viernes, febrero 10, 2023
La librería en la colina
jueves, febrero 09, 2023
Viaje a Salamanca: Calle Libreros
La Calle Libreros es una de las más transitadas de Salamanca. Une un lateral de la Universidad Pontificia con las facultades que se encuentran junto al río (Matemáticas, Estadística, Físicas, etc.). Si es transitada no es únicamente porque aquí se encuentran la Universidad de Salamanca, con su fachada plateresca, y la Casa Rectoral (hoy Museo Unamuno), sino que hay un lugar donde acuden los estudiantes en masa: la Biblioteca de Libreros (coloquialmente llamada Ligueros, porque muchos estudiantes dicen que van a ligar).
Lo cierto es que tanto estudiantes de la universidad pública como los de la Universidad Pontificia acuden allí a estudiar. En época de exámenes se mantiene abierta las 24 horas.
En épocas pasadas, por esta calle cruzaba la ciudad la Vía de la Plata.
Viaje a Salamanca: El Cielo de Salamanca
En una de las salas desde el patio de las Escuelas Menores se puede contemplar hoy el Cielo de Salamanca, pintura mural del siglo XV atribuida a Fernando Gallego, que adornaba la bóveda de la Biblioteca de la Universidad.
La primera vez que lo vi se encontraba dentro del Museo de Salamanca, pero en la actualidad se encuentra muy cerca, en otra sala fuera del Museo.
El Cielo de Salamanca se conserva magnífico porque estuvo tapado durante siglos y fue descubierto en 1901 al destapar la techumbre que lo cubría.
El Cielo de Salamanca tiene constelaciones, los signos del Zodíaco, el Sol y Mercurio. Falta una parte que se ha destruido en el paso de los siglos, pero no deja de ser una maravillosa pintura para contemplar.
Con motivo de la capitalidad europea de Salamanca 2002 se convirtió en logo de la ciudad.
Sala de espera
miércoles, febrero 08, 2023
El internado
martes, febrero 07, 2023
Viaje a Salamanca: Estación de Vialia
En mis primeros años en Salamanca llegar a la ciudad en tren era encontrarse con una de esas estaciones franquistas que debió hacer el mismo arquitecto en toda España, porque son todas iguales. Pero en Salamanca, supongo que a imitación de otras ciudades europeas donde la estación de tren es centro neurálgico de una ciudad, enseguida se convirtió en un centro comercial y de ocio.
Vialia es hoy un centro comercial con tiendas, restaurantes, cines y mucha vida. Y sí, hay que cruzar por ahí para llegar a las vías.
Viaje a Salamanca: La Universidad
La Universidad de Salamanca es la más antigua de España y alma mater de las universidades hispanoamericanas.
En el año 1218 el rey Alfonso IX de León funda la Universidad como Estudio de su Reino, y en 1255 el Papa Alejandro IV la confirma mediante la expedición de una bula. Durante la Edad Media, el Papado interviene activamente en la vida de la Universidad. Más tarde, durante los siglos XV y XVI, Salamanca pasa a ser la Universidad referente de una monarquía con amplias posesiones territoriales, ofreciendo las mejores posibilidades de promoción tanto en la administración civil como eclesiástica. A la vez experimenta uno de los momentos de mayor florecimiento cultural, representado en las figuras de Nebrija, Fray Luis de León y Diego de Covarrubias. Con estos atractivos, llegaría a Salamanca una gran afluencia de estudiantes de todo el ámbito peninsular en unas proporciones superiores a las de cualquier otra universidad hispana de la época. El modelo de la Universidad de Salamanca se proyectaría a otras universidades hispanoamericanas.
Con unas rentas muy altas, en las que destacaban una participación del diezmo eclesiástico del obispado de Salamanca y un territorio comprendido en la Abadía de Medina del Campo (las tercias), se financiaban unas sesenta cátedras agrupadas en cinco facultades oficiales: Cánones, Leyes, Teología, Medicina y Artes-Filosofía, con enseñanzas complementarias.
En el siglo XIX, con los cambios políticos de la época, la Universidad quedó reducida a las facultades de Derecho y Filosofía y Letras. Tras el período franquista con un rígido control político y administrativo, en los años 70 y 80 del pasado siglo, se inicia una nueva etapa de autonomía universitaria, desarrollo de las titulaciones e incrementos notables de estudiantes universitarios, antecedentes inmediatos del momento presente.
Impone su magnífica fachada plateresca, pero el interior es algo digno de visitar. Hoy en día no se imparten clases en este edificio de la Universidad, aunque sí se utiliza el Aula Magna para ciertos actos universitarios.
La Universidad de Salamanca se ubica en lo que denomina como Edificio de Escuelas Mayores. Tiene una entrada con un zaguán que nos lleva a un claustro, alrededor del cual están todas las aulas donde en siglos pasados se impartían diferentes materias universitarias.
Las cátedras de Latinidad, Gramática, Retórica, Matemáticas-Astrología, Hebreo, Música e incluso la de Cirugía eran consideradas como "raras" por la Universidad salmantina, ya que eran menos seguidas que otras. Las Humanidades eran un tipo de enseñanzas preparatorias o complementarias a las materias oficiales que la institución universitaria ofrecía por su vocación docente universal. A ésta se alude en la leyenda de su escudo: "Omnium scientarum princeps Salmantica docet".
El aprendizaje de las lenguas latina y griega se realizaba a partir de autores clásicos, considerados principio de autoridad y modelo a seguir. La enseñanza de la Gramática se orientaba a conferir la formación latina necesaria para seguir estudios universitarios, y se realizaba con un riguroso control disciplinario. La docencia de estas materias era vocacional, al estar las cátedras poco consideradas y mal pagadas.
El aula dedicada a Pedro Dorado Montero, prestigioso catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Salamanca entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, es la primera aula que encontramos nada más acceder al claustro. Dorado Montero fue un renovador de la ciencia jurídica en España.
La siguiente aula, llamada Aula Unamuno, fue, junto con el actual Paraninfo, el aula donde se impartían las enseñanzas de Derecho Canónico, una de las cuatro "Facultades Mayores" de la Universidad, junto a las de Derecho Civil, Teología y Medicina. Constituían los estudios más demandados por el estudiante universitario en la etapa clásica de la Universidad (siglos XVI al XVIII), al permitir la promoción a altos cargos tanto de la administración civil como eclesiástica. Eran las facultades más prestigiosas y mejor financiadas.
El aula está dedicada a una de las figuras más relevantes de la Universidad de Salamanca, Don Miguel de Unamuno, catedrático de Griego y dos veces rector de la Universidad.
El aula más emblemática de la Universidad es la de Fray Luis de León, pese a su arquitectura sencilla. Conserva su fisonomía igual que la tenía en el último tercio del siglo XVI, cuando fue restaurada por Rodrigo Gil de Hontañón. El interés de esta dependencia radica en su mobiliario, presidido por la cátedra con su tornavoz decorado con gustos manieristas, rombos y ovas inscritos en cuadrados y rectángulos.
Adosado a la pared se conserva el escaño abalaustrado reservado para los doctores e invitados que seguían los actos académicos, como por ejemplo Carlos V que escuchó una lección del ilustre jurista Fray Francisco de Vitoria. Se completa el aula con las mesas y bancos para los alumnos, que son muy sencillos y albergan marcas realizadas por ellos.
En este aula se enseñaba Teología y está dedicada al maestro agustino Fray Luis de León, quien desempeñó varias cátedras temporales, como la de Teología y Filosofía Moral, antes de conseguir la cátedra de Biblia. Por sus planteamientos en exégesis bíblica fue procesado y encarcelado por la Inquisición entre 1572 y 1576. Y cuando regresó a la Universidad, después de cuatro años prisionero, comenzó su discurso con un "como decíamos ayer...".
Una de las aulas antiguas, restaurada en varias ocasiones, hoy es el Paraninfo. Restaurada en varias ocasiones para darle más aforo, hoy comprende cinco tramos cubiertos por una bóveda de cañón. Las ceremonias de graduación constituyen uno de los actos más significativos del protocolo y ceremonial de la Universidad. Aquí se celebran los actos académicos más importantes de la Universidad. Se supone que aquí es donde Unamuno también dijo su discurso del 12 de octubre de 1936 que derivó en el "venceréis pero no convenceréis".
Hay otras aulas interesantes, como la de Francisco de Vitoria, Alfonso X el Sabio, Francisco Salinas, un museo y una capilla universitaria, pero ya he hablado de las aulas más importantes. Lo más impresionante, sin duda alguna, es la Biblioteca.
La Biblioteca o la Antigua Librería nació en el siglo XIII, pocos años después de la creación del Estudio Salmantino. No obstante, la primera librería documentada data del siglo XV. Ésta, construida sobre la capilla de las Escuelas Mayores, tenía por techo las pinturas astrológicas del Cielo de Salamanca.
La reforma de la Capilla obligó a buscar una nueva ubicación y a principios del siglo XVI se erigieron la gran biblioteca y la escalera renacentista. La biblioteca derrumbada parcialmente en el siglo XVII fue reconstruida un siglo más tarde con su aspecto actual: la sala abovedada, las estanterías a dos niveles, las cartelas, las estatuas alegóricas, los "libros redondos y gordos" y, en cada rinconada, la cédula de excomunión contra quienes "quitaren, distraseren o enagenaren" libros.
En el interior se encuentra la cámara de manuscritos e incunables, con armarios del siglo XVII que representan las diferentes aulas del Estudio. La Biblioteca acoge hoy 2.805 manuscritos (los más antiguos del siglo XI), 485 de ellos incunables, y más de 60.000 obras impresas desde el siglo XVI hasta 1830, la mayoría procedentes del Colegio de la Compañía de Jesús en Salamanca, antiguos colegios y conventos, legados y compras.
Una de las odas más célebres de Fray Luis de León fue la dedicada a su gran amigo y compañero de claustro en la Universidad, Francisco Salinas, compositor, humanista y catedrático de Música en el Estudio Salmantino, a quien debemos la existencia del Cantoral de Salinas.
Ciego desde los diez años, Salinas es hoy considerado uno de los principales teóricos de la música renacentista española, gracias a su obra De Musica libri Septem, cuya primera edición fue publicada en Salamanca en 1577. El códice litúrgico que se puede contemplar hoy junto a la Capilla es un libro de canto adaptado al nuevo rezado surgido del Concilio de Trento, que fue mandado copiar para la Capilla del Estudio, por orden del maestro Salinas.lunes, febrero 06, 2023
Viaje a Salamanca: La Rúa Mayor
Originariamente la Rúa de Salamanca conectaba la muralla con la iglesia de San Martín de Tours. Hoy la Rúa Mayor conecta las catedrales con la Plaza Mayor y es la arteria más concurrida de la ciudad, donde pasean a diario miles de estudiantes y turistas.
Hoy está llena de restaurantes típicos, tiendas de recuerdos y pastelerías con dulces típicos. Muy cerca de la catedral había entonces pequeñas tiendas donde vendían tanto camisetas como chochos de Salamanca. Nos hacía gracia el nombre. Creo que era algún tipo de dulce que nunca llegué a probar. Hoy esas tiendas han desaparecido y ahora anuncian jamón de Guijuelo, torreznos y hornazo típico del lugar.
Desde la ventana
domingo, febrero 05, 2023
Golpes de luz
sábado, febrero 04, 2023
De sábado
viernes, febrero 03, 2023
San Blas
jueves, febrero 02, 2023
El ladrón de rostros
Rincones de ensueño
miércoles, febrero 01, 2023
Viaje a Salamanca: La Casa de las Conchas
En una esquina que une las calles Compañía y Rúa Mayor, se encuentra la Casa de las Conchas. Se trata de un palacio de estilo gótico del siglo XV.
En su interior hay un claustro con arcos y una magnífica escalera. Además alberga una biblioteca pública, cuyo carnet aún tengo en mi poder (porque no caducaba).
Lo más significativo es su preciosa fachada, llena de conchas. Cuando se celebran las fiestas de septiembre una de las conchas se cambia por una dorada, que se deja así mientras duran las celebraciones festivas. También son magníficas sus ventanas y los enrejados exteriores.
Un lugar digno de visitar.
martes, enero 31, 2023
Viaje a Salamanca: Calle San Pablo
En mis últimos años en Salamanca viví en la Calle San Pablo, una calle céntrica, que estaba muy bien ubicada, ya que conecta directamente con uno de los arcos de la Plaza Mayor, calle que termina junto a la ribera del río. Además estaban los conventos con un parque al lado, y a la vuelta me encontraba subiendo una cuesta y llegando a la Rúa Mayor.
Pasar por allí me llenó de una nostalgia infinita. En el kiosko donde yo compraba el pan hoy hay una jamonería. Cosas que cambian con el tiempo.



























