A la salida del aeropuerto de Auckland
Llegué a Auckland un lunes, 16 de mayo, a las nueve de la mañana. Un chófer me esperaba en el aeropuerto con una carpeta en la que se había escrito mi apellido y frente a mí se erigía un cartel en inglés que me daba la bienvenida a Nueva Zelanda.
Auckland es la ciudad más grande y poblada de Nueva Zelanda, más que la capital, Wellington. Se encuentra al norte de la isla Norte. La ciudad tiene una población de 1,2 millones de habitantes, y continúa creciendo rápidamente. A Auckland no se le considera tanto una ciudad, sino más bien un pueblo grande, porque la mayor parte de la población vive en casas de madera a las afueras de la ciudad. Auckland tiene una extensión de 60 km2, por lo que es una ciudad muy extensa, pero tiene poca población en relación a otras grandes ciudades del mundo.
Queen Street: Aquí vi a uno de los pocos indigentes que encontré en el país (esto no es normal allí)
El guía llamó “pueblo grande” a Auckland, pero para mí era una verdadera ciudad. Pueblos grandes (y no tan grandes) son los que visitamos varios días después.
Los maoríes llegaron a la región de Auckland en 1350. Las guerras tribales y las epidemias originaron la destrucción de sus asentamientos y la zona permaneció desierta hasta la llegada de los colonos europeos en 1840. Gracias a su situación, su puerto y el terreno fértil, sustituyó a Russell como capital de Nueva Zelanda, tras la firma del tratado de Waitangi en 1840. 25 años más tarde, la capital se trasladaría definitivamente a Wellington, al sur de la isla Norte.
Al principio Auckland no fue un asentamiento próspero, pero el descubrimiento de oro en la cercana región de Coromandel y el incremento de la producción agrícola a finales del siglo XIX, ayudaron a su desarrollo hasta convertirla en la ciudad más grande y próspera del país.
Desde la década de 1990, los habitantes de Auckland han tendido a comprar casas en las afueras para utilizarlas como residencia permanente, creando atractivos barrios como Vulcan Lane, Viaduct Basin, Parnell o Ponsonby, que se han llenado de restaurantes, cafés, tiendas de lujo y espectáculos.
Auckland atrae a sus vecinos de otras islas del Pacífico y ahora tiene la mayor población de origen polinesio del mundo. El establecimiento de habitantes europeos, maoríes, polinesios y asiáticos en la ciudad le dan un marcado aire cosmopolita, algo que se refleja en la variedad de tiendas y restaurantes étnicos, así como en los mercados locales, tales como Otara y Avondale.
Los maoríes que llegaron a la región de Auckland se asentaron en los alrededores del monte Edén (siguiendo la estructura piramidal de importancia en la tribu). Había cuatro tribus en Auckland, siendo Nagatifakua la dominante. Las cuatro tribus maoríes rivalizaron durante un tiempo por una mujer llamada Tamaki Nao. Fue el jefe de la tribu Nagatifakua quien puso el nombre de Tamaki Nao a la zona. Y Auckland se llama Tamaki Nao en maorí. Metafóricamente es una mujer (ciudad) que durante mucho tiempo fue codiciada por muchos.
En 1769 el capitán James Cook llegó a Nueva Zelanda y la convirtió en colonia inglesa. En 1840, el Gobernador inglés (representante in situ de la Reina inglesa) William Hobson llegó a Auckland y se enamoró de la ciudad, tanto que terminó comprándosela a los maoríes, intercambiando la tierra por cerdos, instrumentos que nunca habían visto, calzado y ropa a la moda inglesa, armas, etc. La bautizó como Auckland, palabra que no significa nada. En realidad es un apellido, el de John Auckland, que entonces era el Gobernador de la India (también colonia inglesa) e íntimo amigo de Hobson.
La región de Auckland se extiende a lo largo de más de mil kilómetros cuadrados, aunque sus mayores atractivos se encuentran junto al paseo marítimo o alrededor de los antiguos parques.
Las panorámicas de la ciudad son sublimes desde las islas que se encuentran frente al puerto, así como desde la
Sky Tower, el lugar más visible de la ciudad.
Queen Street es la zona comercial, de negocios y de ocio más importante, aunque también existen otros lugares, como Posonby, Parnell y Newmarket que son dignos de mención.
La “Ciudad de las Velas”
A Auckland se le conoce como “la ciudad de las velas” por la cantidad de barcos que pueblan sus aguas. El agua es muy importante en Auckland. La zona marítima ofrece magníficas tiendas, restaurantes de lujo y soberbias tiendas. Hace tan sólo 20 años, el barrio marítimo estaba ocupado por oficinas portuarias que ofrecían poco interés para residentes y visitantes, y cuando anochecía el barrio quedaba desierto. Tras la Copa América 1999 la originaria zona industrial fue renovada, y hoy en día es una agradable zona transitada por muchedumbres llegadas de todo el mundo.
Este año hay un acontecimiento deportivo muy importante en Nueva Zelanda: la Copa del Mundo de Rugby (en septiembre y octubre). Todo está decorado con los colores de la selección de rugby.
Westhaven Marina
La mayor parte de los veleros de Auckland pueden contemplarse en Westhaven Marina, donde se refleja la pasión de los habitantes de la ciudad por la navegación. Construido desde hace más de 70 años, es uno de los mayores puertos del Hemisferio Sur, ya que tiene capacidad para albergar 1.950 barcos.
Auckland tiene la reputación de ser la ciudad con el mayor número de barcos de recreo per cápita del mundo. En la ciudad de Auckland hay aproximadamente 1.900 veleros. Es difícil que exista aquí una familia en la que ningún miembro tenga uno. Un velero cuesta desde 50.000 dólares neozelandeses hacia arriba (eso dependerá del poder adquisitivo de cada familia).
Victoria Street
La temperatura media que goza la ciudad durante todo el año también hace que se pueda disfrutar de forma más intensa de los barcos. La navegación ha sido un pasatiempo en Auckland desde 1840, año en que se celebró en Waitemata la primera regata. Unos puertos seguros y las pintorescas islas de los alrededores hicieron que también fuese un lugar atractivo para navegantes extranjeros. El momento culminante del año náutico es la Auckland Anniversary Regata, que se celebra en el mes de febrero.
Tiene un origen volcánico y se encuentra rodeada de 48 volcanes inactivos, que la configuran como una ciudad bordeada de colinas, cráteres, lagos y bahías, amén de las cuestas que hay que subir y bajar.
Monte Edén
El Monte Edén es uno de esos volcanes inactivos que se encuentran en medio de la ciudad, configurando el paisaje y mezclándose con las casas. Es quizás el más alto de todos estos volcanes inactivos. Un taxista chino me llevó hasta el cráter cubierto de verdín. Me encantó aquel sitio, porque nunca mis ojos habían contemplado tan de cerca el cráter de un volcán.
Y las vistas desde allí eran magníficas. Tuve suerte, porque estuve en el Eden Mount dos veces, en diferentes momentos del día y cuando subí el día estaba despejado.
Cráter del monte Edén
Subir al Monte Edén me lo había recomendado Marcelo, el recepcionista chileno del hotel, así que en cuanto tuve la primera oportunidad y habiéndole preguntado antes si estaba lejos allí me fui una tarde. La gente camina por los bordes del cráter, pero a nadie se le ocurrió bajar al fondo del cráter, que parecía cercano, pero era impresionante. Estaba todo cubierto de yerba, al igual que todos los volcanes inactivos de los alrededores.
La primera tarde el cráter estaba lleno de hindúes. Los nativos de la India son infinitos en Nueva Zelanda, bien sea como turistas o bien como inmigrantes que llegaron para asentarse. Decía el guía que el profundo olor corporal que desprenden los hindúes se debe a las fuertes especias que echan a todas sus comidas. Si no se me olvida, volveré a retomar este tema cuando hable de Rotorua.
Varios días después le comenté a José, el guía de la isla del Norte, que había visitado el Monte Edén y él, aunque no estaba dentro del circuito, nos volvió a llevar allí una mañana en que pasábamos cerca. Disfruté mucho en aquel lugar, tanto la primera vez como la segunda.
Zona del puerto (al fondo la Terminal de Ferrys)
Waitemata Harbour es un magnífico puerto, desde el que se ve el volcán de la isla de Rangitoto al fondo, que se utiliza diariamente por embarcaciones comerciales y ferrys que hacen los breves trayectos a las islas de la bahía. Allí se encuentra el llamativo Ferry Building.
El Ferry Building, construido en 1912 en estilo georgiano, es el centro de los viajes en transbordador. Fue diseñado por Alex Wiseman y está construido en piedra arenisca y ladrillo sobre una base de granito. Desde aquí salen los ferrys hacia todas las islas del Golfo de Hauraki. En su interior se encuentra el restaurante Harbourside, popular por su marisco y sus magníficas vistas del puerto.
Viaduct Basin
Uno de los lugares más significativos de la zona portuaria de Auckland es el Viaduct Basin, zona que aparte de tener algunos buenos restaurantes de la ciudad, también alberga un área bastante agradable por la noche, ya que cuenta con numerosos pubs, bares y discotecas.
Pub en Viaduct Basin, que es la zona donde bulle la vida nocturna de la ciudad
Esta parte de la ciudad, que se quedaba solitaria por las noches antes de la celebración de la Copa América 1999, hoy es un lugar lleno de gente. Los apartamentos, tiendas y restaurantes de alta calidad disfrutan de vistas sobre sus propios amarraderos. Forma parte del proyecto de reconversión del barrio del paseo marítimo, siguiendo los pasos de ciudades como Sidney, Londres o San Francisco. En el Viaduct Basin se encuentra el
Museo Marítimo de la ciudad. Al salir del museo, comí en uno de los típicos restaurantes del puerto y lo cierto es que allí se comía bastante bien.
Auckland Harbour Bridge desde la Sky Tower
A finales del siglo XIX, los transbordadores comenzaron a llevar pasajeros desde la ciudad de Auckland hasta el norte. En 1959 se construyó el Auckland Harbour Bridge y diez años más tarde se añadió el puente de acero de 43 metros de altura, aumentando el número de carriles de 4 a 8. Todo el armazón de hierro fue montado y traído desde Japón. El tráfico durante la hora punta para atravesar los 1.050 metros del puente es bastante lento.
Dos veces al día se trasladan las barreras de hormigón que separan los carriles para adaptar el paso a los flujos del tráfico, más densos por la mañana en dirección a la ciudad y por la tarde de vuelta a los barrios residenciales del norte. Un sistema electrónico de luces a ambos extremos del puente indica qué carriles están abiertos al tráfico.
Pese a los atascos, Harbour Bridge ofrece magníficas vistas de la ciudad.
Desde el Ferry Building sale la principal arteria de la ciudad, Queen Street, destacable por ser la zona de negocios, compras y cafeterías, siempre llena de gente. En esa misma calle y cerca aún del puerto se encuentran dos edificios emblemáticos: el Britomart Transport Centre y el Old Customhouse.
Sede del Transporte público de Auckland
Britomart Transport Centre se erige como la sede del transporte público (tren, autobús y transbordador) de Auckland. Se rehabilitó sobre el antiguo edificio Chief Post Office. Ha sido el centro de un proyecto de renovación urbana que ha incluido la rehabilitación de calles, la creación de nuevos espacios públicos y zonas para tiendas y restaurantes.
Auckland, y por extensión el resto de ciudades neozelandesas, no tiene metro, así que lo más sencillo es desplazarse en autobús o en taxi. Desde mi alojamiento, en el Stamford Plaza Hotel, no era necesario coger muchos transportes públicos, ya que me encontraba en pleno centro de la ciudad.
El Stamford Plaza estaba situado en Albert Street, calle que te llevaba en una dirección a la cercana Sky Tower y en la dirección opuesta al puerto. Hablamos de unos cinco minutos tanto en una como en otra dirección. A otros cinco minutos detrás del hotel y paralela a Albert Street se encontraba Queen Street, la calle más transitada y con más tiendas, cafeterías y mayor zona de ocio de la ciudad.
En Queen Street desemboqué la mayor parte de los días, sobre todo a la hora de buscar un restaurante para cenar. Las tiendas y la mayor parte de las oficinas se cierran a las cinco de la tarde y las seis suele ser una buena hora para cenar en Nueva Zelanda, aunque se pueden encontrar sitios abiertos para echar un tentempié hasta las nueve o diez de la noche (suelen estar vacíos, al igual que las calles).
También estuve en Queen Street toda una mañana de compras. Lo malo es que allí estaban en otra temporada (otoño) y yo quería ropa más veraniega. Terminé en un Starbucks Coffee y me daba la sensación de que no era tan diferente de cuando me dejo caer en la Gran Vía madrileña, donde también hay un café de la misma cadena.
Estanterías repletas de calzado de piel de oveja
Me hubiera traído unas botas de piel de oveja que allí vendían en todos los sitios (me daba la sensación de que eran cómodas y que daban mucho calor), pero sólo pensar en traer eso me daba calor. También pensé en un ángel, pero desconozco su número de pie. Algún día se lo preguntaré.
El puerto, y más concretamente el Ferry Building, se encontraban tan cerca que no me supuso un problema acercarme dos días a coger ferrys en dirección a algunas islas cercanas.
Old Customhouse (en los toldos que se ven en la parte inferior de la imagen pueden leerse los nombres de famosas marcas internacionales)
La Old Customhouse es la antigua casa de aduanas, construida sobre un edificio que se incendió hacia 1880. Fue diseñado por Thomas Mahoney. Este edificio de estilo renacentista francés de 1889 sigue los patrones constructivos de los grandes almacenes Selfridge’s de Oxford Street, en Londres. En él pueden encontrarse trabajos artesanos en yeso y en madera de kauri (árbol neozelandés de madera muy dura). El edificio acogió varias instituciones y hoy contiene la mayor tienda libre de impuestos de la ciudad.
Ayuntamiento de Auckland desde la Sky Tower
El Ayuntamiento de Auckland tiene forma de cuña y es de estilo eduardiano. Se construyó en 1911 y es el edificio histórico más importante de Auckland. Durante los trabajos de restauración para devolverle su estructura original, se limpió de todos aquellos materiales añadidos con posterioridad y se reforzó su estructura.
Barrio de Parnell
Parnell District fue, durante mucho tiempo, el barrio bohemio de la ciudad, el lugar donde se asentaron los artistas. Con la llegada de éstos, empezaron a abrirse comercios en esta zona de la ciudad y a venderse viviendas.
En la actualidad es el barrio más caro de Auckland. Estaba muy cerca de la
zona de la universidad y yo tuve ocasión de visitarlo en dos ocasiones: una por libre y otra con el guía (no me había dado cuenta de que estaba dentro del circuito).
Edificio emblemático de Ponsonby District
Ponsonby es otro magnífico barrio residencial que resulta bastante pintoresco, con sus calles rebosantes de casas victorianas, muy al estilo inglés. Quizás sea el barrio más inglés. En Navidad estas casas se decoran y hay un premio para la casa mejor decorada. Donde mejor se puede observar el estilo victoriano es en la calle Franklin Street. Ponsonby además es la parte donde se concentran los gays y lesbianas de la ciudad.
Rodeando la bahía, llegamos hasta Mission Bay, que se trata de una zona residencial con numerosos balnearios, que en verano se llena de turistas en busca de sol y playa. Mission Bay debe su nombre a la Melanesian Mission House. Los misioneros llegaron a esta parte de la ciudad hacia 1859 y se dedicaron a predicar la palabra de Dios. La misión se convirtió en un lugar de retiro y allí acudían los enfermos a curarse. Muchos de los que iban eran maoríes, que pese a su fuerte constitución, no eran inmunes a enfermedades como la gripe, que los ingleses trajeron con ellos.
Mansión de la familia de Russell Crowe en Tamaki Drive
Al final de la bahía se encuentra la pacífica Tamaki Drive, que es el lugar donde se encuentran las mansiones de lujo. Entre ellas están la del creador del Chevrolet o la de la familia del actor Russell Crowe. Entonces le repliqué al guía que Crowe era australiano. Él me dijo que no, que era neozelandés, pero renegaba de su nacionalidad; de hecho, se va a casar con una australiana, por lo que adquirirá la deseada y definitiva nacionalidad australiana. Y esto es algo que los neozelandeses no le perdonan.
Rangitoto Island desde Tamaki Drive; el volcán de Rangitoto ya ha entrado en el plazo en que debe entrar en erupción
Respecto a la relación entre Australia y Nueva Zelanda, es buena diplomáticamente hablando, pero no se llevan bien, como suele ocurrir entre dos pueblos vecinos. A los neozelandeses les caen mal los australianos (he de suponer que existe el mismo sentimiento por parte de los habitantes del país vecino, pero no he coincidido con ningún australiano para preguntárselo).
Mar de Tasmania
Auckland se encuentra entre dos istmos: el de Tasmania y el del Pacífico. El primer día con el guía nos fuimos hasta el mar de Tasmania (oeste), donde pudimos comprobar que es un mar muy fiero y con playas de arena negra. A esto debo reiterar que la isla del Norte es muy volcánica y que la mayor parte de sus playas son negras, sólo que en la parte este, la que da al mar Pacífico las playas son de arena blanca. Muchas playas de arena blanca no eran originariamente así, sino que la arena blanca se trajo de otros países. El día que fuimos a la costa oeste estaba nublado y no encontramos la colonia de gaviotas que suelen anidar entre las rocas junto al mar de Tasmania. La colonia de gaviotas no se encontraba porque en esta época (allí otoño) ya han emigrado a la cercana Australia.
Abel Tasman fue el primer europeo en llegar a Nueva Zelanda. De él quedan algunos nombres en su honor, como el Mar de Tasmania, el Parque Nacional de Abel Tasman, el monte Tasman, el río Tasman, el glaciar Tasman, etc. Con James Cook ocurrió otro tanto. Parece ser que la originalidad para poner nombres a ciertos lugares aquí brilló por su ausencia.
Abel Tasman era holandés. Gracias a él se llama Nueva Zelanda así y no de otra manera. Tasman era originario de un pueblo llamado Sealand y cuando llegó a Nueva Zelanda y vio un lugar con tanta agua, que le recordó a su pueblo natal, lo llamó New Sealand. Es el único legado que dejó en Nueva Zelanda. Ahora bien, ¿por qué Nueva Zelanda entonces no se convirtió en una colonia holandesa?
Abel Tasman jamás llegó a poner un pie en tierra. Hacia 1642, época en que descubrió esta tierra, los maoríes estaban pasando por una época temporal de canibalismo. Parece ser que la nave de Tasman envió una comisión de hombres en una barca para que se entendieran con los maoríes, pero el encuentro terminó mal. Ninguno de los hombres que iban en la barca sobrevivió y Tasman, tras desagradable encuentro, estuvo unos días rodeando las cosas neozelandesas, hasta que decidió volver a su país. No regresó jamás a Nueva Zelanda.
Para ir al Mar de Tasmania, pasamos junto al lago Waitemata, que significa “espejo de agua”, por los reflejos de la luz del sol de la mañana sobre las aguas del lago. También pasamos junto a Kumen, que es una zona de viñedos. En Nueva Zelanda se produce muy buen vino, porque tienen unos terrenos aptos para el cultivo de la vida. A medida que fuimos dejando Auckland atrás se empezaban a ver más prados y granjas, sobre todo de vacas (en el norte vimos muchísimas vacas, y en el sur lo que vimos fueron infinitas ovejas). En Nueva Zelanda hay aproximadamente 40 millones de animales (por lo que hay una proporción de casi un hombre por cada diez animales). Respecto a esto, se come mucha oveja y vaca, pero está prohibido matar a los animales para alimento del hombre cuando son jóvenes, así que toda la oveja y vaca que se come allí es añeja. También es plato típico la carne de buey y de toro.
Por esta zona se pueden encontrar algunos árboles kauri, aunque la mayor parte están protegidos en parques o reservas naturales. El árbol kauri, del que ya hablé, produce una madera muy fuerte, y suelen ser árboles que crecen entre los cinco y los catorce metros de altura. Suelen tener entre 2000 y 2500 aros en su tronco. Es el árbol nativo, que estuvo a punto de desaparecer por la magnitud de las talas en la época del colonialismo.
Los colonos ingleses descubrieron la riqueza natural de esta madera del kauri y lo talaron para hacer sus casas de madera fuerte y resistente. Hoy en día, las casas siguen construyéndose en madera. La madera para las construcciones es tratada para impermeabilizarla y protegerla de las inclemencias del tiempo. Hay que tener en cuenta que en Nueva Zelanda llueve mucho y que la madera termina pudriéndose y ahuecándose con el agua, por lo que es necesario protegerla sobre todo del agua.
Algunas zonas verdes de Auckland desde el monte Edén
Auckland es una ciudad muy verde. Ya comenté que tenía numerosos parques, entre ellos el Auckland Domain Park (donde se encuentra el
War Memorial Museum), que es una especie de enorme pulmón en la ciudad. Pero además de los parques, llaman la atención esas pequeñas colinas verdes que se erigen entre las casas y que no son más que los volcanes inactivos que hacen de Auckland una ciudad de innumerables pendientes (equiparable a San Francisco, en EE.UU.). El paisaje urbano de Auckland es bastante peculiar, a la vez que magnífico.
Todo lo que cuento sobre Auckland lo he escrito a tiempos en la última semana. Como veía que la entrada iba a ser larga, debido a todo lo que vi allí, así como al hecho de pasar en la ciudad cinco días, tuve que ir desglosando otras entradas y escribirlas aparte, porque entonces se habría alargado mucho más.
Todo lo que he escrito aquí sobre Auckland son historias que nos contó el guía a medida que íbamos a un sitio o a otro. La información histórica la he completado a través de la guía de Nueva Zelanda. Y lo importante ha sido revivirlo de nuevo. Me gustó muchísimo esta ciudad. Estoy segura de que me dejo algunas cosas en el tintero, pero creo que lo verdaderamente importante está dicho.
Queen Street, un ejemplo del cosmopolitismo de Auckland