Se trata de un libro de artículos de varios autores sobre diversas ciudades del mundo. Pensaba que sería más ameno. Se lee rápido pero algunos artículos no me han gustado mucho.
Bajo el estandarte de Nueva York, de Zadie Smith, habla de Nueva York como una ciudad de rutinas y donde hay gente de todas las razas, colores y lugares. Y que, aunque muchos estadounidenses traten a la ciudad como una escoria, es una ciudad que recibe a muchas gentes de diversas nacionalidades y no es para nada una escoria.
Belem, 8 de julio de 1944, de Clarice Lispector, es una carta donde una mujer enamorada escribe que necesita salir de Belem para ir a Río de Janeiro unos meses, donde se encuentra M., su gran amor. Viene a decir que Río le da la tranquilidad que necesita en esos momentos y, a la vez, necesita el beneplácito de la persona receptora.
En La bella Poldi, de Bohumil Hrabal, un hombre -que podría ser Kafka- describe Praga pasando por sus calles y observando la metalúrgica Poldi que no descansa.
En Proyectos de felicidad, de Valeria Luiselli, regresamos a los años 80, cuando los niños disfrutaban de la felicidad en las calles de Ciudad de México, hasta que el terremoto del año 1985 truncó sus sueños.
Invenciones, de Najwan Darwish, nos haba de una Jerusalén que podría haber sido y no fue, donde todo podrían ser invenciones, incluso el presente lleno de guerras y gentes que luchan entre sí.
En Trastevere, de Igiaba Scego, nos encontramos en el barrio romano del Trastévere, donde una migrante somalí cuenta que llegaron a Roma pobres y su padre se dedicaba a viajar por el mundo porque siempre tenía proyectos. Pero un día se marchó y la madre y la hija se fueron empobreciendo. Una buena amiga les citó en una iglesia del Trastévere, donde empezaron a recibir comida y ropa de la caridad.
Con Diez rupias, Saadat Hasan Manto nos guía por las barriadas pobres de Bombay, donde una mujer trae a su casa a través de Kishore a hombres ricos y saca dinero prostituyendo a su hija Sarita. Pero a Sarita lo que le interesa son los coches de los hombres ricos, disfruta con la velocidad, y esta vez tres chicos jóvenes la pasean en coche por todo Bombay hasta llegar a la playa, donde ellos empiezan a beber y ella a cantar, consiguiendo que se queden dormidos. Uno de ellos le ha dado un billete de diez rupias, pero ella se lo ha devuelto cuando la han dejado de vuelta en su barrio.
En La hora incierta, Philippe Jaccottet nos habla de una hora de la noche donde todo se para, mientras observa la habitación que ha convertido en taller y dice que se recluye allí mientras a todos sus amigos les gusta París.
Testigo ocular, escriba y narradora: mi experiencia como novelista, de Radwa Ashur, habla del crecimiento de la autora en El Cairo, viendo las pirámides desde su ventana y cómo se convierte en novelista.
RETOS:
* Reto Genérico: Libro de relatos.
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