Hay libros que nos sorprenden de una manera grata porque en realidad no sabemos muy bien qué nos vamos a encontrar entre sus páginas. Es el caso de Arenas Blancas, donde no sabes bien si estás leyendo una novela de viajes, un compendio de relatos cortos, si lo que el autor nos narra es verídico o no. Para mí es un nuevo género: autoficción.
La autoficción es un género literario que emborrona las fronteras entre ficción y realidad mezclando hechos reales de la vida del autor con otros totalmente ficticios.
Así nos encontramos al autor visitando unos lugares que desprenden curiosidad, ya que no son los habitualmente turísticos. El autor va siempre acompañado de su esposa a quien en la novela llama Jessica, pero en realidad se llama Rebecca (de hecho, es a ella a quien dedica el libro). Nos encontramos historias donde el autor hace alarde de la decepción del viaje y la colorea. Es decir, en este libro lo importante no es el punto de llegada sino el viaje en sí, de ahí que nos describa paso a paso el camino que toman hasta llegar a su destino, los lugares por donde pasan y las peripecias del camino... para encontrarse en un destino que llega a decepcionarles, o buscar algo que no llegan a encontrar y regresan a casa con las manos vacías.
A partir de ahora voy a explicar un poco cada viaje con que el autor nos recrea, ya que son pequeñas historias con las que no nos contentamos sólo con leer: hay que ver lo que nos cuenta el autor.

¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?, Gauguin (1897)
En la visita a Tahití, en la Polinesia Francesa, tras un viaje larguísimo de varias escalas, en el relato llamado ¿Dónde? ¿Qué? ¿Por qué?, nos encontramos al matrimonio que llega a la isla para embeberse del fantasma de Gauguin, el pintor. Pero cuando ellos llegan ya no queda mucho de la isla que conoció el pintor, ya que todo se ha masificado a fin de hacerlo idóneo al turismo.
Tikis de Iipona, Polinesia Francesa
Buscando el fantasma de Gauguin deciden visitar los restos de los antiguos dioses ancestrales de la Polinesia Francesa, aunque ninguno les llama la atención hasta que visitan Iipona y descubren los poderosos tikis en medio de la espesura del bosque.
La Ciudad Prohibida, Pekín, China
En Ciudad Prohibida, el autor visita solo China cuando queda con la guía que le acompaña por todo el país y ésta a su vez le cita con una amiga que él piensa que es la guía de la Ciudad Prohibida, pero hay cierta química entre los dos y el autor no piensa más que en volver a quedar con Li y, si es posible, llevársela a su hotel.
Campo de relámpagos, Quemado, Nuevo México, USA
Visitamos el Campo de relámpagos del relato Espacio en el tiempo. Esta obra de Land Art se encuentra en Nuevo México y es obra de Walter de María. Impresiona lo que nos cuenta el autor, sobre la inmensidad de los postes de la misma altura pero adecuados al terreno, que es imposible mirar de un único vistazo e incluso imposible fotografiarlo en una imagen. Me ha encantado este relato.
Muelle en espiral, Gran Lago Salado, Utah, USA
Visitamos el Muelle en espiral del relato Tiempo en el espacio. Es otra obra de Land Art que se encuentra de Robert Smithson. El autor nos cuenta las peripecias hasta encontrar por fin la obra que están buscando, una espiral que durante décadas estuvo sumergida en el lago, hasta que la adherencia de elementos químicos y sales del lago lo empezó a agrandar, terminó saliendo a la superficie y ahora es una obra digna de ver, aunque no todos los visitantes que se han acercado han encontrado la espiral.
En Oscuro Boreal el matrimonio vuela a Noruega en invierno donde el día no clarea y pasan varios meses en constante noche, porque escuchan que es más fácil ver la aurora boreal. Pero el viaje termina siendo decepcionante porque el matrimonio pasa un frío glacial al que no está acostumbrado, y aunque a veces han estado a punto de ver de cerca una aurora boreal, lo suyo debe ser cuestión de mala suerte, porque no llegan a ver más que un oscuro boreal.

Monumento Nacional de Arenas Blancas, México
En Arenas Blancas Jessica va conduciendo desde Alamogordo y El Paso porque habían estado viendo las playas de arena blanca de esta zona (la arena es blanquísima porque contiene mucho yeso) cuando ven en la carretera un autoestopista. Deciden llevarlo y la conversación es fluida hasta que unos minutos más tarde pasan junto a un cartel donde se comunica a los conductores que no recojan autoestopistas porque hay varios centros de seguridad en la zona. El cartel lo ven los tres y desde ese momento el aire del coche se vuelve rancio. El autor no sabe cómo decirle que se baje del coche, y es entonces cuando paran a repostar. El hombre les dice que tiene que ir al WC, que no le abandonen, pero el autor y su esposa tienen tanto miedo que finalmente le abandonan en la gasolinera, aunque durante un rato se sienten fatal.

Casa en la que vivió T.W. Adorno, Brentwood, L.A.
En Peregrinación, se nos cuenta que Theodor W. Adorno fue un prolífico escritor que emigró de Europa a Los Angeles y se estableció en Brentwood. El autor y su esposa también se trasladaron durante un tiempo de Londres a Los Angeles y hacían excursiones todos los domingos. Cuando visitaron la casa de Adorno no consiguieron que nadie les abriera la puerta, aunque conocieron a la inquilina treintañera de la casa de al lado. La decepción está en que no hay turistas porque muchos desconocen quién fue adorno.

Torres Watts, L.A.
El siguiente relato es La Balada de Jim Garrison, donde el autor nos cuenta que es un título de una novela que nunca escribirá porque sólo tiene el título. Nos cuenta cómo varios hombres eruditos del jazz se reunían en un garaje a las afueras de Los Ángeles, y que en uno de sus discos aparecía la imagen de las Torres Watts. El autor fue un europeo que también emigró a Estados Unidos. Compró un solar y comenzó a levantar las torres con objetos que encontraba, desechables hasta que las levantó creando un icono en la ciudad, que estuvo expuesto al derribo, pero Rodia luchó contra el Ayuntamiento de Los Angeles para conservar su magna obra. Pero cuando se hartó de tanta lucha contra el ente local y los vándalos, regaló la finca a un vecino y desapareció. Hoy se encuentra vallado, para evitar accidentes, pero la obra es impresionante, pese a que al principio se vio sometida al derribo.
En Comienzo el autor nos cuenta cómo fue su experiencia con un pequeño ictus que le dio, en que perdió parcialmente la visión, pero ha recuperado casi toda la movilidad y la visión.
EL AUTOR:

Geoff Dyer (Gloucestershire, 1958) es uno de los escritores ingleses contemporáneos mejor considerados. En sus obras combina la narración, el ensayo y el reportaje, pero sin olvidar aplicar grandes dosis de humor. Escribe habitualmente artículos para diferentes medios, como The Guardian y The New Statesman; además, ha sido galardonado con el National Book Critics Circle Award de Crítica (2011) y el Windham Campbell Prize de no-ficción (2015), entre otros. En Literatura Random House han aparecido sus libros Amor en Venecia, muerte en Benarés (2010), Yoga para los que pasan del yoga (2012), Zona (2013) y Pero hermoso (2014).
EL LIBRO:
Título original: White Sands
Autor: Geoff Dyer
Traductor: Cruz Rodríguez Juiz
Editorial: Literatura Random House (1ª edición, junio 2017)
Número de páginas: 203
ISBN: 978-84-397-3291-4
Valoración: 9/10
RETOS:
- Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la D.
- Reto 100 libros.
- 2017 Reading Challenge: Un libro de un género/subgénero del que no hayas oído hablar antes: Autoficción.
- Reto "Búscalo en la portada": Una playa.
- Reto "Libros con química": Gadolinio (Gd).












