jueves, septiembre 17, 2020

Las esperas que desesperan

Desde las doce del mediodía me encuentro aislada. He tenido que acercarme al centro de salud tres horas antes para que me dieran una cita y me volvían a remitir al teléfono, cosa que no he aceptado. Me han tomado los datos y ¡eureka! Una doctora me ha llamado, me ha hecho una serie de preguntas, me ha preguntado si quería hacerme la prueba para salir de dudas e inmediatamente me ha llegado un parte de baja. De momento, tengo que esperar a que me llamen para hacer la prueba del Covid-19. Deben estar desbordados que aún no han llamado.
Aunque sea un resfriado, no estoy yendo a comer a casa de mis padres por la duda, así que si me hacen la prueba al menos podré estar tranquila y no exponer a nadie.

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