Durante una hora me he quedado dormida. Hacía mucho tiempo que no llegaba tan cansada a casa. Imaginaba que él estaba a mi lado, dulce, guapísimo, sonriente, adorable.
Volvía a ver las innumerables estrellas que poblaban el cielo esta noche. Y me sentía en paz.
Una vocecita dentro de mí me instaba a ponerme el pijama, pero me sentía tan bien que otra vocecita siempre contestaba "un poquito más". Hasta que ha aparecido alguien a decirme que me iba a quedar fría.
Pero ahora, en pijama, ya sí puedo irme a dormir, a soñar con él, a anhelar verle mañana de nuevo...
¡Qué sueño tengo!
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