domingo, junio 07, 2026

Barcelona: el Parque Güell

Dentro del Parque Güell y vista parcial de Barcelona

Tenía muchas ganas de visitar el Parque Güell, porque en otras ocasiones que había visitado la Ciudad Condal nunca había tenido la oportunidad de visitarlo. Posiblemente, junto a la Sagrada Familia, es uno de los lugares más visitados, y más multitudinarios, de Barcelona.

Escaleras de acceso al Parque Güell

Cuando le dije a mi hermano que iba a ir me dijo que me preparara para subir hacia arriba. Y eso fue el primer día, cuando una tarde empecé a subir y subir bajo un sol implacable, cogí varios tramos de escaleras mecánicas, y cuando llegué a uno de los accesos la taquilla estaba cerrada, las entradas vendidas y en internet podía comprarla para una hora y media después, así que decidí dejarlo para otro día.

Y la siguiente vez, cogí la entrada el día anterior, pillé un taxi que me dejó en la entrada principal, y accedí una hora antes de lo que ponía en mi entrada. La visita y el paseo al parque, grandísimo, merece la pena. Estuve tres horas, pero para verlo bien se requieren al menos cuatro horas. 

Ahí va un poco de historia sobre el Parque Güell, que no es poca...

Retrato de Eusebi Güell, Casa-museo Gaudí

En 1898, el británico Ebenezer Howard publica la obra Ciudades jardín del futuro, en la que propugna la creación de localidades de población controlada que combinen lo mejor de la vida rural y urbana, de acuerdo con las ideas antiindustriales de William Morris, el padre del movimiento Arts and Crafts, antecedente del modernismo. En esa misma época, en Cataluña, el empresario y político Eusebi Güell, que había estudiado Ciencias Sociales en Nimes (Francia) y viajaba a menudo a Inglaterra, constata que el rápido proceso de industrialización está alejando a la sociedad de los valores seculares del cristianismo y las tradiciones catalanas, divisas del regionalismo conservador. En este contexto, Güell propone a Gaudí la adaptación del modelo de ciudad jardín de Howard a su ambición de reinstaurar esos valores tradicionales en la sociedad industrial. Para este fin, pone a disposición del arquitecto un gran solar en la llamada montaña Pelada -actual Turó del Carmel-, entonces una zona alejada del centro de Barcelona. En el año 1900, Gaudí, muy identificado con las ideas políticas de Güell, proyecta un complejo residencial repleto de simbolismos relacionados con Cataluña y el cristianismo, y siembra el solar de un sinfín de muestras de su arquitectura de formas orgánicas inspiradas en la naturaleza. No obstante, la falta de interés de la burguesía por el proyecto de Güell y Gaudí condujo a la suspensión de las obras en 1914, cuando sólo se habían construido las zonas comunes y dos de las 60 casas previstas. En 1922, el Ayuntamiento adquirió el complejo para convertirlo en parque público y, en 1984, la Unesco reconoció su enorme valor artístico declarándolo Patrimonio de la Humanidad.

Gaudí proyectó el parque sobre un terreno de 15 hectáreas que Eusebi Güell había adquirido y que estaba situado a cuatro kilómetros de la Barcelona antigua, en la ladera de una colina orientada al sur. El terreno ocupaba los dominios de varias masías de la solana del Turó del Carmel, una colina de escasa altura, pero bastante accidentada. Sobre este sustrato, Gaudí concibió un complejo residencial cerrado por un muro y con los accesos controlados. El parque debía contar con áreas comunitarias, caminos, paseos y 60 parcelas triangulares de baja edificabilidad. Gaudí dotó de simbolismo este vastísimo espacio ideando un programa didáctico pensado para recuperar los valores del cristianismo y el catalanismo. Aprovechó el desnivel para convertir el parque en un camino de purificación, desde los pabellones decorados de la entrada -que aluden a la frivolidad de la época- hasta la capilla, situada en lo más alto, a la que se accedía recorriendo los senderos en peregrinación.

60 metros es el desnivel del Parque Güell, entre la entrada principal y la cima de la ladera sobre la que se extiende. 1400 metros cuadrados era la superficie promedio de los solares triangulares previstos en el Parque Güell, área que permitía rodear las casas de un amplio jardín. En 1902 el abogado Martín Trias compró las dos únicas parcelas del parque que se vendieron. En esos terrenos hizo construir su vivienda, obra de Juli Batllevell.

La entrada original del Parque hoy es la salida actual del visitante. A fin de garantizar la seguridad de los vecinos de la futura urbanización, Gaudí mandó rodear todo el recinto de un muro de mampostería, coronado en la calle de Olot por medallones de trencadís. El conjunto de zonas comunes formado por el vestíbulo de entrada, la escalinata, el mercado y la plaza constituyen el núcleo principal del parque.

Rebosante de colorido, formas exóticas, figuras oníricas y símbolos, la entrada del parque separa la ciudad gris y mundana de la urbanización ideal imaginada por el promotor Güell y proyectada por el arquitecto Gaudí. El arquitecto diseñó la entrada al parque para llamar la atención de los paseantes con construcciones casi escenográficas y para comunicar un mensaje mediante multitud de símbolos cuya interpretación permitía resolver un juego de enigmas que llevaba a la siguiente conclusión: el Parque Güell es el paraíso. Por esa razón, el colorido y el exotismo de los edificios de la entrada intentan marcar la frontera entre los dos ámbitos alegóricos, la tierra y el cielo. El diseño de los dos pabellones que flanquean la verja -la portería y la administración del parque- responde, pese a su apariencia caprichosa, a criterios estrictamente funcionales.

Edificio de la Administración

El pabellón menor de la entrada fue proyectado para alojar las oficinas de la futura urbanización (edificio de la administración). Tiene 29 metros de altura y el cuerpo de la torre mide 17 metros hasta la cruz de cuatro brazos. En 1936, coincidiendo con la guerra civil, fue destruida la cruz original. Gaudí recurrió a módulos prefabricados de formas curvas para delimitar las terrazas del pabellón. La estructura de arcos paralelos del techo de la primera planta recuerda al costillar de un animal. El ventanal está enmarcado por piezas de trencadís, y proporciona luz a la planta baja, habilitada como sala de espera. El conducto de ventilación tiene una cúpula que recuerda a la forma de una seta.

Portería o Casa del Guarda

El pabellón mayor es la portería, formado por la vivienda del conserje de dos plantas, desván y mirador. La cúpula de la portería está adornada con tazas de café boca abajo. Se dice que, con esta idea, Gaudí declaró su renuncia a seguir tomando café.

Vista desde el vestíbulo, el refugio para carruajes es una galería porticada diseñada para guarecerse en caso de lluvia, que sugiere el perfil de un elefante caminando.

Detalle del muro que rodea el Parque Güell

La verja de entrada fue instalada en 1965 en sustitución de una puerta de madera. La verja de hierro que cierra el acceso principal del parque fue diseñada por Gaudí para la Casa Vicens, su primera gran obra. La verja de la entrada principal está decorada por hojas de palma. Gaudí utilizó también piezas prefabricadas en muchos de los elementos del parque.

Gaudí solía recurrir al pasado o a las aficiones de sus clientes para personalizar las obras que proyectaba. En el diseño de algunos elementos del Parque Güell, el artista emuló los Jardins de la Fontaine de Nimes, un parque planificado en el siglo XVIII alrededor de unas ruinas romanas en la ciudad francesa en la que Güell había cursado parte de sus estudios superiores. Gaudí recurrió asimismo a la Antigüedad griega al inspirarse, también a instancias de Güell, en las ruinas del templo de Apolo en Delfos, construido en la ladera de un monte, y símbolo del clasicismo, de la misma forma que el industrial deseaba convertir el parque en el emblema de la Renaixença catalana.

Escalinata de la entrada principal

La escalinata que se abre frente a la entrada de la urbanización forma un conjunto de gran impacto visual, con alusiones a la geografía catalana y a los temas mitológicos, como el dragón protector, símbolo del parque. Las paredes de la escalinata están revestidas con paneles de trencadís.

Escalinata desde la ubicación del dragón

Situada entre los muros almenados y con las imponentes columnas del mercado como telón de fondo, la escalinata está formada por cuatro tramos y dividida en dos partes simétricas por tres fuentes de formas orgánicas que, en conjunto, representan la idea de la magnitud geográfica de Cataluña en su esplendor medieval.

Vista de la segunda fuente

En la fuente del primer tramo, un círculo representa el mundo y un compás evoca a Gaudí como arquitecto y a Güell como promotor del parque. En la segunda fuente, una cabeza de serpiente, símbolo de la medicina, aparece bajo la bandera catalana. Podría tratarse de Nejustán, la serpiente de bronce que Moisés puso en su báculo durante la travesía del desierto. La tercera fuente está dominada por el famoso dragón revestido con trencadís cerámico, mientras que el último tramo acoge un banco en forma de odeón.

Dragón del Parque Güell

Gaudí decidió ubicar en la parte alta de la escalinata un reptil gigante que se erige en guardián del parque, emulando la figura del dragón que, según la mitología griega, defendía las fuentes del templo de Delfos. Para dar forma a la figura del dragón, se dice que Gaudí saltó repetidamente sobre una malla metálica. A partir del molde diseñado por Gaudí, se elaboró una pieza prefabricada a base de ladrillo rasilla. Una vez colocada en su emplazamiento definitivo, la figura fue decorada con fragmentos de cerámica. Las piezas cerámicas utilizadas para decorar el dragón son de tamaño reducido, con el fin de adaptarse a los volúmenes curvos de la figura (trencadís).

Según algunos investigadores, el reptil del Parque Güell es una salamandra, animal que en la mitología griega se asocia con el fuego. 

El dragón es el punto inicial del sistema de fuentes de la escalinata, que se nutre del agua de lluvia filtrada por la gran plaza y acumulada en la cisterna del mercado. Los conductos se hallan en el interior de las columnas del mercado.

Sala hipóstila o mercado

Gaudí se inspiró en los templos de la Antigua Grecia para proyectar bajo la gran plaza del Parque Güell un bosque de columnas dóricas destinado a convertirse en el mercado de la futura urbanización. Situada en el segundo nivel del parque, la sala hipóstila genera un imponente fondo monumental que crece a medida que se asciende por la escalinata. El artista confirió una gran inclinación a las columnas más exteriores del conjunto, una práctica habitual de los arquitectos griegos que Gaudí exageró deliberadamente a fin de reforzar la estructura y dinamizar visualmente el espacio. La sala se compone de 86 columnas hechas de mortero y escombro que sostienen la gran plaza superior. La cubierta está formada por bóvedas semiesféricas revestidas de trencadís blanco. Gaudí sustituyó cuatro de las columnas para poner en su lugar sendos plafones, también de trencadís, que representan las cuatro estaciones. Cuatro soles de tres metros de diámetro y de diseño similar, pero de distintos tonos, decoran el techo del mercado. Junto a los soles, en el techo también aparecen representadas 14 lunas de formas variadas. La cornisa del mercado está adornada con una serie de gárgolas que representan cabezas de león y que sirven para desaguar la lluvia que cae sobre el banco de la gran plaza.

Detalle del techo de la sala hipóstila

Según el proyecto inicial, la sala hipóstila tenía que albergar un mercado, respondiendo así a la necesidad de crear espacios que garantizaran la autonomía de los residentes del Parque Güell.

Detalle de trencadís, banco de la gran plaza

El trencadís está omnipresente en la arquitectura de todo el parque. Se trata del revestimiento a base de fragmentos rotos de cerámica y otros materiales, técnica ideada por Gaudí que en el Parque Güell adquiere la categoría de arte. Unidas con argamasa, las piezas de trencadís se colocaban sobre la superficie arquitectónica para formar un puzle lleno de color. En el banco de la gran plaza, los motivos vegetales y animales contrastan con los elementos geométricos.

Gran plaza del Parque Güell

Concebida para ser el ágora o espacio de encuentro de los residentes de la urbanización, la gran plaza acoge el banco serpenteante, considerada una de las mayores obras de las vanguardias del siglo XX. Inspirándose en las ágoras de las polis griegas, Gaudí diseñó este vasto punto de reunión y esparcimiento en el que debían desarrollarse las actividades cívicas y las ceremonias religiosas de los habitantes de la urbanización ideal. Situada en el centro geográfico del parque, la gran plaza tiene forma oval y un tercio de su superficie excavada en la ladera de la montaña, en una configuración que imita la de los templos griegos arcaicos. El resto del espacio, contorneado por el larguísimo banco serpenteante que actúa como barandilla, se asienta sobre las 86 columnas dóricas del mercado ubicado justo debajo, con lo que la gran plaza se convierte en un gran mirador sobre la llanura de Barcelona y el mar Mediterráneo.

Detalle del banco serpenteante de la gran plaza

Las obras de la plaza comenzaron en 1907, al tiempo que se construía la columnata del mercado. La plaza se inauguró dos años después, aunque el banco serpenteante de trencadís se completó años más tarde. El banco presenta un revestimiento de trencadís de estilo vanguardista, obra de Josep Maria Jujol. Las líneas ondulantes del banco contrastan con la rigidez de las columnas que soportan el peso de la plaza. El revestimiento de la parte externa del respaldo, visible desde la propia plaza gracias al diseño serpenteante del banco, presenta hasta 75 variaciones de una forma de hoja de palma.

La superficie total de la plaza es de 2.694 metros cuadrados, la mitad de la cual descansa sobre la sala hipóstila. El banco mide aproximadamente 110 metros de longitud. 

El extenso banco que ciñe con su forma ondulada la mitad sur de la gran plaza fue uno de los últimos trabajos ejecutados por Gaudí en el parque. Antes de su construcción, Gaudí elaboró un detallado estudio para encontrar la forma más cómoda de asiento y, al mismo tiempo, integrar el banco en las funciones comunitarias de la plaza. De esta manera, el arquitecto desarrolló dos módulos curvilíneos -uno cóncavo y otro convexo- que, repetidos en serie, generaban esa forma ondulada, muy útil tanto para actos multitudinarios como para grupos pequeños que charlaran en la intimidad.

Muro trasero de la gran plaza

El muro de la parte trasera de la plaza está formado por una serie de gruesos pilares que imitan la forma de palmeras.

Parque Güell

Gaudí resolvió los grandes desafíos que el pronunciado relieve genera a la circulación por la urbanización diseñando una densa red de viaductos, pórticos, caminos y senderos con estructuras sumamente originales, diseños y recorridos muy funcionales y una estética que se funde a la perfección con el terreno. Inspirándose en el modelo de jardín inglés del siglo XIX, Gaudí concibe una red que une todos los puntos de la urbanización y cumple con el programa simbólico de ascensión de lo mundanal -la entrada al parque- a lo más ascético: el Calvario que lo culmina.

Casa-Museo Gaudí

Dentro del parque también se encuentra la Casa-Museo Gaudí, lugar de residencia del arquitecto entre 1906 y 1925, pocos meses antes de su muerte, antes de trasladarse a vivir al taller de la Sagrada Familia. Allí vivió con su padre y su sobrina. Diseñada por su ayudante Francesc Berenguer, fue construida como casa de muestra de la urbanización, hasta que fue adquirida por Gaudí, que ya se olía el fracaso del proyecto. Se trata de una casa con sótano y tres plantas, dos terrazas y rematada por una alta torre coronada con una cruz y una veleta, rodeada por un jardín rústico cercado por un muro bajo, donde destaca una pérgola de arcos parabólicos recubierta de jazmín. La decoración, donde destacan los elementos de cerámica y los esgrafiados, es de estilo modernista.

Jardín de la Casa-museo Gaudí

Cuando murió el arquitecto se puso en venta y el importe fue destinado a las obras de la Sagrada Familia, según el testamento dejado por Gaudí. Fue adquirida por el matrimonio italiano Chiappo Arietti, y en 1963 la compró la Asociación Amigos de Gaudí con el objetivo de fundar un museo dedicado al arquitecto. 

Oratorio de Gaudí, Casa-museo Gaudí

El museo alberga diversos muebles y objetos personales de Gaudí, como su dormitorio y su oratorio, además de algunos cuadros y esculturas, así como paneles informativos y audiovisuales dedicados al arquitecto. En el vestíbulo hay un busto de bronce con la efigie del arquitecto. Entre los muebles hay mobiliario original procedente de la Casa Calvet, la Casa Batlló y la cripta de la Colonia Güell. En el jardín se exponen también diversos objetos, como la cruz de cuatro brazos del portal de la Finca Miralles, una copia de una escultura de la Sagrada Familia (terminada según el proyecto de Gaudí), una gárgola con forma de cabeza de león de la cornisa de la plaza del parque o unas rejas procedentes de la Casa Vicens y la Casa Milá.

La conjura de Lombres

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Ésta es la tercera y última parte de la Trilogía Iremonger. Se lee rápidamente porque hay muchas ilustraciones. Los Iremonger, tras el incendio de Foulsham, se han trasladado a Londres, o Lombres como dicen ellos, y han ocupado una enorme casa en Conaught Square. Allí empiezan a convertir en objetos a las personas y poco a poco en el barrio desaparece mucha gente de repente. Clod está con su familia y no le dejan salir a la calle, pero por la ventana saluda a Eleanor, una niña que ha descubierto que algo raro pasa con esa familia. Mientras, 

Lucy Pennant y varios niños más han sobrevivido y se adentran en las calles de Londres, donde son perseguidos y apresados por la policía, hasta que los alumbradores les prestan ayuda y les esconden. Todos los Iremonger abandonan la casa para reunirse en el puente de Westminster, porque va a tener lugar la Apertura del Parlamento y quieren entrevistarse con la Reina Victoria. Han dejado atrás a Clod, Pinalippy y Binadit. 

Lucy consigue llegar a ellos pero no ve a Clod, aunque sabe que estará en la Apertura del Parlamento. El Abuelo Umbitt ha reunido todos los objetos de nacimiento de los Iremonger, un Engendro gigante entra en la sala principal, y Clod recupera su tapón y a Lucy... Pero Clod no quiere hacer desaparecer a todos los habitantes de Londres, que es lo que quiere su abuelo herido, sino que únicamente quiere un lugar donde alojar a su familia y a todos los desamparados sin hogar de Foulsham... Para la Reina Victoria, que ve todos los acontecimientos desde el centro de la sala del Parlamento, Clod se convierte en el salvador de Londres.

EL AUTOR:



Edward Carey nació en Inglaterra, durante una tormenta de nieve. Como su padre y su abuelo, ambos oficiales de la Marina, asistió al Pangbourne Nautical College, donde lo más cerca que estuvo de seguir la vocación de su familia fue interpretar a un capitán de barco en un musical de la escuela. Quizá fue en ese escenario donde descubrió su pasión por el teatro, que encontraría su desarrollo natural en sus estudios posteriores en la Hull University.

Pero sus grandes vocaciones son sin duda la escritura y la ilustración. Según el propio autor siempre dibuja a los personajes sobre los que escribe, aunque a menudo sus ilustraciones contradicen la escritura, y viceversa. También es extremadamente exhaustivo a la hora de documentarse para sus obras. Little, su biografía novelada de Madame Tussaud, fue escrita sólo tras trabajar en el museo de cera.

Durante el confinamiento por la Covid-19 puso en marcha el proyecto Una ilustración diaria, que terminó alargándose casi dos años. Nadie pone en duda la incombustible paciencia de Carey. La Trilogía Iremonger, su obra cumbre, le llevó cerca de una década. Ésta nació de la nostalgia que sentía viviendo en Texas, y que le llevó a establecer su historia en la Inglaterra victoriana. En ella ofrece a sus lectores una crítica agudísima al sistema de clases, una mirada ecologista y un entramado lleno de misterios.

Página web del autor.

EL LIBRO:

Título original: Lungdon - The Iremonger Trilogy

Autor: Edward Carey

Traductora: Lucía Barahona

Editorial: Blackie Books (1ª edición, en febrero de 2026)

Número de páginas: 484

ISBN: 9791387748449

Valoración: 8/10

RETOS:

* Reto 100 libros.

sábado, junio 06, 2026

El cuaderno del verano

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Hoy hemos pasado la tarde con mis sobrinas, que mañana se van de vacaciones. Siempre nos pasamos por la librería, y hoy me he traído los cuadernos de verano de Blackie Books, que mi novio y yo disfrutamos tanto…

viernes, junio 05, 2026

Vuela alto, amiga

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Hoy no ha sido un buen día. Anoche me enteré de que Laky, del blog Libros que hay que leer, había fallecido hace unos días. Me quedé en shock. No la conocía en persona, pero hemos hablado mucho en las redes sociales, en público y en privado; siempre buscaba sus recomendaciones. Pese a no conocernos sí que siento una gran desazón. Me produce una infinita tristeza. Sólo tenía 55 años… Y muchos libros por leer y que recomendar. 

Descansa En Paz, Laky.

jueves, junio 04, 2026

Barcelona: la Barceloneta



El primer día que visité Barcelona quería ir al Parque Güell, así que subí muchas escaleras y, cuando me encontraba ya en uno de los accesos, encontré ventanillas cerradas y podía comprar la entrada una hora y media más tarde; eran las cuatro. Allí miré nuevamente las escaleras y me obligué a bajarlas, ya que allí no iba a estar esperando una hora y media, sin bares ni nada con que pasar el tiempo. Y decidí dejar el parque para otro día.



Entonces mi vista se dirigió al horizonte, donde se veía el mar. Y no tuve dudas: donde mejor podía pasar la tarde, con el calor que hacía, era en la Barceloneta.

La Barceloneta es un antiguo barrio de pescadores, donde aún quedan edificios que recuerdan al mar. Son calles estrechas, ropa tendida, olor a mar, pescadores... 



Hoy en día es una zona para pasear y con mucha vida, muchos restaurantes y bares. Mientras que a un lado queda la Ciutat Vella, con su Acuario y su Colón, hacia el otro lado puedes adentrarte en la playa.



Estuve dos días en la Barceloneta, ya que otro día volvería para ir al Acuario. Pero la primera tarde disfruté de la vida que tiene, la gente que iba o venía de la playa, las terrazas llenas, y los árboles que desprendían una pelusilla un tanto molesta. Me adentré incluso en las estrechas calles de pescadores...

Bajando del Parque Güell


Una semana en Caldas de Montbui: la ermita del Remei



En Caldas de Montbui me obligaba a dar paseos por la ciudad, así que terminé visitando lugares magníficos. Una tarde llegué a la ermita del Remei (del Remedio), aunque la encontré cerrada y no pude acceder.



Enfilé una cuesta terrible, llegué a una avenida arbolada con chalets y coches de lujo, crucé un puente y allí estaba la ermita, solitaria, ubicada junto a un restaurante que compartía nombre, pero que tuvo mejores tiempos.



En este lugar se han encontrado abundantes vestigios de la época romana. La construcción de la capilla se realizó gracias a una donación de tierra que hizo Joan de Planas en el siglo XVI. Esta primera construcción fue dirigida por el primer ermitaño, fray Nicolau. 



En el siglo XVIII la capilla tenía tres altares y la imagen que se veneraba, que era de tierra cocida, se perdió poco después. También fue incendiada en 1936.

miércoles, junio 03, 2026

Barcelona: la Casa Batlló



En el número 43 del Passeig de Gràcia te encuentras una multitud de gente haciendo fotos. Sabes que ahí al menos se encuentra una de las casas diseñadas por Antoni Gaudí. Y entonces levantas la vista y ves una fachada llena de color, con un tejado simulando un lomo de dragón con la espada de San Jorge, guiño simbólico al patrón de Cataluña, balcones que parecen máscaras, columnas con forma de huesos, mosaicos con motivos marinos y... ni una sola línea recta.



En su origen el edificio se levantó en 1877, cuando en Barcelona no había aún luz eléctrica, por Emili Sala Cortés. En 1903 lo adquirió Josep Batlló i Casanovas, un industrial textil propietario de varias fábricas en Barcelona. Batlló concedió total libertad creativa a Antoni Gaudí, encargándole unas obras que consistían en derribar el edificio.

Gaudí descartó el derrumbe de la casa, cambió completamente la fachada y redistribuyó la tabiquería interior, ampliando el patio de luces.



Junto a la Casa Batlló, y de la misma época, destacados arquitectos reformaron otras casas que en su día compitieron por los premios urbanísticos convocados por el Ajuntament de Barcelona, de ahí que ese tramo se conociera como la Manzana de la Discordia. Estas casas son modernistas y forman un conjunto único: la Casa Batlló, de Antoni Gaudí; la Casa Amatller, de Josep Puig i Cadafalch; la Casa Lleó Morera, de Lluís Domènech i Montaner; la Casa Mulleras, d'Enric Sagnier; la Casa Josefina Bonet, de Marcel·lí Coquillat.



La Casa Batlló dejó de pertenecer a la familia Batlló en los años 50. Después de acoger varias empresas y particulares, desde los años 90 la casa pertenece a la familia Bernat, que la ha restaurado íntegramente.

La Casa Batlló es Patrimonio Mundial de la UNESCO y un icono de Barcelona, una parada imprescindible para conocer la obra de Gaudí y el modernismo en su máxima expresión.

Barcelona: la Sagrada Familia


No pude entrar en la Sagrada Familia porque no conseguí entradas, ya que me desplazaba desde Caldas de Montbui a Barcelona, pero no iba todos los días. Sin embargo, el primer día tuve que cambiar de metro en la estación de la Sagrada Familia y con la maleta salí fuera sólo para admirar la obra maestra de Antoni Gaudí.

He estado tres veces en Barcelona, las tres he estado en las proximidades de la Sagrada Familia y nunca he entrado al interior. Esta vez podía haberlo hecho si hubiera pillado las entradas con cuatro días de antelación, pero cuando fui a comprarla ya no había. Para otra vez...

Pero mereció la pena salir para ver la grandeza y la magnificencia de la obra más interesante y compleja de Gaudí.

Cuando me iba, la taxista me explicó que ya no podría terminarse conforme al proyecto original de Gaudí porque se había edificado en uno de los laterales que estaban en el proyecto...

El nombre de la rosa 2



Hacía mucho tiempo que esperaba el segundo volumen de El nombre de la rosa en cómic, de la mano de Milo Manara. El primero hace tiempo que lo leí, y me sirvió para refrescar la novela original y la posterior película. El joven Adso de Melk acompaña a Guillermo de Baskerville a una abadía italiana para investigar una serie de muertes extrañas entre los monjes. Una noche Adso es seducido por una mujer en las cocinas y, cuando ella desaparece, encuentra el corazón de una vaca envuelto. Le confiesa todo a Guillermo mientras encuentran en los baños el tercer cadáver. Y entonces llegan una primera legación de franciscanos, que predican el voto de pobreza, y una segunda legación de monjes de Aviñón, que defienden la riqueza de la Iglesia. Las muertes siguen sucediéndose, mientras Michelle de Gui encuentra al cirellero como culpable de los crímenes. Cuando otro monje aparece muerto, Guillermo ya sabe que todo se origina en un libro, y que todos tienen los dedos y la boca negros. Sólo tiene que encontrar la cámara secreta de la biblioteca y al monje ciego que ha envenenado las hojas de la Poética de Aristóteles. 

LOS AUTORES:

Maurillo (Milo) Manara nació el 12 de diciembre de 1945 en Italia. Artista multidisciplinar y maestro internacional del cómic, publicó su primer tebeo mientras estudiaba Arquitectura en Venecia. Se consagró en los años 70 con El rey mono (con guion de Silverio Pisu), Las aventuras de Giuseppe Berman, El hombre de las nieves (con guion de Alfredo Castelli) entre otros, y colaboró con Hugo Pratt en Verano indio (1983) y El gaucho (1995). Su fama se hizo mundial con la serie de cómics eróticos El clic (1983), que fue adaptada al cine. Ha colaborado con las editoriales norteamericanas Marvel y DC Comics y ha realizado obras personales en solitario, como la biografía Caravaggio, o en colaboración con guionistas como Alejandro Jodorowsky (Los Borgia), Neil Gaiman (Sandman) y Chris Claremont (X-Men: Mujeres en fuga). Lumen ha publicado su adaptación gráfica de El nombre de la rosa de Umberto Eco.



Umberto Eco (Alessandria, Piamonte, 1932 - Milán, 2016) fue un semiólogo y escritor italiano. Se doctoró en filosofía en la Universidad de Turín, con L. Pareyson. Su tesis versó sobre El problema estético en Santo Tomás (1956), y su interés por la filosofía de Santo Tomás de Aquino y la cultura medieval se haría más o menos presente en toda su obra, hasta emerger de manera explícita en su novela El nombre de la rosa (1980). Desde 1971 ejerció su labor docente en la Universidad de Bolonia, donde ostentó la cátedra de Semiótica.

Se pueden definir dos presupuestos clave en la amplia producción del autor: en primer lugar, el convencimiento de que todo concepto filosófico, toda expresión artística y toda manifestación cultural, de cualquier tipo que sean, deben situarse en su ámbito histórico; y en segundo lugar, la necesidad de un método de análisis único, basado en la teoría semiótica, que permita interpretar cualquier fenómeno cultural como un acto de comunicación regido por códigos y, por lo tanto, al margen de cualquier interpretación idealista o metafísica.

Teniendo en cuenta este planteamiento, se puede comprender el porqué de la variedad de los aspectos analizados por Umberto Eco, que abarcan desde la producción artística de vanguardia, como en Obra abierta (1962), hasta la cultura de masas, como en Apocalípticos e integrados (1964) o en El superhombre de masas (1976). A la sistematización de la teoría semiótica dedicó, sobre todo, el Tratado de semiótica general (1975), publicado casi al mismo tiempo en Estados Unidos con el título de A Theory of Semiotics, obra en la que el autor elaboró una teoría de los códigos y una tipología de los modos de producción sígnica.

Durante los años del auge del estructuralismo, Umberto Eco escribió, enfrentándose a una concepción ontológica de la estructura de los fenómenos naturales y culturales, La estructura ausente (1968), que alcanzaría su óptima continuación en Lector in fabula (1979). En esta última obra, efectivamente, se afirma que la comprensión y el análisis de un texto dependen de la cooperación interpretativa entre el autor y el lector, y no de la preparación y de la determinación de unas estructuras subyacentes, fijadas de una vez por todas.

Algunos conceptos básicos del Tratado de semiótica general, en cambio, fueron estudiados nuevamente, discutidos y, en ocasiones, modificados por el propio autor en una serie de artículos escritos para la Enciclopedia Einaudi y recogidos después en Semiótica y filosofía del lenguaje (1984). El concepto de signo, especialmente, abandonando el modelo propio "de diccionario" por un modelo "de enciclopedia", ya no aparece como el resultado de una equivalencia fija, establecida por el código, entre expresión y contenido, sino fruto de la inferencia, es decir, de la dinámica de las semiosis.

A estas obras teóricas se añaden los volúmenes en los que Umberto Eco reunió escritos de circunstancia y artículos de actualidad, tales como Diario mínimo (1963), que contiene los conocidos Elogio di Franti y Fenomenologia di Mike Bongiorno; Il costume di casa (1973); Dalla periferia dell'impero (1976) y Sette anni di desiderio (1983).

En 1980 dio a conocer la novela El nombre de la rosa, antes citada, de ambientación medieval e inspirada en el subgénero policiaco, en cuyas páginas se combinan a la perfección todos los temas teóricos de la obra de Eco, con una adecuada reconstrucción histórica como escenario de una imaginativa trama y de un sólido arte narrativo.

Se trata de un denso relato que transcurre en una abadía medieval italiana y donde, con una estructura similar a la de las novelas policiacas, el protagonista, un fraile inglés llamado Guillermo de Baskerville, indaga en una serie de asesinatos y llega a descubrir al autor y a los inductores de todos ellos.

Este largo relato, escrito bajo la advocación de Jorge Luis Borges (convertido en el bibliotecario ciego de la narración), es un genial pastiche de diversas formas literarias: la novela negra, el género histórico, la imitación de estilos medievales o humorísticos de la historieta contemporánea. Gran parte del éxito de la obra, que se convirtió en un best-seller europeo, reside en la perfección de la escritura, que mezcla con habilidad las citas con los materiales originales, dando forma a un paradójico catálogo de la posmodernidad, en la que cualquier creación nace del sentimiento, según Eco, de que "todo ya ha sido dicho y escrito".

El péndulo de Foucault (1988), el segundo relato del autor, intentó recrear la tradición hermética, ocultista y masónica como metáfora de la irracionalidad superviviente en los contemporáneos movimientos terroristas y en las mafias económicas. Aunque también traducido y vendido en todo el mundo, no gozó del favor de los críticos y los lectores, como tampoco despertaron juicios tan favorables La isla del día antes (1994) ni sus siguientes novelas. En mayo de 2000 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias.

EL LIBRO:

Título original: Il nome della rosa. Volume 2 di 2

Autores: Milo Manara y Umberto Eco

Traductor: Ricardo Pochtar

Editorial: Lumen (1ª edición, en febrero de 2026)

Número de páginas: 66

ISBN: 9788426425713

Valoración: 9/10

RETOS:

* Reto 100 libros.

martes, junio 02, 2026

Viejas promesas

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Beni Castanera sueña con ser representante de fútbol, así que viaja mucho para ojear partidos, y así conoce a Fali, una futura promesa. Camacho les invita a una capea y Fali torea a una vaquilla, tiene un accidente y no podrá jugar al fútbol. Beni sigue buscando al jugador que le hará millonario, mientras anima a Fali. Entonces viajan a Francia y conocen a Ticotico, un buen jugador, pero está metido en las drogas. Le prometen jugar en un equipo español y Ticotico llega a Palencia, mientras Fali consigue calmarle y se convierte en entrenador. Beni espera que le fiche un equipo grande, mientras su hija arbitra al Palencia-Real Madrid y pita un penalti que no debió pitar. Ticotico les deja en la estacada, mientras Beni sigue buscando un jugador al que representar… 

Me ha hecho especial ilusión que nombren a un jugador del Logroñés llamado Tomás. Como mi tío, que también jugó en el Logroñés cuando yo era pequeña y cuando estaba en Primera División.

LOS AUTORES:



Iñaki San Román (Pamplona, 1981) se formó en la ECAM y la UPSA para, posteriormente, confirmar cuál era su gran vocación: la indecisión. Este gusto por la variedad ha hecho que, en 17 años de profesional, haya escrito series para prácticamente todas las cadenas españolas: Telecinco (7 vidas, Aída), Antena 3 (Cristo y Rey), TVE (Sabuesos), Cuatro (Gominolas) y HBO (Por H o por B). De igual modo, no se ha decidido por un formato, y ha escrito y dirigido en programas de televisión (Todo es mentira), radio (Hoy por hoy) y obras de teatro (Sigo siendo Susana). También da clases en la Factoría del Guion y en el Máster de Guion de The Core School. En los 15 minutos semanales que le quedan libres, actúa como improvisador y monologuista. Su última incursión ha sido en el podcast, tanto en la ficción (Adoleszentes para Amazon Audible, ganador de un premio Ondas) como en el humor y la actualidad deportiva, donde lleva más de tres años codirigiendo y presentando Paquetes junto a Álvaro Velasco. Fruto del buen resultado de este último surgió El álbum de Paquetes, que ilustrado por Lorenzo Montatore, Pablo Ríos y Antonio Hitos, se convirtió en su primer proyecto junto a ECC Ediciones: una colaboración retomada en Viejas promesas, que supuso un debut como guionista de cómic que ahora se reedita en Dolmen.



Álvaro Velasco (Zamora, 1984). Periodista deportivo hasta los 28, cuando pasa a dedicarse al guion. Ha trabajado en productoras como El Terrat, Onza, La Competencia, The Pool, La Fábrica de la Tele, The Good Mood o Globomedia, donde ha desarrollado formatos de éxito y ha escrito programas como, entre otros, En el aire (La Sexta), La Noche D (TVE), Caiga quien caiga (Telecinco) o Malas lenguas (RTVE). Es uno de los guionistas de Cachitos de hierro y cromo (La 2) y ha escrito tres ediciones de los Premios Feroz. Ha sido coordinador de guion de Todo es mentira (Cuatro) y de Últimos fichajes (#VAMOS). Además, ha grabado varios monólogos en Comedy Central, ha sido colaborador radiofónico en La Ventana (Cadena SER) o Las mañanas Kiss (Kiss FM) y ha publicado el libro Penalti Pop (Muddy Waters Books). También ha sido guionista de ficción en series como 4 estrellas (TVE) o Renata y Nicole (Atresmedia). Tras El álbum de Paquetes, repite colaboración con ECC Ediciones debutando como guionista de cómic junto a Iñaki San Román en Viejas promesas, novela gráfica dibujada por Pedro Rodríguez y reeditada por Dolmen.



Pedro Rodríguez (Sevilla, 1973) estudió Ilustración en la Escuela de Artes y Oficios La Llotja de Barcelona. A lo largo de su carrera, ha trabajado en múltiples proyectos dentro de los campos del diseño, el marketing, la edición y la animación. Con más de 50 libros ilustrados publicados en varios países y una amplia experiencia dentro del mundo del cómic para el mercado francés y estadounidense, en su biografía destacan los proyectos como autor completo Omar el navegante e Historias para no dormir, el álbum Las aventuras del joven Jules Verne con guion de Jorge García, y sus colaboraciones con Antoine Ozanam: Yaga y Antes que el polvo se asiente.

EL LIBRO:

Título original: Viejas promesas

Autores: Iñaki San Román (guion), Álvaro Velasco (guion) y Pedro Rodríguez (ilustración)

Editorial: Dolmen (2ª edición, en abril de 2026)

Número de páginas: 93

ISBN: 9791388074523

Valoración: 8/10

RETOS:

* Reto 100 libros.

lunes, junio 01, 2026

La caída de Foulsham

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Ahora Clod ha sido convertido por su abuelo en medio soberano y Lucy es un botón de arcilla tirado en los cúmulos que rodean Heap House. James Henry Hayward ha salido en tren hasta la Fábrica de la Casa de la Hoja del Laurel, donde es cuidado y vigilado por Ada Cruickshanks. Sólo le han dicho que debe cuidar del medio soberano que es su objeto de nacimiento. Pero James Henry un día deja de tomar la medicación y empieza a sentirse más despejado y entonces sólo quiere escapar de esa casa, conocer mundo, salir a las calles de Foulsham. Cuando Ada se convierte en un objeto consigue escapar. Mientras, Lucy Peenant despierta en la oscuridad delante de un extraño ser que dice llamarse Binadit y colecciona botones. Bajo los cúmulos Lucy vuelve a convertirse en una joven y se hace amiga de Binadit, hasta convencerle para salir al exterior. James Henry visita las calles y entra en una tienda de empanadas, donde se desprende de su medio soberano. Clod, convertido en una moneda valiosa, habla con otros objetos que se callan cuando dice que es un Iremonger. Pasa por las manos de un ladrón, de unos cazadores de ratas y todos los que lo tocan se convierten en objetos. Pero su abuelo ha puesto carteles para buscar el medio soberano e incluso ha creado un ejército de hombres de paja y arena que parecen reales. Mientras, Lucy sale a las calles de Foulsham con Binadit, al que se le adhieren cúmulos de basura. Decide ir a la pensión donde vivió de pequeña con sus padres y allí se esconden. Mientras que Binadit escapa, ella sube al ático y allí se reencuentra con Clod, que le cuenta que ha conocido al sastre y le ha contado una terrible verdad: que los niños de Foulsham van a la Fábrica, donde les insuflan la respiración hasta el último aliento. Deciden ir a la Fábrica porque Clod quiere enfrentarse a su abuelo, se ha dado cuenta de que su familia es malvada. Allí le esperan todos porque Heap House ha desaparecido entre los cúmulos, mientras Foulsham se está quemando. Es hora de montar todos en el tren que les lleva a Londres. Clod es obligado a entrar en el tren mientras Lucy queda atrás.

EL AUTOR:



Edward Carey nació en Inglaterra, durante una tormenta de nieve. Como su padre y su abuelo, ambos oficiales de la Marina, asistió al Pangbourne Nautical College, donde lo más cerca que estuvo de seguir la vocación de su familia fue interpretar a un capitán de barco en un musical de la escuela. Quizá fue en ese escenario donde descubrió su pasión por el teatro, que encontraría su desarrollo natural en sus estudios posteriores en la Hull University.

Pero sus grandes vocaciones son sin duda la escritura y la ilustración. Según el propio autor siempre dibuja a los personajes sobre los que escribe, aunque a menudo sus ilustraciones contradicen la escritura, y viceversa. También es extremadamente exhaustivo a la hora de documentarse para sus obras. Little, su biografía novelada de Madame Tussaud, fue escrita sólo tras trabajar en el museo de cera.

Durante el confinamiento por la Covid-19 puso en marcha el proyecto Una ilustración diaria, que terminó alargándose casi dos años. Nadie pone en duda la incombustible paciencia de Carey. La Trilogía Iremonger, su obra cumbre, le llevó cerca de una década. Ésta nació de la nostalgia que sentía viviendo en Texas, y que le llevó a establecer su historia en la Inglaterra victoriana. En ella ofrece a sus lectores una crítica agudísima al sistema de clases, una mirada ecologista y un entramado lleno de misterios.

Página web del autor.

EL LIBRO:

Título original: Foulsham - The Iremonger Trilogy

Autor: Edward Carey

Traductora: Lucía Barahona

Editorial: Blackie Books (1ª edición, en octubre de 2024)

Número de páginas: 313

ISBN: 9788410025745

Valoración: 8/10

RETOS:

* Reto 100 libros.