Desde las doce del mediodía me encuentro aislada. He tenido que acercarme al centro de salud tres horas antes para que me dieran una cita y me volvían a remitir al teléfono, cosa que no he aceptado. Me han tomado los datos y ¡eureka! Una doctora me ha llamado, me ha hecho una serie de preguntas, me ha preguntado si quería hacerme la prueba para salir de dudas e inmediatamente me ha llegado un parte de baja. De momento, tengo que esperar a que me llamen para hacer la prueba del Covid-19. Deben estar desbordados que aún no han llamado.
Aunque sea un resfriado, no estoy yendo a comer a casa de mis padres por la duda, así que si me hacen la prueba al menos podré estar tranquila y no exponer a nadie.

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