène, ha encontrado en Anne Forestier su alma gemela, una mujer a la que admira, que apareció en su vida por casualidad y con la que tiene algo más de complicidad, pero de la que realmente no sabe mucho (divorciada, una hija, un hermano, trabaja en una agencia de viajes...). 
Anne no ha desayunado esa mañana porque ha estado remoloneando en la cama con Camille, así que ha decidido entrar en la Galería Monier para tomar un café. Cuando mete la mano en el bolso se da cuenta de que se le ha explotado una pluma y decide ir a lavarse al servicio. Allí, incomprensiblemente, se encuentra con dos atracadores poniéndose los pasamontañas porque están a punto de entrar a robar en una joyería aledaña. Uno de ellos, comprendiendo que les ha visto los rostros, se ensaña con Anne y la golpea con decisión, decidiendo arrastrarla con ellos hasta la joyería. También la dispararán, fallando todos los tiros.
Anne ingresa en el hospital medio muerta y el primer contacto al que llaman en su móvil es a Camille, que aunque es comisario de la Brigada Criminal y no se encarga de casos en los que no haya una muerte, consigue que la nueva comisaria Michard le dé ese caso para investigar. Pero oculta a todo el mundo que conoce a la víctima, incluso a Louis.

Creo que no puedo seguir contando más, porque contaría demasiado. Simplemente debo decir que la guinda final es fantástica. Me dan ganas de leer todo lo que me queda de Pierre Lemaitre.

EL AUTOR:

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Pierre Lemaitre nació en París en 1951. Antes de ganar el Premio Goncourt 2013 con su novela Nos vemos allá arriba, ya era un escritor de renombre en el género de la novela policíaca. Con Irène (2015, Premio a la Primera Novela Policíaca del Festival de Cine Policíaco de Cognac, Premio San Clemente, considerada Mejor Novela Negra del Año por El Periódico de Catalunya) inició la serie protagonizada por el comandante Camille Verhoeven, que incluye Alex (2015, Dagger Award 2013, Premio de Lectores de Novela Negra de Livre de Poche 2012 y uno de los libros del año según el Financial Times, en curso de adaptación al cine por James B. Harris, con guión del propio Lemaitre), Rosy & John (2016) y Camille (2016, Dagger Award 2015). Fuera de la serie llegaron, con una extraordinaria recepción por parte del público y de la crítica, Vestido de novia (2014, Premio del Salon du Polar 2009 y Premio Best Novel Valencia Negra, en curso de adaptación al cine) y Recursos inhumanos (2017, Premio de Novela Negra Europea, en curso de adaptación como serie de televisión). Además del Goncourt y de tres Dagger Awards, ha obtenido el Premio a la Mejor Novela Francesa 2013 de la revista Lire, el Premio Roman France Télévisions y el Premio de Libreros de Nancy-Le-Point, y su obra, con más de tres millones de lectores, está siendo traducida a treinta idiomas.

EL LIBRO:

Título original: Sacrifices
Autor: Pierre Lemaitre
Traductor: Juan Carlos Durán Romero
Editorial: Alfaguara (1ª edición, en noviembre de 2017)
Número de páginas: 420
ISBN: 9788420428390

Valoración: 10/10

Estas son las portadas de las novelas que originalmente se editaron por separado:


RETOS:

Un mundo de tentaciones

Acabo de comprar los regalos de mi sobrina en Amazon. Lo que ocurre es que, ya que estaba, he comprado una funda para el eBook (lo que quiere decir que este año lo usaré más a menudo) y un libro de colección, Carmen, de Prosper Mérimée, ilustrado por Benjamin Lacombe. Me gusta mucho Lacombe y compraría todos los libros ilustrados por él de una sentada, pero aún tengo Nuestra Señora de París en dos tomos que no lo he leído, la edición ilustrada por Lacombe, que compré en una Feria del Libro de Madrid, creo que la primera vez que fui, allá por 2013 ó 2014. Aún sin leer.
¿Dónde quedará aquello que dije en Navidad de que no iba a comprar más libros durante unos meses hasta aligerar las estanterías...?

miércoles, enero 31, 2018

Un cumpleaños muy importante

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En febrero tengo un cumpleaños muy importante, y es el día 24. Es sábado. Mi sobrina pequeña cumplirá 4 años. Y llevo bastante rato mirando qué le puedo regalar. Con lo coqueta y presumida que es podría ser ropa, pero adora las muñecas, las casas de muñecas con todos los cachivaches. Y el problema del regalo es que tiene de todo, porque si no se lo han regalado a ella, lo ha recibido la mayor. 
Creo que el año pasado le regalé un tren de Peppa Pig que le entregué un día antes porque encontró el paquete en casa de mis padres. Y ni ella pudo esperar ni yo tampoco. El año anterior fue un vestido, que fueron dos, porque a la mayor le regalé uno igual. 
Desde que el Sombrerero Loco se quedara en mi casa en Reyes porque no le gustó tengo que andar con mucho tiento, no vaya a ser que lo que le regale me lo tire a la cabeza. De todas formas, ya le hemos explicado que su hermana y yo le hacemos el regalo juntas. Al menos este año me ha dicho que sí que me invita a su cumpleaños; el año pasado estuvo un mes diciéndome que no me invitaba.
Lo que más pereza me da de los cumpleaños infantiles es encontrarme una horda de niños pequeños con sus padres en la casa de mis sobrinas, más los abuelos y tíos. 
Tendría que haberle preguntado a mi sobrina mayor qué le regalamos a su hermana. 
Qué complicado. Creo que lo dejaré para mañana.

Luna llena

Cuando he visto la luna he pensado que podría hacerle una foto, cuando aún estaba a ras del horizonte y con un cielo anaranjado. Pero cuando la noche se ha cerrado ya ha sido imposible hacer una buena foto. Ni con una cámara japonesa he conseguido hacer una magnífica foto de la luna, aunque he marcado todas las opciones. 
Al menos los fuegos artificiales me salieron bien. Si no estoy mal informada hoy hay eclipse de luna.

Estoy a muy poco para bajar a una cafetería y preguntar qué ha ocurrido esta tarde. Si pasan dos camiones de bomberos y a los cinco minutos un tercero, y luego se escuchan más sirenas, no es cosa baladí. Aunque seguro que me enteraré mañana.

Este tiempo está loco

Veo el sol que hay esta tarde y no me puedo creer que en dos días vuelva a nevar. Según la previsión del móvil vamos a tener varios días de nieve.
Y yo que ya estaba pensando en un tiempo primaveral...

martes, enero 30, 2018

Despertarse con el sol

Hoy estoy especialmente cansada y no entiendo el motivo. Tampoco he hecho algo que me haya llevado mucho esfuerzo, en mi caso mental. Entiendo estar cansada después de una reunión, pero no sin haberla tenido. Anoche dormí bien, por lo que no comprendo cómo se me están cerrando los ojos en este preciso momento. Eso quiere decir que no tardaré mucho en estar durmiendo, lo que conlleva también que mañana a las siete de la mañana esté con los ojos como platos.
Mi dormitorio da al este y no me gusta bajar la persiana por completo. En verano veo amanecer muchos días porque el nacimiento del sol me despierta. Pero no es por la salida del sol por la que nunca bajo completamente la ventana. Es simplemente que no me gusta la oscuridad completa.
En la casa de mis padres mi dormitorio daba al oeste y tampoco bajaba la persiana por completo. En invierno dejaba que la luz de la calle entrara por las rendijas y en verano directamente la dejaba a la mitad, por lo que la luz del día entraba a raudales. Me gustaba despertar así. En invierno también lo hubiera hecho, pero me hubiera helado de frío, porque en la casa de mis padres las ventanas estaban compuestas por la parte superior correspondiente a la ventana y la parte inferior en madera, que llegaba desde la mitad al suelo. Es decir, eran como puertas, sólo que sin poder salir. Lo que ocurre con la madera en invierno es que permite que entre el frío, pero además... bajaba la persiana porque las inclemencias climáticas del invierno machacaban la madera. A cada poco tiempo había que lijar y pintar todas las ventanas. También en verano tenía que bajar la persiana completamente cuando daba el sol de la tarde. 
Vistas desde fuera esas ventanas son originales, la madera luce mucho, pero no deja de ser muy latosa. Ahora ya no me tengo que preocupar del sol ni del frío ni de bajar las persianas a tope. Ahora directamente dejo que entre la luz del sol y sigo gozando al despertarme cuando la luz del día me da en pleno rostro. 

Capota

Si a las seis pensaba en ponerme el pijama, a las siete me encontraba tomando una cerveza en el Capota, donde no debían tener la calefacción puesta... porque hacía mucho frío.
Me han dicho que el jueves vuelve a nevar. ¡Qué horror!

Los colores del cielo

Lo primero que llama la atención de este atardecer tan extraño es la luna, casi parece un queso, y luego los colores tan suaves.
Esta mañana me han preguntado dónde iba tan fresca con una chaqueta de entretiempo. Es que he visto el sol... y ya tenía calor.

Cosas del martes

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Después de llegar a casa no hace ni diez minutos sólo deseo ponerme a leer. Creo que he evitado venir antes porque sabía que me olvidaría de todo, como me ocurrió ayer.
Mi sobrina, la mayor, que además es mi ahijada, no para de preguntarle a su padre sobre mi coche. Porque si el coche está roto a ver cómo voy a trabajar. Yo ya sé que ese coche les encanta a mis sobrinas, quizás influye en que en verano las he llevado alguna vez delante a las dos, sin sillas ni nada. Yo les decía: "Y si me pillan los guardias, ¿qué les vais a decir?". 
En fin, es buena hora para relajarse y leer un poco. Hoy... que ya no tengo más obligaciones. Podría ponerme incluso el pijama.

Terminando enero

Enero siempre es un mes que se me hace larguísimo, pero ya no queda nada para que termine. Pienso en la última Navidad y me da la sensación de que han pasado por lo menos tres meses desde entonces. Además, este mes tuvo como agravante el accidente de mi hermano, que al final todo quedó en un susto y yo me quedé sin coche. Eso supuso que la semana pasada tuviera una sobrecarga de trabajo, pero finalmente ya ha pasado y ahora me encuentro más descansada, más desahogada quizás. 
Me he volcado en las novelas de Pierre Lemaitre y cuando leo no pienso en nada más. Este mes llevo once libros leídos, aunque quizás sean doce antes de que acabe el mes. En el Tarro-Libros llevo más de once euros, todo porque al menos hay cuatro novelas donde he metido más de un euro, por criterios de calidad.
Viendo la hora que es, debería ir pensando en alisarme el pelo. Aún no he querido comenzar con Camille, eso lo dejo para antes de dormir.

lunes, enero 29, 2018

Rosy & John (Serie Verhoeven III)


Esta novela corta fue escrita con posterioridad a la trilogía, de la que aún me falta de leer Camille, pero cronológicamente se sitúa en tercer lugar, y así es como consta en el volumen que yo tengo. Es tan corta que ya la he leído. Básicamente esta novela fue una propuesta de una editorial, en la que se le propuso al autor escribir capítulos que no sobrepasaran las tres páginas de una pantalla normal, es decir, el tiempo medio que pasa un parisino en el metro entre dos trasbordos. Esta novela fue pensada a modo de folletín para smartphone. El propio autor indica que no es una novela al uso, y califica la trilogía como "una trilogía en cuatro volúmenes".
Es tan corta que se lee en un rato, como me ha ocurrido a mí, y lo mismo que las anteriores, no se puede parar de leer. 

Una bomba estalla en un cruce de calles parisino. Se trata de un obús, pero no causa víctimas mortales. John Garnier se presenta en las dependencias de la Brigada Criminal para demostrar la autenticidad del atentado, pero sólo quiere hablar con el comandante Camille Verhoeven, a quien conoce de verle en las noticias. Verhoeven está disfrutando de unos días de vacaciones, pero acude raudo a la Brigada para entrevistarse con el joven. En un principio no cree mucho en lo que dice, pero sabe que cuenta la verdad cuando una testigo se había fijado en él y le reconoce porque le había visto grabando la zona antes del estallido de la bomba. John, que se hace llamar Jean, le informa a Camille de que hay seis bombas más programadas para explotar una cada día, en los lugares más inverosímiles, sobre todo porque un obús de esas dimensiones debe estar escondido en lugares donde haya habido zanjas para acometer obras de envergadura. Para que Jean diga las ubicaciones exactas, le pide a Camille que se saque a su madre Rosie de la cárcel -se encuentra en prisión por haber atropellado intencionadamente a la novia de Jean con el coche-, 4 millones, cambio de identidades y un viaje de no retorno para Australia. Camille y sus superiores se niegan a ceder a ese chantaje, y se entrevistan cada día con Jean para que les informe dónde se encuentran el resto de obuses y a qué hora van a estallar.

El lector revive verdaderos momentos de estrés y pánico cuando descubrimos que el joven juega con todos, que pasan las horas y sigue sin soltar prenda...

No me ha gustado tanto como las novelas precedentes, pero vuelvo a reconocer que Pierre Lemaitre tiene un don para conseguir que no me despegue de la lectura durante mucho rato. Tanto como para olvidarme de todo (aunque me haya traído trabajo a casa) y perder la noción del tiempo. 
Cuando empecé a leer este volumen hace unos días decidí que leería otros libros breves entre una y otra novela del volumen, pero es que no puedo. Necesito terminarlo. Ha llegado un momento en que, aunque no cambie de temática, necesito seguir leyendo más de este autor. Es que ya es por curiosidad, porque quiero saber con qué originalidad vendrá en la última, Camille

EL AUTOR:

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Pierre Lemaitre nació en París en 1951. Antes de ganar el Premio Goncourt 2013 con su novela Nos vemos allá arriba, ya era un escritor de renombre en el género de la novela policíaca. Con Irène (2015, Premio a la Primera Novela Policíaca del Festival de Cine Policíaco de Cognac, Premio San Clemente, considerada Mejor Novela Negra del Año por El Periódico de Catalunya) inició la serie protagonizada por el comandante Camille Verhoeven, que incluye Alex (2015, Dagger Award 2013, Premio de Lectores de Novela Negra de Livre de Poche 2012 y uno de los libros del año según el Financial Times, en curso de adaptación al cine por James B. Harris, con guión del propio Lemaitre), Rosy & John (2016) y Camille (2016, Dagger Award 2015). Fuera de la serie llegaron, con una extraordinaria recepción por parte del público y de la crítica, Vestido de novia (2014, Premio del Salon du Polar 2009 y Premio Best Novel Valencia Negra, en curso de adaptación al cine) y Recursos inhumanos (2017, Premio de Novela Negra Europea, en curso de adaptación como serie de televisión). Además del Goncourt y de tres Dagger Awards, ha obtenido el Premio a la Mejor Novela Francesa 2013 de la revista Lire, el Premio Roman France Télévisions y el Premio de Libreros de Nancy-Le-Point, y su obra, con más de tres millones de lectores, está siendo traducida a treinta idiomas.

EL LIBRO:

Título original: Rosy & John
Autor: Pierre Lemaitre
Traductor: Juan Carlos Durán Romero
Editorial: Alfaguara (1ª edición, en noviembre de 2017)
Número de páginas: 121
ISBN: 9788420428390

Valoración: 10/10

Estas son las portadas de las novelas que originalmente se editaron por separado:


RETOS:
Y lo incluyo en el mes temático: Enero: mes de la novela negra.

Noche estrellada

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Noche estrellada, Van Gogh

Hoy es una de esas noches llenas de estrellas, lo que vaticina que mañana saldrá el sol porque el firmamento está despejado.
Las noches estrelladas me recuerdan a algunos cuadros de Van Gogh, también a las noches de verano en mi pueblo, cuando todavía éramos adolescentes y nos sentábamos en círculo cerca de alguna farola, o incluso hacíamos hueco entre los trigales donde aún no se había cosechado y mirábamos el cielo, contábamos historias -generalmente de miedo- y entonces daban las doce y yo me tenía que ir a casa. Porque aunque vivía en un pueblo tenía, como algunas amigas más, toque de queda. 
Sí, las estrellas me recuerdan a aquellos lejanos veranos, cuando aún estábamos todos, cuando el tiempo transcurría despacio. Tiempo después muchos de los amigos que venían en verano dejaron de venir, otros rehicieron su vida lejos, algunos vendieron las casas... 
Me gusta mirar el firmamento. Hoy me he conformado con ver la Osa Mayor y la Osa Menor. Y cuando las he encontrado he pensado en que mañana haría sol, y el sol me hace sonreír más. 

Alex (Serie Verhoeven II)


He terminado la segunda novela de la Serie Verhoeven sin darme cuenta. Cuando he visto los agradecimientos me he quedado pensando en lo bueno -verdaderamente bueno- que es Pierre Lemaitre. Es que no tengo palabras. Cada novela, a su modo, engancha al lector de una manera impulsiva y recalcitrante. Es más, voy a seguir leyendo la tercera, ya que es la más corta del libro, y es muy posible que la reseña esté entre hoy y mañana. Sé lo que ocurrirá después de Lemaitre: que no habrá novela cuya lectura me llene lo suficiente. Igual debería coger algún clásico... De momento seguiré con este autor. Hay que leerlo para entender cómo consigue enganchar de esa manera: su estilo, su originalidad, sus personajes, la historia en su conjunto, los giros que hace, la maestría de su narrativa, y lo inesperado. Realmente seguimos sin esperarnos esos finales.
Dice el autor en el prólogo que la de Alex es una novela para hacer sentirse identificado al lector. 

[OJO: Podría haber 'spoilers' de la novela anterior, Irène.]

Alex Prévost es, aparentemente, una joven agradable, dulce, agraciada, que vive en París. Le gusta mudarse a menudo y probarse pelucas diferentes. Es enfermera de profesión y es una joven observadora. 
Una noche es raptada a la salida de un restaurante ante un hombre que se queda estupefacto y paralizado, pero que termina llamando a la policía. 

Alex se despierta en un almacén. Un hombre al que no conoce le dice que se desnude y que se meta en una extraña caja donde no puede tumbarse completamente pero tampoco puede sentarse, lo que podría atrofiar sus músculos. Alex comprende que el hombre quiere ver cómo se muere lentamente, y cuelga la jaula cada día. Va a verla a diario dos veces, descuelga la jaula y hace fotos con su móvil. El hombre apenas habla, pero un día dice algo que le hace pensar y Alex comprende que es el padre de Pascal Trarieux.

Han pasado unos años desde que Camille Verhoeven no llegara a tiempo para salvar a Irène y a su hijo no nato de una muerte cruel. Fue hospitalizado y necesitó ayuda psiquiátrica. Desde entonces, cuando ha vuelto a las dependencias de la Brigada Criminal de París se le han asignado casos menores, y sobre todo sin relación alguna con crímenes de sangre o raptos.
Pero Le Guen esta vez ha decidido llamarle para que se ponga a investigar el caso de la joven raptada. Camille llega a la Brigada sin ganas: no quiere hacerse cargo de un caso que, en su origen, se asemeja bastante al secuestro de Irène. Vuelve a hacerse cargo de su grupo, Armand y Louis, ya que Maleval fue expulsado de la Brigada por su "colaboración" con el asesino de Irène. 
Nadie sabe quién es la mujer, una joven cuya desaparición nadie ha denunciado. Camille comprende que tiene que visitar la calle donde fue raptada y descubre las cámaras de una farmacia, gracias a las cuales consiguen ver parcialmente la matrícula de la furgoneta donde se la llevaron. Jean-Pierre Trarieux es acorralado por la RAID, pero antes de desvelar el paradero de su víctima se suicida en la autopista. 
Una llamada de un graffitero que ha descubierto una especie de jaula en un almacén abandonado en las afueras de París alerta a la policía... 
Pero Alex es una superviviente y como hace días que su secuestrador no aparece y las ratas del almacén cada vez son más osadas, decide hacerse cortes para mojar con su propia sangre la cuerda de donde cuelga la caja...
Cuando la policía llega al almacén Alex ha desaparecido. Comienzan a buscarla como locos y a seguir la pista de Pascal, también desaparecido sin haberlo encontrado. Llegan a una antigua casa donde Alex, que se hacía llamar Nathalie, puso un depósito de agua en el jardín. La policía lo vacía y descubre el cadáver de Pascal, pero descubren que su garganta ha desaparecido en un amasijo de carne, debido posiblemente a una especie de ácido (lo que luego se descubrirá que es ácido sulfúrico para baterías de coches). Camille ya no quiere dejar el caso y prosigue buscando otros casos donde la víctima ha sido rociada con ácido sulfúrico muy concentrado, él ya se ha dado cuenta de que Alex "no es trigo limpio", y lo que se encuentra es una asesina en serie, cuyos crímenes no parecen tener relación entre sí. Camille ha dibujado un esbozo de Alex que se le parece bastante, gracias a las fotografías que Jean-Pierre Trarieux tenía en su móvil, pero no es suficiente, ya que los testigos que la han visto o que han tratado con ella recuerdan diferentes nombres o cambia el color de ojos y de pelo...

Llegados a este punto descubriremos que Alex no es sólo una asesina en serie, sino además una víctima con la que se han ensañado con creces. Y es que al final ella sólo está cumpliendo su propia venganza. Una historia de chantaje, venganza, asesinatos y parentescos familiares que no dejan indiferente al lector.

EL AUTOR:

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Pierre Lemaitre nació en París en 1951. Antes de ganar el Premio Goncourt 2013 con su novela Nos vemos allá arriba, ya era un escritor de renombre en el género de la novela policíaca. Con Irène (2015, Premio a la Primera Novela Policíaca del Festival de Cine Policíaco de Cognac, Premio San Clemente, considerada Mejor Novela Negra del Año por El Periódico de Catalunya) inició la serie protagonizada por el comandante Camille Verhoeven, que incluye Alex (2015, Dagger Award 2013, Premio de Lectores de Novela Negra de Livre de Poche 2012 y uno de los libros del año según el Financial Times, en curso de adaptación al cine por James B. Harris, con guión del propio Lemaitre), Rosy & John (2016) y Camille (2016, Dagger Award 2015). Fuera de la serie llegaron, con una extraordinaria recepción por parte del público y de la crítica, Vestido de novia (2014, Premio del Salon du Polar 2009 y Premio Best Novel Valencia Negra, en curso de adaptación al cine) y Recursos inhumanos (2017, Premio de Novela Negra Europea, en curso de adaptación como serie de televisión). Además del Goncourt y de tres Dagger Awards, ha obtenido el Premio a la Mejor Novela Francesa 2013 de la revista Lire, el Premio Roman France Télévisions y el Premio de Libreros de Nancy-Le-Point, y su obra, con más de tres millones de lectores, está siendo traducida a treinta idiomas.

EL LIBRO:

Título original: Alex
Autor: Pierre Lemaitre
Traductor: Artur Jordà
Editorial: Alfaguara (1ª edición, en noviembre de 2017)
Número de páginas: 341
ISBN: 9788420428390

Valoración: 10/10

Estas son las portadas de las novelas que originalmente se editaron por separado:


RETOS:
Y lo incluyo en el mes temático: Enero: mes de la novela negra.

Aprendí a sonreír

Me pone nerviosa no conseguir dormir cuando hace una hora que debería estar soñando. A la una en punto he apagado la luz y, una hora después, sigo con los ojos bien abiertos.
Después de dar vueltas en la cama he encendido la lámpara y he pensado que podría seguir leyendo. Para estos casos debería tener un libro de emergencia, un libro que me dé sueño, cosa que no va a ocurrir con la novela actual.
Espero conseguir pegar ojo en un rato. Voy a leer un poquito más...
Tendré que poner al mal tiempo buena cara.