miércoles, abril 15, 2026

Un día en Olite


El viernes de Semana Santa mi novio y yo estuvimos en Olite. Yo había estado de excursión hace muchos años y sólo recuerdo que estuvimos caminando por sus calles y una foto grupal que nos hicimos junto a una torre exterior.


Olite, ubicado en el centro de Navarra, está formado por un recinto amurallado rodeado por veinte torres, construido en el siglo I. A este recinto se le llama "Cerco de dentro". A partir de 1147 y gracias a la concesión del fuero de Estella por parte del rey García Ramírez, la población experimentó un importante crecimiento, por lo que se rompieron los límites de este recinto y la ciudad se extendió hacia el sur, dando lugar a un nuevo recinto amurallado o "Cerco de fuera". De la muralla romana quedan varias torres y algún lienzo, y de la medieval, dos torres defensivas, la Torre del Chapitel o "del reloj", alguno de los portales de acceso a la ciudad y los nombres de las rúas.

Iglesia de San Pedro

Aparcamos junto al polideportivo municipal, y desde allí ya se veía la altísima y esbelta torre de la iglesia de San Pedro. Pasando junto a la Rúa Mayor, este templo iniciado en estilo románico y ampliado en la época barroca, destaca por su portada y claustro románicos. La torre en forma de aguja está coronada por una airosa flecha.

Plaza de Carlos III "el Noble"

De allí fuimos a una de las plazas más bonitas de la localidad, llena de gente en Semana Santa, la Plaza de Carlos III "el Noble". A un lado se encuentra la entrada del Palacio Real, que en ese momento tenía una larga fila, y se alarga hasta una de las salidas de la muralla. 


Esta plaza alberga algunos de los monumentos más importantes de Olite: el propio Palacio Real, las Galerías Medievales, la Torre del Chapitel y el Ayuntamiento.

Además en esta plaza se ubican varios restaurantes y bares, con sus terrazas, que estaban llenos de gente, porque en Semana Santa hay mucha gente en todos los sitios.

Torre del Chapitel desde la Plaza de los Teobaldos

La Torre del Chapitel o "del reloj" era una de las antiguas entradas al recinto romano. En el medievo fue concebida como un puesto de control de venta de productos y, más tarde, fue sede del concejo de la villa. Se le llama también Torre del Reloj ya que su parte superior albergó albergó en el siglo XIV el primer reloj de campana de la Península.

Ayuntamiento de Olite

Más al fondo se encuentra el Ayuntamiento, edificio modernista del arquitecto navarro Víctor Eúsa que guarda cierta relación con la imagen de las grandes mansiones nobiliarias de los siglos XVI al XVIII. Bajo el suelo de la plaza se encuentran las galerías medievales subterráneas. Construidas en el siglo XIV se desconoce para qué fueron construidas. Se encuentran cerradas al público.

Plaza de los Teobaldos

Atravesando el arco de la Torre del Chapitel, llegamos a la tranquila plaza de los Teobaldos. Allí se encuentra el Palacio Viejo, que se construyó antes que el Palacio Real y era parte de la fortaleza romana.

Palacio Viejo de Olite

Con la llegada de los monarcas navarros a Olite se utilizó como palacio y residencia de los reyes. Del Palacio Viejo sólo quedan las murallas y las torres, ya que en 1814 fue destruido durante la Guerra de la Independencia y en el siglo XIX fue saqueado en varias ocasiones. En 1923 fue restaurado junto al Palacio Real y ahora alberga un parador.

Iglesia de Santa María

En la plaza de los Teobaldos también se ubica la iglesia de Santa María, edificio gótico del siglo XIII. La portada es uno de los conjuntos más importantes de la escultura gótica navarra. Se terminó hacia el año 1300 y tiene claras influencias de la catedral de Notre Dame de París. Esta portada está formada por ocho arquivoltas y un tímpano central apoyado en jambas y un dintel muy adornados. Las arquivoltas están decoradas por hojas de parra, de lo que se deduce la gran tradición vinícola que tiene Olite.

Portada de la iglesia de Santa María

La portada se halla enmarcada por unas arquerías que albergan las esculturas de los apóstoles. Una reciente restauración ha sacado a la luz buena parte de la policromía original de la fachada. Este hecho le otorga un valor excepcional, ya que no son muchas las portadas góticas que conservan sus colores primitivos.

Atrio de la iglesia de Santa María

El atrio se añadió en 1432 y tiene un atrio de entrada flanqueado por dos esculturas: Doña Blanca de Navarra y la Virgen con el Niño.


Tras pasar por la Oficina de Turismo y descubrir que las entradas para el Palacio Real estaban agotadas en internet, nos acercamos a la entrada al mediodía, donde apenas había ya fila y nos dieron hora para visitar el Palacio Real al mediodía.


Desde el siglo XIII, Olite fue una de las sedes reales para los reyes navarros, pero fue Carlos III "el Noble" quien la eligió como residencia predilecta, dotándola de gran esplendor y grandeza, como era habitual en las cortes europeas de la época. De aquel período de gloria queda como testigo el Palacio Real, declarado monumento nacional en el año 1925.


El Palacio Real es la ampliación del Palacio Viejo. Es una construcción que data del siglo XV y se realizó en estilo gótico civil francés. Está formada por grandes muros de piedra que describen un perímetro de entrantes y salientes. En las esquinas se levantan torretas circulares con cubierta de pizarra que ha sustituido a su tejado original hecho de plomo. 


Se accede al interior por un amplio patio, antiguo jardín de los toronjales. Detrás se encuentra el núcleo central, en cuyo piso noble quedan las cámaras del Rey y de la Reina.


El Palacio Real de Olite vivió durante la Baja Edad Media una época de esplendor que lo situó a la altura de las cortes europeas más lujosas. El palacio estaba decorado a todo lujo con delicadas labores de yesería, alicatado y azulejería, vidrieras policromadas y artesonados y techumbres doradas. Además, había terrazas ajardinadas, surtidores y plantas de muy diversas procedencias. El palacio contó incluso con un pequeño parque zoológico. Se construyó una leonera para leones y se sabe que hubo camellos, búfalos africanos, una jirafa, ardillas, papagayos y aves exóticas en las proximidades del castillo. Eran habituales las diversiones como el juego de la pelota y el juego de la raqueta. No queda nada de todo ello.


La grandiosidad y el lujo de la construcción hicieron que un viajero alemán del siglo XV se refiriera a ella en estos términos: "Estoy seguro que no hay rey que tenga palacio ni castillo más hermoso... no se podría decir ni aún se podría siquiera imaginar cuán magnífico y suntuoso es dicho palacio". Tras la anexión de Castilla (1512), el palacio fue abandonado y un incendio provocado en el siglo XIX lo deterioró aún más. Su aspecto actual se debe a restauraciones del siglo XX.


Después de ver el palacio volvimos a la plaza de los Teobaldos, concretamente al Enozentrum, ubicado en el antiguo palacio del Santo Ángel, edificio del siglo XVII. Aquí no sólo se encuentra la Oficina de Turismo, sino que además hay un Museo del Vino de cuatro plantas dedicadas al mundo del vino: la historia del vino, la viticultura, la enología, el viñedo y el vino en Navarra. Nos dijeron que con sus 4000 habitantes Olite cuenta con ocho bodegas. Por supuesto, trajimos vino para mi hermano.

Museo del Vino

El benigno clima mediterráneo de Olite constituye un aliado para la agricultura. La ciudad posee una importante tradición vinícola y abundan las bodegas y cooperativas de larga trayectoria así como de nueva creación. Desde 1982, el Gobierno de Navarra estableció en la localidad la Estación de Viticultura y Enología de Navarra (EVENA), dedicada al estudio, experimentación y divulgación de técnicas para el cultivo de la viña y la elaboración del vino. También tienen su sede en Olite el Consejo de la Denominación de Origen Navarra y la Cofradía del Vino. Por ello se dice que Olite es la "capital del Vino de Navarra".


Los caldos olitenses gozan de merecida fama. Se producen blancos, rosados, tintos jóvenes, crianzas, reservas, grandes reservas y muy conocidos también son sus moscateles, todos ellos adscritos a la Denominación de Origen.


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