El señor de Far Island se puede catalogar de muchas maneras, pero sobre todo de una: aventura.
La protagonista es una mujer que gusta, luchadora, serena, un poco arriesgada. Hay que serlo para aceptar la invitación que a ella le llega. Ellen es uno de los pilares de esta historia, una mujer que ha quedado huérfana siendo pequeña, que ha estado bajo el dominio de una tía distante, que siempre se ha conceptuado como ese pariente al que mantienen a la fuerza, abatida por la muerte de su prometido, que no comprende, pero que no se deja vencer por la vida e intenta conseguir su sueño. Me ha gustado su trato amable para con los demás, su actitud positiva aunque su futuro no parece muy prometedor. Su tía, cansada de tenerla en casa, le consigue un puesto de trabajo con una mujer antipática. Mucho más que su propia tía, que ya es decir bastante. Consigue salir de esa situación con una propuesta de matrimonio que no espera, pero el destino la espera con un nuevo revés: su prometido muere.
Y si hablamos del protagonista, mejor aún. Intrigante, peligroso, fascinante. Nada que reprocharle. Entra en escena justo cuando hace falta, cuando más desesperada está la heroína, enviándole una carta desde Far Island.
No, no es todo tan de color de rosa como parece, a partir de aquí empieza la intriga y el misterio, los secretos guardados que no se deben descubrir y el peligro. Jago es un hombre intrigante, introvertido, que parece esconder un secreto que lo atormenta. Y ella no puede dejar de caer en la magia de la isla y ni el magia de ese hombre.
La inesperada llegada de un amigo de su padre va a desentrañar todo el misterio y desvelará el secreto de Jago. En este punto, Ellen no sabe qué pensar. ¿Realmente Jago está también enamorado de ella? ¿Ha tratado de conquistarla para llevar a cabo algún juego sucio?

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