Tras haberme leído hace unos días y en un período muy breve de tiempo la novela Yo antes de ti de Jojo Moyes y haber llorado como una magdalena no tenía muchas ganas de ver la película, porque sabía que también iba a llorar sin parar. Pero entonces vi algunas escenas de la película y decidí que tenía que verla.
"Sólo tenemos una vida y tenemos la obligación de vivirla al máximo".
La película es bastante fiel al libro, aunque han obviado algunas cosas, como que eliminan a la hermana de Will, Georgina, aunque tampoco es un personaje que sea esencial en la novela, ya que aparece en dos ocasiones pues la hermana vive en Australia. También han eliminado a la amante del padre de Will, que en el libro aparece como motivo para que el padre esté dispuesto a apoyar la decisión de su hijo, ya que con el suicidio controlado de Will el padre será libre. Incluso se ha obviado la historia pasada de Lou en el laberinto, la que le creó un trauma.
Los primeros cinco minutos de la película son relevantes porque enfocan algo de la vida cotidiana de Will Traynor (Sam Claflin), algo que un tiempo después no podrá hacer solo: darse una ducha, atarse los cordones de los zapatos, lavarse los dientes, tener relaciones sexuales, etc. Vemos a un joven ejecutivo que lo tiene todo y en unos segundos perderá esa parte de su vida que tanto le gusta.
Lou Clark (Emilia Clarke) trabaja en una cafetería en el pequeño pueblo que vive a expensas del turismo de un castillo histórico. Ella es feliz con su trabajo, no tiene expectativas ni objetivos en la vida, ni sabrá lo que le depara el mañana, simplemente sigue trabajando para que en su casa su familia no pase penalidades, pero un buen día su jefe le explica que va a cerrar. Así que Lou tiene que buscar un nuevo trabajo, y tras varios intentos laborales, el hombre de la Oficina de Empleo le ofrece un trabajo de cuidadora para un discapacitado.
Lou no tiene experiencia como cuidadora, no tiene estudios, pero se presenta en la mansión de los Traynor y se entrevista con Camilla Traynor (Janet McTeer), que la contrata enseguida. En un principio, Will es muy sarcástico con Lou, sobre todo porque ve a una pobre muchacha que viste "como una loca". Nathan (Stephen Peacocke) le explica la tetraplejía de Will y toda la medicación. Tras varias dudas entre si seguir o no en casa de los Traynor, un día Will recibe la visita de su exnovia Alicia (Vanessa Kirby) y su mejor amigo Rupert (Ben Lloyd-Hughes), que le comunican que van a contraer matrimonio. Will se enfada por la situación y tiene una discusión con Lou, pero ella decide que ha llegado el momento de plantarle cara, y así lo hace. Will está acostumbrado a que todo el mundo se someta a sus órdenes y que Lou le plante cara y le conteste es algo nuevo para él. En ese momento es cuando empieza a aceptarla.
Lou escucha sin querer una conversación entre Stephen Traynor (Charles Dance) y Camilla en la cual se entera de que Will les ha dado seis meses antes de irse a una clínica suiza, Dignitas, para que le provoquen el suicidio. En ese momento entiende y descubre que Will ya había intentado suicidarse. Ella no puede formar parte de lo que considera un asesinato, por lo que acude a hablar con su hermana Treena (Jenna Coleman), que le dice que es la decisión de Will y, si no puede hacerle cambiar de opinión, al menos puede conseguir hacerle vivir de una manera mejor las semanas que le quedan.
"Sólo quiero ser un hombre que ha ido a un concierto con una chica vestida de rojo. Sólo unos minutos más".
A partir de ese momento, Lou habla con los Traynor y se vuelca para llevar a Will a los sitios más inospechados, a fin de que no se enclaustre entre las cuatro paredes de su casa, como lleva haciendo en los dos años anteriores. Will recupera la sonrisa, pero no recuperará las ganas de vivir.
"¿Sabes, Clark? Tú eres la única razón que tengo para levantarme por las mañanas".
2 comentarios:
A ver si leo el libro y me animo con la peli también. Iré preparando paquetes de pañuelos...
Besotes!!!
Estoy con la segunda parte del libro, pero no tiene nada que ver (se me está haciendo cuesta arriba). No me gusta la novela ni el cine de carácter romántico, sólo que llegó un momento en que encontré el libro y decidí leerlo. Y sí, inevitablemente lloré, tanto con la novela como con la película (y eso que ya sabía cómo iba a terminar).
Besos
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