Esta mañana he estado durante más de una hora sentada en una terraza soleada de Ezcaray. No estaba sola, sino que he tenido que marchar hasta allí por un asuntillo. Se estaba tan bien en la Plaza de la Verdura...
En ese momento debería haber estado en otro sitio para ver a un ángel.
No me extraña que se me haya pasado la mañana volando. Se me caen los párpados, así que mejor será que me eche una siesta. Si no le veo, tendré que soñarle.
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