Campos de fresas llegó a mis manos por mi hermano pequeño. Lo estaba estudiando en el instituto y yo me encontraba en Salamanca, por lo que lo leí en una de mis visitas a casa. Mi hermano me explicaba que habían conocido al autor, que había venido a darles una charla, y le había gustado mucho leer el libro. Sin embargo, creo que desde entonces no ha leído un solo libro más en los años venideros.
Éste sí que es el típico libro juvenil con el que cualquier joven podría adentrarse en la lectura, porque toca el tema de las drogas entre jóvenes y el resultado que pueden tener en una joven que se toma una pastilla por no ser 'diferente', pero que desconoce lo que está tomando.
Una llamada en mitad de la noche despierta a los señores Salas: su hija Luciana ha tomado una pastilla que le ha sentado mal y se encuentra ingresada en una clínica. Sus amigos Cintia, Santi y Máximo se encuentran en la clínica esperando noticias de los médicos y deciden llamar a Eloy, a quien le gusta Luciana.
Mientras, cerca de la discoteca, Poli pasa drogas a una chica pelirroja. Se acerca Néstor y le advierte para que tenga cuidado, ya que una chica a la que le ha vendido droga ha tenido una subida de calor.
Norma es la hermana de Luci, que se pasa llorando en el hospital. Luci, aunque se encuentra en coma, escucha todo lo que ocurre a su alrededor y le pide a su hermana -desde su estado- que no llore.
El Dr Pons les pregunta a Cintia, Máximo y Santi qué había tomado Luci, a lo que le responden que éxtasis, pero que ellos también habían tomado y no les había ocurrido nada. Eloy les tacha a sus amigos de irresponsables.
Se ha abierto una investigación y el inspector Espinós se acerca a la clínica, y empieza a hacer preguntas a los jóvenes sobre el tipo que les vendió la droga. Ellos le explican que la pastilla que tomaron llevaba una media luna dibujada.
El Dr Pons habla con el inspector y le explica que la chica no ha tomado éxtasis, sino eva, que es más peligrosa.
Recuerdo que Luci salía del coma y se recuperaba, pero el libro llega a ser estresante. En realidad, a Luci le habían dado una pastilla cambiada, uno que se acerca a sus amigos.
En realidad, el libro sirve para recapacitar sobre las drogas, y creo que aún sigue recomendándose en los institutos.
EL AUTOR:
Jordi Sierra i Fabra, Premio Nacional de Literatura
Infantil y Juvenil, es uno de los autores más versátiles, plurales y
posiblemente con más obra publicada en el ámbito iberoamericano. Un autor con
más de diez millones de libros vendidos y publicados en castellano y catalán,
traducidos al gallego, euskera, inglés, francés, italiano, chino, alemán,
brasileño, etc.
Toda su obra, como su vida profesional, tiene un punto en común:
el conocimiento que tiene de sus lectores.


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