Hoy no ha sido un sábado como los demás. Hoy nos tocaba una visita a uno de esos lugares donde no nos gusta mucho ir. No me gustan los hospitales, odio el olor a medicina, el silencio contenido, el trasiego de gente con un interrogante marcado en la frente. Pero a veces no queda más remedio.
En el hospital tienen Moscovitas, que no probaba desde hace algunos años. Y me he traído una flor.
Esperemos que todo salga bien.
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