sábado, marzo 30, 2019

Lo que se fue

Hacía por lo menos seis años que no le veía. Ella estaba con una amiga en una terraza, ejerciendo de cuidadoras de un bebé ajeno, y entonces el ruido de la gente, de los coches y de los bares ha dejado de sonar.
Como un resorte, ella se levantaba a saludar a la persona que tenía delante. Después de tantos años. Algo se le ha removido dentro. Y alguien ha interrumpido la conversación. "Es mi hermano, ¿no lo sabías?". Se ha obligado a mirar a la persona que le hablaba y entonces le ha perdido. Quizás para siempre.
Ella sabe que pasarán años hasta que le vuelva a ver y que nada habrá cambiado. Que da igual que él ahora haya formado una familia. Volverán a saludarse, volverá a pararse el tiempo y los dos sentirán que una ráfaga les sacude por dentro. Que pueden mirarse a los ojos sin que nadie pueda entender lo que dicen sus miradas.
Ella ha llegado abrumada a casa. Quizás por el cúmulo de emociones: las mariposas en el estómago, el amargo sabor de la pérdida y la diplomacia de quien sabe que nunca volverá a acercarse a él tanto como lo estuvieron en el pasado. Porque las circunstancias personales han cambiado.

No hay comentarios: