
Reconozco que en un principio el libro no me impactó, es decir, que el inicio es algo tedioso, por lo que ya me esperaba una novela que podría desencantarme. Sin embargo, hacia la mitad del libro, esa sensación varió, y varió tanto que hubo un momento en que no pude dejar de leer. En definitiva, es un libro magistral, con un argumento maestro. Es la historia de un hombre que, pese a perderlo todo, siempre tiene ilusión por luchar.
Mauro Larrea es un poderoso hombre de negocios afincado en México. Siempre se ha dedicado a la minería, desde que fuera un chaval, cuando él mismo se metía en las entrañas de la tierra a excavar, hasta que compra su primera mina, la bautiza con el nombre de su esposa muerta, Elvira, y comienza su andadura en un mundo donde se convierte en un hombre muy rico.
Pero cuando la guerra entre los estados del Norte y del Sur estadounidenses se lleva por delante lo que había invertido en máquinas y queda arruinado, comprende que ya sólo le queda la mansión donde vive, en pleno centro de Ciudad de México. Con su hijo Nicolás en París y su hija Mariana a punto de dar a luz a su primer nieto, Mauro pide crédito a Tadeo Carrús, un impostor que sólo quiere hincarle el diente y, sobre todo, verle revolverse en el cieno. Dejándole las escrituras de su casa, Mauro embarca rumbo a La Habana, no sin antes tomar los recados de dos personas. Así que conoce a Carola Zayas, familia de su futuro consuegro, que intentará liarle a espaldas del marido, Gustavo Zayas, que sin embargo se quiere deshacer de su mujer de la manera más pacífica posible. Por tanto, un día reta a Mauro Larrea al billar, le reta porque ella le ha hecho creer que Mauro es su amante, y Gustavo Zayas encuentra la oportunidad para que el supuesto amante se quede con su mujer. Pero Mauro comprende que no puede ganar esa partida, si bien tiene que presentarle la revancha, en la que Gustavo Zayas se juega una finca heredada de un primo, que se encuentra en Jerez de la Frontera. Mauro Larrea gana la finca en esa partida de billar y como está hasta arriba de deudas, decide visitar España para venderla a la mayor rapidez posible.
Sin embargo, allí conocerá a Sol Claydon, la prima hermana de Gustavo Zayas, y el viudo se enamorará perdidamente. De la mano de Sol, o Soledad Montalvo, conocerá la casa, la bodega y la viña que se llama La Templanza. Y su idea inicial de vender la finca irá modificándose a medida que avanza la novela.
LA AUTORA:

María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964) es doctora en Filología Inglesa. Tras dos décadas dedicada a la vida académica, irrumpe en 2009 en el mundo de la literatura con El tiempo entre costuras, a la que sigue en 2012 Misión Olvido. Ambas novelas se han convertido en grandes éxitos editoriales y han cautivado por igual a lectores y crítica, con traducciones a 35 lenguas y más de cinco millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. La adaptación televisiva de El tiempo entre costuras, realizada por Antena 3, logró un clamoroso éxito de audiencia y ha sido reconocida con numerosos galardones.
La Templanza es su tercera novela.
EL LIBRO:
Título original: La Templanza
Autora: María Dueñas
Editorial: Planeta (1ª edición, en marzo de 2015)
Número de páginas: 540.
ISBN: 978-84-08-13909-6
Valoración: 9/10
RETOS:
- Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la D.
- Reto "En femenino".
- Desafío 30.000 páginas, con 540.
- Reto IIª edición de novela histórica.
- Reto 100 libros.
- Reto 25 españoles.
- Reto "Viaje con los libros": México.
- Reto "Sumando 2015", con 11 caracteres.
- Reto Genérico, en el género guerrero.
Y lo incluyo en el mes temático: Septiembre, mes guerrero, porque la guerra entre los estados del Norte y del Sur de Estados Unidos está muy presente en la novela, de hecho el desencadenante de que el protagonista se busque la vida de otra forma es que pierda todo lo que tiene a consecuencia de los yankis.
A veces, ciertos espacios novelescos que aparecen en un libro nos despiertan una curiosidad inaudita. Cuando se trata de sitios del siglo XIX, es inevitable no preguntarnos si aún seguirán existiendo. He aquí algunos de esos espacios.
El Zócalo (Ciudad de México):
La plaza de la Constitución de Ciudad de México se conoce popularmente como El Zócalo. Es la principal plaza de la ciudad. Ocupa una superficie de 46.800 metros cuadrados y su nombre se debe a la Constitución de Cádiz, promulgada en 1812. Su localización fue escogida por los conquistadores para ser erigida sobre lo que anteriormente era el centro político y religioso de México-Tenochtitlan.
El Zócalo no ha cambiado mucho desde el siglo XIX, si bien los edificios de los alrededores han ido cambiando con el paso de los años. Tras la independencia de México, se colocó en esta plaza un kiosko y una estación de tranvía con taquilla e incluso con un andén. Las calles del Zócalo fueron pavimentadas con asfalto en 1891.
En aquella época y durante las primeras décadas del siglo XX, el Zócalo se llenó de puestos de mercado, entre los que destacaba el "Centro Mercantil", que vendía moda Art Nouveau.
Teatro Tacón (La Habana, Cuba):

En 1834 el gobernador general Miguel Tacón y Rosique encargó la construcción de un teatro que tendría mayor capacidad que el que existía entonces, el Teatro Principal junto a la Alameda de Paula. El encargado del nuevo teatro, que tendría el nombre de Teatro Tacón, fue Francisco Marty Torrens.
En la época de la novela es este teatro el que aparece, que hoy no existe como entonces, ya que en 1906 se demolió el viejo teatro y se construyó el edificio actual, el Gran Teatro de La Habana "Alicia Alonso".
Una de las cosas más singulares era la lámpara de araña que colgaba del techo.
Café El Louvre (La Habana, Cuba):
El Louvre se encuentra en la planta baja del Hotel Inglaterra, el más antiguo de La Habana. Es una terraza al aire libre situada entre el Paseo del Prado y la esquina de la calle San Rafael.
Declarado Monumento Nacional, el Louvre es un lugar céntrico y elegante que sirve buenos bocadillos y excelentes mojitos, daiquiris y cubalibres durante el día y parte de la noche.
En la época de la novela el café sería muy similar a como se conserva actualmente, también con el ajetreo diario de ubicarse en el centro de la ciudad.
Plaza de los Escribanos (Jerez de la Frontera):
La que también se conoció como Plaza del Cabildo Viejo hoy recibe el nombre de Plaza de la Asunción. En esta plaza se cruzan tres estilos arquitectónicos: el renacentista, el mudéjar y el neoclásico.
En el momento de la novela, se conocía por la actividad que los escribanos realizaban allí, parapetados en sus puestos bajo el sol, sobre todo para gente que iba a entrar en lo que era el antiguo Cabildo Viejo, sede del poder de la ciudad. Además también estaban en esta plaza el Palacio de Justicia y la antigua cárcel.
Casino Jerezano (Jerez de la Frontera):
El antiguo palacio del Marqués de Montana es el Casino Jerezano, que sigue existiendo en la actualidad.
Viñedos de Jerez:

La Templanza es una viña ficticia que se enmarca en el marco vitícola de los vinos de Jerez. Y los campos de viñas son espléndidos en Jerez de la Frontera.














