Nada más enterarme de que mis sobrinas habían llegado me ha faltado tiempo para ir a verlas y entregarles sus vestidos.
Mi cuñada dice que les estarán grandes. Las niñas se los quieren poner mañana.
Por fin es viernes y llegamos al ecuador del verano. Ya sé que el verano acaba más tarde, pero para mí son julio y agosto los meses de más jaleo.
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