domingo, agosto 29, 2021
Momentos
No tengo claro que haya sido la decisión más acertada, aunque me llevo bien con todos los que han entrado y con los que se quedan…
sábado, agosto 28, 2021
En una terraza
Para disfrutar. Hoy ya tengo reservado todo para mi próximo viaje a Almería. Dentro de poco…
viernes, agosto 27, 2021
Cómo se hace una chica
Esperaba algo más de este libro y... me ha decepcionado un poco. Al final se me estaba haciendo un poco cuesta arriba.
Johanna Morrigan es una adolescente que vive en Wolverhampton, tiene unos kilos de más, su padre abusa de la botella y su madre está depresiva tras haber dado a luz a dos gemelos, y es que Johanna tiene un hermano mayor, Krissi, y un hermano pequeño, Lupin, que muchas veces se pasa a dormir con ella.
Johanna está obsesionada con triunfar en el mundo de la música, concretamente como crítica musical. También está obsesionada con perder la virginidad. Así que se presenta a una entrevista de una revista musical y es contratada para criticar a nuevos grupos, ahora firma como Dolly Wilde. Eso le supone, por un lado, dejar la escuela y, por otro lado, viajar a menudo a Londres. Allí conoce a John Kite, un cantante con el que conecta desde el principio y del que se enamora perdidamente. Pero también conoce el mundo del alcohol, las drogas, la fiesta continuada... Lógicamente, una niña de diecisiete años expuesta a una vida de drogas, sexo, música y alcohol, puede llegar a tocar fondo, que el lo que le ocurre al final, cuando no pudiéndolo soportar más se hace incisiones en el brazo y su hermano Krissi es quien le ayuda a salir de ese pozo en el que está inmersa.
Johanna sabe que tiene que empezar de cero, anular de su vida algunas cosas y conservar otras... Y decide que es hora de marcharse a Londres para volver a nacer.
LA AUTORA:
Caitlin Moran (Brighton, Reino Unido, 1975) recibió en 2010 el Premio de la Prensa Británica al mejor columnista del año y en 2011 el premio al mejor crítico y entrevistador. Moran cuenta con más de 500.000 seguidores en Twitter. En Anagrama ha publicado Cómo ser mujer (uno de los mayores y más fulminantes éxitos en lengua inglesa de los últimos tiempos, libro del año en los Galaxy National Book Awards y en los British Book Awards, y que obtuvo un Irish Book Award): "El feminismo de Moran, imprescindible en la sociedad actual, no es pacato ni cristaliza en el uso de un lenguaje políticamente correcto. Mete el dedo en el ojo de los lectores. Al mismo tiempo, provoca carcajadas al contradecir algunos de los lugares comunes del feminismo sin dejar de ser feminista. Ni muchísimo menos" (Marta Sanz); "Si Tom Sharpe hubiese sido señora y ensayista, habría firmado Cómo ser mujer. Es la contracrónica de la historia del feminismo, una vuelta de tuerca que deja a Bridget Jones como una pija envuelta en celofán rosa" (Sara Carreira, La Voz de Galicia); "Apasionante. La libertad de las mujeres, sin que suene demagógico, hace más libres a los hombres" (Juan Francisco Ferré, Sur); "Vertiginosa, divertida, incorrecta, descarnada y 'sucia'" (Ángeles López, La Razón); "Una Doris Lessing kamikaze para la era del bótox" (Antonio Lozano, La Vanguardia); "Una guía de neofeminismo punk para aprender a movernos entre modelos de talla cero, dogmas estéticos, bailecitos eróticos, bótox y pornografía bochornosa sin morir en el intento" (Gabriela Wiener).
EL LIBRO:
Título original: How To Build a Girl
Autora: Caitlin Moran
Traductora: Gemma Rovira
Editorial: Anagrama (1ª edición, en mayo de 2015)
Colección: Panorama de Narrativas nº 895
ISBN: 9788433979254
Número de páginas: 395
Valoración: 8/10
RETOS:
* PopSugar Reading Challenge: Un libro de tu lista TBR que asocias con una persona, lugar o cosa favorita.
jueves, agosto 26, 2021
Poco a poco
Tengo la cabeza llena de números.
miércoles, agosto 25, 2021
Entrega de trofeos
Mi hermano pequeño se ha llevado una botella… que ha recogido una de mis sobrinas.
Juego de la uta
Es una de las pocas actividades que sí pueden hacerse. Todos con mascarilla y gel hidroalcohólico.
Y aún así hay gente que no sabe lo que es la uta y hoy he tenido que grabar algunos vídeos ilustrativos.
La uta (cilindro de madera) se pone de pie con cuatro monedas encima. Cada participante tira dos champlones (pesados discos de hierro) y tiene que intentar tirar la uta. Si cae, las monedas tienen que estar más cerca de los champlones que de la uta, cada moneda suma un punto. Lo lógico es tirar la uta con el primer champlón y acercar el segundo a las monedas.
Hoy no he jugado pero yo no tiro ni la uta.
martes, agosto 24, 2021
Acabando agosto
No sólo por cuestión de trabajo, sino que además tengo el extra por estar en la junta de una asociación cultural. De donde espero salir este domingo.
Y en septiembre me marcho otra vez de vacaciones…
lunes, agosto 23, 2021
Mi gran odisea griega
Quise haber leído este libro en julio, antes de mis vacaciones, cuando aún no tenía claro en quedarme en España o viajar al extranjero. Al final, con una sola dosis, me decanté por Andalucía y pospuse la lectura del libro.
Me ha gustado porque siempre he adorado la lingüística y el origen de muchas palabras, por lo que cuando la autora habla de vocablos en griego y su significado real me quedo leyendo porque es un tema que siempre me ha fascinado.
Este libro narra los viajes de una periodista americana, contados en primera persona, a Grecia. Pues siempre le había gustado lo clásico, y en concreto la cultura clásica griega, por lo que un buen día se puso a estudiar griego, a leer a los clásicos griegos y a visitar el país.
Es una especie de libro de viajes que te hace que te enamores del país. Para alguien que no conoce Grecia, despierta una curiosidad insólita. Y es que ahora tengo muchas más ganas de ir...
LA AUTORA:
En 2015, Mary Norris, alias "The Comma Queen", cautivó a los lectores de habla inglesa con su libro Between You & Me, que figuró en la lista de los más vendidos del New York Times. Aquel volumen recogía las anécdotas de su día a día en el departamento de corrección de la revista The New Yorker. Ahora, con Mi gran odisea griega, nos trae un sabio y divertido canto de alabanza a Grecia, su lengua y su cultura: su gran pasión.
EL LIBRO:
Título original: Greek to me. Adventures of the Comma Queen
Autora: Mary Norris
Traductor: Juan Carrillo del Saz
Editorial: Larousse (1ª edición, en 2019)
Número de páginas: 222
ISBN: 9788417720513
Valoración: 8/10
RETOS:
* Reto "Viajamos con los libros": Grecia.
* Reto 100 palabras 100 portadas: Grecia o Roma.
domingo, agosto 22, 2021
Viaje a Málaga XI (último): La gastronomía
Siempre me ha gustado hablar de la gastronomía de los lugares que visito. Vuelvo a ver los platos y con algunos se me hace la boca agua. Y siempre he pensado que, cuando se viaja, hay que ser un poco camaleónico y hacer lo que hace la gente del lugar visitado, mezclarse con ellos, y comer lo que ellos comen.
Y yo soy de las que, aunque no coma un tipo de alimento en casa (por ejemplo, el pescado), si visito un lugar donde se cocina ese alimento de mil formas, seguramente lo probaré.
Por supuesto, viajar a Andalucía, y además una zona costera, va a requerir que yo coma también infinitos platos de pescado, cocinados al estilo autóctono. Cuando hacía una foto y se lo mandaba a mi familia, ninguno se lo creía...
El primer día, que llegué sobre las dos, decidí que tenía que probar el pescaíto frito, muy típico de la costa andaluza. Me sacaron un plato de pescados fritos gigante y, obviamente, no pude con él. Pero me supo a gloria.
Otro plato que opté por pedirlo siempre a modo pincho de entrante fueron los boquerones en vinagre. He de decir que las anchoas en vinagre, como las llamamos aquí, siempre me han gustado, pero en Málaga en todas las cartas había el pincho de boquerones, y siempre lo pedía. Que entraba de lujo.
En las calles céntricas de Málaga tuve ocasión de probar la porra antequerana (un plato a caballo entre el gazpacho y el salmorejo, que estaba buenísima) y una tortilla de camarones (que parecía una patata crujiente y como si estuvieras masticando suela de zapatilla).
A veces no es tanto lo que comemos sino el lugar donde comemos. Así que tengo un especial recuerdo del Altamirano, una terraza en medio de las callejuelas de origen musulmán de Marbella (podía haber ido al paseo marítimo, pero preferí el casco histórico).
También recuerdo algunas comidas y cafés en el Muelle Uno, y la terraza frente a una de las fachadas de la catedral, donde iba a tomar un café y me tomé un mojito muy bien puesto.
Para terminar, recuerdo el tinto de verano, una especie de sangría que se hace sólo con un limón (la sangría se hace con mucha fruta), que refrescaba mucho y que nunca antes había probado, aunque sí había oído hablar de él.
sábado, agosto 21, 2021
Viaje a Málaga X: Marbella
Marbella está muy cerca de Málaga, por lo que para mí era una visita inexcusable. Tanto es así que me presenté en aquella ciudad sin ser muy consciente que me encontraba allí. Y allí tuve sentimientos encontrados: hay partes de la ciudad que me enamoraron y otras partes que me decepcionaron.
En la actualidad Marbella es el gran centro del turismo del glamour de la Costa del Sol. La jet set de buena parte del mundo pasa aquí sus vacaciones y muchos tienen casa aquí.
La población ya existía en el Neolítico, aunque con anterioridad hordas de cazadores ya solían detenerse en sus contornos. Por los escritos de Plinio y Pomponio Mela, en este lugar existía Salduba, que significa "ciudad de la sal", una ciudad fundada por los fenicios de Tiro en 1600 a.C. Ahora bien, el nombre de Marbella deriva de Maharbal, importante general cartaginés que participó en la segunda guerra púnica bajo el mando de Aníbal. Por lo que cuando llegaron los romanos aquí ya existía una ciudad consolidada. Se convirtió en lugar de descanso de bastantes patricios romanos afincados en Hispania.
Fue plaza fuerte y puerto importante durante la dominación islámica, siendo su castillo residencia temporal del monarca nazarí Alhamar II. Mohamed Abuneza, su gobernador, entregó sus llaves a Fernando el Católico en el siglo XV, bajo la promesa de que serían respetadas vidas y haciendas, compromiso que los cristianos no cumplieron.
Durante los siglos XVIII y XIX la ciudad disfrutó de un importante desarrollo económico gracias a la creación de una importante industria siderúrgica para explotar el hierro de un yacimiento encontrado en Ojén. Incluso llegó a contar con altos hornos; en ellos se llegó a producir el 75% del hierro que se fundía en España. Esto funcionó hasta el inicio del siglo XX, que la ciudad vio limitadas sus actividades a la pesca y a la agricultura, lo que deterioró su economía. La ciudad volvería a crecer a partir de los años 50 gracias al auge del turismo.
Marbella es una ciudad esplendorosa. Con más de sus 140.000 habitantes, de los cuales 30.000 se concentran en la pedanía de San Pedro de Alcántara, es una ciudad donde conviven más de 137 nacionalidades distintas. Cuenta con 25 playas que se extienden a lo largo del litoral, 21 campos de golf rodeados de urbanizaciones de lujo y cinco puertos, uno de ellos pesquero y el resto deportivos.
Marbella conserva un casco histórico de exquisita belleza. En esencia es la ciudad que trazaron los árabes formada por intrincadas callejuelas y deliciosas plazoletas adornadas con flores y fuentes. Las casas, de dos plantas como máximo, tienen los muros blancos de cal y las ventanas y balcones cuajados de macetas floridas casi todo el año.
El corazón de este espacio es la Plaza de los Naranjos, así como el centro geográfico y administrativo. De medianas dimensiones, en ella se dan cita el Islam y el Renacimiento, el primero en el jardín, en la fuente, construida en 1704, y en el carácter de recogido patio que le dan las terrazas de los bares y los restaurantes; el segundo, en su configuración y los edificios que en ella se alzan. Se construyó en 1845, inmediatamente después de la conquista de la ciudad, tomando como modelo a las ciudades castellanas, aunque eliminando los soportales. En ella se sitúa el Ayuntamiento, mandado edificar por el corregidor Juan de Pisa en el siglo XVI. En la fachada cuenta con un balcón de hierro forjado, abierto con el propósito de que las autoridades pudieran contemplar los espectáculos de todo tipo que se celebraban en la plaza.
En esta plaza también se encuentra el edificio religioso más antiguo de la ciudad, la ermita de Santiago, y la casa del Corregidor, cuya fachada muestra detalles del gótico, el mudéjar y el renacentista.
El casco histórico marbellí está lleno de tiendas y comercios de todos los productos y todos los estilos, de bares y restaurantes, que lo convierten en una especie de zoco abigarrado, solemne y fervoroso.
Bajando del castillo, la Alcazaba marbellí de la que apenas quedan las murallas, nos encontramos con el casco histórico, lleno de macetas en paredes encaladas, la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación con la estatua de San Bernabé -patrón de la ciudad-. Y está llena de capillas callejeras, con vanos abiertos en los muros.
Visitar esta zona de la ciudad es una maravilla. Aquí también visité el Museo del Grabado Español, donde hay piezas de Picasso, Dalí, Miró Tapiès, Eduardo Naranjo y Genovés. Me llamó la atención que no había nadie más que yo visitando el museo, y eso que es una zona muy transitada.
Desde allí me acerqué al paseo marítimo marbellí, que me decepcionó muchísimo. A un lado y a otro se veían pequeñas playas privadas, un pequeño puerto y, allá al fondo (a siete kilómetros), sobresalía Puerto Banús.
En la oficina de turismo me explicaron que tenía que pasear por la Avenida del Mar, una calle en pendiente a lo largo de la cual podía disfrutar de una serie de esculturas de bronce de Salvador Dalí.
De allí llegué al Parque de la Alameda, que se agradecía sentarse en uno de los bancos de cerámica con múltiples dibujos, a la sombra de los árboles. Allí me encontré una Feria del Libro, que duraba desde mitad de julio hasta mitad de agosto. Reconozco que no compré ningún libro, y todo fue porque no quería cargar peso, ya que tenía la vuelta a Málaga.
Luego regresé a las calles encaladas del centro histórico, porque sin duda alguna es uno de los lugares que más me gustó de Marbella.
viernes, agosto 20, 2021
El peregrino eterno
jueves, agosto 19, 2021
Viaje a Málaga IX: Torremolinos
Llevaba varios días en Málaga y aún no me había bañado en la playa. Estaba tan impaciente por ver cosas nuevas, que a mitad de mi semana de vacaciones decidí coger un autobús hasta Torremolinos. Lo cierto es que quería una playa fuera de la ciudad de Málaga, y sabía que Torremolinos cuenta con unas playas magníficas.
Sólo fui un día a la playa, estaba nublado y no me importó. Pero en cuanto salió el sol me terminé quemando, y ya me olvidé de ir a ninguna playa en lo que me quedaba de viaje. Es que cuando quise darme cuenta parecía un cangrejo. Y eso que iba protegida, pero es el sol andaluz...
Situada a 15km de la capital, Torremolinos tiene el mérito de ser la cuna y el punto de partida del turismo de la Costa del Sol.
Estuvo ocupada por los romanos, por los nazaríes granadinos y por los cristianos. Cuando éstos conquistaron el lugar, había una torre de vigilancia nazarí que ya recibía el nombre de Torre de los Molinos. Este nombre se debe a que los musulmanes llenaron la ciudad de molinos harineros y batanes, aprovechando las múltiples corrientes de agua que bajan de los montes. A mitad del siglo XIX aún existían 14 de estos molinos, que terminaron desapareciendo en 1923 cuando Málaga expropió las aguas, encareciendo su precio.
Torremolinos es una ciudad de vacaciones, con numerosas playas de arena fina, tiendas a lo largo del paseo marítimo y, paralela, la Calle del Carmen, también llena de turistas, tiendas de recuerdos y restaurantes en plena calle.
La playa que un matrimonio de Torremolinos me recomendó fue la de la Carihuela, quizás la más multitudinaria de todas. Y allí me fui. Por fin... el mar.
Los muertos no mienten
miércoles, agosto 18, 2021
Viaje a Málaga VIII: Ronda
Y ya que estaba en Málaga pensé que sería buena idea visitar una de las ciudades más maravillosas que he visitado nunca: Ronda. Para mí fue mágico caminar por un lugar tan impresionante.
Ronda hechiza al visitante, es una ciudad abrumadora, de éstas que quitan el hipo. La ciudad se eleva sobre una altísima meseta cortada como a pico y atravesada por lo que se conoce como "tajo" de 180m de profundidad, rodeada, de una parte, por una gran llanada en forma de valle y, de otro lado, por una cadena montañosa en el horizonte. Por el "tajo" corre sinuoso el río Guadalevín.
Durante mucho tiempo se pensó que el origen de la Ronda actual se encontraba en Acinipo, una ciudad romana cuyas ruinas se encuentran a 20km de Ronda. Los recientes descubrimientos han puesto de relieve la existencia de dos ciudades completamente distintas. Hoy se sabe que la espléndida meseta sobre la que se levanta la ciudad ha estado ocupada ininterrumpidamente desde hace más de 3.000 años. Fue un poblado ibero hasta el siglo VI a.C., en el que los celtas bástulos establecieron un puesto de vigilancia al que denominaron Arunda. La ciudad actual, sin embargo, es de origen romano y se remonta a la época de la sublevación de Viriato. Fue durante las campañas contra el pastor lusitano cuando en el año 139 a.C. Escipión Emiliano mandó construir el castillo de Laurus y fundó la Legio Arundensis, una orden ecuestre destinada a la pacificación del territorio. Arunda creció al amparo de este castillo. Cruce de caminos y atalaya privilegiada, se vio inmersa en la mayoría de los levantamientos iberos contra el poder de Roma. En el año 711, las tropas musulmanas que acababan de derrotar a don Rodrigo en la batalla de Guadalete, se apoderaron de Arunda, a la que denominaron Inz-Ran Onda, que significa "ciudad de los castillos", de donde procede su nombre actual. Ronda caería bajo el dominio del reino nazarí de Granada hasta su conquista por los Reyes Católicos. La conquista cristiana no trajo la paz, pero los Reyes Católicos concedieron los fueros. Durante los siglos siguientes la ciudad sufrió una profunda transformación, que alcanzaría su culmen en el siglo XVIII, cuando se convirtió en un emporio económico gracias a la ganadería, a la industria, a la minería y al comercio con el Campo de Gibraltar. En el siglo XIX sufrió la invasión napoleónica y el bandolerismo, que alteró gravemente los canales comerciales de la serranía. Se convirtió en la ciudad de moda de los románticos del siglo XIX, sobre todo con la llegada del poeta Rainer María Rilke, que vivió en ella varios meses, y más tarde el escritor Ernest Hemingway o el cineasta Orson Welles. La llegada del ferrocarril supuso un nuevo impulso para Ronda, recibiendo la visita del joven Alfonso XIII en 1909. Tras la guerra civil, la ciudad sufrirá la sangría de la emigración y no se recuperará hasta finales del siglo XX con la llegada del turismo.
Lo primero que visité fue la Plaza de Toros, el coso taurino más antiguo de España y, probablemente, el más bello. Se inauguró en la feria de mayo de 1785, con una corrida en la que participaron Pedro Romero y Pepe-Hillo. Construida en piedra, forma un perfecto círculo en el que se escalona el graderío mediante una doble hilera de arcos escarzanos sobre un total de 136 columnas toscanas, rematado con una cubierta de teja árabe.
Ante la puerta se encuentran las estatuas de Cayetano Ordóñez y de su hijo Antonio Ordóñez. En su interior hay un apreciable museo con todo tipo de curiosidades del mundo taurino.
En esta plaza se celebra en los primeros días de septiembre la corrida goyesca, festejo taurino al estilo de los que se celebraban a principios del siglo XIX.
Al salir de la plaza de toros, entré en una oficina de turismo que se encontraba enfrente y allí me indicaron cómo debía seguir. Justo donde comenzaba el parque con estatuas de Ernest Hemingway y Orson Welles llegas al mirador desde donde se ve toda la serranía de Ronda. Las vistas son tan magníficas como inquietantes (como es mi caso, que tengo vértigo). Pero eso no sería nada hasta llegar el Puente Nuevo.
El Puente Nuevo une las dos orillas del abismo sobre el que se levanta la ciudad. Este puente es una soberbia obra de ingeniería que se construyó a finales del siglo XVIII bajo la dirección del arquitecto aragonés Martín de Aldehuela. También es el monumento más representativo de Ronda. En el petril se abren balcones de rejas rondeñas desde donde se obtienen unas vistas espectaculares y sobrecogedoras.
Pasando el Puente Nuevo, sólo hay que dejarse llevar entre las callejuelas de la ciudad. Con el suelo adoquinado, calles estrechas, casas blancas con los bordes en color amarillo y las ventajas enrejadas, callejear por esta parte de la ciudad es un primor para los sentidos. Nunca te cansas de caminar y siempre llegas a lugares desconocidos.
En esta ocasión sabía que no podía visitar todos los lugares que me hubieran gustado, como el Museo del Bandolero, la Casa del Gigante o el Museo Lara, pero había un lugar que sí tenía que visitar, y ése era el Palacio de Mondragón, que alberga el Museo de Ronda (histórico y etnográfico). Se accede por lo que en el pasado eran las cuadras y se cruza un magnífico patio con un claustro con arquerías sobre columnas corintias al que sigue un sobrio patio castellano.
Junto al patio castellano se ubica un tercer patio, éste en estilo mudéjar, típicamente rondeño, con sus arcos de medio punto, de ladrillos finamente moldurados, decoración de azulejos y galería de madera en la planta alta.
El museo además alberga muestras etnográficas sobre la vida e historia de Ronda y hay una vivienda a escala de la antigua vivienda de la serranía de Ronda.
Otro de los lugares por los que pasé, ya de vuelta al Puente Nuevo, fue el Museo Lara, que me hizo gracia porque tenía figuras a escala real en los balcones.
Finalmente y ya aquí me quedé sin batería, llegué a la Plaza de España, donde se ubica el imponente Parador de Ronda, y allí comí en una terraza a la sombra, mientras los coches de caballos y turistas ruidosos pasaban a mi lado.
Regresé hasta la Carrera Espinel, una bellísima calle cuesta arriba llena de tiendas, cafés y soberbios edificios de corte modernista. Por supuesto, estaba llena de gente. Se conoce en Ronda a esta calle como la Calle de la Bola.
Finalmente tengo que hablar de la Plaza del Socorro, que ya había visitado por la mañana, donde una estatua de Hércules con dos hermosos leones domina la plaza.










































