A lo que voy, el libro que acabo
de terminar es una auténtica joya literaria, que forma parte de la serie que
lleva por nombre Episodios de una Guerra Interminable. No he leído aún
, y ahora he reído y llorado junto a las
andanzas de Manolita y otros personajes de la novela.
La novela nos narra la historia
de varias familias antes del comienzo de la Guerra Civil española, durante el
conflicto, en la posguerra y en la Transición. Manolita es el personaje
central, pero no es el único personaje de la novela que da profundidad a la
historia. Junto a ella nos encontramos a su hermano Toño, al Orejas, a Eladia,
a Silverio, a la Palmera y un largo elenco de personajes que se entremezclan en ese complejo
entramado de nuestro pasado histórico.
Para describir esta novela como
mejor lo merece es necesario reparar en los personajes que la conforman, esos
personajes que nos hacen reír y llorar, que mantienen nuestro corazón en un
puño –o en vilo, según se mire-, que viven sus vidas de una forma leal o bien
cometiendo las tropelías más inesperadas, con sus sentimientos de amor, de
orgullo, de dignidad, de rebeldía, de envidia, de amistad.
En la posguerra española, la vida
en Madrid es harto complicada. La pobreza se inmiscuye por las rejillas de
todas las casas y sus habitantes se convierten en supervivientes, lo que
despierta su ligereza mental, elucubrando actividades insospechadas. Manolita Perales
es la piedra angular de esta historia, la que vincula al resto de los
personajes, una niña mojigata que nadie pensaba que tendría la fuerza que tiene
cuando se convierte en mujer, la fuerza que impregna todas las páginas del
libro. Se describe esta novela como una novela coral debido a que si bien
Manolita es la protagonista, interactúa con el resto de personajes sin que
ninguno de ellos desentone, de tal forma que todos aparecen y cantan a una sola
voz, tanto que a veces ese elenco de personajes que trabajan en conjunto parecen un único personaje.
Manolita, la Señorita Conmigo No Contéis, se nos aparece en un principio como una mujer descolorida y gris, recién salida de la adolescencia, una chica insulsa que tendrá que sacar adelante a toda su familia, en cuanto su padre es encarcelado -y fusilado más tarde- y su madrastra es también enviada a prisión. Su hermano Antonio se acerca al comunismo y desaparece, por lo que Manolita se convertirá en el pilar que sustente a sus dos hermanas pequeñas, Isa y Pilarín, así como a los dos mellizos. Y Manolita no tiene ni siquiera un mendrugo de pan para llevarse a la boca en un Madrid de posguerra, incluso se tiene que buscar otro lugar en el que vivir.
La persona que ayudará a Manolita en un primer momento a salir adelante es la Palmera. Este singular personaje, cordobés de nacimiento, tuvo que marchar de su casa natal porque sus parientes no querían saber nada de él debido a su homosexualidad. Es un personaje dotado de una ternura y generosidad especiales, tanto que el lector le termina adorando. No sólo ayuda a Manolita, también será quien saque de la calle a Eladia Torres antes de que ésta comience el camino de la prostitución, y así la salva no sólo de ser carne de cañón, sino de sí misma.
Eladia es una mujer de bandera, predestinada a ser prostituta, hija y nieta de putas, y sin embargo, antes de seguir ese camino, un ángel salvador la lleva a su casa, y como ese ángel prefiere a los hombres, serán y convivirán como hermanos, preservando la virginidad de la muchacha, hasta que ésta decida entregarse a un único hombre, Antonio Perales, al que esconderá en su piso, al que amará con locura, y del que se enamorará incluso hasta dar su vida por la de él. Eladia es una mujer sorprendente, convertida en bailaora, pero su baile es más rabia que arte, deseada por todos, que no dudará en salvar la vida de su amado a costa de su propia vida, que no dudará en prestar a Manolita una fortuna para que ésta consiga ser feliz al lado de su futuro marido.
Antonio Perales es más un personaje en la sombra. Si al principio nos llama la atención por su valentía, por ser el abanderado de unas ideas que le podrían condenar a la cárcel e incluso llevarle a la muerte, en realidad es una persona que se oculta, con sus miedos y sus temores, mantenido y escondido por Eladia, y también enamorado hasta las trancas. Antonio, que no imaginaba que su hermana Manolita pudiera ser tan fuerte, comprende que la fuerza de su vida es sustentada por mujeres: su amor Eladia y la valentía y el coraje de su hermana Manolita, con la que nunca había contado porque ella no quería problemas de ideología política. Y, sin embargo, cuando él le propone casarse con su amigo Silverio, ella no lo duda y acepta.
Silverio es uno de los mejores amigos de Antonio, condenado a treinta años de cárcel por sus ideologías políticas; Silverio el Manitas es un personaje que arregla cualquier tipo de máquinas, hijo de un impresor madrileño.
Colegio Calasancio y antigua cárcel de Porlier, Madrid
Ocurría en la prisión madrileña de Porlier que había un capellán corrupto que, a cambio de dinero y dulces, casaba a los reos con personas que iban a verles. Así que Manolita tiene que aprender el funcionamiento de dos máquinas multicopistas que sólo Silverio puede hacerlas funcionar, y por tanto el Partido le paga dos casamientos para que le explique a Silverio cómo son las máquinas, incluso llevándole un dibujo de las mismas escondido en el moño. Pero no habrá una tercera vez. Cuando en sus dos visitas anteriores, Manolita le ha explicado el motivo de las bodas a Silverio únicamente han hablado o se han besado, pero Manolita sigue acudiendo cada semana a Porlier a visitarle, con paquetes variados, y entre ellos surge una complicidad inesperada. El amigo de su hermano Toño se convierte en la persona sobre la que Manolita vuelca su amor, pero no lo comprende hasta que un día acude allí y le dicen que le han trasladado...
Cuando varios años después, su madrastra Pilar sale de la cárcel, cuando comienza a criticar todo lo que ha hecho Manolita y en su egoísmo no comprende lo que ha sudado su hijastra para salir adelante, Manolita se entera por casualidad de que su "marido" se encuentra en Cuelgamuros, en la sierra madrileña, en una situación de preso con ciertas libertades. Y Manolita toma una de las decisiones más importantes de su vida, porque comprende que ella no puede quedarse con una madrastra como la que tiene, que por fin puede rehacer su vida, pero también es consciente de que Silverio se ha podido enamorar de otra mujer, que el enamoramiento de Porlier podría responder únicamente a su situación empobrecida y caótica. Pero Silverio la corresponde y allí, en Cuelgamuros, comenzará una nueva vida entre los dos, allí construirán su hogar entre las montañas y allí engendrarán a una niña y a un niño. Y allí les propondrán formar parte de la construcción del Valle de los Caídos, pero tanto Manolita como Silverio se negarán.
El antagonista por excelencia es El Orejas. Manolita le admiraba ya desde niña, y pese a sus orejas descomunales, por las que se enteraba de todo, ella tiene con él ese primer enamoramiento infantil cuando Roberto el Orejas aparece en su casa en compañía de Toño, pues es otro de los amigos de su hermano. El Orejas es el único de los amigos de Toño que nunca ha estado en una prisión. En él predomina la envidia a sus amigos, y eso es lo que le terminará convirtiendo en el traidor por excelencia, en él se cumple aquella máxima de que "tu mejor amigo podría ser tu peor enemigo", porque él sonsaca la información y se zafa de ellos, y finalmente intenta hacer desaparecer su pasado, llevándose por delante lo que sea necesario. Es el personaje que, ya maduro, entronca con un personaje que existió en la realidad: Roberto Conesa, que llegó a ser condecorado por la política franquista, como uno de los policías más brillantes durante la Dictadura, un hombre que subió en el escalafón sin importarte a quién tuviera que pisar.
La última parte del libro es, sencillamente, espectacular, sobre todo cuando descubren quién es el traidor a través de la televisión y sentimos en nuestra piel la decepción de los personajes ante tamaño descubrimiento, porque ellos, en su ingenuidad, muy tarde comprenden que siempre han confiado en esa persona. Y ese sentimiento lo compartimos con todos ellos.
Otra de las partes que me ha llamado la atención es cuando Silverio es llamado para trabajar en esa fábrica de armamento creada en el subsuelo de Madrid, ante la cual hay un secretismo exacerbado incluso en la actualidad. No deja de sorprendernos que bajo el suelo no hay ideología que valga, que allí no hay huelgas, que todos se vuelcan en el trabajo con una camaradería inusual, pese a la época en que les tocó vivir. Y el lector se conciencia de que fue real, que esa fábrica existió de verdad, y nos sentimos como niños con un regalo impresionante ante tal descubrimiento.
La novela es magnífica, y sin haber leído
Inés y la alegría aún, ya sé que no tardaré mucho en hacerlo. Son libros que se pueden leer de manera independiente, aunque hay personajes que pueden repetirse en unos y otros libros. Espero, con ansia, la siguiente entrega de la serie, que previsiblemente se titulará
Los pacientes del Doctor García.

Almudena Grandes (Madrid, 1960)
se dio a conocer en 1989 con
Las edades
de Lulú, XI Premio La Sonrisa Vertical. Desde entonces el aplauso de los lectores
y de la crítica no ha dejado de acompañarla. Sus novelas
Te llamaré Viernes,
Manela es
un nombre de tango,
Atlas de
geografía humana,
Los aires difíciles,
Castillos de cartón y
El corazón helado, junto con los
volúmenes de cuentos
Modelos de mujer
y
Estaciones de paso, la han
convertido en uno de los nombres más consolidados y de mayor proyección
internacional de la literatura española contemporánea. Varias de sus obras han
sido llevadas al cine y al teatro, y han merecido, entre otros, el Premio de la
Fundación Lara, el Premio de los Libreros de Madrid y el de los de Sevilla, el
Rapallo Carige y el Prix Méditerranée. Con
Inés
y la alegría (Premio de la Crítica de Madrid, Premio Iberoamericano de
Novela Elena Poniatowska y Premio Sor Juana Inés de la Cruz) inauguró la serie
Episodios de una Guerra Interminable, a la que pertenecen
El lector de Julio Verne (elegido por los lectores de
El País como el mejor libro del año
2012) y ahora
Las tres bodas de Manolita.
Colección: Andanzas nº 730-3
(Tercer volumen de la serie Episodios de una Guerra Interminable)