La primera vez que oí hablar de la pintura sobre el cuerpo humano me vino de la mano de Matisse. Creo, si mal no recuerdo, que tiene cientos de cuadros de figuras humanas de color azul sobre fondo blanco. Y si la memoria no me falla son de él. Usaba modelos, por lo general mujeres, que se embadurnaban de pintura que luego plasmaban sobre la tela. Era una idea original, y pionera, en esto de pintarse el cuerpo.
Lo que está claro es que en la actualidad el hecho de embadurnarse el cuerpo como otro género pictórico más está en alza, aumentando tan rápidamente que casi no nos damos cuenta.
La siguiente vez que vi pintados cuerpos humanos fue a través de un correo electrónico. Pertenecía a un festival y no se podían diferenciar bien los miembros del cuerpo femenino, pues en una especie de efecto-camaleón la modelo se había mezclado con su entorno y terminaba formando parte de él casi rozando la perfección.
Así que los festivales mundiales de "Bodypainting" se celebran a lo ancho del globo sin parar, convirtiéndose en una concentración de artistas y fotógrafos internacionales que todo lo que tocan lo convierten en arte. Y así es: cualquier cosa que forme parte de la mente creadora del hombre es arte, sólo hay que saber mirar con esos ojos.
Cada verano, en la ciudad austríaca de Seeboden hay una cita con el "Bodypainting". Los artistas pasan una semana entera pintando modelos sin parar, mostrándonos sus dotes de la manera más increíble. Y el resultado es espectacular.
Algunos ejemplos del último festival de "Bodypainting" en Seeboden:

Es uno de los que más me ha llamado la atención. Cuando vi la cara de cerca me asusté, y no es para menos pues se ve una parte de calavera.
El dibujo en sí consiste en mitad esqueleto y mitad músculo, la masa interior que nos sostiene, la pasta de la que estamos hechos. También se ven algunos órganos como los intestinos, el estómago, e incluso se pueden apreciar algunas terminaciones nerviosas.
Me llamó bastante la atención por la minuciosidad de los detalles que se han plasmado ahí. Realmente da un poco de miedo.

Este me gustó porque El beso de Gustav Klimt es uno de mis cuadros preferidos y verlo ahí, de esa manera interpretado, exaltó mis sentidos.
Me encantó esa recreación tan original del cuadro.
Quizás ahora, cuando lo mire, sea con otros ojos.
Este forma parte de una recreación de los Juegos Olímpicos. Había más cuerpos pintados pero éste en concreto llama la atención por la manera en que se ha intentado reflejar el fuego de la antorcha.
La peluca es horrorosa, pero el efecto del fuego está muy logrado.
Es la imitación casi perfecta de nuestro gran genio del siglo XX, Pablo Picasso. Y uno de los elementos más importantes de sus cuadros: el arlequín.
Se aprecian los primeros rasgos del cubismo, aunque todavía no está en su máxima expresividad.
Es curioso que en este festival, ubicado en plena Austria, hubiera tanta efusividad y preferencia por los artistas españoles del siglo XX.
Hay unos cuantos más: Dalí, Miró...

Sin irnos muy lejos, aquí se ha recreado un poco de las telas de Miró.
Nunca me gustó como artista, quizás es que nunca entendí su arte, o quizás es que mis ojitos se iban enseguida hacia las pinturas picassianas, a quien admiré (y admiro) tanto, y no sólo como artista.

Ahora nos vamos a un safari por África. Es otra composición donde los dos cuerpos se entremezclan con el paisaje pintado detrás.
Es interesante cómo la zarpa del tigre pintada en la modelo se acopla tan perfectamente con el cuerpo del animal plasmado en el cuerpo masculino.

Esta pintura se relaciona directamente con Salvador Dalí. La he cogido desde esta posición porque es más interesante el dibujo de la espalda que la parte delantera, donde pone el nombre del artista a quien va dedicado y hay una especie de flor de Pascua sobre el ombligo. El resto es todo azul.
Pero desde aquí lo que llama la atención es el zapato que tiene en la cabeza, el efecto que crea, mezclado con la pintura de la espalda.
Muchos dicen que las pinturas de Dalí no tienen ni pies ni cabeza. Lo interesante es que hay muchas interpretaciones, tantas como dibujos escondidos que sólo encontramos si las miramos fijamente.

Totalmente cubista, la imagen del pecho femenino nos muestra una figura cuyo creador tiene un nombre: Picasso. De ese estilo son casi todas sus figuras cubistas, con los rasgos faciales creados desde diferentes puntos de vista, que es lo que viene a ser realmente la vertiente cubista, las diferentes dimensiones de algo plasmadas como todo un conjunto.

Es otra forma de ver el cuerpo humano: desde el punto de vista genético. Se aprecian las cadenas de ADN a lo largo de la modelo, y en las piernas se pueden observar espermatozoides y óvulos.
El elemento decorativo que lleva en la cabeza más recuerda a elementos químicos...

Es un homenaje a Van Gogh. Como elemento central se han plasmado los famosos girasoles del artista.
Pero lo que más llama la atención no es la pintura en sí, sino toda la parafernalia que acompaña: una paleta de pintura con pinceles y cuadros con pinturas del artista. El brazo en alto está tapando el autorretrato famoso del pintor, aquel que se hizo tras cortarse de un tajazo la oreja.
Llaman la atención los colores, colocados con una profusión exquisita, propia de las pinceladas impresionistas.

No podía faltar algo de esta índole, un demonio un tanto especial. La parte clara parece más bien piedra que se está convirtiendo en un demonio.

Lo que se ha interpretado aquí es una ciudad. A mí me recuerda a algún artista del siglo XX que dibujaba rincones urbanos, algún vanguardista de aquellos que pretendían plasmar sobre la tela la velocidad u otros elementos imposibles de dibujar.
Este dibujo está lleno de detalles: coches, semáforos, edificios...
Llama la atención por el inmenso colorido.
Realmente me recuerda un poco a Kandinsky, aunque no es exactamente suyo eso. Quizás sólo por el color.

No podía faltar algo de Lichtenstein, esos famosos cuadros casi puntillistas, que deshacen las imágenes en miles de píxeles que forman un dibujo propio de novelitas de detectives del siglo pasado. Su beso es una de sus pinturas más famosas.

Sería raro que no hubiera algo que tratara de vestir a los modelos a través de la pintura. Así tenemos este ejemplo, original por el uso de pintura dorada y por la peluca carnavalesca que acompaña.

Como si de las fauces de un dragón se trataran se nos abre ante nosotros una boca rodeada de una piel escamada de color verde, propia de cualquier reptil.
Personalmente esta me da miedo.

En la misma línea que el anterior se ha formado una especie de piel de reptil. Más bien parece una tela de araña.
No sabría decir muy bien lo que es. La verdad es que las hélices de la cabeza me han dejado fuera de juego.
Es curioso que lo que hay en los cruces de las líneas negras me habían parecido perlas pegadas a la piel, y simplemente es pintura blanca.

Llama la atención el color rojo de la piel, con piezas de puzzle desperdigadas por ahí y un trozo hecho buscando poner las piezas que faltan.

Este sí que es Kandinsky total. Las líneas y otros elementos que nos recordarían a cualquier pintura de Miró. La mezcla de diferentes formas y colores que parece que no nos llevan a nada.
Es curiosa la forma en que está maquillada la modelo.

De nuevo el fuego, pero no saliendo de la antorcha de los Juegos Olímpicos, sino en otra dimensión. Esa mezcla con el negro, el recuerdo que nos deja un incendio cuando ya ha pasado...

Otra vez el cuerpo humano, pero esta vez visto desde otro punto de vista, el sistema nervioso, acompañado del esqueleto. Por supuesto se distingue a la perfección el corazón, no el que lleva en la mano, sino el pintado, que contrasta con el blanco y negro del fondo.

No podía faltar el homenaje a otro artista de índole mundial, Edward Munch. En el centro se ve su más famosa pintura: El grito y la frustración que ese conjunto de líneas lleva a quien lo contempla detenidamente.
LOS ROSTROS
Dicen que la cara es el espejo del alma. Por tanto cuanto más expresividad tenga el rostro más cosas dirá de nosotros sin que nos demos cuenta.
En un festival de esta índole el rostro quizás es lo más importante. Forma parte de un conjunto de pintura, claro, pero hay que exagerar los rasgos de tal forma que el artista comunique al espectador lo que quiere decir mediante sus trazos.
Subo los que me parecen más expresivos o simplemente los que tienen una decoración excesiva, pues no sólo se pintan sino que también se utilizan todo tipo de adornos.











Fuente:
http://www.bodypainting-festival.com/english/anreise_en.php
Lo que está claro es que en la actualidad el hecho de embadurnarse el cuerpo como otro género pictórico más está en alza, aumentando tan rápidamente que casi no nos damos cuenta.
La siguiente vez que vi pintados cuerpos humanos fue a través de un correo electrónico. Pertenecía a un festival y no se podían diferenciar bien los miembros del cuerpo femenino, pues en una especie de efecto-camaleón la modelo se había mezclado con su entorno y terminaba formando parte de él casi rozando la perfección.
Así que los festivales mundiales de "Bodypainting" se celebran a lo ancho del globo sin parar, convirtiéndose en una concentración de artistas y fotógrafos internacionales que todo lo que tocan lo convierten en arte. Y así es: cualquier cosa que forme parte de la mente creadora del hombre es arte, sólo hay que saber mirar con esos ojos.
Cada verano, en la ciudad austríaca de Seeboden hay una cita con el "Bodypainting". Los artistas pasan una semana entera pintando modelos sin parar, mostrándonos sus dotes de la manera más increíble. Y el resultado es espectacular.
Algunos ejemplos del último festival de "Bodypainting" en Seeboden:

Es uno de los que más me ha llamado la atención. Cuando vi la cara de cerca me asusté, y no es para menos pues se ve una parte de calavera.
El dibujo en sí consiste en mitad esqueleto y mitad músculo, la masa interior que nos sostiene, la pasta de la que estamos hechos. También se ven algunos órganos como los intestinos, el estómago, e incluso se pueden apreciar algunas terminaciones nerviosas.
Me llamó bastante la atención por la minuciosidad de los detalles que se han plasmado ahí. Realmente da un poco de miedo.

Este me gustó porque El beso de Gustav Klimt es uno de mis cuadros preferidos y verlo ahí, de esa manera interpretado, exaltó mis sentidos.
Me encantó esa recreación tan original del cuadro.
Quizás ahora, cuando lo mire, sea con otros ojos.
Este forma parte de una recreación de los Juegos Olímpicos. Había más cuerpos pintados pero éste en concreto llama la atención por la manera en que se ha intentado reflejar el fuego de la antorcha.La peluca es horrorosa, pero el efecto del fuego está muy logrado.
Es la imitación casi perfecta de nuestro gran genio del siglo XX, Pablo Picasso. Y uno de los elementos más importantes de sus cuadros: el arlequín.Se aprecian los primeros rasgos del cubismo, aunque todavía no está en su máxima expresividad.
Es curioso que en este festival, ubicado en plena Austria, hubiera tanta efusividad y preferencia por los artistas españoles del siglo XX.
Hay unos cuantos más: Dalí, Miró...

Sin irnos muy lejos, aquí se ha recreado un poco de las telas de Miró.
Nunca me gustó como artista, quizás es que nunca entendí su arte, o quizás es que mis ojitos se iban enseguida hacia las pinturas picassianas, a quien admiré (y admiro) tanto, y no sólo como artista.

Ahora nos vamos a un safari por África. Es otra composición donde los dos cuerpos se entremezclan con el paisaje pintado detrás.
Es interesante cómo la zarpa del tigre pintada en la modelo se acopla tan perfectamente con el cuerpo del animal plasmado en el cuerpo masculino.

Esta pintura se relaciona directamente con Salvador Dalí. La he cogido desde esta posición porque es más interesante el dibujo de la espalda que la parte delantera, donde pone el nombre del artista a quien va dedicado y hay una especie de flor de Pascua sobre el ombligo. El resto es todo azul.
Pero desde aquí lo que llama la atención es el zapato que tiene en la cabeza, el efecto que crea, mezclado con la pintura de la espalda.
Muchos dicen que las pinturas de Dalí no tienen ni pies ni cabeza. Lo interesante es que hay muchas interpretaciones, tantas como dibujos escondidos que sólo encontramos si las miramos fijamente.

Totalmente cubista, la imagen del pecho femenino nos muestra una figura cuyo creador tiene un nombre: Picasso. De ese estilo son casi todas sus figuras cubistas, con los rasgos faciales creados desde diferentes puntos de vista, que es lo que viene a ser realmente la vertiente cubista, las diferentes dimensiones de algo plasmadas como todo un conjunto.

Es otra forma de ver el cuerpo humano: desde el punto de vista genético. Se aprecian las cadenas de ADN a lo largo de la modelo, y en las piernas se pueden observar espermatozoides y óvulos.
El elemento decorativo que lleva en la cabeza más recuerda a elementos químicos...

Es un homenaje a Van Gogh. Como elemento central se han plasmado los famosos girasoles del artista.
Pero lo que más llama la atención no es la pintura en sí, sino toda la parafernalia que acompaña: una paleta de pintura con pinceles y cuadros con pinturas del artista. El brazo en alto está tapando el autorretrato famoso del pintor, aquel que se hizo tras cortarse de un tajazo la oreja.
Llaman la atención los colores, colocados con una profusión exquisita, propia de las pinceladas impresionistas.

No podía faltar algo de esta índole, un demonio un tanto especial. La parte clara parece más bien piedra que se está convirtiendo en un demonio.

Lo que se ha interpretado aquí es una ciudad. A mí me recuerda a algún artista del siglo XX que dibujaba rincones urbanos, algún vanguardista de aquellos que pretendían plasmar sobre la tela la velocidad u otros elementos imposibles de dibujar.
Este dibujo está lleno de detalles: coches, semáforos, edificios...
Llama la atención por el inmenso colorido.
Realmente me recuerda un poco a Kandinsky, aunque no es exactamente suyo eso. Quizás sólo por el color.

No podía faltar algo de Lichtenstein, esos famosos cuadros casi puntillistas, que deshacen las imágenes en miles de píxeles que forman un dibujo propio de novelitas de detectives del siglo pasado. Su beso es una de sus pinturas más famosas.

Sería raro que no hubiera algo que tratara de vestir a los modelos a través de la pintura. Así tenemos este ejemplo, original por el uso de pintura dorada y por la peluca carnavalesca que acompaña.

Como si de las fauces de un dragón se trataran se nos abre ante nosotros una boca rodeada de una piel escamada de color verde, propia de cualquier reptil.
Personalmente esta me da miedo.

En la misma línea que el anterior se ha formado una especie de piel de reptil. Más bien parece una tela de araña.
No sabría decir muy bien lo que es. La verdad es que las hélices de la cabeza me han dejado fuera de juego.
Es curioso que lo que hay en los cruces de las líneas negras me habían parecido perlas pegadas a la piel, y simplemente es pintura blanca.

Llama la atención el color rojo de la piel, con piezas de puzzle desperdigadas por ahí y un trozo hecho buscando poner las piezas que faltan.

Este sí que es Kandinsky total. Las líneas y otros elementos que nos recordarían a cualquier pintura de Miró. La mezcla de diferentes formas y colores que parece que no nos llevan a nada.
Es curiosa la forma en que está maquillada la modelo.

De nuevo el fuego, pero no saliendo de la antorcha de los Juegos Olímpicos, sino en otra dimensión. Esa mezcla con el negro, el recuerdo que nos deja un incendio cuando ya ha pasado...

Otra vez el cuerpo humano, pero esta vez visto desde otro punto de vista, el sistema nervioso, acompañado del esqueleto. Por supuesto se distingue a la perfección el corazón, no el que lleva en la mano, sino el pintado, que contrasta con el blanco y negro del fondo.

No podía faltar el homenaje a otro artista de índole mundial, Edward Munch. En el centro se ve su más famosa pintura: El grito y la frustración que ese conjunto de líneas lleva a quien lo contempla detenidamente.
LOS ROSTROS
Dicen que la cara es el espejo del alma. Por tanto cuanto más expresividad tenga el rostro más cosas dirá de nosotros sin que nos demos cuenta.
En un festival de esta índole el rostro quizás es lo más importante. Forma parte de un conjunto de pintura, claro, pero hay que exagerar los rasgos de tal forma que el artista comunique al espectador lo que quiere decir mediante sus trazos.
Subo los que me parecen más expresivos o simplemente los que tienen una decoración excesiva, pues no sólo se pintan sino que también se utilizan todo tipo de adornos.











Fuente:
http://www.bodypainting-festival.com/english/anreise_en.php

















